28 abril 2010

¿Incompetente o redundante?

Santiago González

Montilla y Mas han llegado al acuerdo de pedir al Parlament que el Tribunal Constitucional se declare incompetente sobre el Estatut. Consejos vendo y para mí no tengo. Es cierto que la incompetencia que debe confesar el Constitucional es muy precisa, mientras la que los espectadores apreciamos en los señores Mas, Montilla y asociados es de naturaleza inespecífica, más de amplio espectro. A esto se le llama el don de la alteridad.

El primer punto del papel enviado a la Mesa del parlament reafirma la plena constitucionalidad del Estatut, opinión que no es una rareza de esta pareja de hecho; también participan de ella y la han defendido en reiteradas ocasiones el presidente del Gobierno y el ministro de Justicia. Puestos en este plan, ¿quién necesita un Tribunal Constitucional, vamos a ver?

No es preciso considerarlo incompetente, tal como reclama el punto tercero del acuerdo Montilla-Mas. Bastaría declararlo redundante. Podría parecer chocante que un tribunal llamado ‘Constitucional’ no fuera el órgano adecuado para juzgar la constitucionalidad de las leyes. Cuantos opinábamos que el Estatut desbordaba el marco de la Constitución ya advertíamos de la dificultad y los problemas que entrañaría la cuestión después de aprobado en referéndum, aunque fuera con porcentajes ridículos. Pero para eso está el dictamen previo de inconstitucionalidad, no el absurdo de eximir de control constitucional precisamente a las leyes más importantes.

A partir de aquí, el punto segundo (instar a las cámaras a renovar el TC sustituyendo a los magistrados pasados de fecha) es innecesario. Basta el cuarto (reformar la LOTC para retirar en tiempo y forma a los caducados) y el Tribunal se iría amortizando a medida que los magistrados cumplen la edad de jubilación o el plazo de su mandato.

Se quejaba Mª Emilia Casas de que estamos en una crisis institucional y que el Tribunal que preside sufre una intolerable campaña de desprestigio. Montilla, ese lince, no sabe a quién se refiere. Pajín sí: como la rana que en la asamblea de la selva oye al león tronar contra “ese bicho verde que no me deja pegar ojo porque se pasa las noches croando” y comenta que “menuda bronca está echando el león al cocodrilo”. O sea, al PP.

Fue el TC quien se colocó a sí mismo en posición ilegítima al admitir a trámite el recurso de los populares contra el Estatut. Ya le había pasado antes al Tribunal Supremo al admitir la querella de Falange Española contra el juez Garzón. Falange es el PP, “amb Garzón i l’Estatut esta dreta ens ha fotut”; Supremo, Constitucional, el mismo carajal.

No llevarán la iniciativa al Congreso, donde la ministra de Defensa tendría que votar contra el presidente del Gobierno. En cambio, en la cámara alta, los senadores del PSC están en la Entesa y Zapatero les permitirá un brindis al sol. Salvo que decida unírseles, lo que tampoco es absolutamente descartable.

Mientras, Montilla podría convocar a su Consejo de Garantías Estatutarias para declarar inestatutaria la Constitución Española de 1978. Y convocar a los medios de comunicación catalanes para que expliquen el tema en otro editorial conjunto.

26 abril 2010

Antifranquismos tardíos

Santiago González

El franquismo contra el que se manifestaron el sábado miles de personas en 21 capitales, era un centenar de tipos que cantaron brazo en alto el ‘Cara al Sol’ en Madrid. Los falangistas a los que el PP jalea y da oxígeno, según Pepe Blanco. Como era de esperar, las manifestaciones se han resuelto en bronca entre el PSOE y el PP. Normal. Al fin y al cabo, para eso habían sido convocadas. Sí fue sorprendente que muchos asistentes a lo de Madrid confesaran que era la primera manifestación de su vida a la prensa amiga: “Jamás habían protestado por nada, explicaban ayer ancianos de 80 años”.

Veamos. Un anciano de 80 años tenía 45 en el momento de morir Franco, un hombre pleno, vaya. ¿Es posible que no hubiera asistido a una sola manifestación ni antes ni después de aquel 20-N? Para explicar esta rareza se enuncia con impudor extremo que la transición no fue tal, que seguimos viviendo en el franquismo, que lo relacionado con la dictadura era un tabú, el miedo no permitía saber y que a Garzón lo persiguen por investigar el franquismo.

Nada de esto es cierto. Juan Pablo Fusi estimaba en 2005 que en los 30 años transcurridos desde la muerte de Franco se habían publicado en España 19.000 libros sobre la guerra y la dictadura. Otro dato sobre el resarcimiento de las víctimas. El Gobierno de Zapatero hizo público un informe en 2006, según el cual, el monto total de las indemnizaciones a las víctimas del franquismo era hasta la fecha de 16.000 millones de euros, más de dos billones seiscientos mil millones de las antiguas pesetas.

Es verdad que contra Franco nos manifestábamos peor, como ha parafraseado con fortuna mi amigo Luigi, pero desde que murió fue el no parar, incluso para los antifranquistas más prudentes. Nos manifestábamos contra los crímenes de la extrema derecha, contra los sucesos de Vitoria, por la amnistía, contra las centrales nucleares, por la Autonomía, contra los crímenes de ETA, contra el golpe del 23-F y así sucesivamente.

El que no la ha corrido de joven, la corre de mayor, se dice, pero tal vez sea que estamos ante un antifranquismo alternativo y sosegado, que supo contener sus impaciencias mientras vivía el objeto de su fobia. Almodóvar, maestro de ceremonias, se había “impuesto como norma no citar a Franco” en sus primeros filmes (1980). Le parecía que “la mayor de las venganzas era negar su existencia”.

Puede decirse que la mayor parte de los españoles fue de la escuela de Almodóvar. Castigaron al dictador con su indiferencia, dedicándose a sus cosas: no vamos a hacerle caso, que se joda. Junto a él, Almudena Grandes, que hace tres años aceptaba lo sustancial de la tragedia, aunque soñaba con invertir los papeles: “fusilaría cada mañana dos o tres voces que me sacan de quicio” (Sevilla, 26 de marzo de 2007). Si la manifestación hubiera sido contra Franco habría sido inocua. En realidad era contra lo único que habíamos sabido resolver con cierta decencia los españoles: el pacto de la transición y la amnistía. Nos han durado 35 años. No está mal, pero a los pueblos como el nuestro les coge la pulsión suicida aproximadamente cada veinte años y ya llevamos quince de regalo.

24 abril 2010

30 años es algo

Santiago González

La mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno vasco ha querido que coincidieran en las últimas 48 horas dos acontecimientos de relieve: la institución de una festividad política, el Día de Euskadi, en el 25 de octubre, fecha de aprobación del Estatuto, y la celebración del 30º aniversario del Parlamento vasco.

En nuestra mejor tradición, la celebración del 25 de octubre dividió a la cámara vasca. El festejo del 30º aniversario del Parlamento, también. Es el acreditado horror a los consensos del alma vasca, el cromlech de Oteiza, un vacío despojado de toda materialidad. Eguiguren lamentó la falta de acuerdo sobre la fecha, aunque no debería sorprenderse: él mismo había descrito hace veinte años la paradoja reveladora de que la primera sesión del Parlamento vasco, el 31 de marzo de 1980 se dedicara a “dilucidar si había que escribir ‘Euskadi’ con ‘s’ o con ‘z’”.

Hogeita hamar urte eta gero hau, treinta años después seguimos en las mismas. Tres botones de muestra: quien fue cuarto presidente de la cámara, Juan Mª Atutxa, no excusó, reivindicó su ausencia con una carta que tenía algo de regüeldo: sólo estuvo con el corazón, que con el alma no podía. Su razón era que el Tribunal Supremo del reino de España vulneró la separación de poderes. Al parecer, para este eximio jurista y esclarecido discípulo de Montesquieu, la esencia de dicha separación consiste en la inmunidad del Legislativo y el Ejecutivo frente al Judicial.

El primer presidente del parlamento, Juanjo Pujana, explicó las ventajas del diálogo frente a "las constituciones y estatutos que se encuentran tan sacralizados” que “no son fuente de derecho, sino herramientas", lo que parece entrañar una cierta confusión entre el Parlamento y el parloteo. Joseba Egibar, la tercera en el pecho, se negó a reconocer la fiesta porque el Estatuto “está degradado y ha perdido su función y su potencialidad”.

Contaba el historiador Juan Pablo Fusi en ‘El País Vasco: pluralismo y nacionalidad’ que con el Estatuto del 79 Euskadi tuvo por primera vez en su historia una autonomía para Vizcaya, Guipúzcoa y Alava, un parlamento coexistente con las Juntas Generales de los tres territorios y un lehendakari elegido por ese parlamento: “En 1979 se aprobó un Estatuto infinitamente superior, por todos los conceptos, al de 1936. Comparado con el actual estado autonómico vasco, el régimen foral anterior a 1839 se reducía a esporádicas asambleas de aldeanos”.

Esto es lo más extraño de todo, que se nieguen a celebrar una catástrofe. ¡Pero si es su especialidad! Ellos eligieron el 25 de octubre para celebrar el referendum en recuerdo de una derrota: la del 25 de octubre de 1939 del célebre decreto de Espartero que ellos consideran la primera ley abolitoria de los fueros. Gran fecha para día de Euskadi por doble motivo, lo de Espartero y la incompletitud del Estatuto. Eso sin contar con que es precisamente el Estatuto, que permite la existencia del Parlamento, (arts. 25 a 28) el marco en que Joseba Egibar ha podido ganarse las alubias los últimos veinte años de su vida como parlamentario y cotizar para una jubilación decente. De bien nacidos es ser agradecidos.

23 abril 2010

Dos medidas

Santiago González

El ministro de Fomento ha justificado el nombramiento de Ramón Moreda como presidente de Comfersa, una filial de Renfe. “Es inocente”, ha dicho. “En grado de presunción”, tendría que haber añadido. No fue juzgado ni condenado porque el delito prescribió. Es la misma inocencia que la de aquel Rosendo Naseiro, imputado por el juez Manglano con escuchas ilegales. Era un presunto inocente, pero Aznar le obligó a dejar el cargo de tesorero en 1993. El 25 de marzo de aquel año, en el sumario de Filesa, el juez Marino Barbero imputó a Moreda un delito electoral presuntamente cometido en las elecciones generales y europeas de 1989, en las que fue administrador general del PSOE.

Nos falta una moral universal, un rasero ético. Lo dijo muy bien el miércoles la vicepresidenta De la Vega al exigir al PP que respete a los jueces no sólo cuando abren los cajones ajenos, sino también cuando investigan en sus fondos de armario.” Al juez Garzón que instruyó Gürtel, y al juez Barbero cuya instrucción de Filesa lo convirtió en la bestia negra del PSOE en general y la de Rodríguez Ibarra en particular. Por cierto, aquí tiene el ex fiscal Jiménez Villarejo espejo en el que mirarse: pocos meses después de que él entrara en la carrera, Barbero tomaba posesión de su cátedra en la Universidad de Murcia, en 1963. Se negó a jurar los Principios del Movimiento y aquel curso impartió su lección inaugural contra la pena de muerte. Fue el año en que se fusiló a Grimau, el último muerto de la guerra civil. Para hacer esto cuando Franco hacía falta más coraje que para llamar franquista al Tribunal Supremo en el aquelarre de la Complutense.

Tiene razón la viceprimera al exigir al PP que respete a los jueces, mientras ella ampara lo de Villarejo en la libertad de expresión. También acierta al señalar al PP el cajón del caso Gürtel, pero si parte de la presunción de culpabilidad para los otros, no debería invocar la de inocencia para los suyos, ni olvidar su propio fondo de armario: En 2008, Moreda fue elegido para la Ejecutiva, como vocal de la Comisión de Ética y Garantías. Está bien. Como ya se ha dicho en este rincón, Josep Mª Sala, que sí fue condenado por Filesa, fue admitido en la Casa Común del PSC y elegido responsable de Formación en las dos últimas Ejecutivas, en 2004 y 2008. En 2005, el alcalde de Carboneras, Cristóbal Fernández, fue condenado a seis meses de inhabilitación por un delito electoral, pena a la que se acumuló otra de quince meses de multa por injurias al tribunal que lo condenó, sin saber que a los jueces hay que respetarlos. En diciembre de 2006 el Gobierno de Zapatero lo indultó a tiempo para las elecciones de mayo de 2007 y ser el alcalde actual de Carboneras.

También es lógico. El maestro Billy Wilder había planteado la cuestión en los títulos finales de ‘Primera plana’, al repasar el destino de los principales personajes de la película. Al llegar al tramposo y amoral director del ‘Chicago Examiner’ que interpretaba el gran Walter Matthau, decía: “Walter Burns está retirado y a veces imparte conferencias sobre la ética del periodismo en la Universidad de Chicago”.

17 abril 2010

Víctimas a la carta

Santiago González


En el desarrollo futuro del Plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia, el Gobierno vasco estudia la forma de introducir las víctima en el sistema educativo. Se trata de que el Gobierno ofrezca en un futuro próximo a los centros escolares un catálogo de víctimas de la violencia, con el fin de que elijan la que les parezca idónea para dar testimonio a los alumnos. Las víctimas serán seleccionadas entre las que hayan superado el duelo y quieran compartir un mensaje de perdón y reconciliación, apuntaba la consejera de Educación, Isabel Celáa. La dirección de los colegios podrá pedir una víctima de ETA, de los GAL o de los grupos de extrema derecha.


¿Es ésta una buena idea? En 'Plácido', Berlanga y Azcona ya planteaban el factor aleatorio en la campaña de Navidad 'Siente un pobre a su mesa', que organizaban las fuerza vivas de una pequeña capital de provincia. Como en el franquismo no se podía elegir, era por sorteo: “¿Y a usted que le ha tocado, pobre del asilo o uno de la calle?”, se preguntaban unas a otras aquellas buenas gentes.


Peliaguda cuestión ésta. Cabe pensar si las víctimas son equiparables a estos efectos. No se trata de relativizar el crimen y creer que algunos asesinos son mejores que otros. “Sólo el que mata es la categoría/ que dejo fuera de mi sentimiento” escribió Neruda, ni que unas víctimas de la muerte a mano airada merezcan menos lágrimas de los suyos que las otras, ni de que la justicia debe hacerse sobre todos los victimarios como forma de reparación.


Enrique Múgica lo formuló con lucidez y sin hipocresías, tras el asesinato de su hermano Fernando: “es verdad que todos los muertos son iguales porque todos los muertos son llorados, sean quienes fueren, por sus familias y por sus amigos. Pero que un ser humano, antes de morir puede ser corroído por el odio y la violencia, o ser un ser humano de paz y tolerancia, tal y como era mi hermano”.


Los colegios deberían limitarse a pedir su participación en el programa y tendría que ser responsabilidad de la autoridad educativa enviar a la persona adecuada. La equiparación de los terrorismos para combatirlos ideológicamente no parece adecuada. ETA no es el GAL, ni los grupos ultras, ni siquiera el Grapo. ETA sigue siendo una amenaza de presente y de futuro para nuestra convivencia. ETA es la única organización terrorista que genera adhesiones sociales significativas y constituyen referentes asociativos, fenómeno que no se dan en otros grupos terroristas. Sería de mucho interés tratar el GAL en las escuelas para explicar a los niños la importancia de la Ley, pero no para equipararlo a ETA.

Para educar en la paz a nuestros hijos sería mejor reconocer la verdad profunda de uno de los 'Epitaphs of the war', de Rudyard Kipling, felizmente adaptado a lo nuestro por Jon Juaristi: “Nuestros padres mintieron, eso es todo”. Hace poco incidía en la misma idea un excelente artículo de Joseba Arregi: La pregunta es si el proyecto político que ha exigido más de ochocientos asesinatos puede ser el proyecto de futuro para la sociedad vasca, aunque se defienda ahora sin violencia. Si los asesinatos han pasado por el proyecto político que los causó sin romperlo ni mancharlo.”

15 abril 2010

Un fiscal jubilado


Santiago González


El Código Penal describe en su artículo 404 el delito de prevaricación como una resolución arbitraria adoptada por un funcionario a sabiendas de su injusticia. Ayer, en el homenaje que se rindió a Garzón en la Universidad Complutense, el que fuera fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, cometió lo que podríamos llamar un acto largo y ancho de prevaricación intelectual, que consiste en decir chorradas a sabiendas.


¿Por qué todas las lumbreras jurídicas, desde Leire Pajín a Jiménez Villarejo, insisten en la bondad del juez y en la ilegitimidad de unos querellantes a los que nadie ha denunciado con la Ley de Partidos en la mano? Misterios de la naturaleza humana. Ayer, entre el fervor de los asistentes que desbordaban el anfiteatro de Medicina, un fiscal jubilado hizo gala del desconocimiento de su oficio, al ignorar las razones que han llevado al TS a procesar a Garzón, a saber: 1) Ignorar el artículo 101 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que impide abrir un proceso penal a los difuntos. 2) Ignorar los límites de su competencia. 3) Ignorar la Ley de Amnistía aprobada en el Congreso de los Diputados (15-10-1977), que extinguió las responsabilidades por todos los delitos cometidos por franquistas y antifranquistas.


Quienes por razones de edad u otras no llegaron a ser antifranquistas en el tiempo adecuado, creen que la amnistía fue un autoperdón de la dictadura. Deberían consultar el gran discurso de Marcelino Camacho en el Congreso, reivindicándola como una bandera comunista. Un amigo mío, condenado a 20 años cuando entonces, me leyó el otro día su auto de excarcelación: "Queda en libertad por aplicación de la Ley de Amnistía que anula sus condenas impuestas por Consejo de Guerra Sumarísimo, y Tribunal de Orden Público, así como de todas las penas accesorias, y restituido en la plenitud de sus derechos, sin antecedentes penales...."


El fiscal Villarejo acusó a los magistrados del Supremo de ponerse en manos de Falange, en manos de los corruptos, haber sido cómplices hasta el último día de las torturas (del franquismo). No todos, dijo, pero va a ser que sí, que todos los de la Sala Segunda votaron sí al procesamiento de Garzón en las tres causas.


No como él, que ingresó en la carrera fiscal en 1962, justo a tiempo para denunciar las torturas y la defenestración de Julián Grimau, la iniquidad de su proceso y del que, también en 1963 condenó al garrote vil a los anarquistas Joaquín Delgado Martínez y Francisco Granados Gata, detenidos el 1 de agosto, condenados el día 13 y ejecutados el 17 por un atentado que no cometieron. Ninguno de los magistrados del TS estaba en la carrera entonces. Él sí. También pudo aprovechar el momento para explicar a los anfitriones, sobre todo a Toxo, cómo denunció el proceso 1001, que el 20 de diciembre de 1973, sentó en el banquillo del T.O.P. a la dirección de CCOO, que fue condenada a penas de hasta 20 años de cárcel. No lo hizo. Qué virulento, qué magníficamente insobornable, el antifranquismo sobrevenido. Y qué torpes los sindicalistas con el protocolo. Deberían haber invitado al acto a Felipe González Márquez.

24 marzo 2010

Palabras de más

Santiago González

Hay años en los que no está uno para nada, debió de pensar Jaime Mayor Oreja antes de hacer sus últimas declaraciones sobre ETA y el Gobierno. Expuso ayer el ex ministro del Interior su “certeza” de que el Gobierno está negociando con ETA, que Zapatero y la banda terrorista “no son adversarios, sino aliados potenciales” y que la segunda ayudará al primero a ganar las elecciones.

Era mucho decir para un desayuno, si bien es verdad que en sus apreciaciones, o tal vez habría que decir en sus pálpitos, sólo ha cometido errores de dos clases: de oportunidad y de fondo. Los errores de oportunidad política son los siguientes: Ha ido a cometerlo precisamente el día en que el presidente del Gobierno, tan renuente a funerales en ocasiones anteriores, anunció desde el primer momento su decisión de asistir ayer a los que se celebraron en París por el policía Jean-Serge Nèrin. Contradice la política sobre el terrorismo de su partido desde que el Gobierno y el PSOE se empeñaron en combatir a ETA con las herramientas clásicas, tras el fiasco de la fantasía negociadora. Proporciona sal gorda mitinera a los Alonsos, Blancos, Pajines etc. Y divide a su propio electorado en torno a la cuestión, sin aclarar definitivamente, de tensiones internas no resueltas tras la marcha de María San Gil.

Hay otras que son más de fondo, como digo. Se trata de los hechos. No hay un solo dato que permita tener a nadie ‘la certeza’ de que el Gobierno y ETA están negociando. En rigor, los indicios ni siquiera permiten albergar una sólida creencia.

Otro factor es la memoria. Mayor debería recordar el largo periodo en que el partido-guía de los vascos ejercía de tal en Ajuria Enea, ya fuera en solitario, ya en compañía de otros. Uno de los argumentos más empleados entonces por Arzalluz, probablemente su acusación más grave contra la izquierda abertzale, era que con las acciones de ETA, con la kale borroka, etc. fortalecía políticamente a Mayor Oreja. No parece lógico, ni justo ni decente que sea precisamente Jaime Mayor quien acabe usando análogo argumento sobre el no probado compromiso de ETA para ayudar a Zapatero a ganar las elecciones. La única diferencia es que con esa acusación, Arzalluz trataba de desprestigiar a ETA, mientras el portavoz europeo del PP intenta desacreditar a Zapatero. Parece.

Seguramente le pasa esto por creer al presidente del Gobierno. "Hoy podemos decir que el proceso de paz, tan denostado, hizo mucho daño a ETA y mucho bien a la democracia", dijo Zapatero durante la entrevista que le hicieron en la tele el pasado 8 de marzo. Llegados a este punto, parece que el presidente del Gobierno emite esos signos negociadores de los que habla Mayor Oreja. Si ese es su balance del ‘proceso’, no se entiende que no haya vuelto negociar. ¿Qué gobernante renunciaría a un instrumento que “hace mucho daño” a la banda terrorista “y mucho bien a la democracia”?

¿Disculpa esto al portavoz del PP en el Parlamento europeo? En absoluto. Las palabras del presidente nunca van a llevar a ningún sitio, son puro ‘bullshit’. Los actos de Zapatero son lo único que importa, y por esta vez, ayer estuvo donde tenía que estar.

19 marzo 2010

El uso del vocativo

Santiago González

Nicolás Sarkozy, se ha expresado en términos muy inteligibles respecto al asesinato del policía Nèrin a manos del terrorismo etarra: "Que ETA sepa que la movilización de las Fuerzas de Seguridad será total y sin piedad". Comparemos esta frase con el mensaje del lehendakari al entorno político de los asesinos: “Tenéis que trabajar con la democracia para terminar con ETA o estaréis fuera de la democracia, de la política y de una sociedad digna como la vasca. Tenéis que escoger. Pero tenéis que escoger ya”.

Por muy poco dotado que uno esté para el análisis de textos, hay algunas diferencias que no deben dejar de percibirse. La primera es el uso del vocativo. Los gobernantes de la democracia usan la segunda persona del plural para dirigirse a sus gobernados, no a los asesinos ni a sus cómplices. La amenaza de Sarkozy es, en realidad, una promesa del presidente a los ciudadanos franceses, mientras Patxi López se dirige directa (e impropiamente) a Batasuna, ofreciéndoles por enésima vez una opción que por enésima vez han despreciado, al no condenar a lo que en realidad no pueden condenar sin renegar de su propia sustancia.

Patxi López, que había mantenido un discurso ejemplar en sus once meses de presidencia se dirige ahora a los Arnaldos en términos que desprecian la realidad. ¿Qué ha querido decir con “estaréis fuera de la democracia”? Batasuna y sus marcas alternativas, HB y EH, están fuera de la democracia desde que el Supremo las ilegalizó el 27 de marzo de 2003. Están fuera del Parlamento vasco desde que el Supremo ordenó disolver Socialista Abertzaleak y el PCTV. Otras marcas blanqueadas como Aukera Guztiak, Herritarren Zerrenda, AuB, Abertzale Socialistak y varias agrupaciones locales de electores están fuera de los ayuntamientos. Eso sin contar con la extravagancia de ese fruto espurio del la negociación, Acción Nacionalista Vasca, cuya legalidad va por pueblos como la risa por barrios.

El TS encontró probado que las siglas amontonadas bajo la etiqueta de la Izquierda Abertzale compartían la estrategia de la banda y este parecer tuvo el respaldo del Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Hay, además, una cierta incongruencia entre la actitud dialogante del lehendakari y la afirmación del presidente Zapatero en TVE el pasado 8 de marzo: “una de las razones de la gran debilidad de ETA es que no tiene a nadie, no ya que la apoye, ni siquiera que la escuche”.

Parece que sí, que en estos días puede encontrar entre los suyos partidarios de escuchar a los portavoces más autorizados de la banda. Es un eterno retorno. La estrategia radical de no ocupar sus escaños en el Congreso ni el Parlamento vasco hasta 1990, tenía a los demócratas en un permanente extender la alfombra roja. Ah, la normalización. Tuvieron que pasar muchos años para que la mayoría comprendiera que la legalidad de Batasuna era una baza estratégica en manos de los terroristas. El problema de Otegi no es salir de la democracia, sino salir de la cárcel, pero eso ya lo sabe él, sin necesidad de apuntador. Ahora, traten de imaginar la admonición de López en boca de Sarkozy y verán qué rara queda.

15 marzo 2010

¿Posado o robado?

Santiago González

La primera cuestión que se plantea al leer la transcripción de las conversaciones mantenidas por Arnaldo Otegi y por Pakito con sus visitas en el locutorio de la cárcel es la misma que podía hacerse cualquiera hace unos años a la vista de una foto de famosa enseñando chicha en las revistas del ramo: ¿será un posado o un robado? Digo hace unos años, de cuando las estarletes querían pregonar la mercancía y guardar al mismo tiempo el recato y la presunción de la decencia. El robado tenía un aire más casual, luz natural, sin focos, instantánea hecha con película más rápida y por ende, con más grano. Permitía enseñar más pelo, pero las fotos tenían menos definición. Raramente se puede tener todo.

Ahora es otra cosa. En la misma revista en que enseñan las tetas te explican sus tarifas y el truco del robado se queda para las grabaciones de la cárcel. Llama la atención que Arnaldo Otegi nunca haya dicho cosas ni siquiera parecidas en sus comparecencias públicas o en los posados de estudio con su prensa amiga. Él sabía que lo estaban grabando, pero quería hacer creer al papparazzo que era un intruso en vez de un invitado. ¿Cuál es la verdad del escuchado? Seguramente las dos. Se deja grabar lo que seguramente excita el celo negociador de los últimos oyentes, pero en ningún caso permite hacer creer que está por el abandono de las armas sin contrapartidas políticas, corolario inevitable de la aceptación de la derrota. Por contra, la declaración de Alsasua pretende equiparar la actividad terrorista de la banda con la capacidad disuasoria de un Estado democrático, equiparación que jamás ha aceptado ningún estado, salvo que fuera perdiendo la guerra.

Hace seis años, Pakito Mujika y otros cinco ni siquiera confiaban en que un Gobierno quisiera negociar con ellos y escribieron una carta a la organización desde la cárcel abogando por el abandono de la lucha armada (es el motor lo que no marcha, decían con metáfora mecánica). Cuatro meses después, el presidente del Gobierno empezó a demostrarles que estaban equivocados: sí había alguien dispuesto a negociar con ellos. Fueron expulsados por derrotistas y Zaptero se cobró una pequeña victoria derrotando al sector proclive a la rendición. Hoy, Mujika Garmendia es un seguidor de Otegi y partidario de la negociación en los términos de Alsasua.

Son signos inequívocos de que la cosa va bien, pero nadie en el Gobierno debería engañarse: lo que ha debilitado a ETA es el trato que los Gobiernos de España le han dado antes y después de proceso de paz, no durante. La cárcel suele ser mano de santo y el discurso de Otegi después de pasar por ella, ya había tenido precedentes en los casos de Txelis, Pakito, Makario, Carmen Gisasola y otros de menor rango. Pero no hay que confiarse. Si alguien decide volver a las andadas negociadoras notará que el mero hecho de sentarse a la mesa de la negociación les fortalece y verá con qué rapidez se vienen arriba, como Charles Chaplin y Jack Oakie en la escena de la barbería de ‘El gran dictador’. Es lo que tiene el posado, que las posturas son inevitablemente más explícitas y la foto resulta más obscena.

05 febrero 2010

He said a little prayer

Santiago González

La culpa no fue del chachachá, sino del gospel. ‘Son of a preacher man’ (hijo de un predicador) cantaba en los 60 Dusty Springfield, rescatada muchos años después por Tarantino en ‘Pulp Fiction’. ‘I say a little prayer’, aprendimos a cantar con Aretha Franklin algo después, aunque ya empezábamos a ser laicos. La pequeña oración de Zapatero justifica el rezo en castellano con una razón que nunca emplearía para defender su uso en la educación de los niños españoles, “la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra”. Por lo demás es un canto razonable de admiración a Estados Unidos. Tiene algo del “Eres hermosa, verde y ancha, Norteamérica”, con que Neruda comenzaba ‘Que despierte el leñador’, y algo también de los credos obreristas, modelo Palacagüina.

“Citar”, escribió Ambrose Bierce, “es repetir erróneamente las palabras de otro” y el presidente se aplicó a ello con fruición en su plegaria. Abusando del quiasmo dio la vuelta al Evangelio. Donde el águila de Patmos había escrito: “la verdad os hará libres” (San Juan, VIII, 32), Zapatero reescribió “es la libertad la que os hace más verdaderos” y así lo repitió ayer en su plegaria.

Con la misma desenvoltura intelectual fue añadiendo pluralismo, solidaridad y tolerancia a la marmita de la Alianza de Civilizaciones, llegando a invocar el ‘Deuteronomio’ (capítulo XXIV) como fuente de inspiración para la justicia social con los inmigrantes, tal como los democristianos europeos citaban hace unas décadas la encíclica ‘Populorum Progressio’.

Esto lleva a confusión a los espíritus laicos. El mismo Deuteronomio prescribe esta Alianza de Civilizaciones: “esto es lo que debéis hacer con ellos: derribad sus altares y haced pedazos las estatuas, talad sus bosques profanos y quemad sus ídolos” (Deut. VII, 5). Eso por no hablar de cómo contempla la Ley de Identidad de Género: “La mujer no se vista de hombre ni el hombre se vista de mujer, por ser abominable delante de Dios quien tal hace.” (Deut. XXII, 5), amén de esta muestra de moral sexual: “Mas si es verdad lo que (el marido) le imputa y la muchacha no fue hallada virgen, la echarán fuera de la casa de su padre y morirá apedreada por los vecinos de aquella ciudad, por haber hecho cosa tan detestable en Israel” (Deut. XXII, 20-21). Finalmente, donde el mismo libro dice (XIV, 21): “No cocerás cabrito en la leche de su madre”, ¿debemos entenderlo como un alegato contra la cocina de fusión o más bien contra la redundancia?

Éste es el mismo presidente que en 2007 hacía bromas con su biógrafo De Toro sobre “el complejo retardado del nacionalismo español. Es agarrarse, para salir del rincón de la historia (risas) al imperio Americano (Más risas). ”(‘Madera de Zapatero”, págs. 157-158).

Es verdad que arrepentidos los quiere el Señor, pero no sé si tanto, la verdad.


01 febrero 2010

Un invento socialista

Santiago González

Pajín y Corbacho explicaron ayer en Ferraz la buena, no muy nueva, del estiramiento de la vida laboral y el recorte del gasto público a una feligresía del PSOE y la UGT.

Recordarán ustedes que al gobernador del Banco de España le dieron la del pulpo por decir en el Congreso hace nueve meses que era inevitable reformar el sistema de pensiones y que era mejor hacerlo cuanto antes. Le cayeron encima: Zapatero, Blanco, Pajín, Alonso y algunas voces destempladas de UGT.

La novedad es que el presidente compareció en el foro Davos el pasado jueves y lo hizo en la mesa de los niños, acompañado por Letonia y Grecia, los dos países que nos disputan la honrosa función del farolillo rojo en la serpiente multicolor de la UE. Algo había que decir y dijo que somos un país serio y que cumplimos nuestros compromisos. Por eso vamos a retrasar la edad de la jubilación en dos años y a recortar el gasto público en 50.000 millones.

En menos de horas veinticuatro bajaron de las musas al teatro, habría dicho Lope; al día siguiente, el asunto era aprobado por el Consejo de Ministros, y el sábado, por el Comité Federal del PSOE. Que el pensionazo fue una improvisación lo prueba la ausencia en el Consejo del ministro de Trabajo, que estaba en Barcelona con los ministros europeos del ramo.

“Nosotros somos el proyecto político que puso en pie en España la Seguridad Social”, dijo Zapatero al Comité, en una afirmación voluntariosa, pero errónea. Fue el régimen franquista el que elaboró en 1963 la “Ley de Bases de la Seguridad Social”. El presidente puede consultar la historia del invento en la web de su ministro de Trabajo (www.seg-social.es) donde se da cuenta de este detalle y de algunos antecedentes desde 1883. También es posible que el presidente conozca estos extremos y que con ese “nosotros” haya querido reivindicar sutilmente al otro abuelo, al de derechas.

En octubre de 2008, Montoro había propuesto un recorte del gasto de 2.100 millones de euros. Lean el comentario que le propinó en su blog Leire Pajín, el día 28 del citado mes: “…en medio de todo, Montoro pide que se recorte el gasto público en 2.100 millones de euros. ¿De dónde? Montoro, dígalo con claridad…”

Tampoco estuvo mal el vicesecretario general del PSOE: “el Gobierno de España no va a recortar el gasto público. (...) Detrás de reducir el gasto público viene el recorte de los derechos de los trabajadores". (1º de Mayo de 2009)

Si no sabíamos de dónde sacar 2.100, ¿de dónde podremos sacar 50.000, aunque sea en tres años? Los presupuestos para 2010 han sido aprobados hace 40 días, sin que se haya previsto nada en ellos. Prueben a recortarle al PNV o a CC el precio de su apoyo, a ver qué pasa. Ayer, en la homilía de la misa laica de Ferraz, el ministro de Trabajo no olvidó el torniscón litúrgico al publicano de la oposición: “Al PP no le preocupa, porque además de la Seguridad Social se habrán hecho un plan privado de pensiones”.

A la luz de su candil, admirable Celestí, debo de ser del PP, porque me he hecho un plan propio de pensiones por dos motivos: el primero, que así lo recomienda el punto 14 del Pacto de Toledo. El segundo, porque haría falta ser un inconsciente para confiar el propio futuro a manos tan torpes como las suyas.

30 enero 2010

Pierre Menard, autor del Quijote


Cuenta Jorge Luis Borges en ‘Ficciones’ un caso extraordinario que pudiera, quizá, ser un antecedente literario de los dones de nuestra heroína, el de ‘Pierre Menard, autor del Quijote’. Menard, desconocido escritor francés, dejó una obra corta, llena de trabajos menores que el relato de Borges enumera concienzudamente hasta el penúltimo: “una lista manuscrita de versos que deben su eficacia a la puntuación”. Pero el último, ah, el último es un trabajo titánico, sublime y conmovedor: se trata de los capítulos noveno y trigésimo octavo de la primera parte de Don Quijte y de un fragmento del capítulo 22. Borges explica la magnitud de la obra:

“Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, Primera parte, noveno capítulo):

“La verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.



Redactada en el siglo XVII, redactada por el “ingenio lego” de Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio, escribe:

“La verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.


La historia, madre de la verdad, la idea es asombrosa. Menard, contemporáneo de William James, no define la historia como una indagación de la verdad, sino como su origen. La verdad histórica, para él, no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió. Las cláusulas finales, -ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de los por venir-son descaradamente pragmáticas.”



25 enero 2010

Un relato verosímil

Santiago González

El 23 de diciembre pasado, cuatro días antes de que este periódico contase que uno de los interlocutores de ETA en la negociación esgrimiera ante la banda el chivatazo del Faisán como muestra de la buena predisposición del Gobierno al que representaba, el Gobierno mismo respondió por escrito a una pregunta que por escrito le había formulado el Grupo Popular: si en el asunto del bar Faisán había “existido alguna instrucción política”.

La respuesta fue la más corta que haya dado ningún Gobierno a su oposición, si exceptuamos la famosa “callada por respuesta”. Decía exactamente: “NO”, un ‘no’, seco, borde y rotundo como una descarga de fusilería o un calificativo de Pajín. Las mayúsculas son el grito de la palabra escrita, como saben los asiduos de Internet. Sin embargo, como respuesta era insuficiente. El Gobierno tendría que haber estado en condiciones de negar la mayor, algo del estilo: “el Gobierno no sólo niega que haya dado instrucciones políticas, sino también el propio hecho implícito en la pregunta. Ningún miembro de las FSE alertó al recaudador de ETA de que estaba siendo vigilado”. El laconismo, es lo que tiene, no deja espacio para explicaciones complejas o matizadas.

El pasado 18 de enero, Rubalcaba era entrevistado en la SER y a una pregunta sobre el tema, respondió: "Hasta donde yo sé, eso no pasó. No se dio ningún chivatazo.” He aquí una respuesta más compleja. Da a entender que niega el hecho, pero sin rotundidad, con un parapeto relativista. En realidad quiere decir: “a mí que me registren”.

Puede ser que las preguntas del PP, aun por escrito y amparadas en la firma colectiva, transmitan mal rollo, sintaxis hostil, mientras la pregunta de Francino invitaba a relajarse y responder con más matices.

La ignorancia del gobernante puede eximir de responsabilidad penal, pero no política, y las informaciones que este periódico va dejando caer sobre este caso, hacen muy sorprendente que la Fiscalía pidiera al juez Garzón hace sólo tres meses el archivo de la causa y que no se haya movido de esa posición en aplicación de la máxima “más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo”.

Ahora ya conocemos las dos conversaciones que el número dos de Interior, Antonio Camacho, mantuvo con el comisario general de Información y el director general de la Policía el día del chivatazo, 3 de mayo de 2006. En la misma franja horaria, el citado comisario habló con el jefe superior de Policía en la C.A.V., éste con el director general (dos veces) y con el inspector de Vitoria, imputado por haber pasado el móvil a Elosua. Presuntamente, claro. Los indicios y los hechos comprobados no admiten más que un relato coherente: que todos estuvieran hablando de lo mismo.

Al día siguiente, Zapatero iba a recibir al entonces presidente del PNV, Josu Jon Imaz y es preciso recordar que Grande-Marlaska había imputado al burukide Gorka Agirre, fallecido con posterioridad. El 4 de septiembre entró al Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional el informe policial que implicaba al director general de la policía en el caso. Cuatro días más tarde era destituido por Rubalcaba sin previo aviso. Ojalá pudiéramos encontrar un relato alternativo que tuviera consistencia.

18 enero 2010

Se busca

Santiago González

Una cosa es que a partir de los cuarenta todos seamos responsables de nuestra cara y otra, muy distinta, que nuestros rasgos faciales nos los gestione el FBI, como le ha pasado a Gaspar Llamazares, que se ha visto despiezado para que su pelo, frente y ojos compongan un retrato robot de dos cualificados terroristas islamistas: Osama bin Laden y Atiyah Abd al-Rahman.

Es comprensible el disgusto de Llamazares, y aun la preocupación que le llevaba a pedir explicaciones sobre su elección. Se resiste a creer que entre 6.000 millones de habitantes del planeta, hayan ido a escogerle a él. Duda, por tanto, de Internet y se pregunta si el FBI tiene en sus archivos fotos de políticos españoles, “lo que sería más grave”. “Muchas gracias, jardinero,/ por el gusto que has tenido./ tantas niñas en el corro/ y a mí sola me has cogido”, decía la letra de una vieja canción infantil.

No tiene motivo para la preocupación el diputado de IU. Si se hubiera molestado en poner su nombre en el buscador de imágenes de Google habría podido comprobar que entre sus primeras fotos está, por duplicado, la que nos ocupa. Por otra parte, los hechos demuestran que goza de un envidiable anonimato para el FBI y el Departamento de Estado, como demuestra el hecho de que la Embajada estadounidense pidiera el teléfono de Llamazares a El Mundo, tal como daba a entender ayer este periódico.

Claro que los parecidos los carga el diablo y una vez que te han visto cara de terrorista los tipos encargados de componer los retratos robots del ‘Wanted’, vieja institución que hunde sus raíces en la épica del ‘western’, no se sabe dónde te vas a encontrar con un problema. El excelente actor José Manuel Cervino, que había interpretado el personaje de José Fernández Cerra, uno de los asesinos de los abogados laboralistas de Atocha en la película de Bardem ‘Siete días de enero’, me contó hace ya unos años un lance revelador. Él, hombre de izquierdas, asistió a una manifestación del 1º de Mayo en Madrid pocos días después de que TVE emitiera la película citada y se quedó muy impresionado al comprobar la animosidad que suscitaba entre algunos manifestantes. “pero mira a ese hijoputa, es él. ¿Tendrá huevos para presentarse aquí?”

Hoy todo es ‘cinéma verité’ y las fronteras entre la ficción, el biopic y el documental son líneas borrosas. El mismo terrorismo cambia de calificativos con el tiempo. Lo que ayer mismo llamaba nuestro presidente ‘terrorismo islamista’ en la entrevista de ‘El País’ era hasta hace bien poco en su lenguaje ‘terrorismo internacional’. Nadie está en condiciones de negar ante un retrato robot “ese tupé, ese orzuelo o esas arrugas no son mías”, pero cualquier persona de bien tiene derecho a mosquearse si el FBI establece que estos terroristas serán clavados a ella cuando sean mayores. ‘Todos nos llamamos Alí’ tituló premonitoriamente Fassbinder una de sus películas.

Tiene razón Llamazares para exigir cuantas explicaciones considere oportunas. A quienes no somos él, ni diputados, sino simple carne mortal, carne de escáner, nos sobran motivos para la inquietud. ¿Y dicen que estos señores son los que se encargan de garantizar nuestra seguridad? ¡Virgen Santa!

16 enero 2010

Sólo para nuestros ojos
Santiago González

Alguna vez tengo escrito que las encuestas son el equivalente democrático del espejito al que consultaba todas las noches la madrastra de Blancanieves. Como la susodicha no era de convicciones democráticas muy arraigadas, a la primera respuesta insatisfactoria rompió el espejo en mil pedazos, pero ésta no es una actitud que se pueda permitir un gobernante moderno que depende del voto popular para seguir siéndolo.

La publicación del euskobarómetro en vísperas de las pasadas navidades fue una racha de viento helado que se filtró por las rendijas de Ajuria Enea y dejó los ánimos contritos, tanto más cuanto que el cierzo traía la algazara con que celebraban los nacionalistas la primera encuesta del equipo que dirige Llera a la que han otorgado una credibilidad total.

Por eso podría parecer llamativo que Patxi López haya reunido a sus altos cargos en la sede de Presidencia para exponer sus proyectos de Gobierno para los próximos tiempos. Los consejeros, viceconsejeros y directores de su Ejecutivo son el público mejor informado sobre el particular. Son ellos quienes los han diseñado y se van a encargar –se están encargando ya -de materializarlos. La mayor parte de los actos que llenan las agendas políticas están programados con la misma finalidad que los mítines de los fines de semana, unos minutos de televisión y radio, unas páginas en los periódicos. Sólo para nuestros ojos. La prisa no permitía esperar al fin de las vacaciones parlamentarias.

Tiene razón el lehendakari cuando observa que la sociedad vasca es hoy mucho más tranquila que hace un año y también al apreciar que el cambio no es un remiendo de una legislatura. Efectivamente, van a hacer falta al menos dos más, en las que deben tener muy presente, que si aún no han conseguido extender su proyecto de Gobierno, el PNV sí ha acreditado sus capacidades como partido de la oposición.

La sociedad vasca se va a acostumbrar a vivir sin sobresaltos, digan lo que digan las encuestas. Lo que hace falta es que los socialistas definan con claridad dos pequeños detalles: objetivos y política de alianzas, fines y medios.

El cambio sería imposible con el PNV como socio preferente. No es imaginable que los jelkides admitieran formar parte de un Gobierno encabezado por López, cuando ellos tienen cinco escaños más, pero aun salvando la mayor, un Gobierno PSE-PNV no sería de cambio. Éste sólo es posible con ese socio que les aporta el 34,2% de su base parlamentaria, pero al que sobrellevan de manera un tanto vergonzante. Durante su discurso, López no se refirió al PP ni una sola vez.

Los populares han aceptado apoyar gratis et amore un ejecutivo monocolor de Patxi López, pero no es una solución para mucho tiempo. Algún día querrán explicar a su público la representatividad de los votos que les piden. Mientras, la falta de percepción por los ciudadanos del acuerdo de Gobierno hoy vigente se corresponde con la falta de claridad y convicción de los gobernantes al respecto. Una centralidad que se apoya en el PP, sin excluir la posibilidad de hacerlo en el PNV es un ‘utopos’ en sentido estricto, un ‘nowhere land’ a medio plazo. O, como escribió Saint-John Perse: “un lugar flagrante y nulo/ como el osario de las estaciones”.

06 enero 2010


Viridianos


Santiago González

Qué error, qué inmenso error el cometido por Olof Palme en 1975, cuando paseó por las calles de Estocolmo con una hucha postulando para la oposición española antifranquista. Imagínense al que fue primer ministro sueco diciendo que Franco había cometido errores, pero que era mejor llevarle a la democracia por la persuasión y el buen rollo. O, por decirlo con las palabras de Moratinos sobre Cuba: "El aislamiento, el bloqueo (sic) y el embargo no llevan a nada. No han dado ningún resultado en 50 años".

En la socialdemocracia también hay grados. Palme era un poco modelo Heidi, es verdad, pero nosotros hemos tenido peor suerte: nos han ido a tocar los viridianos. “No es una buena noticia”, ha dicho Moratinos sobre la expulsión de Yáñez de Cuba, quizá para dar pistas a los más voluntariosos de los suyos. “Pienso que los cubanos se han equivocado con esta expulsión”. ¿Quiere decir el ministro que otras expulsiones de diputados españoles y la del periodista Luis Herrero fueron un acierto? Sería prematuro decirlo, pero no parece que se trate de un error. La dictadura lo expulsó adrede. Tampoco una torpeza, como ha dicho el eurodiputado. Sí lo habría sido expulsar a un diputado francés o alemán, porque eso les habría pasado factura. Pero, ¿qué torpeza es la que te sale gratis? Moratinos ya ha dejado claro que no va a cejar -¿pillan?-en su empeño de cambiar la posición común de los 27 y que si la UE no les secunda, ellos van a seguir con su política bilateral con Cuba.

¿Fue Yáñez a La Habana con la intención de hacerse expulsar y amargar el comienzo de la Presidencia europea a Zapatero? El expulsado de hoy dijo en su día que lo de Herrero fue una provocación del propio periodista, pero no nos recreemos más de lo necesario en el asunto.

La cuestión es que hoy nos gobierna Viridiana, aquella angelical criatura de Buñuel, que al salir del convento y hacerse cargo de la hacienda de su tío tras el suicidio de éste, recoge a todos los pobres de la comarca para llevarlos por el camino del bien. Los pobres, tal como han establecido Buñuel y Ettore Scola salen a veces brutos, sucios y malos, y en cuanto Viridiana les deja solos una tarde organizan una orgía en la que aquella santa estuvo a punto de ser violada por volver antes de tiempo. Estos han recogido a los Castro, Chávez, Correa, Morales y hasta al violador Ortega, para que no falte un detalle. Pilar Bardem podría hacer de Lola Gaos para inmortalizarles en foto de familia, con la composición de ‘La última cena’ de Leonardo.

Dirán ustedes que cómo se puede comparar a la gentil Silvia Pinal con Moratinos. Han pasado 48 años desde el rodaje y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, escribió Neruda. También dirán que había una diferencia sustancial: Aquella misma noche de la cena, la Viridiana de Buñuel clausuró el refugio a los mendigos, mientras los nuestros se disponen a poner la otra mejilla al más golfo de nuestros sopistas. ¿Y qué pasará cuando nos abofeteen la segunda? Pues volverán a poner la primera y así sucesivamente. No hay chulo que pueda abofetear indefinidamente unos lustrosos y bien predispuestos mofletes socialdemócratas. La experiencia demuestra que las manos más curtidas se cansan antes de dar que las mejillas de recibir.

04 enero 2010

La madrastra y el espejo

Santiago González

Las encuestas son el espejo espejito mágico en el que se miran cada noche todas las fuerzas políticas para preguntar si hay alguna otra más bella en los confines del reino. Las encuestas son elecciones sin cafeína, muestras inocuas de las preferencias ciudadanas que ayudan a las madrastras a tomar medidas cosméticas, aunque en primera instancia todas tiendan a dejar las cosas como están: si les son favorables, se regodean un poco en la suerte. Si desfavorables, depende de cuánto: en el caso de que el descontento haya crecido poco, se relativiza: “las verdaderas encuestas son las urnas”. Si el varapalo es contundente, se plantea alguna reforma en el equipo de comunicación: “hemos hecho una buena gestión, pero no hemos (léase ‘han’) sabido venderla”. A esto es a lo que la clase política tiende a llamar hoy autocrítica.

Es tradición que la madrastra acabe tomándola con el espejo, desoyendo la sabia advertencia de Quevedo: “Señoras, si aquesto propio/ os llegare a suceder/ arrojar la cara importa/ que el espejo no hay por qué”. Las encuestas han llegado a convencer al presidente del Gobierno de que no está en el momento más alto de su popularidad, pero él, aunque no soporta el desamor de su pueblo, no está programado para admitir que se equivoca o, por mejor decir, dada la elasticidad de su pensamiento, acierta hasta cuando se equivoca. Así, en su balance de fin de año, admitió que había cometido un error al empecinarse en sostener que estábamos en desaceleración, que no crisis: "En alguna ocasión he pensado que no estuve muy acertado con ese estéril debate" porque generó una "sensación equívoca en la ciudadanía". Lo malo de mí es que cuando no estoy muy fino se me equivoca la peña.

Eso es lo que pasa ahora, que la gente yerra y cree que la respuesta del Gobierno a la crisis ha sido regular, mala o muy mala en un 86%. El 72,1% de los votantes socialistas cree que ha sido regular o mala y el 40,9% de los de IU la considera mala o muy mala. Más de la mitad de los encuestados no creen que la Ley de Economía Sostenible vaya a sacar a España de la crisis, el 69% se teme que en este 2010 la economía vaya igual o peor que en 2009. Más del 70% considera que los sindicatos no defienden a los parados y el 75% piensa que el tamaño del déficit es un lastre para la economía española. Y en este plan, que diría el maestro Umbral.

Un par de tardes era un lapso muy breve para que Jordi Sevilla le enseñara los rudimentos de la cuestión. Haberse leído el manual de Paul Samuelson, (q.e.p.d.) con algún aprovechamiento le habría llevado algo más de tiempo. Por eso cree, quizá de buena fe, que él está obligado a sus análisis optimistas, porque le obliga la teoría de las expectativas autorrealizables. Se equivoca y equivoca a cuantos consideran que la obligación de un gobernante es mentir, si se tercia, porque el pesimismo o el optimismo de los agentes sociales determinan los acontecimientos de futuro. Siendo cierto esto último, los agentes sociales nunca apoyan sus estados de ánimo en las palabras de un gobernante. Se levantan con los resultados de las bolsas de Nueva York y Tokio, leen la prensa económica internacional y están al loro de las tristes previsiones que para nuestro país hacen el FMI, la OCDE, las agencias de rating y el gobernador del Banco de España. Mentir sólo le sirve para hacerle perder credibilidad. Se lo dirá el espejo cada que vez que le pregunte. Y si lo rompe, aún será peor.


01 enero 2010

14 diciembre 2009

El día de la pamema

Santiago González

Hace ya unos cuantos años, Jon Juaristi, Patxo Unzueta y Juan Aranzadi publicaron un libro cuyo título era un afortunado calambur, esa figura que permite trocear un texto para darle un sentido distinto; algo como lo de Jack el Destripador, pero literario e incruento: ‘Auto de Terminación’.

Eran escritos referidos a lo que se llamaba ‘el problema vasco’, cuando estábamos lejos de pensar que el problema irresoluble en términos orteguianos para la convivencia era el catalán, más allá del evidente dramatismo que suponía la existencia en Euskadi de una organización terrorista que mataba a sus oponentes. Lejos estábamos de pensar entonces que un presidente del Gobierno iba a incurrir en la irresponsabilidad de prometer que daría por buenas las estupideces que aprobaran en el Parlamento de Cataluña.

Ciento sesenta y seis municipios catalanes votaron ayer por su independencia. Era una profecía autocumplida, porque los organizadores montaron la pamema justamente en los Ayuntamientos en que los independentistas son mayoritarios, y cuya composición política les permitía la prevaricación de convocar un simulacro de referéndum para el que no tienen capacidad legal.

Veamos. La Constitución establece en su artículo 92.2 que “el referéndum será convocado por el Rey (competencia atribuida a la Corona en el art. 62.c), mediante propuesta del presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados”. En su artículo 149.1.32 dice que el Estado tiene competencia exclusiva sobre la “autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum”. El Estatut no va en esto mucho más lejos: sólo contempla el referéndum en sus artículos 222 y 223 para ratificar las reformas del propio Estatuto y establece que deben ser previamente aprobadas por las Cortes Generales.

Estamos ante un referéndum convocado por dos plataformas independentistas y el presidente del Barça. No hay que extrañarse de que el censo contenga una amplia proporción de inmigrantes, paisanos sin suerte de las estrellas del campeón de la liga española de fútbol: 120.000 de 700.000. No les hace falta identificación, se podrá votar a los 16, y la falta de otros interventores que los de la propia organización, permitirá votar más de una vez a quien lo desee. Les ha faltado audacia: si hubieran convocado la consulta en toda España, el número de votos afirmativos se habría multiplicado exponencialmente, aunque hubiera sido catastrófico para los catalanes razonables. Un suponer, para los fabricantes de cava, lástima que el gran momento quede justo a diez días de la Nochebuena. En línea con la campaña de aquella sombrerería de Zaragoza que en los durísimos años 40 anunció: “los rojos no usaban sombrero”, los bodegueros deberían sacar las fotos de Laporta empuñando la botella de champaña: “español, Laporta bebe ‘Mumm’. Tú puedes tomar cava”.

Mientras, ¿con qué argumento legal han cedido los Ayuntamientos instalaciones para la celebración de un acto ilegal? y ¿qué han dicho Montilla y Zapatero, que juraron guardar y hacer guardar la ley al tomar posesión de sus respectivos cargos? Esto último sí lo sabemos: ni ‘mumm’. Auto de terminación. El fin.



04 diciembre 2009

De crucifijos y velos

Santiago González

Ya ni siquiera las fobias compartidas son capaces de crear alianzas duraderas. Ayer, después de atizar por cuarta o quinta vez la estrategia “vamos a mosquear un poco a los obispos”, con el anuncio de retirar el crucifijo de las aulas, saltó la chispa entre el PSOE y sus socios republicanos. Sostiene el partido del Gobierno que ya se verá a qué colegios afecta la medida. Replica Tardá que a todos, empezando por los públicos. El diputado d’Esquerra, carn d’olla para una escudella sostenible, debería saber que la Constitución garantiza la libertad religiosa (art. 16.1). A cualquier confesión pueden negársele las subvenciones, pero no el derecho a crear escuelas y colocar en sus aulas cruces o medias lunas.

Lo que distingue a los países con implantación del cristianismo de los países musulmanes es que los primeros son compatibles con la democracia, mientras en los segundos predomina la teocracia, y el pecado se confunde de manera natural con el delito. En los primeros es posible el laicismo, que considera la religión como una cuestión particular. La no delimitación de los espacios público y privado es siempre condición necesaria para la corrupción y/o el totalitarismo.

Aceptemos pues la desaparición del crucifijo del espacio público en nombre del laicismo, pero la misma lógica impide admitir la exhibición de símbolos islamistas por la puerta trasera de la multiculturalidad. El laicismo, tal como se practica en Francia.

Uno de estos multiculturales sostenía por escrito que el crucifijo es asunto público, mientras el velo de las musulmanas es privado. Es evidente que no: todavía no hace un mes que dos buenos creyentes marroquíes apalearon en Socuéllamos hasta provocarle un aborto a una marroquí por no llevar el velo que pregona su fe en el espacio público. ¿Cómo puede ser privado un símbolo cuya función es dar testimonio de la fe y evitar que a las hijas y esposas de los creyentes se las confunda “con esclavas o con mujeres de costumbres libres”, según le dijo Omar a su cuñado Mahoma, el Profeta? Ah, las mujeres de costumbres libres. ¿Qué tendrá que decir de esto la ministra de Igualdad?

En la cruzada contra el crucifijo, elocuente oxímoron, está la verdad última de este laicismo asimétrico que campa por la España diversa. El éxito de público de las campañas contra la religión católica se debe a que sus impulsores piensan que “la nuestra es la única verdadera”. La blasfemia es patrimonio expresivo de los pueblos muy creyentes. “Gracias a Dios soy ateo”, que dijo Buñuel con su sorna característica.

Los colegios no podrán exhibir cruces en sus aulas, pero las alumnas musulmanas podrán lucir el velo islámico y en el comedor tendrán un menú alternativo, libre de alimentos impuros, como si en vez de creencias religiosas padecieran intolerancia al gluten. Y en los comedores de beneficencia, lo mismo.

Qué antiguo suena todo esto. Quevedo, que tenía muy mala follá, acusaba a Góngora de converso, proponiéndole la prueba de la dieta: “Yo te untaré mis obras con tocino,/ porque no me las muerdas, Gongorilla,/ perro de los ingenios de Castilla”. Qué razón tenía Julio Camba al escribir que “la cocina española está llena de ajo y de preocupaciones religiosas”. Y no digamos la política.