30 junio 2010

Sólo son palabras

Santiago González

Vale la declaración preambular de Cataluña como nación, aunque el término ‘nación’ carece de validez jurídica. O sea, vale, pero no vale. “Las palabras han de estar al servicio de la política y no al revés” (Zapatero, junio de 2005)

Rubalcaba ha realizado una valoración sorprendente: si lo tradujésemos al lenguaje del fútbol, el PP habría perdido por 290 a 1. 290 son en su opinión las impugnaciones presentadas por el PP y 1 es el artículo declarado inconstitucional en las cuentas del Gobierno. Ninguna de las dos cifras es cierta. Los populares opusieron 114 enmiendas, no 290. El Estatuto de 2006 consta de un preámbulo, 223 artículos y 15 disposiciones adicionales. Y los declarados inconstitucionales son 14, no 1, amén de otros 29 interpretables. Con la lógica de Rubalcaba podría decirse que el PP, al igual que el TC, considera constitucional la mayor parte del Estatuto: de 239 epígrafes, sólo ha impugnado 114, menos de la mitad.

Si el más listo del Gobierno razona así, no había motivos para grandes esperanzas al oír al ministro de Justicia, que se explayó ayer en Onda Cero. También dijo que tumbar, tumbar, sólo han tumbado uno. También es mala suerte que el artículo que se han cargado entero sea precisamente el de la Justicia, que él había avalado con conocimientos se supone que profesionales. En los otros 13 han cambiado algunas palabras, qué son apenas un centenar de palabras frente a las 38.000 que tiene el Estatuto, sostiene nuestro hombre.

Han eliminado, por ejemplo, la palabra ‘preferente’ para el catalán. Ya no es la lengua normal y preferente. Pero el TC, al retirar el segundo calificativo, deja obscenamente desnudo al primero. ¿Qué es normal? El castellano, ¿es anormal o subnormal en Cataluña? Trate de decir el ministro “soy partidario de las relaciones sexuales normales” ante el ejecutivo Zerolo, a ver qué pasa.

Vamos a ponerle ejemplos más fáciles: cambiar un sí por un no, donde dije ‘digo’, digo ‘Diego’. Una palabra es un mundo. A veces basta el orden para conferir sentido: hombre pobre y pobre hombre, es un ejemplo de mi lejanísimo bachillerato. Otras, basta una coma, y no pensemos en el caso de los números. Se cuenta que Pedro el Grande tenía la misma fórmula para dar el visto bueno a una ejecución que para suspenderla. Bastaba con correr la coma: “Clemencia imposible, ejecución”, en el primer caso, y “clemencia, imposible ejecución” en el segundo. Sí, ministro, es sólo una leyenda y en España no está vigente la pena de muerte.

Baltasar Garzón está acusado de prevaricación por haber confundido una letra con otra, según la ciencia jurídica parda del ministro de Justicia. La L.O.G. Penitenciaria dice en su artículo 51.2 que las comunicaciones de los presos con sus defensores “no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo”. Donde hay una copulativa, ‘y’, el juez leyó una disyuntiva, ‘o’ y ahí empezó todo. Garzón pensaría como Caamaño, total, una letra u otra, qué más da. Los dos deberían saber que la interpretación de la cuestión copulativa viene a ser una jodienda, mayormente.

25 junio 2010

 Consignas contra el burka


Santiago González

El ministro de Trabajo ha terciado en el debate sobre el burka y ha echado mano de la prensa amiga para reproducir una de esas consignas que se hacen pasar por argumentos: “hay más mociones contra el burka que mujeres que lo lleven”.

No es probable. En el peor de los casos habrá empate. Los Ayuntamientos que lo han prohibido lo habrán hecho porque al menos se ha visto uno en la localidad. Por otra parte, bastaría con que el Gobierno al que aún pertenece Corbacho acatara la petición que le hizo el Senado el miércoles y una sola ‘moción’ valdría para todos los Ayuntamientos de España.

Éste es el argumento más poderoso de quienes rechazan el burka sin prohibirlo: hay muy pocos y no es problema. Es el relativismo estadístico. Con este mismo patrón llegaron a comparar algunas almas pías a las víctimas del terrorismo con las del tráfico o los muertos en una noche de inundaciones en la India. El presidente Zapatero fue una de ellas, al decir en Montevideo, el 5 de noviembre de 2006, ante el mismo presidente Uribe que se enfrentó a las FARC, que el cambio climático causa más víctimas que el terrorismo.

El partido de Corbacho aprobó una ley contra la violencia de género (bien hecho, aunque sea una mala ley) a pesar de la irrelevancia del número de víctimas, 3 de cada 100.000, aproximadamente. ¿Crear un problema donde no lo hay? Tal vez el ministro de Trabajo espere a que las víctimas y los burkas igualen al ratio existente entre el número de sus parados y la población laboral española (uno de cada cinco) para empezar a considerarlo como un problema.

Si hay tan pocos, ¿por qué prohibirlos? Quienes así razonan deberían preguntar a la ministra de Igualdad, la gran muda en este debate, por qué se gasta el dinero de los españoles en un “mapa de inervación y excitación sexual del clítoris y labios menores”. Sostiene Aído que no es asunto para tomar a broma y que el estudio es de mucho interés para las víctimas de la ablación. Lo que pasa es que en España, con toda seguridad hay menos mujeres que hayan  sufrido esa brutal amputación que burkas por las calles.

Es mejor erradicar que prohibir, sostiene la etimológica Pajín. 'Erradicar' quiere decir "arrancar de raíz”, según la única acepción del DRAE. La metáfora podría tener sentido en Afganistán, pero es inadecuada en estos pagos. El burka, como el niqab, no ha tenido raíces aquí nunca. Si las tuviera habría muchos en la calle y eso es justo lo que niegan quienes paradójicamente pretenden ‘erradicarlo’.

He tratado vanamente de encontrar algún argumento socialista en defensa de su pasividad ante el burka. Sólo consignas y procesos de intenciones. El PP y sus intereses electorales. CiU y su miedo a la fuga de votos hacia la Plataforma per Catalunya’ antiislamista. ¿Y los alcaldes del PSC que han promovido mociones? Y el PSOE, ¿pensará en el voto musulmán al oponerse a la prohibición? Muy probablemente la respuesta es ‘sí’ para los tres partidos, porque todos quieren ganar las elecciones. El carnicero que nos vende los filetes, no lo hace por nuestra extraordinaria simpatía y don de gentes, sino movido por el ánimo de lucro. Sus intenciones no son en absoluto relevantes. Sí lo es que en el intento de ganarse nuestros votos hagan lo que tienen que hacer y en el de quedarse con nuestro dinero nos dé a cambio buena carne.

En este caso, lo relevante es prohibir una costumbre infame, incompatible con la dignidad y la libertad de las mujeres, y por ende, del género humano. En esta ocasión, aunque sea para ganar votos, el PP y CiU han hecho un gesto progresista y el PSOE no. Y Aído, criatura, ¿qué pensará de esto?

23 junio 2010

Entró, entró

Santiago González

En una de esas duchas escocesas que nos dan las autoridades económicas y la prensa internacional, el presidente del FMI, Strauss-Kahn, ha echado un piropo al Gobierno que ha debido de sorprender a la propia empresa: “Zapatero asienta las bases para dos décadas de crecimiento”. Es comprensible que el citado, y el presidente de EEUU, que ha sido el último en llamar al nuestro para felicitarlo, estén contentos. Al fin y al cabo está cumpliendo las instrucciones que tanto le encarecieron hace un mes Sarkozy, Merkel, Hu Jintao y Obama, “díselo tú, Barack, que a ti te hará más caso”.

No viene mal que las autoridades económicas elogien lo nuestro con razón o sin ella. Ciertamente, ésta es la primera ocasión en la que el presidente Zapatero adopta medidas que tienen algo que ver con las que nuestra economía necesita. Los pronósticos del FMI habían sido calificados de ‘peculiares’ por la vicepresidenta Salgado, pero es muy difícil que en esta ocasión acierten.

El que fue secretario general de CCOO, Antonio Gutiérrez, escribía un ‘aquí me quedo’, periodístico en la prensa de la mañana, que preludiaba su abstención al decreto-ley sobre la reforma laboral en el pleno del Congreso de la tarde. Su abstención sumará 173 con las del PP, CiU, PNV, UPyD, CC y UPN. Están, además, los 8 votos negativos de IU, ICV, ERC, BNG y NaBai.

Frente a ellos, los votos socialistas menos uno, 168. El decreto fue aprobado con el pase del desdén, menos votos que abstenciones. Con estos datos, parece que la expresión de Strauss Kahn no tiene otro valor que el meramente protocolario, la buena crianza del invitado hacia el anfitrión que, además, ha seguido las recomendaciones que, entre otros, le hacía el FMI. Por otra parte , veinte años no es nada, lo sabemos por el tango.

Llama la atención el horror a los consensos del presidente, que le ha impedido negociar intensamente con la oposición para obtener un apoyo claramente mayoritario en el Congreso. También fue muy curioso que la agresividad del portavoz socialista estuviese canalizada única y exclusivamente contra el principal partido de la oposición, que se abstuvo para permitir la aprobación del decreto. “Son ustedes el partido del ‘no’”, reprochó a quienes se abstenían, mientras no dijo ni mú a quienes realmente votaron ‘no’, ni al resto de los abstencionistas, que estuvieron tan duros en la crítica como Sáenz de Santamaría. El lenguaje ha de estar al servicio de la política y no al revés y no han de esmerarse en decir la verdad. Como dijo el líder, enmendándole la plana a Juan Evangelista, es la libertad lo que les hace verdaderos.

La reforma laboral ha sido otro éxito del presidente en sus acuerdos de Estado. Los sindicatos, que estaban bastante consentidos, la han recibido como una agresión y la patronal la considera insuficiente. En el camino se ha roto el diálogo social, nada irremediable, pero es una muestra más de la acreditada incapacidad de este presidente para alcanzar un solo acuerdo de carácter nacional en los seis años que lleva en el cargo. Bueno, sí, la Ley de Dependencia; pero no había dinero para aplicarla.









































































































21 junio 2010

Parábola de náufragos

Santiago González

No hubo sorpresas. En el acto litúrgico concelebrado ayer por Batasuna y Eusko Alkartasuna en Bilbao, se produjo un acuerdo de unidad abertzale entre un partido ilegal y otro en camino de convertirse en humo. EA, que llegó a tener siete parlamentarios (gracias a la generosidad del PNV en la elaboración de listas conjuntas, todo hay que decirlo) sólo tiene uno y no es su presidente ni su secretario general).

Las bases de su pacto podrían haberlas redactado Jone y Rufi mano a mano. En algo más de 14 folios sobre el futuro Estado vasco no aparece ni una sola referencia a ETA y sí al conflicto y a las ‘múltiples violencias’ y ‘expresiones de violencia’. El fenómeno ya se ha vivido antes: el partido que ofrece una pista para el aterrizaje de Batasuna, termina usándola para su propio despegue.

El problema está en el otro bando. Se da por hecho que ETA está derrotada, supuesto que se acerca mucho a la realidad, y se precipitan a ofrecer empate o un arreglo que lo parezca. Contra lo que creen algunos la paz sólo podrá venir cuando los terroristas acepten su derrota. ¿Por qué Eguiguren se empeña en enseñar a los abertzales qué hacer para volver a las instituciones, como si a ellos no se les pudiera ocurrir?

Joseba Arregi lo clavó en un artículo publicado en estas páginas el pasado 1 de marzo: “parece que ahora todo se apresta a un escenario en el que es posible hacer política no sólo como si ETA no existiera, sino como si ETA nunca hubiera existido.” EA y Batasuna escriben su comunicado como si ETA no existiera. Eguiguren diseña sus hojas de ruta para poder hacer política como si ETA no hubiera existido.

¿Qué hacemos con Egiguren? Pues en realidad, nada. Todos los socialistas, de Zapatero para abajo, han sostenido en declaraciones y artículos de prensa que ‘el proceso’ de 2006, si bien fracasó, fue un éxito, porque ETA demostró que no tenía verdadera voluntad de paz y esto la ha llevado al punto de ruptura y ha quedado fatal a los ojos de los vascos. Así las cosas, ¿por qué no intentarlo otra vez? Otro par de encuentros de Eguiguren con ETA y Batasuna en Oslo y Ginebra, acabarían de darles la puntilla, rematando airosamente el trabajo empezado hace cuatro años.

Zapatero debería repetir con su experto negociador el breve diálogo del inspector de la Naviera Aznar con el capitán del ‘Monte Zalama’, que tras empotrar el barco una noche contra unos arrecifes, optó por abandonarlo, para ponerse a salvo en el islote cercano. Al clarear el día y despertarse, los náufragos comprobaron que la marea había reflotado el buque y no había rastro de él. Cuando al fin llegaron a Bilbao tras unas aventuras hilarantes, el capitán preguntó con timidez: “Supongo que estoy despedido, ¿no?”, a lo que su interlocutor, bilbaíno cabal, respondió con tono despreocupado: “No, capitán. ¿Por qué? Usted díganos qué barco quiere hundir ahora”.

El problema es que, como todo esto se paga a escote, Jesús parece estar buscando barco para el próximo proceso.

19 junio 2010



Otra canción de Milanés

Santiago González

El presidente de los socialistas vascos se enteró de la tregua de 2006 por la radio del coche. Entonces insertó una casete de Pablo Milanés que llevaba para el momento: “Y me puse a cantarla en silencio, (oxímoron) con mucha emoción por dentro: «Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes».”

Meses más tarde tuvo que envainarse la canción de Milanés, pero sigue pensando que el ‘proceso de paz’ fue un éxito, más allá de los ‘trágicos accidentes’ que empezaron a producirse en la T-4 de Barajas. De la misma opinión son todos los socialistas con mando en plaza: no puede hablarse de fracaso, porque ETA despreció una oportunidad para la paz (give peace a chance) y eso está en el origen de su debilidad presente. Han demostrado que son unos ‘malquedas’, algo que no les perdonará jamás un pueblo de natural educado como el vasco”.

Las cosas no son así. ETA está débil porque los cuerpos de seguridad han detenido a muchos terroristas, no porque Jesús se sentara frente a ellos a mirarles a los ojos. “El trabajo corresponde a la ilegalizada Batasuna, no al Estado”, comenta sobrado de razón el ministro del Interior. Si el Gobierno les urge a legalizarse, pondrán precio. También el lehendakari ha descalificado sus ocurrencias, tachándolas de “meras opiniones personales”. Meras y personales sí parecen. El más distraído de los observadores puede apreciar una diferencia básica entre la legislatura anterior y ésta, entre el factor de crispación que introdujo en Euskadi la negociación unilateral con ETA y los resultados cuando el Gobierno aplica una política basada en el imperio de la ley y acordada con el principal partido de la oposición. ‘Txusito’, como le llama coloquialmente la izquierda abertzale, tal vez no tiene en cuenta que su partido le debe Ajuria Enea a un PP que no ha reclamado cargos; sólo la política antiterrorista que vienen practicando. ¿Por qué cambiarla y arriesgar el pacto de Gobierno? Sólo un idiota alteraría la estrategia comercial de una empresa que le hace aumentar los beneficios y su cuota de mercado frente a la competencia.

¿Por qué se empeña Eguiguren en hablar como si fuera el portavoz de Batasuna, en explicar la hoja de ruta abertzale y garantizar sus buenas intenciones?¿Por qué cambiar la política que ha permitido detener cinco veces a la cúpula de ETA en los dos últimos años y desalentar a su brazo civil?¿Cómo es posible que nuestro héroe reclame para un acuerdo entre partidos vascos competencias que pertenecen a Gobierno Central, un suponer Instituciones Penitenciarias o la legalización de partidos? ¿Qué hace un fan del ámbito vasco de decisión en un partido como el suyo? La excarcelación de Usabiaga, ¿tiene algo que ver con esto?

Él inspiró un fiasco que debió pagar con su dimisión. No sólo no le animaron a dejarlo; es que se dispone a volver a emocionarse con la canción de Milanés, hay que joderse. Las lágrimas no serán las mismas, ciertamente. “Un proceso como el anterior no se va a dar”, dice el artista: “nadie se baña dos veces en el mismo río”. Ay, Heráclito, cuántas gilipolleces se escriben en tu nombre. La impunidad era esto: que las tonterías salgan gratis. ¿por qué no iba a animarse a repetir, después de todo?

17 junio 2010

Un auto para Usabiaga

Santiago González

La Audiencia Nacional ha ratificado la libertad de Rafa Díez Usabiaga decretada en abril por Baltasar Garzón en uno de los grandes autos que lo convirtieron en estrella. Resumen de lo publicado: Garzón puso en libertad al dirigente abertzale a pesar de apreciar riesgos de fuga y de reincidencia en el delito que motivó su prisión provisional (reconstitución de la ilegal Batasuna). El megajuez apreció razones humanitarias que avalaban su decisión a pesar de los pesares: el cuidado de su anciana madre dependiente. Luego resultó que la condición dependiente de la anciana no estaba acreditada legalmente (tenía pendiente aún la primera cita para solicitar el inicio del expediente). Tampoco en el terreno de los hechos: ni su hijo Rafa es su único asidero (tiene otra hija que reside en el mismo municipio) ni el informe que él aporta sobre su asistencia es compatible con la dependencia: sus visitas se producen a las cinco de la tarde, una hora a todas luces inadecuada para ayudarla en el aseo personal o prepararle el desayuno.

El tribunal ha apoyado el auto de Garzón porque el procesado no ha aprovechado para abrirse. Es un motivo débil, pero no es probable que los jueces de la AN vayan a poner en evidencia a su excompañero en este trance de su vida, ni que la Policía judicial aporte un informe que lo permita. Nada nos dice el auto sobre cómo es él y a qué dedica el tiempo libre. Tampoco sabemos si Usabiaga aprovecha la libertad para reincidir gozosamente en su delito, aunque sea por la buena causa que pregona con entusiasmo Eguiguren: reconstituir Batasuna para forzar a ETA a dejar las armas o disolverse en el intento. Dirán que vaya lío, pero es que la vida moderna es un fenómeno complejo, queridos y queridas.

No está descartada la posibilidad de que sea una experiencia piloto del Gobierno, ahora que va a recortar los dineros para la dependencia. Si excarcelamos a los presos para que atiendan a sus madres, ahorraremos en las ayudas y también en los presupuestos de Instituciones Penitenciarias.

El auto agarra los acontecimientos por el asa que no quema: fían en el médico personal de la madre en contra del alegato de la Fiscalía y el informe de los forenses judiciales: “es autónoma para las actividades de la vida diaria”. ¿Autónoma quiere decir independiente? En la estricta militancia abertzale que practica su hijo, no, pero tampoco hay que dar por sentado que las madres abracen a ciegas y por sistema las causas de sus hijos. Doña Dolores es viuda de guardia civil, no diré más.

Este caso abona el debate que propone Margarita Robles sobre la prescindibilidad de la Audiencia Nacional, un tribunal creado para juzgar asuntos que podían desbordar al juez natural, por su complejidad o la amenaza terrorista. “Yo creo profundamente en los jueces de este país”, ha declarado la magistrada. Yo no, pero prefiero a un juez profesional, con su conciencia entre su deber y el miedo, que ese jardín de infatuaciones en el que los criterios que activan una causa o la esconden en un cajón son menos jurídicos que políticos y están más sometidos a las conveniencias que al calendario.

16 junio 2010


La soledad es esto

Santiago González

No habíamos tenido nunca un presidente con tanta fe en el diálogo como José Luis Rodríguez Zapatero. Ni lo volveremos a tener, probablemente. Recuerden la impresionante reflexión que escribió en el prólogo a un libro de Jordi Sevilla: “Ideología significa idea lógica y en política no hay ideas lógicas, hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica.” No se obsesionen con la etimología, y menos aún con la epistemología; confórmense con la literalidad y admiren su fe sin límites en las virtudes del diálogo.

Siempre supimos que era un dirigente de pocas lecturas. De haber tenido una formación clásica y haber leído a Edward Gibbon y su obra sobre la caída de Roma, sabría que ha vivido en un error y que lo bueno está aún por llegar. Churchill es, a los ojos de muchos, el gran estadista del siglo XX, gracias a las frases de Gibbon que usó con desparpajo, y a un par de decisiones tomadas sin vacilar en el momento histórico adecuado. Zapatero se había jurado no incurrir jamás en el desamor de su pueblo ni en el descontento de los sindicatos. Para ello sustituyó la política económica por las subvenciones y las purgas por placebos hasta que se nos acabaron los ahorros y varios de sus iguales (ustedes perdonarán la hipérbole) le urgieron a emplear una medicina alternativa, porque le enfermo se le iba.

Sus leales Méndez y Fernández, cría cuervos, que tanto inspiraron y acompañaron las medidas en las que el Gobierno fundió el superávit y creó un déficit del 11%, ya le han dado cita previa para una huelga general dentro de tres meses y medio. Con la caja vacía, también ha sido abandonado por los nacionalistas, a los que ya no puede recompensar con regalías que no es capaz de costear. Había puesto tanto empeño en aislar al PP que éste se muestra incapaz de aceptar su caída del caballo y de votar afirmativamente las medidas que ellos mismos propondrían.

Zapatero está en aquel momento fotoshop que lo mostraba al trote por la arena húmeda de una playa en la que no dejaba huella. Era la soledad del corredor de fondo. Sin embargo, no se ha hundido. Pocas veces como en ésta se ha visto tan claro el error de percepción de Alfonso Guerra al motejarlo como ‘Bambi’. No le mueve más objetivo que el poder, pero se aplica a conservarlo con una determinación de pedernal y a contrapelo de los hechos.

No está en su mano recuperar el amor sindical de antaño; la reforma laboral y el ahorro del 1,75% del PIB, más lo que venga, no dan una segunda oportunidad y ya no volverá para él (ni para nosotros, ay) el tiempo del esplendor en la hierba y de la gloria en las flores. Por eso, a lo hecho, pecho, debería hablar al Congreso como Churchill a la Cámara de los Comunes: “No tengo para ofrecer más que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. Aún está a tiempo de convertirse en un gran político conservador, en el Winston Churchill del siglo XXI. Y que no le importe el vacío a su alrededor. Edward Gibbon también tenía una frase para ello: “la conversación enriquece la comprensión, pero la soledad es la escuela del genio”.


14 junio 2010

Pasear a Mrs. Daisy

Santiago González

Rafa Díez Usabiaga, la gran esperanza blanca de la izquierda abertzale, da cuentas al juzgado de la asistencia a su madre que movió al juez Baltasar Garzón a redactar el 26 de abril su último auto, uno de los que le han hecho justamente famoso. Se recordará que el juez concedió la libertad provisional, pese a considerar en su primer razonamiento jurídico que existía riesgo de fuga y de reincidencia.

Hay una querencia lorquiana en el horario: “¡Eran las cinco en todos los relojes!/ ¡las cinco en sombra de la tarde!” La hora a la que mueren los héroes, como Ignacio Sánchez Mejías y tantos de sus antagonistas. “La vacas enviudan a las cinco” tituló el grandísimo Joaquín Vidal su columna en ‘La Codorniz’. Las cinco en punto de la tarde era también la hora a la que el procesado Rafa Díez solía hacerse cargo de su madre discapacitada.

El expediente para la declaración de Dolores Usabiaga como persona dependiente aún estaba pendiente de una cita con la responsable de servicios sociales de Lasarte para solicitar dicha declaración; los vecinos la veían pasear sola; tiene dos hijas, una de las cuales vive en el mismo municipio, lo que exime a nuestro hombre de la pesada responsabilidad de ser único sostén de su madre. Y luego está lo de la cárcel, que cuando estás en ella, no puedes ir de compras al Corte Inglés, ni subir al monte los domingos, ni dispensar los cuidados que necesita tu anciana madre, es lo que tiene, siendo las tres actividades honestas, que quede claro.

Diez días después de excarcelado, el antiguo líder sindical abertzale aún no había visitado a su madre. Sin embargo, cumple puntualmente la obligación que le impuso el juez que otrora tuvo estrella en el Juzgado número 5 de la A.N., de reportar quincenalmente sus desvelos por la anciana dependiente. De las dos semanas que abarca el último informe (24 mayo-6 junio), hizo pira tres, pero en la mayor parte de los restantes, estaba en casa de su madre a las cinco en punto de la tarde, con precisión de reloj japonés, salvo un día que llegó a la seis y otro a las cinco y diez. La duración media de sus visitas era de dos horas o poco más y ocho de los once días. Su función era la de chófer: iba a buscarla para llevarla a San Sebastián a pasear o de compras al Súper.

Dirán ustedes que las cinco de la tarde es hora más bien tardía para el aseo personal y el desayuno de la enferma. Si ésta se puede valer por sí misma o con ayuda de otras personas para los quehaceres indicados y la comida, ¿qué necesidad había de excarcelar a este hijo? Ahorrar dinero en taxis está bien, especialmente en tiempo de crisis, pero no sé si pasear a Mrs. Usabiaga es razón para decretar la libertad provisional. No hay, sin embargo, mayor discapacidad que llegar a anciano y no tener quien te lleve a los sitios.

En el caso más favorable para el juez, su auto revelaría una extraordinaria incompetencia profesional. En el caso de que obedezca a las razones que apunta aquí al lado Ángeles Escrivá estaríamos pespunteando, una vez más, la figura de la prevaricación.

12 junio 2010

El vuelo del halcón

Santiago González

El pasado 1 de marzo, al cumplirse un año de las elecciones que otorgaron a Juanjo Ibarretxe el papel de jefe de la oposición, al que renunció de la misma, el portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento Vasco preguntó al Gobierno el coste de aquella fantasía euskaldun con pregunta que se llamó ‘Plan Ibarretxe’. El Gobierno, que es amigo, ha respondido en tiempo y forma que 1,9 millones de euros.

La mayor parte del dinero fue empleada en la promoción del nuevo Estatuto Político, antes de que este encallara en el Congreso de los Diputados el 1 de febrero de 2005. Como se sabe, Juan Josué no era gobernante tocado por el don de la prudencia, pero a noble y tenaz no había quien lo ganara y siguió con su raca-raca hasta las elecciones que lo sacaron de Ajuria Enea. Entre los datos que hemos conocido figura una partida de 33.470 euros de un viaje al Ulster que realizó 27 días antes de las elecciones, ya convocadas, que perdió. Fue en vuelo privado, un charter fletado para la ocasión, ya que de momento lehendakaritza no cuenta con flotilla de Falcon 900 propia, como Madrid.

Se le escapa la razón a chorros al portavoz Pastor cuando pide explicaciones por el vuelo privado de Ibarretxe para difundir su plan, que para entonces había dejado de ser institucional para ser una iniciativa partidista. Abunda en ello cuando señala que para entonces (febrero de 2009) ya estábamos en crisis.

Lo que pasa es que hace apenas una semana, el Tribunal de Cuentas dirigió una amable, pero seria recomendación al Gobierno de España para que regulase de manera clara el uso de los Falcon 900 tras la polémica surgida por el empleo habitual queb el presidente Zapatero hace de los aviones oficiales para ir a mítines de partido, incluso cuando él no es candidato. Recientemente hemos sabido que el 30 de abril de 2009, la secretaria de Organización del PSOE viajó a Alicante en un Falcón adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores. Un año después, que por mayo era por mayo, cuando hace el calor, es decir, el mes pasado, tres ministros viajaron a Bruselas el mismo día y lo hicieron en tres aviones Falcon que despegaron con media hora de diferencia entre uno y otro. Impresionante lección práctica de austeridad en tiempos de crisis por una parte, y de coordinación interdepartamental por la otra. Para que no crean que todos son iguales, hubo un ministro en este Gobierno que viajó en Iberia a El Cairo. Fue el penúltimo ministro de Cultura, César Antonio Molina, pero no volvió en el vuelo regular que tenía reservado. Allí mismo fue destituido por teléfono (ah, el motorista de Franco) y el presidente envió un avión de la Fuerza Aérea para traerlo. Qué menos que un detalle para un hombre sometido a semejante trance, dejarle probar la erótica del poder, siquiera fuese a título póstumo. A título de ejemplo: el viceprimer ministro británico, que vino el jueves a cenar con nuestro presi, viajo en un vuelo low cost de Easy Jet. Como la Reina.

Los compañeros de Pastor tienen una ocasión de predicar con el ejemplo el próximo martes y votar la proposición no de Ley de la leal oposición para que el uso partidista de aviones oficiales corra a cargo del partido beneficiario del servicio. Urge una moral unívoca, un embudo de forma cilíndrica que no adjudique la parte ancha y la estrecha del instrumento a conveniencia de quien lo maneja.












































11 junio 2010

Como un solo hombr@

Santiago González

Fue una jornada muy dura para Zapatero, que al fin tuvo una agenda a la altura de un presidente europeo: la hora del desayuno con el Papa, la del aperitivo, con Berlusconi; la de la merienda en el Congreso y cena en La Moncloa con el viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg. Tómense las referencias en sentido orientativo. En rigor, ni el Papa le invitó a desayunar, ni Berlusconi al vermú, ni en el Congreso hubo alimento más sólido que las palabras. Lo único real fue la cena; menos mal que los ingleses cenan pronto.

La agenda, ya digo, estaba llena de actividad internacional, pero el acto más importante fue doméstico. Se cumplía ayer un siglo del día en que Pablo Iglesias se convirtió en el primer y único diputado socialista en el Congreso y para celebrarlo, el PSOE parafraseó una canción de fines de los setenta: ‘Vamos a tocar un rock and roll a la casa del pueblo’. La letra de ‘Tequila’ decía “a la plaza del pueblo”, pero a ningún edificio le cuadra más el nombre de casa del pueblo que al Congreso de los Diputados.

Había expectación por escudriñar signos de disenso en la vieja guardia felipista que tanto ‘off the record’ proporciona, amparada quizá por un exagerado paralelismo con el senado de Roma en los idus de marzo del año 44 a. de C. Aquí, César era el joven que añoraba la República y hablaba frente a los cadáveres de sus Bruto, Casio, Casca y los demás, que ocupaban la primera fila. A su lado, Felipe González hacía el papel de la estatua de Pompeyo.

Ganó el patriotismo de partido y el viejo líder cerró filas junto al joven en apuros. Él sólo se distancia cuando las cosas van bien pero “cuando el partido está en dificultades porque el país está en dificultades: militancia pura y dura”. Apoyo total en declaraciones abstractas y críticas a cuestiones concretas: animó a combatir la depre colectiva, a explicarse, a trabajar más y mejor, a vincular la productividad y el salario; a reivindicar el trabajo bien hecho, la calidad y la excelencia como virtudes socialdemócratas.

“De depre, nada”, corrigió Zapatero y a partir de ahí enhebró un discurso con más violines de los que nunca tuvo la Orquesta Mantovani. Fue una muestra de autosatisfacción y presentismo: estamos haciendo lo contrario de lo que hicimos y dijimos y eso demuestra lo extraordinarios que somos por hacer las cosas que debemos aunque no nos gusten. ¿Quiere esto decir que nos hemos equivocado en lo que hacíamos y decíamos? Para nada, porque hacíamos y decíamos también entonces lo mejor para España. No como otros.

Contó que tras ganar él mismo en junio de 1986 su acta de diputado por primera vez (como en 1910 lo hiciera Pablo Iglesias, no sé si pillan) vivió una anécdota que consideró muy representativa del sentido de responsabilidad de los diputados socialistas: al votar la investidura de Felipe González, su compañero de escaño había recortado medio folio en el que había escrito “SÍ”, para no correr el riesgo de equivocarse en la votación. No sé ustedes, pero a mí me toca hacer equipo con alguien así y en lugar de pensar: “mírale qué listo y precavido”, habría recurrido al magisterio del conde de Romanones para exclamar: "¡joder, qué tropa!"

08 junio 2010

Prosopopeyas progresistas


La secretaria de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, pronunció ayer una de esas frases que, pronunciadas en el espacio público suspenden todas las conversaciones y congelan los gestos en el aire: "En la Unión Europea se protege más a las vacas que a las mujeres". Prosopopeya se llama esta figura, consistente en confundir cualidades y atribuciones de animales y personas.

La cuestión es que España trata de impulsar la euroorden contra los maltratadores, de manera que una medida ordenada por un juez español, en aplicación de la ley española, sea aplicable por cualquier juez europeo. La petición española está inspirada en la euroorden de busca y captura contra los terroristas y no ha debido de gustar a la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, que lleva meses oponiéndose a los deseos de la Presidencia europea, y que el pasado sábado expresó su posición en términos hirientes:
La presidencia española utiliza la UE como una marioneta al servicio de su interés circunstancial por conseguir efímeras proezas políticas. (...) Espero que las próximas presidencias las formen gentes más razonables.
La Comisión europea y ocho países, entre ellos el Reino Unido, tienen reservas y quieren que el asunto se estudie con más profundidad. Un suponer, que los códigos penales contemplen el delito de manera homologada. Debe recordarse que la euroorden en materia de terrorismo estuvo mucho tiempo en danza, hasta que el ataque a las Torres Gemelas convenció a todos los países miembros a una misma concepción del terrorismo.

La cosa viene de un error previo: el que lleva a Valenciano y sus compañeros a considerar que la violencia sexista es "terrorismo contra las mujeres" y pretender, en coherencia con ello, ampliar los efectos de la euroorden contra los terroristas al campo que nos ocupa. Un maltratador puede ser un asesino y desgraciadamente lo es en muchas ocasiones, pero no es un terrorista. Lo que hace específico el crimen de éste es que para él la víctima es un medio, mientras para el maltratador es el fin. Tal como explicaron hace ya muchos años Sánchez Ferlosio y Juan Aranzadi, la sangre de sus víctimas tiene para los terroristas un carácter simbólico, matan en nombre de causas abstractas: asesinan a un policía para reclamar la independencia de Euskadi y les da igual un policía que otro; incluso les viene bien cualquier transeúnte que acertara a pasar por allí, no hay nada personal en ello.

El asesino 'de género' quiere acabar con la vida, no de cualquier mujer, sino precisamente de aquella a la que culpa de haberle amargado la vida, haberle traicionado o vayan ustedes a saber qué. La cosa es diferente, pero es que también son diferentes las leyes. Puede que los países renuentes consideren que no se debe entregar de manera inmediata a un presunto delincuente a un país en el que el mismo delito se castiga con penas diferentes en función del sexo de quien lo cometa.

Y luego está lo de la vaca. El ejemplo se le ha ocurrida a la señora Valenciano porque la UE tiene aprobadas medidas para que el traslado de animales entre países de la Unión garantice el descanso adecuado a los animales cada ciento tiempo. Quizá la secretaria de Política Internacional del PSOE no se da cuenta de que un objetivo muy principal de esta norma puede ser que los filetes estén luego más tiernos.





07 junio 2010

Pentimento fiscal

Santiago González

En días como éstos en que el personal corriente trata de ponerse a bien con la Agencia Tributaria tenemos que enterarnos del último pentimento del presidente del Gobierno. ‘Pentimento’, título de las memorias de Lillian Hellmann, es un vocablo que denota el cambio de intención del pintor, el brochazo que cubre el trazo original, que a veces aparece con el curso de los años.

La técnica sería perfecta para un gobernante como Zapatero, sino fuera porque no hay pentimento que resista una simple consulta a ‘Google’. La última intención del artista ha sido encargar a su desautorizada vicepresidenta económica un plan para hacer aflorar el dinero opaco de contribuyentes españoles colocado en el extranjero y el dinero negro generado aquí, que obtendrían amnistía fiscal a cambio de que compren deuda española a un precio más barato que el del mercado.

Algún genio anónimo estableció que “un impuesto es una multa que nos ponen por hacer las cosas bien” y la sentencia parece diseñada para el caso que nos ocupa. Pagamos mientras vemos cómo Hacienda premia a quien la defrauda. No es que el Estado perdone a los tramposos la deuda tributaria y la multa que les correspondería, así como las responsabilidades penales si la cuantía de la defraudación alcanzara la categoría de delito. Es que les va a pagar por el escaqueo, aunque menos que a los malvados especuladores del mercado.
Ha bastado menos de una semana para que aflore el trazo original de cobrarles más impuestos a los ricos, esa consigna alegremente demagógica que acuñó el ministro de Fomento y que el lehendakari López hacía suya el sábado con una llamada a que aporten más quienes más tienen.

El pasado 2 de junio nos enteramos de que los gobiernos presididos por Montilla y Antich han subido el IRPF a los contribuyentes catalanes y baleares que ganan más de 120.000 y 100.000 euros respectivamente. Parece que sí van a castigar fiscalmente al personal con ingresos altos, siempre que fuesen honrados contribuyentes que hubieran pagado previa y religiosamente sus impuestos.

Había dos experiencias anteriores: en el primer Gobierno de Felipe González lo hizo Miguel Boyer, mediante un decreto-ley aprobado el 30 de diciembre de 1984, que autorizaba la emisión de pagarés del Tesoro fiscalmente blindados para hacer frente al extraordinario gasto público. Y se recaudó una pasta: más de tres billones de pesetas. En 1991 volvió a poner en marcha la misma idea Carlos Solchaga, pero ninguno de ellos hizo nunca un mal gesto contra los pudientes. A éstos nunca se les ocurrió ‘meter mano a los ricos’, al menos en sentido figurado. Gordon Brown amnistió hace un año, aunque la socialdemocracia británica siempre ha sido más pacata que la nuestra: se conformó con rebajar la multa a los tramposos en un 90%, pero a nadie se le ocurrió darles un por qué. Berlusconi ha aprobado tres, la última de las cuales fue muy criticada en estos pagos, pero les cobró el 5% y recaudó 100.000 millones.

Hacienda somos todos, pero como en la granja de Orwell, algunos somos más Hacienda que otros. Los que pagamos impuestos, ¿no nos habremos ganado el alias de ‘impostores’?

04 junio 2010

Los jueves milagro

Santiago González

Cuando yo era niño, los jueves tenían un gran prestigio como días festivos: Tres jueves hay en el año/ que relucen más que el sol:/ Jueves Santo, Corpus Christi/ y el día de la Ascensión.

De eso hace ya mucho. La Ascensión festiva sólo pueden recordarla los más viejos del lugar. El Jueves Santo ha sido día feriado este año en todas las Autonomías, salvo en Cataluña y la Comunidad Valenciana, que han determinado que en 2010 el jueves santo cayera en lunes de Pascua. En el País Vasco, bendita ubicuidad, cayó en lunes y en jueves. El año pasado fue laborable en Valencia. El año que viene, chi lo sa.

El Corpus sólo se celebraba en unas pocas ciudades españolas, especialmente en Toledo, con su cardenal primado, su cruz procesional, su custodia de Arfe, encargada por el cardenal Cisneros, la Compañía de Honores de la Academia de Infantería en plan presenten armas y el recorrido alfombrado por romero y tomillo. Este año había un problema con el nuevo Reglamento de Honores Militares y la ministra tuvo que hacer compatible la norma creada por su ministerio y las necesidades políticas del presidente Barreda, que -misterios de la España dual, -no quiere pagar en disgusto electoral el deslucimiento de la fiesta. Rajoy estuvo entre el público, por si acaso. Tampoco Newton sabía en qué huerto le iba a caer encima la manzana.

El Gobierno ha resuelto la papeleta en el mejor estilo socialdemócrata, la puntita nada más. Se toca el himno, pero no por banda militar, sino por la Policía Municipal. Tampoco los uniformados presentan armas al Santísimo, como solían, pero los cadetes saludan con el sable desenfundado. Así las cosas todo es interpretable, como explicaba Orwell. Una banda no militar toca el himno al tiempo que pasa la custodia y los cadetes desenfundan los sables. ¿Para qué? Para los progresistas porque suena el himno nacional; para los partidarios de la tradición, porque sale y entra del catedral primada la mismísima hostia consagrada.

La ministra de Defensa se tenía que encontrar tarde o temprano en esta tesitura. El problema no es tanto el laicismo sino una imposición que relativizan a conveniencia para no pisarse la manguera. ¿Para qué proclamarnos laicos y luego santiguarnos a escondidas? Sí es problema que tengamos al frente de la Defensa a una pacifista, empeñada en convertir al Ejército en ‘Soldados sin Fronteras’ y en contar nuestras guerras como misiones humanitarias.

Inconvenientes de un nombramiento por una bonita foto. Hay una historia hermosa de las chicas y las armas entre la niña del póster que pone un clavel abrileño en la boca de un fusil portugués, y el perfil de una ministra embarazada pasando revista a tropas en una foto que recorrió el mundo. La niña crece, el embarazo pasa: sólo el póster y el talento permanecen.

Dentro de unos días, cuando el presidente visite al jefe del estado Vaticano, podrá hacerle el relato que le parezca más agradable a su interlocutor. O no, pero aunque no se nos lograra el encuentro planetario que soñábamos, aún podríamos vender esto como un momento estelar en la historia de la Alianza de Civilizaciones.


31 mayo 2010

Morir de éxito

Santiago González

No se había visto cosa igual ni siquiera en los tres días que transcurrieron entre aquel jueves de marzo y el domingo en que Zapatero ganó las elecciones de 2004. Bien es verdad que el vuelco en el voto ciudadano se da sólo por ahora como una intención en las encuestas, y que éstas sólo valen para contrastarse con otras y apuntar tendencias.

Pues bien, la tendencia se presenta como cataclismo. El PP apunta hacia la mayoría absoluta en unas hipotéticas elecciones generales, con 1,1 puntos más de los que le valieron a Aznar 184 diputados hace diez años. Pero es que el resultado de las autonómicas es otro terremoto: el PP recupera la mayoría absoluta en Baleares -¡después de lo de Jaume Matas!- conquista dos feudos eternos del PSOE como son Castilla-La Mancha y Extremadura, y adquiere mayoría suficiente en Asturias y hasta en Cantabria, a pesar del populismo castizo de Revilla y su pandereta de anchoas.

La debacle. El presidente se enfrenta sólo y en circunstancias adversas a la reforma laboral. Solo, fané y descangallado, no parece que le vaya a resultar fácil hacer recular a CiU de la amenaza solemne de rechazarle los Presupuestos 2011 que le hizo Durán en el Congreso. Salvo, un suponer, que repita con Montilla lo que hizo con Pasqual Maragall, aunque es de temer que el de Iznájar no se va a dejar mover la silla por un líder en horas tan bajas. La gente, es lo que tiene, se quiere más a sí misma que al presidente del Gobierno.

Queda el PNV, explican en Moncloa, tratando de infundir algo de optimismo a todo aquel que les quiere preguntar, pero al partido-guía de los vascos ya no le basta con un dinero que Madrid no tiene, según explicaba su posición con claridad meridiana por boca de su presidente, Iñigo Urkullu: “Mientras siga el pacto de PSE y PP, que no cuenten con el PNV en Madrid”. Zapatero está preso, una vez más, de su propia estrategia, y los nacionalistas vascos no parecen estar dispuestos a pactar más barato que los catalanes: Salomé no se le rendirá por menos que por la cabeza del Bautista López. El problema es que el lehendakari, único éxito de la política de alianzas de Zapatero al día de hoy, gracias a un pacto constitucionalista, no va a estar por la labor con más entusiasmo que Pepe Montilla. Lo que apuntan las encuestas, intención virtual en todo caso, es su último gran fracaso: la definición de unas geometrías variables definidas todas ellas para su provecho.

Sin embargo, incluso este fiasco esconde un éxito total de la estrategia de agit-prop que con tanto empeño han desarrollado Blanco y Pajín: convencer a los españoles de que el PP no está a la altura de la alta responsabilidad que le confiaron en dos elecciones generales sucesivas, (2004 y 2008) al elegirle para la delicada misión de arrimar el hombro al frente de la oposición. Podría parecer que han decidido retirarle ese encargo para ofrecérselo al único gran partido que puede desempeñarlo de manera eficaz y responsable: el que aún lidera José Luis Rodríguez Zapatero. Morir de éxito, habría llamado Felipe González a esta gesta.

19 mayo 2010

Artículo Camps

Santiago González

El caso de Camps y los trajes de Milano va a sentar jurisprudencia. No habíamos conocido nada igual, ni siquiera parecido: un alto representante institucional sentado en el banquillo por el delito de cohecho pasivo impropio, que el Código Penal recoge en su artículo 426, como el perpetrado por “la autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente”.

En países que acostumbran a legislar en caliente, no es inusual que algunas leyes lleven nombre propio, en recuerdo del caso que las suscitó. En Estados Unidos se conoce como ‘Ley Lindbergh’ a la aprobada tras el secuestro del hijo del famoso aviador por un inmigrante alemán llamado Bruno Hauptmann. Aquí, fuera del ámbito penal, Francisco Camps ya había dado su nombre a la regla que rige el mapa autonómico, las relaciones de las comunidades con el estado y entre sí. “Lo que hayáis acordado con los catalanes lo quiero para mi autonomía”.

Después del auto del Supremo, reabriendo el caso de los trajes, puede que pase a llamarse ‘artículo Camps’ el 426 del C.P. Éste es un artículo altamente preventivo para la honestidad de los funcionarios públicos, que a tenor del mismo deberían rechazar cualquier regalo que se les haga en función de su cargo. ¿Cómo saber que un regalo se da y se recibe en función del cargo que se tiene y no por la extraordinaria simpatía y galanura del receptor? Cuestión de difícil discernimiento ésta, salvo en casos muy evidentes de esquizofrenia que de pistas a los rumbosos, pero tal vez este artículo ha de ser interpretado en relación con la cuantía del regalo, la proporcionalidad y la personalidad del donante. No es lo mismo que Revilla regalara a Zapatero sus publicitadas anchoas de Santoña que un regalo hecho por el ‘capo’ de una trama corrupta, por usar la analogía de Rita Barberá. El problema de Camps podría no alcanzar relevancia penal durante la vista oral, pero ya la tiene política en grado suficiente para acabar con su carrera. No tenía las amistades adecuadas y muestra una tendencia letal a la cursilería. ¿Cómo puede decir “estoy más feliz que ayer” después de conocer el auto?

Los artículos del Código Penal deberían ser más precisos para no dar lugar a equívocos, pero si éste se mantiene, es probable que Camps sea sólo el primero y Bono no debería hacer ironías sobre el precursor.

No las hará Garzón. Es casi seguro que los efectivos de la División Villarejo, formada por sus defensores acérrimos, no encontrarán pega alguna a este auto del Supremo, pese a que lo firma Juan Saavedra, presidente de su Sala Segunda, que lo es, al mismo tiempo, de las tres causas por las que se va a sentar el hiperjuez en el banquillo. En la que se le sigue por el patrocinio del Banco Santander, el justiciable escribió tres cartas al presidente de la entidad a la que pidió financiación, una de ellas firmada como ‘magistrado-juez’, aunque estaba lejos en el espacio y el tiempo de sus funciones jurisdiccionales. O sea, en función de su cargo.

14 mayo 2010

Ojo, España no es Grecia


Santiago González

España no es Grecia, como puede advertir cualquiera. Su deuda medida en porcentaje respecto al PIB es casi el doble (115%) que la nuestra, su déficit (13,6%) es sólo dos puntos mayor, y su índice de paro, (12,1%) ocho puntos más bajo. “Grecia queda más a la izquierda”, decía un piloto de helicóptero a su ilustre pasajero, en ‘Avanti!’, una hermosa película otoñal de Billy Wilder. “Los de Grecia, (los números) son más rojos”, podía haber dicho con idéntica propiedad. “Ah, no”, respondía el viajero, J. J. Blodgett. “Mientras yo esté en el Departamento de Estado, ni hablar”. Nada quedaba tan a la izquierda como el sueño de Zapatero para España, pero el Departamento de Estado ya no es lo que era, ni la bandera ante la que el entonces líder de la oposición se sentaba desdeñosamente en 2003, mientras ahora, es el mismísimo jefe del Imperio el que ha ordenado a nuestro presidente disciplinarse y aplicar la purga económica a sus conciudadanos.

España no será Grecia, pero los sindicatos griegos llevan convocadas cuatro huelgas generales contra unas reformas que en algunos aspectos son más llevaderas que las nuestras. Un suponer, el recorte salarial a los funcionarios. En Grecia se les congelan durante los próximos tres años, salvo para los que ganen más de 3.000 euros al mes que perderán dos pagas extras. Méndez y Fernández no se han atrevido con la huelga general (el recorte salarial a los funcionarios no es una medida impopular para el resto de la peña) y se han conformado con anunciar una huelga en el sector público para el 2 de junio.

El recorte funcionarial era la medida fácil para atender la petición de Obama, porque ahí hay cacho. ¿Ha hecho bien el presidente? Distingamos: estas medidas sirven para reducir el déficit, no para salir de la crisis; nada se dice de la reforma del mercado de trabajo y eso, en todo caso, no le competería al Gobierno, sino a los agentes sociales. Los errores en la política económica –tu quoque, Pedro, -los vamos a pagar caros, por lo que la rectificación de Zapatero exige asunción de responsabilidades, en vez de ser considerada como uno de los misterios gozosos del rosario. Las razones de los sindicatos son deplorables, porque ellos han sido los cómplices necesarios de la prodigalidad del Gobierno y del déficit.

¿Se trata de recortar 15.000 millones más? Recuerden aquella frase luminosa de nuestro presidente para anunciar su reforma fiscal de 2007: “bajar los impuestos es de izquierdas”. Según el último informe del Banco de España, la reforma del IRPF dejó de ingresar 2.400 millones; la ocurrencia de los 400 euros, 6.000 millones; el cheque bebé, 1.090; el efecto esperado de la reforma del Impuesto de Sociedades, 8.972 y la eliminación del Impuesto sobre el Patrimonio, 2.300. Aquellos disparates aumentaron nuestro déficit en 20.762 millones de euros. Merkel y Sarkozy no habrían tenido que llamarle a capítulo y Obama podría haberse buscado una actividad más placentera para el fin de semana que hablar con el traductor de Zapatero.

España no será Grecia, pero en el punto al que hemos llegado, es un elemento de consuelo que nuestros tutores nos controlen la paga y nos pidan cuentas por el uso que hacemos de ella.



12 mayo 2010

Garzón se guarece

Santiago González

El fiscal del Tribunal de La Haya, Luis Moreno Ocampo, ha ofrecido a Baltasar Garzón una plaza de consultor en la Corte Penal Internacional que el juez se ha apresurado a aceptar. Es de suponer que vamos a asistir a una formalización del fichaje rapidísima. Tiene que estar nombrado antes de una semana con el fin de abortar la suspensión de funciones que el CGPJ iba a acordar contra él después de que el juez Varela abra la vista oral de la primera de las tres causas que le aguardan. Garzón dejará ese día el servicio activo para estar en situación de servicios especiales. Como es obvio, no tiene sentido suspender a nadie en unas funciones que no ejerce.

El contratador tenía una obligación moral. El segundo de los procesos que aguardan a Garzón le vino de su mano en cierto modo. Fue Moreno Ocampo quien le habló de organizar un curso en la Universidad de NY y le presentó a James D. Fernández. No le dio ninguna pista sobre Botín, es cierto, pero, ¿cómo no sentirse responsable del infortunio de un amigo? Ah, si yo no le hubiese dicho aquel día en Harvard…

“El mundo necesita jueces como Garzón, que se enfrenten al poder”, declaró solemnemente Luis Moreno hace seis meses. Tal vez sea ésta una caracterización del superjuez que extrañe un poco a quienes han seguido su carrera y les haya chocado que el titular del Juzgado número cinco de la Audiencia Nacional se haya dado tanta prisa para instruir el caso Gürtel y tan poca para el caso Faisán.

Eso es porque no se han fijado bien en que en nuestro país, el poder de verdad, la responsabilidad de gobernar los asuntos públicos, no es tanto del Gobierno como de la oposición. La mano que mece la cuna es la mano que mueve el mundo. ¿Qué no diremos de la oposición que arrima el hombro o tira del carro, según esté detrás o delante del vehículo? ¿De quién es la culpa de todo? De la oposición, que ni mece la cuna, ni arrima el hombro, ni tira del carro.

El insobornable juez declaraba a la prensa amiga hace tres semanas: “Ahora y así no me puedo ir”. Hermosa declaración de principios. ‘Ahora’, dicho el 19 de abril, es un adverbio de tiempo muy preciso: no quiere decir “dentro de tres semanas”. ‘Así’ es adverbio de modo que entonces no incluía una plaza en el Tribunal de La Haya. Jacques Vergès definió dos estrategias clásicas de la defensa en los procesos políticos: la de connivencia, de quien acepta las reglas del juego, y la de ruptura, en la que el procesado niega legitimidad a sus juzgadores y aprovecha el juicio como plataforma propagandística. Entre ambas, Garzón ha elegido una intermedia: evitar la suspensión el día 19. No servirá para detener sus procesos, pero a corto plazo fortalece su posición a la sombra internacional del fiscal Moreno Ocampo. De usar este nuevo argumento para negar legitimidad al Tribunal Supremo ya se encargarán sus partidarios.

10 mayo 2010

La Monarquía y yo

Santiago González

El sábado, a las diez de la mañana, me enteré por un boletín informativo de la radio que estaban operando al Rey de un nódulo en el pulmón derecho. La memoria hizo un descenso de vértigo por sus 35 años de reinado, me puse en lo peor, y me dije: “vaya, era justo lo que nos faltaba”. A un servidor, la Monarquía le hace recordar aquel párrafo final de ‘Annie Hall’, en el que Alvy Singer/Woody Allen, dice: …y me acordé de aquel viejo chiste, ya saben, el del tipo que va a ver al psiquiatra y le dice: “Doctor, mi hermano se ha vuelto loco. Se cree que es una gallina”. Y el médico le contesta: Bueno, “¿y por qué no hace que lo encierren?” Y el tipo le replica: “lo haría, pero es que necesito los huevos”. En fin, yo creo que eso expresa muy bien lo que siento acerca de las relaciones entre las personas. ¿Saben? Son completamente irracionales, disparatadas, absurdas y… pero, ah, creo que las seguimos manteniendo porque la mayor parte de nosotros necesitamos los huevos.

Esa es justamente la cuestión que me convirtió en un monárquico práctico. Sería incapaz de aportar razones teóricas para sostener una forma de Gobierno cuya titularidad de transmite de forma consanguínea y no electiva; en que la más alta magistratura del Estado es irresponsable, según la Constitución, pero allá por los tiempos en que yo ví ‘Annie Hall’ por vez primera, Santiago Carrillo calmó los ardores republicanos a quienes entonces éramos sus cachorros con un argumento que entonces me pareció demagógico, aunque con el pasar de los años ha ido cargándose de sentido: “¿qué es más democrática, la monarquía sueca o una república bananera?”

Por aquel entonces se postulaba como candidato a presidir la Tercera República Española un notario llamado Antonio García Trevijano, socio de Carrillo en la Junta Democrática y socio y proveedor del dictador guineano, Francisco Macías Nguema. Poco después vivimos aquella noche del 23-F, en la que el Rey salió de la interinidad de su nombramiento y sentó plaza de titular en el corazón de los españoles.

Vista la cosa en perspectiva treinta años después, no se trata sólo de apriorismos, está el balance. Comparemos el de las dos experiencias republicanas, en su ser, en su desarrollo, antes de que el espadón de Pavía y el de Franco les pusieran fin, y estos 35 años de monarquía constitucional. Ahora, imaginen que la primera magistratura del país no es la amable irresponsabilidad de ese poder moderador que nos define el artículo 56.3 de la Constitución, sino un cargo presidencial que cada cuatro años se disputan en campaña electoral los dos principales partidos españoles, no pondré nombres. Eso sin contar con que la forma de gobierno republicana puede crear sus propias dinastías: ahí están en Grecia los hijos de Karamanlis y Papandreu, reproduciendo lo que aprendieron de sus padres. Todas estas cosas pasaron por la mente de un servidor a las diez de la mañana del sábado, cuando oí que estaban operando al Rey de un tumor en un pulmón. Pues sí, un servidor necesita los huevos. Dicho sea con perdón y sin ánimo de señalar, naturalmente.

09 mayo 2010

La risa del hombre libre

Santiago González

La muerte a mano airada nos clava en la memoria para siempre una instantánea de nosotros mismos en el momento de los hechos. El día en que asesinaron a José Luis López de Lacalle en Andoain era domingo y venía de cumplir la última rutina dominical de su vida: comprar los periódicos y desayunar café y cruasán en el bar Elizondo, como siempre. Yo acababa de sentarme a la mesa con los cruasanes para el desayuno familiar y los periódicos que acababa de comprar, cuando vino mi mujer con la noticia oída en el cuarto de baño por la radio. “Han matado a José Luis López de Lacalle”, dijo, y los dos nos echamos a llorar.

“Yo no he vivido nunca en un régimen de libertad”, dijo en una entrevista unas semanas antes de que lo mataran dos tipos que nada sabían de él, ni de su biografía, ni del vozarrón al servicio de la libertad del que escribía Joseba Arregi en estas páginas en el décimo aniversario de su muerte, ni de aquella risotada tan característica suya, en la que comprometía cada parte de su organismo. El crimen fue en Andoain, un pueblo en el que se mata a sus mejores vecinos en los fines de semana entre el desayuno y el diario: el sábado, 8 de febrero de 2003 a Joseba Pagazaurtundua en el bar Daytona, mientras tomaba café y leía el periódico.

En su funeral se dio cita el viejo antifranquismo, el de verdad, y un sindicalismo que también era de verdad, para despedir a un viejo ex militante comunista y fundador de CCOO: Santiago Carrillo, Julián Ariza, José Mª Fidalgo, Agustín Ibarrola, Enrique Múgica, se encontraron con el ministro del Interior, Mayor Oreja, la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, el lehendakari Ibarretxe y un etcétera.

Sus victimarios no sabían quién era, de ahí que la perplejidad dolorida y sincera de tanta gente:: pasó cinco años en las cárceles de Franco, su mujer era profesora de ikastola, nada que ver con el caso. No era un error; los asesinos matan siempre adrede. Y aunque los que empuñaban la pistolas aquella mañana de mayo no supieran a quién mataban, sí lo sabían los miembros de la tupida red de la infamia que hay en el tejido social de pueblos como Andoain. Algunos de sus vecinos controlaban sus hábitos y horarios y pasaron la descripción de los mismos a quienes enviaron a dos almas de cántaro para que acabaran con su vida.

Como es costumbre, la muerte no fue la última ofensa a la víctima. Arnaldo Otegi explicó el crimen con asepsia de analista: “ETA pone sobre la mesa el papel que, a su juicio, los medios están planteando: una estrategia informativa de manipulación y de guerra en el conflicto entre Euskal Herria y el Estado”. “Lacalle, jódete asesino”, pintaron los cachorros aquella noche en las paredes del pueblo. El obispo Uriarte hizo excepción en la costumbre de no oficiar en los funerales de las víctimas de ETA, pero no sin incluir en el sermón una llamada al acercamiento de los terroristas presos.


La risa del hombre libre

Santiago González

La muerte a mano airada nos clava en la memoria para siempre una instantánea de nosotros mismos en el momento de los hechos. El día en que asesinaron a José Luis López de Lacalle en Andoain era domingo y venía de cumplir la última rutina dominical de su vida: comprar los periódicos y desayunar café y cruasán en el bar Elizondo, como siempre. Yo acababa de sentarme a la mesa con los cruasanes para el desayuno familiar y los periódicos que acababa de comprar, cuando vino mi mujer con la noticia oída en el cuarto de baño por la radio. “Han matado a José Luis López de Lacalle”, dijo, y los dos nos echamos a llorar.

“Yo no he vivido nunca en un régimen de libertad”, dijo en una entrevista unas semanas antes de que lo mataran dos tipos que nada sabían de él, ni de su biografía, ni del vozarrón al servicio de la libertad del que escribía Joseba Arregi en estas páginas en el décimo aniversario de su muerte, ni de aquella risotada tan característica suya, en la que comprometía cada parte de su organismo. El crimen fue en Andoain, un pueblo en el que se mata a sus mejores vecinos en los fines de semana entre el desayuno y el diario: el sábado, 8 de febrero de 2003 a Joseba Pagazaurtundua en el bar Daytona, mientras tomaba café y leía el periódico.

En su funeral se dio cita el viejo antifranquismo, el de verdad, y un sindicalismo que también era de verdad, para despedir a un viejo ex militante comunista y fundador de CCOO: Santiago Carrillo, Julián Ariza, José Mª Fidalgo, Agustín Ibarrola, Enrique Múgica, se encontraron con el ministro del Interior, Mayor Oreja, la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre, el lehendakari Ibarretxe y un etcétera.

Sus victimarios no sabían quién era, de ahí que la perplejidad dolorida y sincera de tanta gente:: pasó cinco años en las cárceles de Franco, su mujer era profesora de ikastola, nada que ver con el caso. No era un error; los asesinos matan siempre adrede. Y aunque los que empuñaban la pistolas aquella mañana de mayo no supieran a quién mataban, sí lo sabían los miembros de la tupida red de la infamia que hay en el tejido social de pueblos como Andoain. Algunos de sus vecinos controlaban sus hábitos y horarios y pasaron la descripción de los mismos a quienes enviaron a dos almas de cántaro para que acabaran con su vida.

Como es costumbre, la muerte no fue la última ofensa a la víctima. Arnaldo Otegi explicó el crimen con asepsia de analista: “ETA pone sobre la mesa el papel que, a su juicio, los medios están planteando: una estrategia informativa de manipulación y de guerra en el conflicto entre Euskal Herria y el Estado”. “Lacalle, jódete asesino”, pintaron los cachorros aquella noche en las paredes del pueblo. El obispo Uriarte hizo excepción en la costumbre de no oficiar en los funerales de las víctimas de ETA, pero no sin incluir en el sermón una llamada al acercamiento de los terroristas presos.