05 febrero 2010
01 febrero 2010
Un invento socialista
Santiago González
Pajín y Corbacho explicaron ayer en Ferraz la buena, no muy nueva, del estiramiento de la vida laboral y el recorte del gasto público a una feligresía del PSOE y la UGT.
Recordarán ustedes que al gobernador del Banco de España le dieron la del pulpo por decir en el Congreso hace nueve meses que era inevitable reformar el sistema de pensiones y que era mejor hacerlo cuanto antes. Le cayeron encima: Zapatero, Blanco, Pajín, Alonso y algunas voces destempladas de UGT.
La novedad es que el presidente compareció en el foro Davos el pasado jueves y lo hizo en la mesa de los niños, acompañado por Letonia y Grecia, los dos países que nos disputan la honrosa función del farolillo rojo en la serpiente multicolor de la UE. Algo había que decir y dijo que somos un país serio y que cumplimos nuestros compromisos. Por eso vamos a retrasar la edad de la jubilación en dos años y a recortar el gasto público en 50.000 millones.
En menos de horas veinticuatro bajaron de las musas al teatro, habría dicho Lope; al día siguiente, el asunto era aprobado por el Consejo de Ministros, y el sábado, por el Comité Federal del PSOE. Que el pensionazo fue una improvisación lo prueba la ausencia en el Consejo del ministro de Trabajo, que estaba en Barcelona con los ministros europeos del ramo.
“Nosotros somos el proyecto político que puso en pie en España la Seguridad Social”, dijo Zapatero al Comité, en una afirmación voluntariosa, pero errónea. Fue el régimen franquista el que elaboró en 1963 la “Ley de Bases de la Seguridad Social”. El presidente puede consultar la historia del invento en la web de su ministro de Trabajo (www.seg-social.es) donde se da cuenta de este detalle y de algunos antecedentes desde 1883. También es posible que el presidente conozca estos extremos y que con ese “nosotros” haya querido reivindicar sutilmente al otro abuelo, al de derechas.
En octubre de 2008, Montoro había propuesto un recorte del gasto de 2.100 millones de euros. Lean el comentario que le propinó en su blog Leire Pajín, el día 28 del citado mes: “…en medio de todo, Montoro pide que se recorte el gasto público en 2.100 millones de euros. ¿De dónde? Montoro, dígalo con claridad…”
Tampoco estuvo mal el vicesecretario general del PSOE: “el Gobierno de España no va a recortar el gasto público. (...) Detrás de reducir el gasto público viene el recorte de los derechos de los trabajadores". (1º de Mayo de 2009)
Si no sabíamos de dónde sacar 2.100, ¿de dónde podremos sacar 50.000, aunque sea en tres años? Los presupuestos para 2010 han sido aprobados hace 40 días, sin que se haya previsto nada en ellos. Prueben a recortarle al PNV o a CC el precio de su apoyo, a ver qué pasa. Ayer, en la homilía de la misa laica de Ferraz, el ministro de Trabajo no olvidó el torniscón litúrgico al publicano de la oposición: “Al PP no le preocupa, porque además de la Seguridad Social se habrán hecho un plan privado de pensiones”.
A la luz de su candil, admirable Celestí, debo de ser del PP, porque me he hecho un plan propio de pensiones por dos motivos: el primero, que así lo recomienda el punto 14 del Pacto de Toledo. El segundo, porque haría falta ser un inconsciente para confiar el propio futuro a manos tan torpes como las suyas.
30 enero 2010
Pierre Menard, autor del Quijote
Cuenta Jorge Luis Borges en ‘Ficciones’ un caso extraordinario que pudiera, quizá, ser un antecedente literario de los dones de nuestra heroína, el de ‘Pierre Menard, autor del Quijote’. Menard, desconocido escritor francés, dejó una obra corta, llena de trabajos menores que el relato de Borges enumera concienzudamente hasta el penúltimo: “una lista manuscrita de versos que deben su eficacia a la puntuación”. Pero el último, ah, el último es un trabajo titánico, sublime y conmovedor: se trata de los capítulos noveno y trigésimo octavo de la primera parte de Don Quijte y de un fragmento del capítulo 22. Borges explica la magnitud de la obra:
“Es una revelación cotejar el Don Quijote de Menard con el de Cervantes. Éste, por ejemplo, escribió (Don Quijote, Primera parte, noveno capítulo):
“La verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.
Redactada en el siglo XVII, redactada por el “ingenio lego” de Cervantes, esa enumeración es un mero elogio retórico de la historia. Menard, en cambio, escribe:
“La verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”.
La historia, madre de la verdad, la idea es asombrosa. Menard, contemporáneo de William James, no define la historia como una indagación de la verdad, sino como su origen. La verdad histórica, para él, no es lo que sucedió; es lo que juzgamos que sucedió. Las cláusulas finales, -ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de los por venir-son descaradamente pragmáticas.”
25 enero 2010
18 enero 2010
Se busca
Santiago González
Una cosa es que a partir de los cuarenta todos seamos responsables de nuestra cara y otra, muy distinta, que nuestros rasgos faciales nos los gestione el FBI, como le ha pasado a Gaspar Llamazares, que se ha visto despiezado para que su pelo, frente y ojos compongan un retrato robot de dos cualificados terroristas islamistas: Osama bin Laden y Atiyah Abd al-Rahman.
Es comprensible el disgusto de Llamazares, y aun la preocupación que le llevaba a pedir explicaciones sobre su elección. Se resiste a creer que entre 6.000 millones de habitantes del planeta, hayan ido a escogerle a él. Duda, por tanto, de Internet y se pregunta si el FBI tiene en sus archivos fotos de políticos españoles, “lo que sería más grave”. “Muchas gracias, jardinero,/ por el gusto que has tenido./ tantas niñas en el corro/ y a mí sola me has cogido”, decía la letra de una vieja canción infantil.
No tiene motivo para la preocupación el diputado de IU. Si se hubiera molestado en poner su nombre en el buscador de imágenes de Google habría podido comprobar que entre sus primeras fotos está, por duplicado, la que nos ocupa. Por otra parte, los hechos demuestran que goza de un envidiable anonimato para el FBI y el Departamento de Estado, como demuestra el hecho de que la Embajada estadounidense pidiera el teléfono de Llamazares a El Mundo, tal como daba a entender ayer este periódico.
Claro que los parecidos los carga el diablo y una vez que te han visto cara de terrorista los tipos encargados de componer los retratos robots del ‘Wanted’, vieja institución que hunde sus raíces en la épica del ‘western’, no se sabe dónde te vas a encontrar con un problema. El excelente actor José Manuel Cervino, que había interpretado el personaje de José Fernández Cerra, uno de los asesinos de los abogados laboralistas de Atocha en la película de Bardem ‘Siete días de enero’, me contó hace ya unos años un lance revelador. Él, hombre de izquierdas, asistió a una manifestación del 1º de Mayo en Madrid pocos días después de que TVE emitiera la película citada y se quedó muy impresionado al comprobar la animosidad que suscitaba entre algunos manifestantes. “pero mira a ese hijoputa, es él. ¿Tendrá huevos para presentarse aquí?”
Hoy todo es ‘cinéma verité’ y las fronteras entre la ficción, el biopic y el documental son líneas borrosas. El mismo terrorismo cambia de calificativos con el tiempo. Lo que ayer mismo llamaba nuestro presidente ‘terrorismo islamista’ en la entrevista de ‘El País’ era hasta hace bien poco en su lenguaje ‘terrorismo internacional’. Nadie está en condiciones de negar ante un retrato robot “ese tupé, ese orzuelo o esas arrugas no son mías”, pero cualquier persona de bien tiene derecho a mosquearse si el FBI establece que estos terroristas serán clavados a ella cuando sean mayores. ‘Todos nos llamamos Alí’ tituló premonitoriamente Fassbinder una de sus películas.
Tiene razón Llamazares para exigir cuantas explicaciones considere oportunas. A quienes no somos él, ni diputados, sino simple carne mortal, carne de escáner, nos sobran motivos para la inquietud. ¿Y dicen que estos señores son los que se encargan de garantizar nuestra seguridad? ¡Virgen Santa!
16 enero 2010
06 enero 2010
Viridianos
Santiago González
Qué error, qué inmenso error el cometido por Olof Palme en 1975, cuando paseó por las calles de Estocolmo con una hucha postulando para la oposición española antifranquista. Imagínense al que fue primer ministro sueco diciendo que Franco había cometido errores, pero que era mejor llevarle a la democracia por la persuasión y el buen rollo. O, por decirlo con las palabras de Moratinos sobre Cuba: "El aislamiento, el bloqueo (sic) y el embargo no llevan a nada. No han dado ningún resultado en 50 años".
En la socialdemocracia también hay grados. Palme era un poco modelo Heidi, es verdad, pero nosotros hemos tenido peor suerte: nos han ido a tocar los viridianos. “No es una buena noticia”, ha dicho Moratinos sobre la expulsión de Yáñez de Cuba, quizá para dar pistas a los más voluntariosos de los suyos. “Pienso que los cubanos se han equivocado con esta expulsión”. ¿Quiere decir el ministro que otras expulsiones de diputados españoles y la del periodista Luis Herrero fueron un acierto? Sería prematuro decirlo, pero no parece que se trate de un error. La dictadura lo expulsó adrede. Tampoco una torpeza, como ha dicho el eurodiputado. Sí lo habría sido expulsar a un diputado francés o alemán, porque eso les habría pasado factura. Pero, ¿qué torpeza es la que te sale gratis? Moratinos ya ha dejado claro que no va a cejar -¿pillan?-en su empeño de cambiar la posición común de los 27 y que si la UE no les secunda, ellos van a seguir con su política bilateral con Cuba.
¿Fue Yáñez a La Habana con la intención de hacerse expulsar y amargar el comienzo de la Presidencia europea a Zapatero? El expulsado de hoy dijo en su día que lo de Herrero fue una provocación del propio periodista, pero no nos recreemos más de lo necesario en el asunto.
La cuestión es que hoy nos gobierna Viridiana, aquella angelical criatura de Buñuel, que al salir del convento y hacerse cargo de la hacienda de su tío tras el suicidio de éste, recoge a todos los pobres de la comarca para llevarlos por el camino del bien. Los pobres, tal como han establecido Buñuel y Ettore Scola salen a veces brutos, sucios y malos, y en cuanto Viridiana les deja solos una tarde organizan una orgía en la que aquella santa estuvo a punto de ser violada por volver antes de tiempo. Estos han recogido a los Castro, Chávez, Correa, Morales y hasta al violador Ortega, para que no falte un detalle. Pilar Bardem podría hacer de Lola Gaos para inmortalizarles en foto de familia, con la composición de ‘La última cena’ de Leonardo.
Dirán ustedes que cómo se puede comparar a la gentil Silvia Pinal con Moratinos. Han pasado 48 años desde el rodaje y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, escribió Neruda. También dirán que había una diferencia sustancial: Aquella misma noche de la cena, la Viridiana de Buñuel clausuró el refugio a los mendigos, mientras los nuestros se disponen a poner la otra mejilla al más golfo de nuestros sopistas. ¿Y qué pasará cuando nos abofeteen la segunda? Pues volverán a poner la primera y así sucesivamente. No hay chulo que pueda abofetear indefinidamente unos lustrosos y bien predispuestos mofletes socialdemócratas. La experiencia demuestra que las manos más curtidas se cansan antes de dar que las mejillas de recibir.
04 enero 2010
14 diciembre 2009
El día de la pamema
Santiago González
Hace ya unos cuantos años, Jon Juaristi, Patxo Unzueta y Juan Aranzadi publicaron un libro cuyo título era un afortunado calambur, esa figura que permite trocear un texto para darle un sentido distinto; algo como lo de Jack el Destripador, pero literario e incruento: ‘Auto de Terminación’.
Eran escritos referidos a lo que se llamaba ‘el problema vasco’, cuando estábamos lejos de pensar que el problema irresoluble en términos orteguianos para la convivencia era el catalán, más allá del evidente dramatismo que suponía la existencia en Euskadi de una organización terrorista que mataba a sus oponentes. Lejos estábamos de pensar entonces que un presidente del Gobierno iba a incurrir en la irresponsabilidad de prometer que daría por buenas las estupideces que aprobaran en el Parlamento de Cataluña.
Ciento sesenta y seis municipios catalanes votaron ayer por su independencia. Era una profecía autocumplida, porque los organizadores montaron la pamema justamente en los Ayuntamientos en que los independentistas son mayoritarios, y cuya composición política les permitía la prevaricación de convocar un simulacro de referéndum para el que no tienen capacidad legal.
Veamos. La Constitución establece en su artículo 92.2 que “el referéndum será convocado por el Rey (competencia atribuida a la Corona en el art. 62.c), mediante propuesta del presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados”. En su artículo 149.1.32 dice que el Estado tiene competencia exclusiva sobre la “autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum”. El Estatut no va en esto mucho más lejos: sólo contempla el referéndum en sus artículos 222 y 223 para ratificar las reformas del propio Estatuto y establece que deben ser previamente aprobadas por las Cortes Generales.
Estamos ante un referéndum convocado por dos plataformas independentistas y el presidente del Barça. No hay que extrañarse de que el censo contenga una amplia proporción de inmigrantes, paisanos sin suerte de las estrellas del campeón de la liga española de fútbol: 120.000 de 700.000. No les hace falta identificación, se podrá votar a los 16, y la falta de otros interventores que los de la propia organización, permitirá votar más de una vez a quien lo desee. Les ha faltado audacia: si hubieran convocado la consulta en toda España, el número de votos afirmativos se habría multiplicado exponencialmente, aunque hubiera sido catastrófico para los catalanes razonables. Un suponer, para los fabricantes de cava, lástima que el gran momento quede justo a diez días de la Nochebuena. En línea con la campaña de aquella sombrerería de Zaragoza que en los durísimos años 40 anunció: “los rojos no usaban sombrero”, los bodegueros deberían sacar las fotos de Laporta empuñando la botella de champaña: “español, Laporta bebe ‘Mumm’. Tú puedes tomar cava”.
04 diciembre 2009
De crucifijos y velos
Santiago González
Ya ni siquiera las fobias compartidas son capaces de crear alianzas duraderas. Ayer, después de atizar por cuarta o quinta vez la estrategia “vamos a mosquear un poco a los obispos”, con el anuncio de retirar el crucifijo de las aulas, saltó la chispa entre el PSOE y sus socios republicanos. Sostiene el partido del Gobierno que ya se verá a qué colegios afecta la medida. Replica Tardá que a todos, empezando por los públicos. El diputado d’Esquerra, carn d’olla para una escudella sostenible, debería saber que la Constitución garantiza la libertad religiosa (art. 16.1). A cualquier confesión pueden negársele las subvenciones, pero no el derecho a crear escuelas y colocar en sus aulas cruces o medias lunas.
Lo que distingue a los países con implantación del cristianismo de los países musulmanes es que los primeros son compatibles con la democracia, mientras en los segundos predomina la teocracia, y el pecado se confunde de manera natural con el delito. En los primeros es posible el laicismo, que considera la religión como una cuestión particular. La no delimitación de los espacios público y privado es siempre condición necesaria para la corrupción y/o el totalitarismo.
Aceptemos pues la desaparición del crucifijo del espacio público en nombre del laicismo, pero la misma lógica impide admitir la exhibición de símbolos islamistas por la puerta trasera de la multiculturalidad. El laicismo, tal como se practica en Francia.
Uno de estos multiculturales sostenía por escrito que el crucifijo es asunto público, mientras el velo de las musulmanas es privado. Es evidente que no: todavía no hace un mes que dos buenos creyentes marroquíes apalearon en Socuéllamos hasta provocarle un aborto a una marroquí por no llevar el velo que pregona su fe en el espacio público. ¿Cómo puede ser privado un símbolo cuya función es dar testimonio de la fe y evitar que a las hijas y esposas de los creyentes se las confunda “con esclavas o con mujeres de costumbres libres”, según le dijo Omar a su cuñado Mahoma, el Profeta? Ah, las mujeres de costumbres libres. ¿Qué tendrá que decir de esto la ministra de Igualdad?
En la cruzada contra el crucifijo, elocuente oxímoron, está la verdad última de este laicismo asimétrico que campa por la España diversa. El éxito de público de las campañas contra la religión católica se debe a que sus impulsores piensan que “la nuestra es la única verdadera”. La blasfemia es patrimonio expresivo de los pueblos muy creyentes. “Gracias a Dios soy ateo”, que dijo Buñuel con su sorna característica.
Los colegios no podrán exhibir cruces en sus aulas, pero las alumnas musulmanas podrán lucir el velo islámico y en el comedor tendrán un menú alternativo, libre de alimentos impuros, como si en vez de creencias religiosas padecieran intolerancia al gluten. Y en los comedores de beneficencia, lo mismo.
Qué antiguo suena todo esto. Quevedo, que tenía muy mala follá, acusaba a Góngora de converso, proponiéndole la prueba de la dieta: “Yo te untaré mis obras con tocino,/ porque no me las muerdas, Gongorilla,/ perro de los ingenios de Castilla”. Qué razón tenía Julio Camba al escribir que “la cocina española está llena de ajo y de preocupaciones religiosas”. Y no digamos la política.
27 noviembre 2009

25 noviembre 2009
Gálvez en Somalia
Santiago González
Jorge Martínez Reverte publicó en los primeros años ochenta ‘Gálvez en Euskadi’. ETA (m) había secuestrado a un empresario, directivo de una multinacional sueca. Julio Gálvez, que era el jefe de Prensa de la empresa, se encargaba de la estrategia negociadora y acababa dando el importe del rescate a ETA (pm) la rama de la banda terrorista que no tenía al empresario.
Nuestro héroe ha dejado el periodismo y ahora es un agente del Centro Nacional de Inteligencia en el Cuerno de África. Recordará el amable lector, -y si no, para eso estamos, -que el Gobierno de España se dejó engañar por el simulacro de bajar a tierra a tres tripulantes del atunero vasco. El CNI pasó la información al mando, que, en el ejercicio de su responsabilidad, decidió mentir un poco para tranquilizar a la peña. “Sabemos exactamente dónde están y sabemos que están bien”, dijo el 5 de noviembre la ministra de Defensa con un aplomo extraordinario, dadas las circunstancias. Moratinos, ese Buda feliz de la diplomacia española, acreditó la leyenda al día siguiente a partir de fuentes distintas. Y privilegiadas, claro. Su información tenía la garantía del primer ministro de Somalia, una autoridad: "Los tres secuestrados que fueron trasladados a tierra han regresado a bordo”. Eran dos gallegos y un vasco, llegaron a decirnos, en un alarde de precisión hasta en el bulo.
Dirán ustedes que estamos ante un episodio nacional difícilmente mejorable. Falso. Tres agentes de nuestros servicios de inteligencia que operaban en Djibuti, haciéndose pasar por antropólogos, entraron en territorio somalí con la ayuda de los servicios secretos franceses. Una vez en el teatro de operaciones, tomaron contacto con un alto cargo del Ministerio de Defensa, que se les ofreció para mediar con los secuestradores. Él creía que con un millón de dólares se podía conseguir la libertad de los tres pescadores españoles en peor situación. Hasta hoy. Nuestros espías le habían dado la pasta a un poli-mili.
El asunto, imaginarse a nuestros hombres desarrollando su misión en esa Nowhere land que es Somalia, y siendo estafados por cualquier catarriberas, produce un poco de alipori, sin contar con que el importe real del rescate ha subido a 5 millones de dólares. No pasa nada. También vamos hacia esa cifra de parados y a escote nada es caro.
El palo del poli-mili somalí, toma ya aliteración, no tuvo peores consecuencias, prueba de que era ajeno a los secuestradores. De otra manera, éstos se habrían enterado de que los españoles pagaban un millón por cada tres rehenes y el rescate se nos habría puesto en 12 millones.
Hoy comparece De la Vega en el Congreso. Como este periódico suele hacer sus preguntas por adelantado para animar el debate y éstas pueden ser aprovechadas por la oposición, voy a echar mi modesto cuarto a espadas en favor del Gobierno. La viceprimera podría encararse a la bancada popular y reprocharles: “mientras ustedes discuten nuestro prestigio internacional, el Gobierno está trabajando por la imagen de España. Nueve de cada diez somalíes piensan ya que somos un país de gente muy rica y muy generosa y que merecemos estar en el G-20”. De nada, a mandar.
23 noviembre 2009
Los obispos y los españoles
Santiago González
El Vaticano colocó hace unos años al obispo de Palencia, “un tal Blázquez” en la diócesis de Bilbao: Ahora acaba de repetir la jugada con un tal Munilla para la de San Sebastián. Donostiarra, criado en Aizarnazabal, cura en Zumarraga durante veinte años y euskaldun. ¿Loro viejo no aprende a hablar? Pues tomad dos tazas.
La tertulia dominical de la SER abrió el asunto con un ‘corte’ de Egibar que pareció a todos la mar de divertido: “más a la derecha de Munilla sólo está la pared”. Una contertulia nacionalista, mujer por lo demás instruida, corroboró: “lo que ha ganado (con este obispo) es el integrismo religioso de cuando Tarancón”, quizá pensando en Marcelo González Martín (otro de Palencia) o Guerra Campos, quizá porque no sabe atribuir correctamente a sus autores el grito “Tarancón al paredón” . Los hechos como si fueran opiniones, que escribió Hannah Arendt. Remató con una prueba adicional: la única que lo había felicitado fue la presidenta del Parlamento vasco “que es cercana al Opus”. El nacionalismo vasco no es vaticanista, como dijo Prieto. Está en guerra con la Santa Sede, porque ésta no le concede el privilegio franquista de presentar la terna.
También el progresismo está arrebatado con la jerarquía eclesiástica por querer excomulgar a los diputados que voten ‘sí’ a la Ley del Aborto. Uno respeta que los obispos regulen el derecho de admisión, aunque le parece exagerado que un asesino múltiple pueda encontrar el perdón de la Iglesia mediante el sacramento de la penitencia y un diputado que vote a favor de la Ley ‘No se lo diremos a papá’ sea irremisiblemente apartado del banquete celestial. Lo que no entiende es que tanto ateo esté escribiendo columnas furibundas contra la excomunión, en lugar de decirle a Martínez Camino: “no hace falta que se tome la molestia, monseñor. Ya me excomulgué yo mismo hace la tira”, o, alternativamente, “yo también he abortado”, que era eslogan de la izquierda hace 30 años.
Los ateos de ahora temen la excomunión y los familiares de los condenados en el franquismo quieren declarar nulos los juicios. Uno tiene entre sus amigos a un superviviente de la pena de muerte impuesta dos veces por un consejo de guerra y no se imagina a Teo Uriarte reivindicando la anulación del Sumarísimo 31/69. Hay condenas que infaman a un régimen, al tribunal y al verdugo, no al reo; un suponer, Julián Grimau. “Un bel morir tutta una vita onora”, escribió Petrarca.
Las huellas de los disparos de Tejero en el techo del Congreso son una hermosa cicatriz en la piel de la democracia. Esperemos que ningún gilipollas se le ocurra revocarlas en aplicación de la memoria histórica.
Sólo los pueblos creyentes blasfeman. Este anticlericalismo nacional-progresista es la confirmación de la sentencia del maestro Camba: “la cocina española está demasiado influida por el ajo y por las preocupaciones religiosas.” El español, vasco incluido, es un pueblo que marcha detrás de un crucifijo, ya sea en procesión, ya para tirarlo al agua, tal como resumía la vieja sentencia popular: “No he visto gente tan bruta/como la gente de Alcocer/que echaron el Cristo al río/ porque no quiso llover.”
21 noviembre 2009
Tele okupada
Santiago González
El parlamentario jeltzale Luke Uribe-Etxebarria se ha convertido en martillo parlamentario de los okupas que dirigen EITB desde que el Parlamento (vasco, claro) cambió de signo y la nueva mayoría constitucionalista sustituyó al nacionalismo felizmente gobernante durante los últimos 30 años.
El diputado del PNV es periodista de formación, lo cual viene a explicar en alguna medida su vocación interpelante. No toda, claro. Hace falta haber desarrollado un sentido muy patrimonial del país para considerar que todos los cambios realizados en el organigrama de la casa por el nuevo director general son purgas ideológicas. Es preciso argüir en su favor que este detalle lo revela como un nacionalista moderado. Si hubiera sido radical los habría tachado de ‘genocidio laboral’ o ‘exterminio catódico’.
Por otra parte, todo puesto de trabajo ocupado por un nacionalista, aunque sea de manera interina, se convierte en un bastión de la función pública. El mero transcurrir del tiempo produce un milagro de transustanciación y convierte en funcionario al eventual. Cuántos familiares de ilustres burukides han consolidado sus plazas en las Diputaciones sin necesidad de afrontar la vía alternativa de la oposición, no daré nombres. ¿Quién es ese director general para remover a un editor, qué digo a un editor, ni siquiera a un tertuliano de los nuestros?
El partido-guía reivindica de tú a tú ante el Vaticano el derecho a elegir nuestros obispos, no les diré más para que comprendan el justo mosqueo de este hombre al juego sucio de un director del ente que ni siquiera es monaguillo. No hay derecho a que la alianza PSE-PP, que un día es Patxi López contaminado por las malas compañías y al siguiente Basagoiti, perverso secuestrador de la voluntad del lehendakari López, haya puesto al frente a un periodista a secas. Ah, qué tiempos en que la profesionalidad del ente descansaba sobre gentes de más fundamento, alcaldes nacionalistas de Bilbao o periodistas que dejaban el cargo para presidir el BBB. ¿Un periodista para dirigir un medio? Qué idea tan peregrina. El burukide máximo conoce a buen seguro los versos de ‘Romero solo’. Al fin y al cabo, su autor, León Felipe, tuvo farmacia en Balmaseda, que cae cerca de su pueblo: “No sabiendo los oficios los haremos con respeto./ Para enterrar a los muertos/ como debemos/ cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.”
El interpelante ha denunciado que la dirección de EITB quiere “reinventar la realidad vasca” y que hay una consigna política clara: privilegiar a toda costa al Gobierno autonómico. Alteridad se llama esta figura: llevábamos 26 años con ETB enseñando un mapa que representa las muy respetables ensoñaciones territoriales nacionalistas, pero que desbordaba generosamente la CAV, para incorporar como realidad una Euskal Herria inexistente desde el punto de vista institucional. Han sido 26 nochebuenas ignorando el mensaje del Rey. La paradoja es que el hecho cuya retransmisión en directo nos negaba la noche del 24, era la noticia de apertura al día siguiente, con la inevitable ronda de los partidos vascos para criticar el mensaje de la elipsis.
Luke Uribe-Etxebarria teme que la tele pierda audiencia, sin que explique por qué los suyos no han cerrado ETB-1, una cadena que el anterior equipo directivo traspasó con un 3,2% de cuota media de pantalla. Vivir para ver. La tele, naturalmente.
20 noviembre 2009
Cinemática creativa
Santiago González
18 noviembre 2009
Piratas en Isla Tortuga

Santiago González
La confusión sentimental es estado propio de la condición humana sometida a una fuerte tensión. De ahí que horas después de que los 63 secuestradores del ‘Alakrana’ abandonaran el atunero, los tripulantes y sus familias, los miembros del Gobierno y de la oposición, la opinión pública y también la publicada, tengan la tentación de deslizarse por el sintagma ‘final feliz’, en abierta confusión entre la felicidad y el alivio.
Feliz, ¿comparado con qué? Estos 47 días han sido un calvario para las víctimas y sus familiares. También para un Gobierno cuya gestión ha sido la viva imagen de la incompetencia, la descoordinación y las ausencias durante el pasado mes y medio.
Los piratas han ingresado unos cuatro millones de dólares, parte de los cuales serán inversión logística para próximos secuestros. Hace casi tres siglos que Montesquieu, un cadáver exquisito, previó que bienes como la libertad no pueden comprarse, porque quien la vende se encuentra después en mejor posición para venderla de nuevo.
¿Y ahora, qué? “Respetemos la acción de la Justicia”, pidió ayer la viceprimera, mientras se aplicaba briosa a cuadrar un círculo tras otro en el nuevo modelo de rueda de prensa del Gobierno: con preguntas, pero sin respuestas.
Lo que pasa es que la petición del fiscal excede muy largamente los cinco años de privación de libertad que la Ley de Enjuiciamiento Criminal, enmendada ad hoc, establece como límite para los juicios rápidos (Ley 38/2002, art. 795). Por otra parte, la retirada de la acusación de asociación ilícita es un imposible lógico, salvo que se acepte que 63 somalíes fuertemente armados se encontraron hace mes y medio por casualidad en la cubierta del atunero. ¿Insistirá la Audiencia en el juicio rápido, habiendo desaparecido el estado de necesidad? ¿Indultará el Gobierno a los dos procesados en virtud del pacto entre caballeros alcanzado con los piratas? Sería extraordinario que Zapatero mantuviera la palabra dada a unos delincuentes cuando la ha quebrado tantas veces en promesas a sus votantes y a sus eventuales socios de Gobierno.
Uno es más partidario del estilo Sarkozy, tan inspirado en Julio César y su aventura con los piratas cilicios, pero el estilo Zp se encuentra más en la tradición mercedaria, a pesar de su laicismo. A la pregunta de si se iba a perseguir a los delincuentes, la portavoz dijo tres veces, tres, que la operación Atalanta tenía como objetivos “luchar contra la piratería y detener a los piratas en flagrante delito”. Hubo ocasión de detenerlos ‘in fraganti’: durante los 47 días que tuvieron en su poder el atunero y a su tripulación. Ahora no. Descartada la posibilidad de que ella desconozca el significado del término ‘flagrante’, cabe pensar que ha perdido todo respeto intelectual hacia la peña.
Los rehenes vuelven a casa; sean bienvenidos. Mientras, los piratas se han retirado a algún ‘Notorious Ranch’ tercermundista, a su particular ‘Isla Tortuga’, para relajarse. No parece que vayan a sentir el acoso legal que describía el grupo ‘Suburbano’ en ‘Los delirios del pirata’, aquel álbum que tanto le gustaba a Joseba Pagaza: “Esta noche se hace historia./ Hoy se cierra Isla Tortuga./Después de un tiempo de gloria/ comienza un tiempo de fuga.”
07 noviembre 2009
Portavoces auxiliares
Santiago González
Extraño país el nuestro. El presidente se ocupa y se preocupa de la Presidencia de turno de la Unión Europea que va a desempeñar a partir de enero y no está para nada que no sean estos seis meses de conjunción planetaria.
Es el caso que el secuestro del ‘Alakrana’ está en manos de segundones y la consecuencia más visible es que una cuadrilla de salteadores, desharrapados y empapados en ‘quat’, la droga más corriente en el cuerno de Africa, tiene en jaque a un Estado moderno y revela una estrategia de comunicación mucho más eficaz que la del Gobierno de España.
De momento, han convertido a los secuestrados en portavoces de su causa y a las familias de los tripulantes, a los ayuntamientos en los que viven, a una buena parte de la prensa y de la opinión pública y al mismísimo lehendakari en altavoces de sus posiciones.
La razonable opinión del Gobierno de que era una estrategia para encarecer el rescate, no ha sido atendida ni por Patxi López, que es de los suyos. Y sin embargo, la devolución de los tres secuestrados de tierra al atunero parece confirmar la versión gubernamental. En todo este concierto de exigencias para que los piratas sean “devueltos a su país o a Kenia”, sólo se salva la posición de los familiares por el estado de necesidad que les aflige. El Estado no puede acogerse a ese supuesto porque unos piratas hayan secuestrado un barco, una organización terrorista realice atentados o unos delincuentes perpetren un atraco con rehenes.
El problema creado por la impaciencia de Garzón, normal, las prisas, es que la Audiencia Nacional ha empezado a ejercer su competencia sobre el caso y es bastante improbarle que se pueda desandar lo andado. Es muy difícil que los dos piratas sean puestos en libertad sin cargos, salvo que: a) prevarique un juez, b) lo haga un fiscal para evitarle el trago. Táchese lo que no proceda.
Cabe la posibilidad de que la Audiencia Nacional acepte una declinatoria a favor de Kenia, argumentando, por ejemplo, que los derechos humanos de los presuntos estarán más seguros allí que aquí, lo cual sería no ya humillante, sino sencillamente increíble, después de los congresos de osteólogos que hemos organizado para estudiar la edad del piratilla.
Tal vez conviniera que el presidente baje de sus altas cavilaciones europeas. Debería llamar al lehendakari, para recordarle cómo debe funcionar la Justicia en un Estado de Derecho. Luego dirigirse a la oposición para pedir ayuda. No parece que las regañinas de la viceprimera, esa señora Danvers del Manderley monclovita, sean maneras. Una referencia: el PSOE no fue un modelo de colaboración con el Gobierno entre el 11 y el 14-M. Pero aquello fue un error de Aznar. Llamar a la oposición y convocar un gabinete de crisis era responsabilidad del presidente. ¿Por qué iba la oposición a arrimar un hombro que nadie le había pedido?
Los dos partidos, 323 escaños sobre 350, deberían recordar a los medios, ah, los medios, una regla de oro: jamás deben difundirse las exigencias o amenazas de unos secuestradores, aunque el portavoz de las mismas sea el patrón del barco capturado. En esto tiene toda la razón la ministra de Defensa.
06 noviembre 2009
Encarecer la solución
Santiago González
Las noticias de ayer sobre el ‘Alakrana’ revelan que sus secuestradores son gentes competentes en su oficio. Los tres marineros son españoles como era de esperar: un vasco y dos gallegos. Llevar a tierra a tres o cuatro rehenes de Ghana o bien un surtido de nacionalidades, integrado por un senegalés, un malayo y un costamarfileño, no ejercería el mismo poder de presión. Tienen mucho menos valor de cambio.
Ayer, los piratas permitieron a sus víctimas comunicarse con sus familias y mientras éstas hablaban, dispararon tiros al aire y una granada al agua para añadir ambiente sonoro al relato de sus de penalidades. Objetivo conseguido: los familiares han respondido cabalmente como familiares y responsabilizan al Gobierno. El Ejecutivo se siente débil ante los secuestradores. Los errores cometidos con anterioridad, la satisfacción por lo que se llamó “el final feliz” del secuestro del ‘Playa de Bakio’, convencieron a aquella tropa de que da mejor resultado secuestrar atuneros españoles que yates franceses. La apresurada intervención de Garzón, reclamando la entrega de los dos piratas detenidos, tampoco ha estado mal: hemos hecho el ridículo con las pruebas y contrapruebas para determinar la edad del piratilla y hemos dado una baza fantástica a los negociadores: en el mejor de los casos, la no devolución de los detenidos encarecerá el rescate. En el peor, que sea, como dicen, una condición necesaria, nuestro ridículo y humillación alcanzarán dimensiones internacionales.
El Gobierno tiene una papeleta difícil y debe resolverla como sepa. Tal vez llamando a la oposición para afrontar la crisis por si vienen mal dadas. La oposición debería responder afirmativamente a esa llamada. Es una ocasión para revisar la hemeroteca y algunas afirmaciones ‘buenistas’ de nuestra izquierda sobre ‘las causas de los piratas’, pobres pescadores esquilmados que dejaron la red para coger el lanzagranadas. ¿Venid que yo os haré pescadores de hombres?
Es la misma izquierda que hizo consigna del grito reivindicativo de Emiliano Zapata: “La tierra para el que la trabaja”. Es verdad que nuestros Ayuntamientos han reformulado el grito en aras de la síntesis, de la unidad de los hombres, las tierras y las instituciones locales de España. Todos los concejales de Urbanismo, de izquierdas y derechas, saben hoy que la tierra es en realidad para quien la recalifica. Pero, ¿cómo se conjuga que el suelo sea para quien lo labra o lo declara urbano, mientras la mar sea de quien la tiene más cerca? ¿La divina providencia como fuente de la propiedad? Debe de ser efecto de la compartimentación entre el Medio Rural y el Marino. Perdonen ustedes que no me extienda sobre los piratas como esforzados defensores del Medio Ambiente, pero no hay espacio en un entero para tanto medio.
Que el Gobierno tenga suerte, la va a necesitar. Tal vez deba reconsiderar su negativa a poner infantes de Marina en los pesqueros. Después de todo, siempre será más lógico que las armas de guerra las usen los soldados a tener que autorizárselas a los particulares para ahorrar a nuestro Ejército la tarea de defender los intereses españoles en el Océano Índico.
04 noviembre 2009
El corazón y los asuntos
Santiago González
En todo abrazo de Vergara hay algo de pax romana a muy corto plazo y un preludio de nuevas carlistadas, está en la historia. Después de la reunión que ayer mantuvo el Comité Nacional del PP, la cosa fue como en Vergara, pero sin abrazos. El Espartero ganador fue Rajoy y perdieron Esperanza Aguirre, que subrayó su derrota con la espantada, y Gallardón cuyo peón de brega hizo nuevos méritos ayer para la sanción que a buen seguro le caerá hoy. Rajoy estuvo enérgico, tuvo recados claros para todos y advertencias difíciles de soslayar: las listas electorales para las legislativas, las autonómicas y las municipales, las hace el Comité Nacional, dijo con la intención de que le entendieran todos.
El espectáculo de las cuitas del PP es fascinante. Se cuestiona siempre al líder, menos en los lugares idóneos: el Congreso de Valencia y el Comité Nacional de ayer, que se resolvieron entre unanimidades. No se acierta a ver que a poco más de dos años de unas nuevas generales, haya quien se plantee seriamente cambiar de caballo para ganar a los socialistas. Mariano Rajoy ya no está en posición tan vulnerable como ante el Congreso de julio de 2008. Aquella justa la ganó por incomparecencia y después ha tenido algunos triunfos objetivos más: las elecciones europeas frente a Zapatero, recuperar la mayoría absoluta y la Xunta de Galicia para su partido y mantener decorosamente el tipo y ser pieza fundamental del cambio en la sociedad vasca, éstos son hechos. Y lo de ayer.
Rato, la gran esperanza (dicho sea sin ánimo de señalar) blanca de Caja Madrid simboliza la victoria de Rajoy y supone un respiro para los clientes de la entidad. Fue un gran vicepresidente económico y no lo hacía mal en el FMI, antes de su espantada. No estaría de más una explicación sobre aquello, y quizá la expresión de una voluntad de permanencia de al menos un mandato en este puesto. Los titulares de cuentas de ahorro y planes de pensiones valoramos mucho el talento de quien nos lo gestiona, pero también apreciamos mucho la constancia.
Los banqueros y hombres de negocios en general, tienen almas de poeta, que en algunos casos les hicieron militar en la política antes de centrarse en asuntos de provecho. Ahí están los vascos, gentes que pasaron por el Gobierno autonómico, mayormente en el lado nacionalista, antes de ocupar cargos relevantes de la banca: Pedro Luis Uriarte, Juan Urrutia y Alfonso Basagoiti fueron a la cúpula del BBVA. El mismo camino siguió Mario Fernández, vicelehendakari de Garaikoetxea que acaba de recalar en la presidencia de la BBK.
¿Están tomando posiciones para desembarcar en el EBB a hora que el partido-guía apura la copa amarga de la oposición? No parece muy probable. Ahí está la hoja ruta que escribió el poeta: “Voy de mi corazón a mis asuntos”. Si Miguel Hernández hubiese invertido los términos del recorrido habría desgraciado la métrica y la rima en el intento.
Ésta ha sido, probablemente, la última oportunidad para que la oposición se reorganice y ponga más empeño ante los casos de corrupción. Sus votantes, que son muchos y fieles, habrían agradecido que el tiempo dedicado a broncas intestinas lo hubieran aprovechado en discutir la alternativa.