18 septiembre 2008

Babel de lenguas propias

Santiago González

En la España de la pluralidad diversa tienen mala prensa el común denominador y la koiné. Sólo hasta cierto punto, porque la misma lógica particularista tiende a dimitir de sí misma cuando prefiere el concepto monolítico de ‘pueblo’ a la voluntad, plural y diversa, de los ciudadanos considerados como individuos.

Una parte importante de los españoles, mayoritaria a juzgar por el mapa electoral, tiene una gran confianza en el modelo lingüístico de la torre de Babel para comunicarse con la peña. Al fin y al cabo, “las lenguas están hechas para entenderse”, dijo el presidente Zapatero, sin añadir una precisión necesaria: sus hablantes entre sí. En caso contrario, cabría pensar que cuantas más lenguas se hablen en un territorio determinado, tanto mejor se comunicarán sus habitantes. ¿Era Babel o bable?

Ya tenemos bastante problema para entendernos en la koiné. Un suponer, durante la sesión de control parlamentario al Gobierno del pasado miércoles y en respuesta a una brillante analogía del diputado del BNG Francisco Xesús Jorquera entre la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres y la de los idiomas, Zapatero defendió “un derecho incuestionable, que es el uso bilingüe de una lengua cooficial”, según consta en el Diario de Sesiones del Congreso. ¿Qué maravillas no veremos cuando Jorquera pregunte en gallego y la ministra de Defensa le responda en catalán?

Los socialistas de Marcelino Iglesias tratan de conseguir apoyos para el anteproyecto de Ley de Lenguas de Aragón con que tratan de cumplir el artículo VII de su Estatuto de Autonomía: “las lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón gozarán de protección. Se garantizará su enseñanza y el derecho de los hablantes en la forma que establezca una ley de Cortes de Aragón para las zonas de utilización predominante de aquéllas.”

En ello están. En levantar trabajosamente el concepto de las lenguas propias y sus hermosas paradojas, porque las lenguas propias de Aragón son tres, a saber: castellano o español, considerada “mayoritaria y oficial” en el pretexto. Las otras dos son “propias e históricas”: el aragonés y el catalán. La primera tiene un número de hablantes repartido entre varios dialectos (panticuto, belsetán, chistabín, ansotano y patués) que suman entre los 5.000 y los 15.000 y viven en la parte norte de Huesca, junto al Pirineo aragonés. La segunda, es el catalán que hablan algo más de 50.000 habitantes en la franja oriental de Aragón que linda con Cataluña y el norte de la Comunidad Valenciana.

¿Es más aragonesa una lengua que permite la comunicación con 10.000 hablantes aragoneses o con los 50.000 catalanoparlantes de La Franxa que una que se comparte con 1.265.354 habitantes que la Comunidad Autónoma tiene en edad de expresarse con fluidez? (Datos del padrón municipal de habitantes al 1 de enero de 2008).

Misterios de la fe y de los nacionalismos. Fe es creer lo que no vimos y lengua propia e histórica es la que menos hablamos y con menos propiedad. No parece que el anteproyecto tenga muchas expectativas de futuro, dada la oposición del PAR, socio de Gobierno de los socialistas, pero hay algo en este anteproyecto que es muy notable. Los socialistas aragoneses son los únicos que conocen la diferencia entre la enseñanza “de” y la enseñanza “en” una lengua, algo que parecían ignorar el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, la ministra de Educación, el president Montilla y su antecesor Pujol, entre otros, a juzgar por sus críticas al Manifiesto por la Lengua Común. Menos da una piedra.

17 septiembre 2008




Una carta más y una sentencia

Santiago González

Se cumplían ayer diez años de la tregua que ETA pactó con el PNV y EA, aunque la efemérides no fue uno de los misterios gozosos del Rosario. Precisamente ayer dio a conocer el Tribunal Supremo la ilegalización de ANV por suceder a Batasuna. Lo que se conoce del fallo repite tres de los cinco puntos que contenía la sentencia con que el mismo tribunal ilegalizó Batasuna, el 27 de marzo de 2003: declara la ilegalidad, acuerda la disolución y la liquidación patrimonial de sus bienes. Con toda probabilidad, también ordenará el cese inmediato de sus actividades y la cancelación de su inscripción en el Registro de Partidos.

También supimos ayer que Joseba Urrusolo, ‘Langile’ y Carmen Gisasola, ‘La Gorda’ se han dado al género epistolar que antes cultivaron Txelis y Kepa Pikabea, expulsados del colectivo de presos etarras el pasado mes de febrero. En Euskal Herria, a lo que se ve, se valora más lo bertsolari, el peso de la tradición oral. Es el hecho diferencial, causa de que expresiones como “se va a armar la Gorda” hayan tenido en el País Vasco un significado propio.

Tampoco les fue muy bien a Pakito, Makario y sus cinco abajofirmantes: en agosto de 2004 escribieron una carta a la dirección de ETA con el fin de transmitir –“trasladar”, diría Ibarretxe- a la banda su impresión de que “el motor de la lucha armada” no funcionaba y que así no iban a abrir ninguna posibilidad negociadora. Expresaron una verdad objetiva en un momento equivocado. Tres meses después, el 14 de noviembre, Arnaldo Otegi hizo su famosa propuesta de diálogo de Anoeta y el presidente del Gobierno se la aceptó. Escribir una carta para decir que con esta estrategia ningún Gobierno va a negociar contigo y ser desautorizado por el mismísimo presidente, debe de poner cara de gilipollas a cualquiera. Pakito y los suyos trataron de replegar velas, pero ya era tarde: fueron expulsados del colectivo de presos primero y de ETA después.

La ilegalización de ANV y la más que probable de EHAK, que comienza mañana, son un paso fundamental para acabar con el terrorismo. Es verdad que ETA está débil, pero no como consecuencia de la negociación, como parece deducirse de las palabras del ministro Rubalcaba, sino a pesar de. Hoy, un partido sucesor de Batasuna e instrumento de ETA cuenta con 42 alcaldes y 439 concejales que van a seguir siéndolo hasta 2011 y eso ocurrió porque se aceptaron como buenas listas más contaminadas que las vieiras de la Ría de Ferrol.

La democracia municipal vasca todavía será sometida a algunas humillaciones y ridículos, como las inefables mociones éticas del PNV y el PSE en los ayuntamientos de ANV, tras el asesinato del exconcejal socialista Isaías Carrasco. La carta de Urrusolo y Gisasola es un síntoma de la debilidad de ETA. La sentencia del Supremo, un remedio para los errores de gente muy principal durante el proceso de paz y aun después. Recuerden el “Guantánamo electoral” y el “hemos ido demasiado allá” del fiscal general en un desayuno de Europa Press hace 16 meses; el “quiero recordar que ANV es un partido legal desde los años 30, que ha vivido en democracia durante todo este tiempo sin que nadie le haya puesto tacha de ilegalidad”, del presidente del Gobierno, entrevistado por Gabilondo el 7 de junio de 2007, así como el “haber ilegalizado ANV hubiera sido una medida desproporcionada”, del ministro de Justicia y “los votos de ANV son completamente legales”, de la vicepresidenta De la Vega, en rueda de prensa conjunta el 15 de junio de 2007. Ah, la toxina amnésica de las vieiras.

15 septiembre 2008




Hay que pasarle más garlopa

Santiago González

Recordarán ustedes la cantidad de promesas que hicieron el Gobierno y el partido que lo sostiene respecto al Estatuto de Autonomía de Cataluña desde que Zapatero provocó el delirio de Maragall y los asistentes al mitin del PSC en el Palau de Sant Jordi el 13 de noviembre de 2003, al decir: “aceptaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”.

El propio Zapatero, que había salvado el proyecto del naufragio al término de sus tramitación parlamentaria en septiembre de 2005, dijo el 12 de octubre de aquel año que el Estatut quedaría “limpio como una patena” a su paso por el Congreso. La noche del 21 de enero tuvo que volver a salvarlo in extremis en una negociación de tabaco y prisas con Artur Mas, realizada a espaldas del PSC y que supuso el principio del fin para Maragall.

Seis meses después, el 8 de abril de 2006, el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, Alfonso Guerra, dijo en Barakaldo a las JJSS que “al Plan Ibarretxe lo cepillamos antes de entrar en la comisión y al otro (el Estatut) lo cepillamos como carpinteros dentro de la comisión".

El Estatut fue aprobado en referéndum el 18 de junio con más pena que gloria. Ciertamente, con mucha más pena y bastante menos gloria que el Estatut de 1979, al que derogaba. La clase política catalana sustituyó el de Sau por un texto que solo fue votado afirmativamente por uno de cada tres catalanes, que motivó una participación diez puntos menor y un porcentaje de votos afirmativos inferior en quince puntos.

Para ese resultado se habían embarcado los estatuyentes en un proyecto apabullante. Donde el Estatut del 79 tenía 57 artículos, estos redactaron 223, o sea, 54 más que la Constitución Española. La cosa no es muy de extrañar si se tiene en cuenta que el Estatut es, para sus adeptos, el marco en el que debe interpretarse la Constitución. De ahí un articulado tan generoso que supera cualquier otra Ley Fundamental de nuestro entorno, salvo la portuguesa, que tiene 299. Vaya en su descargo que nuestros vecinos del oeste son de natural pomposo y además la elaboraron al calor de la Revolución de los claveles. La Constitución de la V República tiene 89 artículos, la Ley Fundamental de la RFA, 146; la República Italiana, 139 y Suecia, 132. La de la 2ª República Española tenía 125.

A pesar de contar con 166 artículos más que el anterior, al vigente Estatut no le cupo ninguno como éste que incorporaba a su preámbulo, el texto de 1979: “Cataluña, ejerciendo el derecho a la autonomía que la Constitución reconoce y garantiza a las nacionalidades y regiones que integran España, manifiesta su voluntad de constituirse en Comunidad Autónoma.”

Es una lástima, porque un artículo como éste sí encajaría en la teoría que el Tribunal Constitucional ha explicado a Ibarretxe con bastante claridad. En su lugar, la mayoría del Parlament, con el cepillado de Guerra y el paño de limpiar patenas de Zapatero, han hecho posible un texto que dice: “Los poderes de la Generalitat emanan del pueblo de Cataluña y se ejercen de acuerdo con lo establecido en el presente Estatuto y la Constitución.” Va a ser que no. El Tribunal Constitucional ha dejado claro que la soberanía nacional reside en el pueblo español, no en el pueblo vasco y no hay razón para pensar que no mantenga el mismo criterio si el pueblo alternativo es catalán. Tampoco parece que la bilateralidad y el pacto entre iguales que entraña vayan a tener encaje en la doctrina que emana de su última sentencia. Al Estatut todavía hay que pasarle más garlopa.


13 septiembre 2008




El bonzo de Llodio (Part three)


Santiago González

Contaba hace años en El País el malogrado Ángel Fernández-Santos que Berlanga trataba de poner en pie a mediados de los años sesenta una película inspirada por los cambios litúrgicos que trajo el Concilio Vaticano II. Se trataba de un matrimonio segoviano que regentaba una librería religiosa en la plaza del Azoguejo. El fin de las misas en latín sorprende a los citados con una gran partida de misales ancien règime recién comprados.

Aquello era la ruina y a la mujer se le ocurrió una idea luminosa en sentido estricto. En 1963 había conmovido al mundo la autoinmolación del monje Thich Quang Duc, que se prendió fuego en el centro de Saigón para protestar por la represión que el Gobierno de Ngo Din Diem desarrollaba contra la religión budista. La librera considera que ése es el camino y propone a su marido se dé candela en lo alto del acueducto. Atascado en ese gran momento, Berlanga llamó a Rafael Azcona que encontró una solución brillante. La buena señora cruza con decisión la plaza hacia el lugar del sacrificio con una tea encendida en la mano. Detrás, el resignado consorte, arrastraba dos latas de gasolina mientras mascullaba: “¡Que no puede ser, María, que ya verás como volvemos a hacer el ridículo!”

El lehendakari convocó ayer a los medios para explicar su reacción tras el varapalo que el Tribunal Constitucional acababa de propinar a su proyecto de referéndum. Ibarretxe I, el Minucioso, no cumplirá la cita con las urnas que había escrito en su agenda, según aseguró a finales de octubre del pasado año. El hombre sabía el día y también la hora: el 25 de octubre próximo, a las nueve y media.

Era la tercera vez. La primera, a la que se subió en marcha, fue el pacto de Lizarra-Garazi, que cumplió ayer diez años justos. La segunda, el llamado Plan Ibarretxe, se estrelló contra el Congreso de los Diputados el 1 de febrero de 2005. El Constitucional acaba de tumbar su tercer intento con parecidas maneras a las que un crítico empleó con el autor que le pedía parecer sobre un guión suyo que le había remitido: “sólo le veo dos problemas: las descripciones y los diálogos”. El TC ha fallado la inconstitucionalidad de la Ley de Consulta por la forma y por el fondo. La absurda tramitación parlamentaria en lectura única “vicia de inconstitucionalidad” la Ley rechazada. La consulta es un referéndum que el lehendakari no tiene competencias para convocar. El sujeto de la soberanía nacional no es el pueblo vasco, sino el pueblo español (art. 1.2 de la CE) y no es que eso no pueda cambiar, pero para ello habría que reformar la Constitución por la vía que ella misma prevé en tal caso y no mediante una ley aprobada en un Parlamento autonómico.

Ibarretxe I, el indomable, anuncia ahora su cuarto intento, sin que los tres fracasos anteriores le hayan llevado a sopesar siquiera la posibilidad de dimitir. Como Bill Murray en ‘El día de la marmota’, el lehendakari se levanta de la cama y vuelve al guión de Berlanga justo donde lo había dejado el día anterior. Una vez que ha hecho el ridículo, vuelve a intentarlo una vez más y empuña la tea mientras camina hacia Estrasburgo, seguido por el presidente del PNV que rezonga: “que no, Juanjo, que vamos a volver a hacer el ridículo”.

Alguien de su partido debería decirle de una vez que la antorcha que empuña está apagada. Algún socialista debería decirle a Zapatero que algún día, quizá para la sexta intentona de Ibarretxe, tendría que hacer acuse de recibo a su socio preferente, que todos estamos haciendo el ridículo.


12 septiembre 2008




El día de Gunga Din



Santiago González

El 11 de septiembre se nos amontonan las efemérides. Ayer se cumplieron 35 años del golpe de Estado con el que el Ejército chileno interrumpió la experiencia de Salvador Allende. Se cumplían siete años del atentado contra las torres Gemelas. Los catalanes celebraban otros dos: un cuarto de siglo de la entrada en funcionamiento de TV-3 (un canal de televisión es un siempre un hecho nacional) y la Diada, la conmemoración del momento en que Rafael Casanova i Comes, abogado y conseller en cap de Barcelona, se convirtió en un Gunga Din que se adelantó en dos siglos a Sam Jaffe, actor que encarnó al personaje de Kipling en la película dirigida por George Stevens en 1939.

Casanova no era el cabo aguador de su regimiento y no tenía trompeta con la que alertar a las tropas británicas desde lo alto del templo hasta su último soplido. En realidad, él era partidario de rendirse a las tropas de Felipe de Anjou y disfrutó de una vida más larga, pero 11 de septiembre de 1714 tuvo un arranque y llevó hasta la muralla de los defensores el estandarte de Santa Eulalia, un anuncio del peligro que corría Barcelona. Tras ser herido en una pierna, eliminó de los archivos los papeles que lo comprometían y consiguió falsificar un certificado de defunción para huir de la ciudad disfrazado de monje. Obtuvo el perdón de Felipe V, volvió a ejercer la abogacía en Barcelona y murió a los 83 años en Sant Boi, donde está enterrado.

Todos los años, los partidos catalanes, incluido el PP, realizan una ofrenda ante la estatua del héroe en Barcelona. La gracia del asunto reside en que los independentistas insultan al PP y a quien se tercie: ayer, a Montilla y al Barça. Para acompañar el evento, un centenar de Ayuntamientos catalanes decidieron izar la bandera independentista en la casa consistorial. Los alcaldes pertenecen a CiU y ERC, pero también a ICV y al PSC.

Habíamos conllevado a la manera orteguiana el nacionalismo catalán, el pujolismo de CiU, pensando que nada es eterno y resulta que cuando se produce el cambio es cuando empieza la verdadera pesadilla: el pujolismo del PSC y sus socios, que es como el anterior en versión friki.

El problema de que los españoles quieran homologarse mediante la adopción de objetivos nacionalistas es que sus esfuerzos están condenados al fracaso. Lejos de contribuir a darles carta de naturaleza en Cataluña o Euskadi, sólo sirven para excitar el celo reivindicativo de los nacionalistas y a elevar el listón de sus reclamaciones. La izquierda se arrima a Azaña, ignorando la prudente advertencia que le hizo Ortega durante el debate que ambos sostuvieron a propósito del Estatuto de Cataluña, sobre lo contraproducente de querer resolver de una vez el problema catalán: el esfuerzo no haría más que enconarlo; “en cambio, es bien posible conllevarlo”.

El debate tuvo altura en mayo de 1932. Hoy, la altura se debe a desdichadas metáforas aeronáuticas con las que los nacionalistas quieren disponer una pista para que aterricen los más radicales de los suyos. Los socialistas quieren habilitar otra para que los nacionalistas bajen de las nubes y aprendan a sentirse cómodos en España. La experiencia ha demostrado que, lejos de facilitar el aterrizaje, la pista acaba siendo de despegue para quienes antes creían, con el título de una película de Robert Altman, que “El volar es para los pájaros”, esos alcaldes estelados del PSC, un suponer.

El cargo de Casanova, conseller en cap, fue el mismo que Maragall adjudicó 290 años después a Josep Lluís Carod-Rovira. No diré más.

10 septiembre 2008



¡Vaya panorama!

Santiago González

El Informe ‘Panorama de la Educación 2008’ conocido ayer arroja resultados no muy positivos para España en términos comparativos con la media de los países de la OCDE. Entre la treintena de socios, sólo Portugal y México superan el 50% de ciudadanos que no tienen más estudios que los obligatorios, 19 puntos por encima de la media. El 28% de los estudiantes no tiene título de Bachillerato o similar, lo que nos sitúa 11 puntos por debajo de la media y también los antepenúltimos. Mejoramos bastante en el porcentaje de ciudadanos que ha cursado estudios universitarios. Con un 28%, nos situamos los séptimos y estamos por delante de Francia e Italia.

Hay algún otro aspecto que nos es favorable: la tasa de equidad (hijos de trabajadores manuales que acceden a estudios universitarios) es la más alta, con un 40%, si bien el gasto educativo respecto al PIB es menor en un 0,7% a la media de los países de la OCDE y de la UE.

No son datos muy estimulantes. No lo suficiente, al menos, como para abonar el extraordinario optimismo gubernamental ni esa suave demagogia latente en expresiones como “sois la generación mejor formada de la historia de España”, dirigida a una peña de jóvenes mileuristas que viven mayormente en el domicilio paterno. La ministra de Educación, que es mujer de buen sentido, no podía evitar la tentación el pasado fin de semana en la entrevista de Yo Dona: “Tenemos el mejor sistema educativo que ha habido nunca en España”. Son legión los españoles que comparan su bachillerato con los saberes de los adolescentes en los concursos televisivos con un punto de nostalgia. No porque aquel sistema fuera bueno, sino porque, al menos, proporcionaba una pátina de eso que antaño recibía el nombre de cultura general. Es verdad que se puede reprochar a estos ciudadanos que se dejan llevar por el subjetivismo al hacer su análisis, pero no parece que el método científico de Mercedes Cabrera sea mucho más objetivo: “es muy difícil explicar que un país crezca, se modernice y se democratice sin que funcione la educación”. La ministra debería considerar que hasta hace unos meses, el que más empujaba el PIB era el Pocero, no diré más.

Si hay entre todas las políticas sectoriales una que merece ser considerada especialmente como política de Estado, esa es la educativa. Las leyes que ordenan la educación en un país deben ser garantía de estabilidad y no cuesta trabajo suponer por qué: la formación de los ciudadanos y los profesionales del mañana debe estar al margen de las disputas partidarias y los avatares políticos. No es el caso. La democracia española ha conocido en los 30 años transcurridos desde la aprobación de la Constitución seis leyes de Educación, además de la de Villar Palasí, que estuvo vigente los dos primeros años de nuestra vida constitucional: LOECE, 1980; LODE, 1985; LOGSE, 1990; LOPEG, 1995; LOCE, 2002 y LOE, 2006.

Es un detalle muy revelador del principal de nuestros demonios familiares: la falta de acuerdos básicos de convivencia. No se trata ya de que cada Gobierno entrante venga con su Ley educativa bajo el brazo para sustituir la anterior. Así ocurrió con la nonata LOCE. El PP, que gobernaba entonces con mayoría absoluta, no hizo esfuerzo alguno por recabar acuerdos y el PSOE ni siquiera permitió su estreno. Lo más significativo es que en los 14 años de la primera etapa socialista de Gobierno se hicieron tres reformas y otras tantas leyes. Las normas que rigen la Educación, como las constituciones, es mejor que sean longevas. La brevedad de las leyes educativas y su partidismo son un requisito para rediseñar las dos Españas.



08 septiembre 2008

Todo se pega

Santiago González

El sábado, 16 de febrero de 1991, la Mesa de Ajuria Enea convocó en San Sebastián una manifestación multitudinaria en defensa del trazado oficial de la autovía de Leizarán. A muchos de los asistentes todavía les queda un resto de estupor den la cara cuando ese mismo año, el diputado general de Guipúzcoa, el peneuvista Eli Galdos, recibió el apoyo del PSE-PSOE para negociar con la asociación Lurraldea un trazado de síntesis entre el que proponían las instituciones y las objeciones de ETA. El secretario general de Lurraldea, un antiguo concejal batasuno, aplicó aquel know-how de las obras públicas a los caminos hacia la paz, al frente de Elkarri. Desde hace unos años, Jonan ha encontrado el verdadero camino, camino verde que va a la ermita como asesor del lehendakari Ibarretxe, junto a monseñor Setién y algunas celebridades del ámbito local.

Las declaraciones de Miguel Sanz al Diario de Navarra, mostrándose dispuesto a negociar el apoyo de sus dos diputados a los presupuestos del Estado han debido de llevar parecido estupor a las decenas de miles de manifestantes que el 17 de marzo de 2007 llenaron las calles de Pamplona tras una pancarta en la que podía leerse: “Fuero y libertad. Navarra no es negociable”. Cien mil personas, según los convocantes, algunas decenas de miles menos, según el Gobierno, salieron a la calle convocados por el PP y su varietal navarra para evitar un peligro que entonces parecía muy cierto: que Zapatero estuviese negociando el futuro de Navarra en aquel despropósito que fue bautizado como “el proceso de paz”.

En la entrevista que Esther Esteban hizo al presidente en esta páginas, Zapatero recordaba aquella manifestación para descalificar el alarmismo: “Se dijo que íbamos a entregar Navarra a ETA y lo que pasa es que gobierna la UPN, ¡así es la vida!"

Ciertamente la derecha tiene alguna querencia profética que, a veces, la lleva a enfrascarse en cábalas y augurios, pero hay que decir que en aquella ocasión había señales más que sobradas para la desconfianza. El propio presidente la abonó con declaraciones, como las que le hizo a Carles Francino en una entrevista en la SER el 18 de abril de 2006, apenas un mes después de entrada en vigor la tregua de ETA. El periodista preguntó si de la tregua podría resultar algún cambio en el status jurídico-político de Navarra. Zapatero empleó exactamente 395 palabras, unos dos minutos de discurso para subirse al guindo y no responder a lo que se le preguntaba. No pronunció una sola vez la palabra 'Navarra' y se refirió en ocho ocasiones a Euskadi. El entonces secretario de Organización del PSOE escribía en su blog el 18 de junio de 2007: “En todo caso, UPN no gobernará en Navarra con los votos ni con la abstención de los socialistas”. Fue la ruptura de la tregua de ETA lo que trastocó los planes socialistas.

“Pero el voto no sería gratis”, ha explicado Sanz, como un nacionalista más en esta subasta de favores, inversiones e infraestructuras en que se ha convertido la política española. Todo se pega. Como si el precio redimiera la fechoría. El Código Penal considera circunstancia agravante de cualquier delito la existencia de precio, recompensa o promesa. Sanz está dispuesto a aprobar unos presupuestos cuyas líneas generales no conoce. Sus dos diputados dejan al PSOE como estaba: no le basta sumar al PNV, ni a ERC-IU por separado. Lo único que puede vender Sanz es una cuña en el PP. Si le pagan, claro, que no están los tiempos como para deshonrarse por amor. Que sea por dinero o, al menos, por un programa en televisión.

06 septiembre 2008

Viento de otoño

Santiago González

El acto convocado ayer por el PP en el Museo Marítimo de Bilbao era un anuncio inequívoco de que el otoño ya está aquí. En un paisaje erizado de grúas inactivas y recuerdos simbólicos de un pasado esplendor portuario, Rajoy se apareció a los suyos como un arcángel del nuevo tiempo electoral para poner punto final a la crisis, que no ‘punto y final’, como tan a menudo se escribe en los periódicos. L a imagen de la división interna había venido acompañando a los populares vascos y a todo el PP desde que María San Gil plantó al presidente nacional de su partido, abriendo una crisis que hace sólo tres meses tenía imprevisibles consecuencias.

Dos fueron los aspectos más destacables del acto, ambos complementarios: hemos superado la crisis de junio y estamos preparados para lo que venga. Si éste era el objetivo, se cumplió con holgura, a pesar del mal fario de los prolegómenos: Rajoy llegó tarde porque el avión que lo traía se desvió a Foronda por los fuertes vientos que hicieron desaconsejable el aterrizaje en Loiu.

La puesta en escena y el desarrollo del acto estaban pensados para producir la impresión de que el verano le ha sentado bien a la derecha. El meollo del asunto era un acto partidario que las formaciones no nacionalistas solían celebrar en ambiente más bien recoleto en Euskadi. Se trataba de la entrega de carnés a 107 nuevos afiliados al partido de los populares vascos. ¿Hay 107 nuevos afiliados al PP?, cabe plantearse aquí, con parecido escepticismo al que llevaba a Jardiel Poncela a preguntarse: “Pero, ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?”

Pues los hay, aunque una parte importante de ellos ya venían desarrollando actividad política en el ámbito de este partido. No estuvieron todos. Los estudios y los exámenes, se comentó. Los últimos días de vacaciones para otros. El hecho de que los afiliados tienen menos disciplina partidaria que los militantes, figura que se corresponde más con los viejos tiempos y con los partidos de izquierda. Pero era lo de menos. Había algo de heroico en aquellas tres docenas de jóvenes catecúmenos en trance de bautizarse mediante la entrega de un carné. Aparecer en un lugar público de esta comunidad autónoma proclamando a los cuatro vientos la pertenencia a las juventudes del PP es menos gratificante y tiene algo más de riesgo que ser de EGI y presumir de ello en el Alderdi Eguna, pongamos por caso. Estos son de los pocos momentos en que el pesimismo antropológico da un poco de cuartel. Porque pertenecer al PP en el País Vasco no es lo mismo que en Madrid o Valencia, como sabe todo el mundo. Algo parecido podría decirse de militar en el PSE, si no fuera porque, en contra de lo que dijo el hoy presidente del Senado en la campaña electoral de 2001, (“en los campos nazis no se preguntaba a los judíos si eran de derechas o de izquierdas”) hoy, en Euskadi, en una situación mucho menos dramática que, no ya la Alemania nazi, sino la Euskadi de 2001, hay judíos que descalifican a otros porque son de derechas.

107 nuevos afiliados, luego crecemos. Los neófitos compusieron uno de esos fondos juveniles y guapos que disponen los regidores de televisión para configurar un paisaje amable detrás de los presentadores del talk show, quizá con alguna influencia estética de las cabeceras de honor de los congresos del PCUS, dicho sea sin ánimo de señalar ni de establecer la menor relación entre partidos de orientación doctrinal tan escasamente compartida.

En el Museo Marítimo estuvo todo el mundo que tenía algo que ver y algún interés en el asunto, independientemente de afinidades o incompatibilidades internas: los oficiales, los críticos y los mediopensionistas. No había masa crítica para escribir un romancero de ausencias. La única destacable era la de Jaime Mayor Oreja, que, a estas alturas, no era significativa: todo el mundo da por supuesto que ocupará la cabeza de lista en las próximas elecciones europeas y ese dato hace tan improbable la disidencia como el voto que se van a cambiar los socialistas con el PNV convierte en papel mojado la oposición de Patxi López a Ibarretxe.

Basagoiti y Rajoy se repartieron los papeles y los adversarios a criticar por ámbitos de actuación: el primero se centró en Ibarretxe y su cada vez más improbable consulta, mientras Rajoy se aplicó a Zapatero y sus vistosos escamoteos de la crisis. El líder de la oposición gasta una seriedad como de registrador de la propiedad o quizá de notario, pero se le veía optimista y casi contento. En algún momento, pareció que sonreía.

05 septiembre 2008

Nueva Ley de Aborto

Santiago González

Vamos a tener nueva Ley del Aborto. Una de las peculiaridades más notables de la gestión gubernamental es la práctica del juego de inversión, que consiste, un suponer, en resolver los asuntos del Gobierno en el ámbito del partido y hacer de las cuestiones partidarias asunto del Gobierno. Así, por ejemplo, se nos han anticipado muchas medidas a tomar por el Ejecutivo en los mítines del PSOE, mientras el presidente coordinaba a los barones de su partido invitándoles a cenar en La Moncloa.

Zapatero ha incumplido voluptuosamente promesas electorales. Recuerden aquella del Palau de Sant Jordi, que ERC imprimió en 100.000 postales: “Aceptaré el Estatuto que apruebe el Parlamento de Catalunya. José Luis Rodríguez Zapatero. Barcelona, 13 de noviembre de 2003”. O el compromiso que figuraba en el Programa Electoral de 2004 sobre el Pacto Antiterrorista: “nos comprometernos a mantenerlo vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva”, el mando único de la Policía y la Guardia Civil y algunas otras cosillas.

El último programa socialista de Gobierno prometía una reflexión que llevara a un amplio consenso social sobre el aborto: “Promover la reflexión, atendiendo al debate social, sobre la vigente Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (L.I.V.E., qué soberbia paradoja) y la posibilidad de modificarla con el fin de garantizar la equidad en el acceso y la calidad de esta prestación sanitaria.”

Una vez más, lo que no propusieron en el lugar adecuado, lo resolvieron en el interior del partido. El XXXVII congreso del PSOE aprobaba cuatro meses después de las elecciones, lo que habían prometido en 2004 y, después de no cumplirlo, no se atrevieron a proponer en 2008: una nueva ley de plazos para regular el aborto. Según ha dejado claro la ministra del Ramo, el Gobierno "inicia el camino para la elaboración de una nueva ley, no una reforma de la actual, sino una ley nueva que será la mejor posible". Con el fin de garantizarse este resultado, han subcontratado el trabajo de elaboración del proyecto a un comité externo ma non troppo, como debe hacerse en estos casos.

Los problemas que tocan a la entrepierna son en este país el escaparate de la ambigüedad moral judeocristiana. En 1985 no se podía implantar una Ley de Plazos para regular el Aborto, cosas del qué dirán, y se tiró por una vía intermedia que permitiese la trampa mediante certificado amigo que advirtiera sobre el peligro que la continuidad del embarazo podría tener para la gestante. El resultado es que vienen a abortar a España mujeres de países en los que rige desde hace años una ley de plazos. En la muy liberal Dinamarca no se puede abortar con siete meses de preñez y aquí, sí. Era altamente turbadora la información de que el personal de algunas clínicas llamaba familiarmente ‘rompecocos’ a las máquinas trituradoras de fetos.

Son cuestiones muy complejas que seguramente nos vienen de la mano de la crisis económica. Mayormente para cambiar de tema. Si la ministra Aído admite sugerencias me permitiría recomendarle el fichaje del ex dirigente abertzale Txomin Ziluaga para su comité de expertos. En la campaña de 1982 que llevó a Felipe a la Presidencia, participó en una mesa redonda sobre el asunto. Y dijo: “no es que nosotros seamos partidarios del aborto, pero hay que tener en cuenta que cada año abortan en Euskadi 3.000 mujeres en unas condiciones de salubridad que peligra, no sólo la vida de la madre, sino también la de la criatura.” Quizá una propuesta así pudiera ser objeto de consenso.

03 septiembre 2008



Truculenta, no

Santiago González

Entre los defectos de funcionamiento de la Justicia española, no parece que figure la falta de solidaridad entre sus servidores. Al menos, en la Audiencia Nacional. Los titulares de los juzgados centrales 1, 2, 3, 4 y 6, han decidido pedir amparo al Poder Judicial para el número 5, Baltasar Garzón, por el editorial que este periódico publicó ayer bajo el título Truculenta Garzonada. Se criticaba en él la iniciativa del juez en busca de los desaparecidos de la guerra civil y la represión franquista, antes de determinar si se considera competente para instruir la causa que le solicitan las Asociaciones de la Memoria Histórica. Por si acaso, uno advierte de antemano que no reivindica la parte alícuota (que viene a ser lo que Felipe llamó “la cuota parte”) que pudiera corresponderle del calificativo ‘truculenta’, que a 3 de septiembre no estamos para líos.

Garzón ha pedido datos a varios Ministerios, a los Ayuntamientos de Granada, Córdoba, Sevilla y Madrid, a la Conferencia Episcopal para investigar en las 22.827 parroquias que hay en España, la Universidad de Granada y el Valle de los Caídos. Hace seis meses fue descubierta en terrenos del Ministerio de Defensa, más concretamente de la BRIPAC de Alcalá de Henares, una fosa común con nueve cuerpos, uno de los cuales podría ser el del dirigente del POUM, Andreu Nin, según explicó ABC en su día.

Es un reto para el Ministerio que dirige Chacón. La memoria histórica, gran oxímoron, está hecha para examinar los asesinatos y la represión franquista. Exclusivamente. Sus promotores no acaban de comprender que la democracia debería acoger en el mismo seno a los dos bandos. “Las víctimas de la represión republicana ya fueron honradas por los suyos”, dicen en contradicción flagrante quienes aún quieren anular con imposible efecto retroactivo los juicios del franquismo, renunciando con ello a la incontestable superioridad ética de la democracia y a su carácter inclusivo sobre el sectarismo y la injustica intrínsecos a toda dictadura. El problema se plantea cuando la víctima y el victimario pertenecían ambos al bando de ‘los buenos’. Con lo claro que estaría todo si a Nin lo hubieran fusilado los falangistas.

Casi 23.000 son muchas parroquias y no sabemos si tenemos policía para investigarlas una a una. A pesar de la capacidad y diligencia de nuestros cuerpos de seguridad, cabe temer que esta ocupación les distraiga de las habituales. Es posible que, con afán de corresponder, los obispos envíen una delegación de párrocos a Irún para investigar quién fue el presunto policía que dio el chivatazo al del bar Faisán e hizo posible el milagro de la transformación de la pasta en vino, gran paráfrasis de las bodas de Caná. O que los curas envíen a Garzón sus propias listas, las esculpidas en el atrio de las iglesias, más tajo para que investigue.

El PCE lanzó un ‘pelillos a la mar’ en junio de 1956, con su declaración “Por la Reconciliación Nacional”; la democracia amnistió todos los delitos de sangre cometidos hasta 1977, tal como recuerda la Fiscalía; Fraga presentó a Carrillo en el Club Siglo XXI el 27 de octubre de dicho año; los jueces investigan delitos no prescritos, no hacen censos de muertos cuya cifra no han sido capaces de acordar los historiadores; tampoco elaboran tesis sobre cuestiones de Historia contemporánea. Sobre todo, cuando aún quedan asesinatos sin prescribir y sin resolver: Joseba Pagazaurtundua, el 8 de febrero de 2003; los policías Julián Embid y Bonifacio Martín, el 30 de mayo de 2003 y el exconcejal Isaías Carrasco, el 7 de marzo de 2008, por citar sólo los cuatro últimos.


02 septiembre 2008




OPINION
Editorial 2-9-2008
TRUCULENTA GARZONADA

Preguntado sobre si la Ley de Memoria Histórica había resucitado los fantasmas del pasado, Zapatero respondía el pasado domingo a este periódico: «No ha pasado nada porque no era contra nadie».

Resulta difícil saber si esta ley ha influido en Baltasar Garzón, pero el hecho es que el juez de la Audiencia Nacional vuelve a agitar esos duendes macabros al abrir una especie de macroinvestigación judicial sobre los crímenes cometidos por el llamado bando «nacional» durante la Guerra Civil y la primera época del franquismo. Por la forma como está redactado su escrito, se puede deducir que Garzón excluye los asesinatos cometidos bajo cobertura del régimen republicano.

Garzón ha enviado providencias a los alcaldes de Madrid, Sevilla, Córdoba y Granada y ha pedido la colaboración de nada menos que 22.800 parroquias y diversas instituciones, solicitando las listas de desaparecidos durante ese periodo. No explica con qué propósito, pero se supone que su petición se inscribe en el marco de una investigación penal a raíz de varias denuncias presentadas en la Audiencia Nacional.

La iniciativa de Garzón recuerda mucho a la Causa General ordenada por Franco en 1940, con el proposito de catalogar y denunciar todos los delitos cometidos por los partidarios de la República desde abril de 1931. La Causa General de Franco fue, sobre todo, un acto propagandístico para intimidar a los vencidos. Es difícil saber qué se propone Garzón, pero todo indica que intenta recuperar el protagonismo perdido en los medios de comunicación.

Ni que decir tiene que estamos ante una iniciativa truculenta sin ninguna posibilidad de prosperar. En primer lugar, porque Garzón no es competente para investigar estos crímenes. Y, en segundo lugar, porque la Ley de Amnistía, aprobada por el Congreso en octubre de 1977, ponía punto y final a cualquier tipo de responsabilidad penal por delitos políticos cometidos con anterioridad al 15 de diciembre de 1976, fueran de la gravedad que fueran. Así se lo ha recordado un escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Además, la investigación de esas desapariciones exigiría ingentes recursos humanos y materiales, de los que el sistema judicial no dispone.

A Garzón todo eso le da lo mismo, ya que lo que busca no es hacer justicia sino instrumentalizarla para sus fines personales. La realidad es que, entre sus viajes a Latinoamérica para denunciar los crímenes de las dictaduras, sus conferencias, sus libros y la realización de documentales, apenas le quedan ya horas para realizar su trabajo. Seguramente por eso ha sido incapaz de investigar quién dio el chivatazo a los recaudadores de ETA, no tuvo tiempo de transcribir la cintas de los islamistas que tal vez hubieran evitado el 11-M y ha dejado enormes lagunas en casi todos los sumarios que ha instruido.

Esta última de sus garzonadas ni siquiera puede ser tomada en serio. Es un puro disparate sin opción alguna de salir adelante. Sería cuestión de olvidar este despropósito si no fuera porque hace un tremendo daño a la Justicia y a la Audiencia Nacional. El Consejo General del Poder Judicial debería intervenir para poner en su sitio a Garzón, al que le han permitido ya demasiados excesos.


01 septiembre 2008



El maillot amarillo

Santiago González

El Mundo concluía ayer su chequeo a 30 años de democracia con la entrevista de Esther Esteban al presidente del Gobierno. Las entrevistas a Zapatero constituyen en sí mismas un género periodístico y la que nos ocupa hoy es muy notable por su aparente contención. Califica a Aznar de “gran presidente” junto a González, aunque en algún momento se le escapa algo de inquina por los pliegues de la tolerancia: “Incluso hasta con Aznar estoy dispuesto a ser generoso”. Él opina que “la derecha española no tiene nada que ver con el franquismo”, pero para negociar con ella la Justicia nombró ministro a Mariano Fernández Bermejo. “Hemos luchado contra las padres y ahora tenemos que luchar contra los hijos”, proclamó en un congreso de la Unión Progresista de Fiscales el hijo del alcalde franquista y jefe local del Movimiento de Arenas de San Pedro.

¿Mentira? Se trata de algo más complejo, que el politólogo Harry G. Frankfurt bautizó como ‘bullshit’ y que aquí tradujimos prudentemente por ‘charlatanería’. El hecho de que Zapatero contradiga con sus palabras afirmaciones previas suyas o niegue abiertamente los hechos, son sólo muestras de su relativismo epistemológico. Tras una legislatura responsabilizando a la oposición “antipatriota” hasta por anunciar la crisis que habita entre nosotros, afirma lo siguiente: “Siempre he tenido claro que el poder está fundamentalmente para ser criticado. ¿Quién va a recibir las críticas en democracia? Pues quien lleva el maillot amarillo.”. Lo que importa es el maillot, pero en las pruebas ciclistas, al de amarillo se le aplaude, no se le critica.

Él está en todas las posiciones al mismo tiempo y tiene razón en todas ellas. Es como algunos desnudos de Picasso que muestran en un solo plano la cara y la espalda, las tetas y el culo.

Eso no le impide sorprenderse de que “una de las cosas que caracterizan a Aznar es que nunca le he oído decir que se arrepienta de algo”. Él, por ejemplo, no pronuncia la palabra ‘crisis’ en toda la entrevista y sostiene que no se equivocó al iniciar el proceso de paz, “un deber, pero no como un logro personal, sino como un logro colectivo”.

Veamos. La noticia de la predisposición socialista a un proceso negociador con ETA apareció en todos los periódicos el sábado, 14 de mayo de 2005. El martes, 17 se aprobó en el Congreso con los votos del Partido Popular en contra. La versión canónica del pleno subrayó “la soledad del PP”. No parece que pusieran los socialistas mucho empeño en el logro colectivo. Tres días con un fin de semana de por medio.

Es de universal conocimiento que el presidente del PSE había comenzado a dialogar con Otegui en 2002, en contra del espíritu y la letra del Pacto Antiterrorista, poco más de un año después de su firma. Tres años después, en 2005, Zapatero negaba contactos con Batasuna con esta rotundidad: “En absoluto. El partido socialista no ha mantenido ninguna relación con personas que puedan representar a la extinta Batasuna. No ha habido ni hay relación alguna, ningún diálogo.” (El País, 24 de abril de 2005)

Sin embargo, mientras todo esto pasaba, el partido del Gobierno acusaba al PP de vulnerar el Pacto Antiterrorista cuya esencia, al parecer, consistía en que la oposición no debía criticar al Gobierno. Semejante habilidad en el uso del agit-prop solo tiene un precedente en los austriacos, en opinión de Billy Wilder: “Mis paisanos han conseguido el malabarismo de convencer al mundo entero de que Beethoven era austriaco y que Hitler era alemán”.

El maillot amarillo es lo que importa. “La cuestión está en saber-declaró Humpty Dumpty-quién manda aquí”. Eso es todo.


31 agosto 2008




Arnaldo, el especialista

Santiago González

La salida del preso de la cárcel es un acto solitario, lo sabemos por el cine: Peckinpah muestra en La huída a Doc McCoy saliendo de la penitenciaría y en un paisaje desértico solo le espera su mujer. En el momento en que se le abren los portones, un guardia que era un dechado de pesimismo antropológico masculla a su paso: “Volverás, Doc”.

Martutene no es San Quintín; Otegi, tampoco es Steve McQueen, pero fue recibido por más gente: su familia, su abogada, Jone Goirizelaia, y medio centenar de conmilitones, aunque la mayor parte de ellos tenían más pasado que futuro como dirigentes de la izquierda abertzale.

Sus primeras palabras en libertad fueron perfectamente predecibles para reivindicar el diálogo y la negociación como instrumento para resolver el problema de fondo del país. Al hacerlo, recurre a sus mejores cartas. En realidad, hay una contradicción notable entre las proclamas de ETA en favor de la vuelta a la negociación y el aparente desinterés de ETA por el mejor especialista que Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna han tenido en materia negociadora durante la última década.

Su destacado papel en Lizarra ha mejorado considerablemente durante el último proceso negociador. Sus dotes oratorias que cautivaron a los suyos en un memorable duelo dialéctico con el entonces consejero de Interior (hay que decir que entre las virtudes de Atutxa no destacaba la soltura expresiva) también sedujeron a sus anfitriones durante el almuerzo que le ofreció el Círculo de Empresarios Vascos en 1.999, al que asistió acompañado por Rafa Díez Usabiaga. Por deseo de los invitados, el almuerzo se celebró en un hotel de Bilbao y no en el lugar habitual de los encuentros del Círculo: el Club Marítimo del Abra, destruido por ETA en noviembre de 1973 y objeto de un último atentado con furgoneta-bomba el pasado 19 de mayo. Es difícil imaginarse a Joseba Permach o Rufi Etxeberria seduciendo a empresarios, juntos o por separado.

Sus dotes volvieron a brillar con fuerza en el proceso de paz de Zapatero. Él lo inauguró en Anoeta, el 14 de noviembre de 2.004, al repetir la cita de Arafat sobre la rama de olivo y el fusil. Dos meses después escribió una carta al presidente del Gobierno que terminó de convencer a éste sobre las bondades del proceso en el que se había embarcado.

Otegi ha pedido permiso para disfrutar unas vacaciones en Italia. Deberían dárselo por un criterio de racionalidad elemental. Ha cumplido su condena y está en paz con el mundo, salvo que alguna de las causas que aún tiene pendientes vuelva a llevarlo a la cárcel. En segundo lugar, para curarse en salud y evitar la posibilidad de que vuelva a convencer a nuestros gobernantes de la conveniencia de un nuevo proceso de paz. El vicesecretario general del PSOE ha expresado con elocuencia la firmeza de su partido: "No hay ninguna posibilidad de negociar con la izquierda abertzale, no hay ninguna posibilidad de retomar el diálogo, todas las puertas se han cerrado y la única posibilidad que tiene la izquierda abertzale es convencer a la banda terrorista ETA para que abandone las armas". Cerrar “todas las puertas” y subrayar dos veces que no hay “ninguna posibilidad”, para explicar a continuación que hay una “única posibilidad” es muestra de una lógica que no permite extraer conclusiones razonables.

Hay también una razón práctica. Si le deniegan el permiso, puede acudir a la comisaría en la que Emilio Rodríguez Menéndez consiguió su pasaporte. ¿Por qué no dárselo por las buenas y ahorrarnos un ridículo adicional?

29 agosto 2008




Arnaldo Otegi, sin paraguas

Santiago González

Mañana, cuando Arnaldo Otegi salga de Martutene tras haber cumplido los quince meses que le impuso la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo, no tendrá a muchos fieles esperándole. Menos, en cualquier caso, de los que le acompañaron, física o sentimentalmente, a la entrada.

Requerimientos de la dramaturgia cinematográfica. Cuando recuperó su libertad, el exministro Barrionuevo, debió de sentir la misma añoranza de la cuantiosa peña que lo acompañó hasta las puertas de la cárcel de Guadalajara. ¿Qué se hizo de la solidaridad de antaño? Dios mío, qué solos se quedan los presos, escribió Bécquer poco más o menos.

Quedaba lejos el tiempo del esplendor para Otegi, cuando muñía con Eguiguren el vistoso proceso de paz, cuando la mayoría de las espectadoras (y una parte de los espectadores, claro) de ETB lo elegían en un programa de sobremesa como el político más sexy de Euskal Herria. No se asombren, que en todas partes cuecen habas. En diciembre de 1993, el buen pueblo español que ve la tele, votó los premios ‘Queridísimos 93’ que patrocinaba Tele-5. El galardón al político más valorado por los televidentes fue Jesús Gil y Gil y el queridísimo de la Economía fue el entonces presidente de Banesto, Mario Conde. El banquero no pudo recogerlo porque aquel 28 de diciembre, Día de los Inocentes, vio cómo el Banco de España intervenía su banco y ponía fin a su carrera.

Qué añoranza de aquel día en que un presidente del Gobierno le reconocía como “líder de la izquierda abertzale” y lo elogiaba porque “ha hecho un discurso por la paz y abre una etapa distinta en Euskadi”. Entonces era un líder. No porque se lo pareciese a Zapatero cuyo ojo clínico en la materia se ha visto cuestionado por los hechos en no pocas ocasiones. Era un líder porque así le parecía a ETA. El 3 de diciembre de 2006, Otegi fue el principal orador de un mitin convocado por su ilegalizado partido en Oyarzun. Era domingo y llovía y las fotos del acto muestran al orador frente al atril, mientras un propio sostenía solícito un gran paraguas azulón a cuadros. El del paraguas se llamaba Sergio Lezkano Bernal y fue detenido cuatro meses más tarde por ser uno de los integrantes del comando Donosti. Pocas fotos hay que materialicen tanto la metáfora “estar bajo el paraguas de ETA”.

Detenido el 8 de junio de 2007, ha cumplido íntegra su condena. Mes y medio después del encarcelamiento, Pernando Barrena y Jone Goirizelaia presentaban en rueda de prensa una página web (www.arnaldoaskatu.org) para que sus adeptos inundasen la red con reivindicaciones de libertad para el preso. La falta de respuesta popular llevó a clausurarla unas semanas más tarde.

Todo hace pensar que Otegi es un dirigente amortizado para la organización terrorista. Las tres causas que aún tiene pendientes en los juzgados centrales 4, 5 y 6 de la Audiencia Nacional pueden volver a llevarlo a la cárcel en un futuro próximo.

No es la primera vez que ETA descataloga a algún dirigente batasuno. Habrá que ver si Otegi empieza a callarse y permanece mudo unos diez años. Fue el tiempo que estuvieron callados Txomin Ziluaga y los dirigentes de HASI expulsados en 1988 y el que se mantuvo en silencio el anterior portavoz, Floren Aoiz, que dejó de serlo tras ser condenado a siete años de prisión por el Tribunal Supremo en 1997. Dos años más tarde, el Tribunal Constitucional admitió el recurso de amparo de Aoiz y el resto de la Mesa Nacional. Al salir, había una nueva dirección con un nuevo portavoz llamado Arnaldo Otegi. La cárcel se lo dio, la cárcel se lo quitó.



20 agosto 2008



Números y letras


Santiago González

Alguna anomalía muy profunda socava nuestra vida parlamentaria cuando la preocupación política del Gobierno, evitar la comparecencia del presidente para explicarse sobre la financiación autonómica, ha podido resolverse mediante negociación de la vicepresidenta De la Vega con el solitario diputado de ICV, Joan Herrera, que en el lance de ayer recordaba la fábula de Samaniego sobre la pesada carga del camello y la pulga que la coronaba: “se apea, y dice arrogante:/ «del peso te libro yo.»/ El camello respondió: «gracias, señor elefante.»

Las claves del acuerdo que han llevado a Herrera a retirar su petición son: la comparecencia de Solbes antes de que termine agosto y un nuevo compromiso de financiación antes de tres meses, para que pueda ser recogido en los Presupuestos de 2009.

Hace tres meses, el presidente invitó a cenar en La Moncloa a los barones regionales para tratar el tema. Crema fría de melón, es de suponer que de Alange. Había constancia escrita de que Zapatero se convierte en un ser imperturbable con la ingesta de la sopa. Según testimonio de uno de sus más íntimos colaboradores en la hagiografía escrita por Suso de Toro, Madera de Zapatero, en cierta ocasión fue interpelado por un compañero durante una comida. Entonces él, “midiendo sus tiempos y midiendo todo, siguió tomando tranquilamente su sopa”. Así que el presidente, tras tomar su sopa fría, hizo un vaticinio a corto plazo: “es el Estado el que tendrá que hacer un esfuerzo especial, ¿verdad, Pedro [Solbes]? Os pido que todos confiemos en Pedro. Habrá justicia y solidaridad para todas las comunidades”.

Al final, el esfuerzo lo hará Pedro, que comparecerá en el lugar del jefe. Dos semanas antes de la referida cena, Felipe González había advertido inútilmente en El País de la contraindicación que suponía el debate de la financiación para la “prioridad de las prioridades en coyuntura de crisis”: “inversión generadora de actividad y recuperadora del empleo que se está destruyendo”.

La jugada de Herrera ha creado una notable sensación de alivio en el Ejecutivo. Zapatero estaba dispuesto a pedir su propia comparecencia para evitar hacerlo obligado por su soledad parlamentaria. También, naturalmente, alguna suspicacia en su compañero de grupo ERC y en CiU, pero no tanta como para que vayan a suscribir la propuesta de comparecencia presentada por el PP, que, con toda probabilidad, decaerá hoy en la reunión de la Comisión Permanente.

Habrá más bilateralidad y también más multilateralidad, han acordado las partes, con esa deliciosa ambigüeda, que es la columna vertebral de los conceptos en el Gobierno Zapatero. Y eso, ¿qué quiere decir? No se sabe, pero los nacionalistas catalanes, incluido el PSC, interpretarán que primero negociarán lo suyo con el Gobierno y luego ya se hablará de todo en mesa redonda. Por otra parte, si Zapatero ha incumplido en Estatut, que es una ley orgánica, ¿por qué ha de cumplir un pacto de agosto con un tal Joan Herrera?

El problema sigue. La financiación se hace con números, elementos contantes y sonantes. Zapatero ha puesto las palabras y la sintaxis al servicio de la política en un impresionante alarde literario. Pero estamos ante una suma de quebrados, lance poco propicio para el juego metafórico. En algún momento habrá que reducir los sumandos a un común denominador, porque ni las cuentas ni la crisis admiten la hipálage ni el quiasmo, por mucho que Solbes trate de cubrir los desparrames literarios de su jefe recurriendo a la matemática borrosa.




04 agosto 2008




Sonrisas y lágrimas
Santiago González

La frustrada recepción de la izquierda abertzale a Iñaki de Juana Chaos en la parte vieja donostiarra no fue un acto multitudinario. Apenas 200 simpatizantes tomaron la calle Juan de Bilbao que fue, durante unas horas, territorio liberado del entorno de la organización terrorista, una Marquetalia urbana y euskaldun, por decirlo con hipérbole del gusto de los celebrantes.

No eran las FARC, pero ayer, unos particulares se adueñaron en San Sebastián de un espacio público, del que echaron a los periodistas y al público no adicto en general, con el argumento de que era “un homenaje privado a una persona”. Después, establecieron ‘controles’ para impedir la entrada de personal inconveniente, sin que el consejero de Interior ni el alcalde la ciudad creyesen conveniente restablecer el derecho de los ciudadanos a moverse libremente por las calles.

El Mundo traía ayer a primera dos fotos ilustrativas de este asunto: La primera mostraba la sonrisa esquinada del hombre inmune a las huelgas de hambre. La segunda, a unos centenares de metros de la calle ‘liberada’, en la expresión desolada de las víctimas acompañadas por apenas tres docenas de personas. Era una contraposición de fotos ya vistas: las lágrimas de Pilar Ruiz y Estibaliz Garmendia con las risas de Arnaldo Otegi y Juan Mª Olano al celebrar la penúltima excarcelación del preso De Juana; la de Rosa Díez con la viuda de Baglietto y la de la parlamentaria socialista Gemma Zabaleta y la abogada batasuna, Jone Goiricelaia, en momento amable. No acertó Zapatero al acuñar el par ‘una imagen del pasado, una imagen del futuro’. La contraposición de fotos, risa y llanto, es la verdad última e inmutable de este proceso. Iñaki de Juana, un asesino múltiple, estuvo más acertado al declarar, tras el asesinato de Alberto Jiménez Becerril y su esposa: «Me encanta ver la cara desencajada de los familiares en los funerales. En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas».

No es la única ocasión en que este tipo se ha adelantado a nuestros máximos representantes institucionales. Apenas cuatro meses después, el 1 de junio de 1998, publicó un largo artículo en el diario Egin, en el que contaba una conversación carcelaria con un chorizo común, tan ignorante como lleno de buena voluntad. Un diálogo socrático en formato del catecismo Padre Ripalda, que prefiguraba, con diez años de antelación, el argumento de Ibarretxe en defensa de sus preguntas. Instruía el PP (preso político) De Juana a su catecúmeno que era muy fácil acabar con la violencia, según receta a la que basta añadir un pleonasmo para convertirla en frase muy actual del lehendakari: “En cuanto se respete la voluntad de los vascos y podamos decidir libremente nuestro (propio) futuro.”

El sábado, junto a la pavorosa soledad de las víctimas, miles de ciudadanos se solazaban en la Concha, encarnando al protagonista coral de esta tragedia: la mayor parte de ellos, en la playa. El resto, incluidos todos los agentes de la Policía Municipal, al lado mismo de las víctimas, en los jardines de Alderdi Eder, pero en otro afán: la salida de la Clásica de San Sebastián. Era el déjà vu de una imagen de ciclistas en la carrera del Rosario, celebrada en Salvatierra el 4 de octubre de 1980. Fueron asesinados tres guardias civiles de tráfico que habían acudido a organizar la prueba. El txibato había sido el párroco, Ismael Arrieta. La viuda del agente José Vázquez Platas declaró en el juicio que su marido había sido herido en el brazo y que vecinos del pueblo alertaron al comando de que uno de los guardias aún estaba vivo. Volvieron y lo remataron.

01 agosto 2008



Ah, las metáforas

Santiago González

A veces, cosas del secarral informativo propio de la estación, deviene en asunto nacional la última gilipollez que se le ha ocurrido a un concejal de Izquierda Unida (ICV) de Torredembarra, un uomo cualunque que ha colgado en su blog un falso anuncio del Gobierno de España, con el lema “S.O.S. Extremadura needs you”. Se trataba de una petición que él suponía irónica para apadrinar a dos “nens extremenys”, dos niños desharrapados y tercermundistas, que podrían haber sido figurantes en ‘Los olvidados’, un homenaje a Luis Buñuel en el 25º aniversario de su muerte.

No era el caso. Se trataba de una crítica, diz que humorística, al resultado de las balanzas fiscales. Puesto a hacer demagogia, habría sido más inteligente retratar a los niños, limpios y lustrosos, compartiendo ese ordenador que la Junta ha comprado a cada dos escolares con el dinero que expolian a Cataluña. El pobre Suñé quizá no sepa que niños como los de la foto puede encontrarlos más cerca, en el barrio barcelonés de La Mina, y que, a veces, los mares del Sur, la otra cara de la luna y de la prosperidad, se encuentran a unas pocas paradas de metro de la casa de uno, tal como describió Vázquez Montalbán en la mejor novela de Carvalho.

Unos días antes del 23-F, Carmelo Garitaonaindía, un profesor de la UPV que había militado en ETA durante el franquismo, publicó un artículo en El País, ‘ETA, mátalos; pero a todos’, con una lista, minuciosa hasta el absurdo, de los enemigos del pueblo vasco; tantos que aconsejaba el exterminio de toda la población: “aunque haya alguno que quizá no haya hecho o no haga nada contra Euskalherría, sin duda tuvo alguna vez un pensamiento diferente del vuestro para alcanzar esa Euskadi socialista, euskaldun e independiente que proponéis. O para evitar que lo tenga.”

Era, evidentemente, un sarcasmo que estuvo a punto de costarle un disgusto. Un fiscal celoso entendió el artículo en su sentido literal e instruyó unas primeras diligencias por si el autor podría haber cometido un delito de apología del terrorismo.

El concejal Lluís Suñé fue cabeza de lista de ICV por la circunscripción de Tarragona el pasado 9 de marzo. Él es una prueba concluyente de la selección negativa de la especie política. El primer candidato del Partido Comunista por Tarragona en las elecciones del 15 de junio de 1977, fue Josep Solé Barberá, un abogado brillante, un tipo culto e inteligente, que había sido fundador del PSUC y defensor en el proceso de Burgos y que en aquellos comicios salió elegido diputado.

El concejal Suñé, que ha pedido disculpas, porque no quería ofender, es que no comprende las metáforas. El PSOE de Extremadura, que se ha puesto campanudo para acusarle de “posible utilización pornográfica infantil para fines políticos”, tampoco. Aquí se entienden mejor los insultos. A veces, incluso pretendemos cobijarlos en el derecho a la libertad de expresión.

En esta Babel simpática, la pederastia es una acusación política con futuro, como antes lo era el terrorismo. Ministra ha habido que han hablado de ‘terrorismo medioambiental’ sin descomponer la figura y en la España de la igualdad que regenta la ministra Aído, unos cientos de progres nostálgicos fueron al Alcázar de Segovia a oír a Joan Baez, que volvió a cantar El preso número 9, una apología de la violencia de género que se llevó los aplausos más fuertes entre las piezas del repertorio: “los maté, sí señor, y si vuelvo a nacer, yo los vuelvo a matar. Padre, no me arrepiento, etcétera”.

En estas fechas, las portadas de los periódicos deberían insertar un aviso: “El género dentro, por el calor”. Ah, las vacaciones.