20 agosto 2008



Números y letras


Santiago González

Alguna anomalía muy profunda socava nuestra vida parlamentaria cuando la preocupación política del Gobierno, evitar la comparecencia del presidente para explicarse sobre la financiación autonómica, ha podido resolverse mediante negociación de la vicepresidenta De la Vega con el solitario diputado de ICV, Joan Herrera, que en el lance de ayer recordaba la fábula de Samaniego sobre la pesada carga del camello y la pulga que la coronaba: “se apea, y dice arrogante:/ «del peso te libro yo.»/ El camello respondió: «gracias, señor elefante.»

Las claves del acuerdo que han llevado a Herrera a retirar su petición son: la comparecencia de Solbes antes de que termine agosto y un nuevo compromiso de financiación antes de tres meses, para que pueda ser recogido en los Presupuestos de 2009.

Hace tres meses, el presidente invitó a cenar en La Moncloa a los barones regionales para tratar el tema. Crema fría de melón, es de suponer que de Alange. Había constancia escrita de que Zapatero se convierte en un ser imperturbable con la ingesta de la sopa. Según testimonio de uno de sus más íntimos colaboradores en la hagiografía escrita por Suso de Toro, Madera de Zapatero, en cierta ocasión fue interpelado por un compañero durante una comida. Entonces él, “midiendo sus tiempos y midiendo todo, siguió tomando tranquilamente su sopa”. Así que el presidente, tras tomar su sopa fría, hizo un vaticinio a corto plazo: “es el Estado el que tendrá que hacer un esfuerzo especial, ¿verdad, Pedro [Solbes]? Os pido que todos confiemos en Pedro. Habrá justicia y solidaridad para todas las comunidades”.

Al final, el esfuerzo lo hará Pedro, que comparecerá en el lugar del jefe. Dos semanas antes de la referida cena, Felipe González había advertido inútilmente en El País de la contraindicación que suponía el debate de la financiación para la “prioridad de las prioridades en coyuntura de crisis”: “inversión generadora de actividad y recuperadora del empleo que se está destruyendo”.

La jugada de Herrera ha creado una notable sensación de alivio en el Ejecutivo. Zapatero estaba dispuesto a pedir su propia comparecencia para evitar hacerlo obligado por su soledad parlamentaria. También, naturalmente, alguna suspicacia en su compañero de grupo ERC y en CiU, pero no tanta como para que vayan a suscribir la propuesta de comparecencia presentada por el PP, que, con toda probabilidad, decaerá hoy en la reunión de la Comisión Permanente.

Habrá más bilateralidad y también más multilateralidad, han acordado las partes, con esa deliciosa ambigüeda, que es la columna vertebral de los conceptos en el Gobierno Zapatero. Y eso, ¿qué quiere decir? No se sabe, pero los nacionalistas catalanes, incluido el PSC, interpretarán que primero negociarán lo suyo con el Gobierno y luego ya se hablará de todo en mesa redonda. Por otra parte, si Zapatero ha incumplido en Estatut, que es una ley orgánica, ¿por qué ha de cumplir un pacto de agosto con un tal Joan Herrera?

El problema sigue. La financiación se hace con números, elementos contantes y sonantes. Zapatero ha puesto las palabras y la sintaxis al servicio de la política en un impresionante alarde literario. Pero estamos ante una suma de quebrados, lance poco propicio para el juego metafórico. En algún momento habrá que reducir los sumandos a un común denominador, porque ni las cuentas ni la crisis admiten la hipálage ni el quiasmo, por mucho que Solbes trate de cubrir los desparrames literarios de su jefe recurriendo a la matemática borrosa.




04 agosto 2008




Sonrisas y lágrimas
Santiago González

La frustrada recepción de la izquierda abertzale a Iñaki de Juana Chaos en la parte vieja donostiarra no fue un acto multitudinario. Apenas 200 simpatizantes tomaron la calle Juan de Bilbao que fue, durante unas horas, territorio liberado del entorno de la organización terrorista, una Marquetalia urbana y euskaldun, por decirlo con hipérbole del gusto de los celebrantes.

No eran las FARC, pero ayer, unos particulares se adueñaron en San Sebastián de un espacio público, del que echaron a los periodistas y al público no adicto en general, con el argumento de que era “un homenaje privado a una persona”. Después, establecieron ‘controles’ para impedir la entrada de personal inconveniente, sin que el consejero de Interior ni el alcalde la ciudad creyesen conveniente restablecer el derecho de los ciudadanos a moverse libremente por las calles.

El Mundo traía ayer a primera dos fotos ilustrativas de este asunto: La primera mostraba la sonrisa esquinada del hombre inmune a las huelgas de hambre. La segunda, a unos centenares de metros de la calle ‘liberada’, en la expresión desolada de las víctimas acompañadas por apenas tres docenas de personas. Era una contraposición de fotos ya vistas: las lágrimas de Pilar Ruiz y Estibaliz Garmendia con las risas de Arnaldo Otegi y Juan Mª Olano al celebrar la penúltima excarcelación del preso De Juana; la de Rosa Díez con la viuda de Baglietto y la de la parlamentaria socialista Gemma Zabaleta y la abogada batasuna, Jone Goiricelaia, en momento amable. No acertó Zapatero al acuñar el par ‘una imagen del pasado, una imagen del futuro’. La contraposición de fotos, risa y llanto, es la verdad última e inmutable de este proceso. Iñaki de Juana, un asesino múltiple, estuvo más acertado al declarar, tras el asesinato de Alberto Jiménez Becerril y su esposa: «Me encanta ver la cara desencajada de los familiares en los funerales. En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas».

No es la única ocasión en que este tipo se ha adelantado a nuestros máximos representantes institucionales. Apenas cuatro meses después, el 1 de junio de 1998, publicó un largo artículo en el diario Egin, en el que contaba una conversación carcelaria con un chorizo común, tan ignorante como lleno de buena voluntad. Un diálogo socrático en formato del catecismo Padre Ripalda, que prefiguraba, con diez años de antelación, el argumento de Ibarretxe en defensa de sus preguntas. Instruía el PP (preso político) De Juana a su catecúmeno que era muy fácil acabar con la violencia, según receta a la que basta añadir un pleonasmo para convertirla en frase muy actual del lehendakari: “En cuanto se respete la voluntad de los vascos y podamos decidir libremente nuestro (propio) futuro.”

El sábado, junto a la pavorosa soledad de las víctimas, miles de ciudadanos se solazaban en la Concha, encarnando al protagonista coral de esta tragedia: la mayor parte de ellos, en la playa. El resto, incluidos todos los agentes de la Policía Municipal, al lado mismo de las víctimas, en los jardines de Alderdi Eder, pero en otro afán: la salida de la Clásica de San Sebastián. Era el déjà vu de una imagen de ciclistas en la carrera del Rosario, celebrada en Salvatierra el 4 de octubre de 1980. Fueron asesinados tres guardias civiles de tráfico que habían acudido a organizar la prueba. El txibato había sido el párroco, Ismael Arrieta. La viuda del agente José Vázquez Platas declaró en el juicio que su marido había sido herido en el brazo y que vecinos del pueblo alertaron al comando de que uno de los guardias aún estaba vivo. Volvieron y lo remataron.

01 agosto 2008



Ah, las metáforas

Santiago González

A veces, cosas del secarral informativo propio de la estación, deviene en asunto nacional la última gilipollez que se le ha ocurrido a un concejal de Izquierda Unida (ICV) de Torredembarra, un uomo cualunque que ha colgado en su blog un falso anuncio del Gobierno de España, con el lema “S.O.S. Extremadura needs you”. Se trataba de una petición que él suponía irónica para apadrinar a dos “nens extremenys”, dos niños desharrapados y tercermundistas, que podrían haber sido figurantes en ‘Los olvidados’, un homenaje a Luis Buñuel en el 25º aniversario de su muerte.

No era el caso. Se trataba de una crítica, diz que humorística, al resultado de las balanzas fiscales. Puesto a hacer demagogia, habría sido más inteligente retratar a los niños, limpios y lustrosos, compartiendo ese ordenador que la Junta ha comprado a cada dos escolares con el dinero que expolian a Cataluña. El pobre Suñé quizá no sepa que niños como los de la foto puede encontrarlos más cerca, en el barrio barcelonés de La Mina, y que, a veces, los mares del Sur, la otra cara de la luna y de la prosperidad, se encuentran a unas pocas paradas de metro de la casa de uno, tal como describió Vázquez Montalbán en la mejor novela de Carvalho.

Unos días antes del 23-F, Carmelo Garitaonaindía, un profesor de la UPV que había militado en ETA durante el franquismo, publicó un artículo en El País, ‘ETA, mátalos; pero a todos’, con una lista, minuciosa hasta el absurdo, de los enemigos del pueblo vasco; tantos que aconsejaba el exterminio de toda la población: “aunque haya alguno que quizá no haya hecho o no haga nada contra Euskalherría, sin duda tuvo alguna vez un pensamiento diferente del vuestro para alcanzar esa Euskadi socialista, euskaldun e independiente que proponéis. O para evitar que lo tenga.”

Era, evidentemente, un sarcasmo que estuvo a punto de costarle un disgusto. Un fiscal celoso entendió el artículo en su sentido literal e instruyó unas primeras diligencias por si el autor podría haber cometido un delito de apología del terrorismo.

El concejal Lluís Suñé fue cabeza de lista de ICV por la circunscripción de Tarragona el pasado 9 de marzo. Él es una prueba concluyente de la selección negativa de la especie política. El primer candidato del Partido Comunista por Tarragona en las elecciones del 15 de junio de 1977, fue Josep Solé Barberá, un abogado brillante, un tipo culto e inteligente, que había sido fundador del PSUC y defensor en el proceso de Burgos y que en aquellos comicios salió elegido diputado.

El concejal Suñé, que ha pedido disculpas, porque no quería ofender, es que no comprende las metáforas. El PSOE de Extremadura, que se ha puesto campanudo para acusarle de “posible utilización pornográfica infantil para fines políticos”, tampoco. Aquí se entienden mejor los insultos. A veces, incluso pretendemos cobijarlos en el derecho a la libertad de expresión.

En esta Babel simpática, la pederastia es una acusación política con futuro, como antes lo era el terrorismo. Ministra ha habido que han hablado de ‘terrorismo medioambiental’ sin descomponer la figura y en la España de la igualdad que regenta la ministra Aído, unos cientos de progres nostálgicos fueron al Alcázar de Segovia a oír a Joan Baez, que volvió a cantar El preso número 9, una apología de la violencia de género que se llevó los aplausos más fuertes entre las piezas del repertorio: “los maté, sí señor, y si vuelvo a nacer, yo los vuelvo a matar. Padre, no me arrepiento, etcétera”.

En estas fechas, las portadas de los periódicos deberían insertar un aviso: “El género dentro, por el calor”. Ah, las vacaciones.

30 julio 2008




La elegancia social del tuneo

Santiago González

Los etarras presos han tuneado históricamente los papeles que pueden hacerles acreedores a una libertad anticipada. Iñaki de Juana se ahorró un montón de días de cárcel gracias a los méritos académicos que le acreditan sus estudios de Enfermería; a los merecimientos intelectuales que le supuso la edición de un libro –un diario carcelario titulado ‘Días’- y su traducción al euskera, que descontó otro tanto, amén de otros beneficios penitenciarios no aplicables a los reclusos que hubieran participado en intentos de fuga, habilidad en la que Iñaki de Juana es casi tan reincidente como en huelgas de hambre. La primera vez, en la cárcel de Herrera de la Mancha, el 2 de marzo de 1990; la segunda, en la de Cádiz, en abril de 1992, ambas con helicóptero.

No es que uno quiera ponerse muy estricto o enjuiciar el asunto desde un punto de vista moral. Reprocharle a alguien como De Juana Chaos, un asesino 24 veces reincidente, la falsificación de unos méritos es como quejarse de que Hannibal Lecter se muerda los padrastros. La primera sorpresa de Luis Roldán fue haberse declarado licenciado en Ciencias Económicas e Ingeniero Industrial. Lo mismo hizo un asesor de los primeros tiempos de Ibarretxe con sendas licenciaturas en Derecho y Ciencias de la Información, aunque éste no metió la mano en el cajón de los fondos reservados ni en ningún otro. Hoy son decenas los dirigentes de partidos que alegran su currículo con vistosas expresiones como “estudios de Ingeniería Industrial” para decir que se matricularon en Peritaje. Si lo hacen los demócratas, no hay por qué exacerbar la crítica porque les imiten los terroristas. Se trata sólo de impedir que se salgan con la suya. La Universidad Española es presencial y la condición de preso, es lo que tiene, no es muy compatible con las prácticas y tampoco te permite acudir a las rebajas de El Corte Inglés. Para esos casos está la UNED.

La que fue miembro de la Oficina Política de ETA, Elena Beloki, cursó estudios de Periodismo entre los años 1986-1992 con mucho aprovechamiento y varias matrículas de honor, hecho muy meritorio si tenemos en cuenta que su paso del ecuador fue de la clandestinidad a una cárcel francesa. La Fiscalía halló “indicios racionales de falsificación”, bien en los exámenes, bien en las actas, pero nada pudo hacerse por haber transcurrido desde los hechos los diez años, que son el plazo de la prescripción.

‘Licenciatura in vitro’, podría llamarse la figura, que en el caso de Beloki, era premonitoria, puesto que ha conseguido la libertad provisional bajo fianza para recibir tratamiento de fertilidad hospitalario, gracias a un informe médico en el que se dice que la cárcel no facilita las condiciones psicológicas adecuadas para un embarazo presencial.

Todo el mundo se tunea, y el que no se maquilla el expediente, se cambia la grafía de los apellidos para acrecentar su pertenencia al pueblo elegido o adopta como propia la lengua que no habla. Josefa Egüés Hernández se llamaba la esposa de Luis Arana Goiri, el hermano mayor de Sabino que le hizo comprender en el primer Aberri Eguna de la historia que él no era español, le sacó de “las tinieblas extranjeristas”, por decirlo con palabras del propio Sabino y le hizo ver “el rostro puro y terrible de su patria”, que habría escrito con mucha más propiedad el poeta Blas de Otero. Preocupado por su origen aragonés, Luis Arana le cambió los apellidos por "Eguaraz Hernandorena". El valle de Egüés está en Navarra, (dentro de la Bizkaya sabiniana) pero él no debía de estar muy puesto en Geografía.


28 julio 2008




La lengua impropia de Pepe Montilla

Santiago González

Es verdad que los padres de la Constitución pudieron ahorrarse la obligatoriedad retórica de conocer el castellano en tanto que lengua oficial del Estado. Era inevitable que tarde o temprano las Comunidades Autónomas adoptaran la obligatoriedad –nada retórica-con respecto a las lenguas cooficiales en sus respectivos territorios. La inmersión lingüística a la catalana tiene sus modelos en Groenlandia y las islas Feroe. Los nacionalistas son muy suyos para elegir modelos: hace pocos años, el consejero de Justicia del Gobierno vasco proponía como modelo de autogobierno las islas Åland, unos peñascos habitados por 25.000 finlandeses que quisieran volver a ser suecos como a principios del XIX, pero tienen sus propios sellos de Correos.

El idioma oficial de los ålandeses es el sueco, lengua materna de la inmensa mayoría de la población, incluido el presidente. A Montilla, el catalán se le queda en legua propia. Hace cuatro meses, la mujer de Pujol, Marta Ferrusola fue entrevistada en una publicación del Grupo Tadio Teletaxi. Preguntada si la molestaba tener un president andaluz, respondió: "Un andaluz que tiene el nombre en castellano, sí, mucho. Y, además, pienso que el presidente de la Generalitat ha de hablar bien el catalán". “Això es una dona!”, gritaban enfervorizadas las masas de Convergencia al verla abrazar a su marido tras alcanzar su primera mayoría absoluta. Pujol se desmarcó suavemente del prototipo, y ponderó la integración: "Siempre he dicho que es un hecho que habla positivamente de Cataluña y del president Montilla". También criticó las declaraciones de la exprimera dama el mismo Felip Puig que el pasado día 17 se quejaba de que Montilla no sea “capaz de hablar la lengua propia con propiedad”.

Vayamos por partes. Las declaraciones de Puig, Pujol i la seva dona son menos contradictorias de lo que parecen. La voluntad de integración es un mérito del inmigrante y motivo de autocomplacencia para Cataluña, aunque en el fondo, nunca será de verdad como nosotros, para qué nos vamos a engañar. Por otra parte, resulta impropio que el propio Montilla llame lengua propia a la que no sabe hablar con propiedad. ¿Son suficientes los 37 años que lleva en Cataluña para aprender el catalán? Así, a ojo, es tiempo más que sobrado para que cualquiera convierta en lengua propia el chino cantonés. Cabe pensar que el honorable no ha puesto mucho empeño y pretende que el interés lo pongan otros, obligando a la inmersión lingüística a todos los niños en edad escolar, sea cual sea su lengua materna.

Lo sorprendente es que el tripartito del PSC vaya más lejos de lo que fueron los nacionalistas. Hace diez años, el Parlament aprobó la Ley de Política Lingüística 1/1998, de 7 de enero. El artículo 21.2 de dicha ley, aún vigente, dice: “Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano. La Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique.”

“Estoy dispuesto a recibir lecciones de catalán, pero no de catalanidad”, respondió el president a la crítica de Puig. Montilla o el triunfo del voluntarismo, una pamema muy propia de un tiempo en el que gobiernan los becarios. La presidencia de un Gobierno, aunque sea autonómico, no es un master. Si el catalán es la lengua propia de Cataluña, según el Estatut –otro logro del PSC-debería llevarlo aprendido al cargo.

26 julio 2008


Planes descartados

Santiago González

La detención de Arkaitz Goikoetxea se está revelando fructífera en hallazgos policiales. Lo último, la caída en Francia de Olga Gómez y Asier Eceiza. Lo penúltimo, tres zulos con 155 kilos de explosivos, planes para un gran un atentado mediante coche-bomba en Neguri el próximo día 31 y otras dos posibilidades descartadas: el asesinato del juez Fernando Grande-Marlaska y el secuestro del concejal socialista de Eibar, Benjamín Atutxa, con el que habían pensado repetir la pasión y muerte de Miguel Ángel Blanco hace once años.

¿Cabe imaginar un nuevo caso Ermua once años después? El secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco Garrido suscitaron una reacción social contra el terrorismo que fue conocida como ‘el espíritu de Ermua’. Durante sus 40 años de carrera criminal, desde el guardia civil José Pardines hasta el del exconcejal Isaías Carrasco, nunca se había conocido nada igual. Entre las casi 900 víctimas de ETA ha habido niños, mujeres embarazadas y ancianos, a lo largo de estos últimos 40 años, sin que se registrara una inflamación indignada de civismo semejante. Ni siquiera parecida.

Tal vez el crimen perpetrado en Miguel Ángel Blanco removió en el inconsciente colectivo un poso religioso por la pasión y muerte de un inocente, retransmitida minuto a minuto por las cadenas de televisión. Coincidencias del calendario, la agonía del joven concejal popular tuvo también su jueves santo y también hubo dos mujeres en la pasión de Ermua.

¿Sería posible que los terroristas se arriesgaran a provocar una reacción social tan formidable como aquella en su contra? En rigor, no fue para tanto, por más que la escritura periodística esté llena de frases tan bienintencionadas como imprecisas: “Ermua marca un antes y un después en la lucha contra el terrorismo”, por ejemplo. Los hitos, es lo que tienen, se agotan en tres días. Hubo momentos emotivos, como el de los ertzainas quitándose el verduguillo frente a los manifestantes, pero políticamente todo quedó zanjado en un par de comunicados de la Mesa de Ajuria Enea, que fueron prontamente olvidados por algunos de los firmantes. Si hubo un antes y un después, los partidos nacionalistas se pusieron enseguida a trabajar para que el ‘después’ tuviera el mayor parecido posible con el ‘antes’.

Descartaron el secuestro de Benjamín Atutxa porque llevaba escolta. ¿Por qué habrían de considerar los terroristas un ‘error’ el asesinato de Miguel Ángel Blanco? Apenas un año después, dos de los tres partidos coligados en el Gobierno vasco (PNV y EA) negociaban con ellos en Francia la ruptura de sus relaciones con su socio de entonces (el PSE) y la marginación política de socialistas y populares. Catorce meses después de aquel asesinato, se firmó el Pacto de Lizarra y ETA concedió una tregua. A los quince meses del crimen, el 25 de octubre de 1998, se celebraron elecciones autonómicas en las que Herri Batasuna obtuvo la mayor representación parlamentaria de su historia, con 14 escaños en la cámara de Vitoria-Gasteiz.

Ezcaray es una hermosa localidad riojana, que unos pocos miles de vascos han elegido para su segunda residencia. El juez Grande-Marlaska era uno de ellos. El padre de Maialen Zuazo, la novia de Arkaitz Goikoetxea, detenida junto a él en Bilbao, otro. Allí tienen también vivienda los dos últimos consejeros de Interior del Gobierno vasco, Juan María Atutxa y Javier Balza. Allí acudía en ocasiones la expresidenta de los populares vascos, María San Gil.

Que el juez Marlaska sea un objetivo de ETA no es noticia en sí. Gajes del oficio, ha comentado sobriamente el magistrado de La Audiencia Nacional. Lo curioso es que, muy probablemente en este caso fue la oportunidad lo que determinó el plan. La casualidad lleva a conocer a un terrorista el dato de que el juez azote de ETA tiene un piso en la misma urbanización que el padre de su novia y ese dato pone en marcha el seguimiento.

Ha pasado más veces. Ernest Lluch fue asesinado el 21 de noviembre de 2000. Lierni Armendariz, miembro del comando que lo mató, era sobrina de Txiki Begiristain, técnico del Barcelona y amigo y vecino de Lluch. Cabe imaginarse algún encuentro casual, alguna conversación en la comida de los domingos, en la que la sobrina pregunta distraídamente al tío por su amigo socialista.

Una de las particularidades sociales del problema vasco es que la escasez de población ha llevado a que víctimas y verdugos estén juntos y revuelos, a veces en la misma familia. Las colonias de vascos en el exterior no tienen porque escaparse a esta generalidad. El terrorismo de ETA fuera de Euskadi es la continuación de la misma murga, por los mismos protagonistas, contra las mismas víctimas y con los mismos medios en otros lugares. Con permiso de Von Clausewitz, naturalmente.



23 julio 2008



Once meses tras las huellas de Arkaitz

Santiago González

El ministro del Interior no da puntada sin hilo. Por eso sonaron algo raras sus palabras del domingo a mediodía, mientras hacían explosión cuatro artefactos en las localidades cántabras de Laredo y Noja: “Cada vez transcurre menos tiempo desde el día en que un malhechor de ETA pone una bomba y su ingreso en prisión”. Faltaban 36 horas para que diera comienzo la operación de la Guardia Civil en que fue prácticamente desmantelado el comando terrorista más activo, el que, al parecer, ha cometido la mayor parte de los atentados desde que la organización rompió oficialmente la tregua el 5 de junio de 2007.

Era, con toda probabilidad, una profecía autocumplida, por más que los dos liberados que montaron el comando, hayan desarrollado un periodo de activismo más largo que el de algunos antecesores suyos. La Guardia Civil llevaba once meses tras las huellas de Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi, -el segundo de los cuales no ha sido detenido,-desde que el 24 de agosto de 2007 colocaron un coche-bomba contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Durango. Desde entonces, repitieron en dos ocasiones los ataques a dicho cuerpo mediante coches bomba: el 21 de marzo pasado, contra el cuartel de Calahorra, y el 14 de mayo contra el de Legutiano, en el atentado que costó la vida al guardia Manuel Piñuel.

Hay un dato sorprendente: el hecho de que Arkaitz Goikoetxea fuera detenido en el mismo piso de la bilbaína calle de Iturribide en el que fue detenida Aitziber Sagarminaga el 12w de noviembre de 2004, la antevíspera del ya famosa propuesta de Otegi en Anoeta. Este detalle y el hecho de que la dueña del piso, también detenida ayer, fuese la novia de un dirigente batasuno, permite hacerse una idea bastante acabada del estado de la cuestión dentro de la organización terrorista, aunque no estén todos los que son y siempre pueda temerse un atentado de respuesta.

La operación de la Guardia Civil fue perfecta, ejemplar y es un golpe duro para ETA. Debilita su estructura y seguramente nos ahorra la continuidad de la campaña de bombas en las playas, a juzgar por los mapas que le fueron ocupados a Goikoetxea.

Ningún partido nacionalista le ha sacado defectos y con eso está dicho casi todo. Ni la portavoz de Ibarretxe, ni el portavoz de Madrazo, dicho sea sin ánimo de señalar. A falta de que el consejero de Justicia ponga algunas pegas a la operación, Aralar ha pedido al Gobierno que respete los derechos y la integridad de los detenidos y ha aprovechado el viaje para exigirle que "derogue tanto las leyes como la jurisdicción de excepción, que son estructuras que no concuerdan con los principios democráticos". O sea, la Ley de Partidos y la Audiencia Nacional.

El presidente de la organización vizcaína del PNV (Bizkai Buru Batzar) Andoni Ortuzar, expresó sin complejos su “satisfacción” por la detención de unas “personas que cometen atentados y traen mucho sufrimiento al país”. También dijo que “ETA es el mayor freno que tiene el nacionalismo vasco para conseguir avanzar en las cotas de autogobierno” y es aquí donde su capacidad descriptiva comienza a hacer aguas. El último avance en las cotas de autogobierno que ha encabezado briosamente su partido ha sido posible, gracias, justamente, al voto del desdén que la marca de Batasuna PCTV-EHAK dejó caer como un salivazo doblemente decisivo sobre la ‘Ley de la Consulta’ de Ibarretxe. Fue la marca de la infamia al mismo tiempo que el voto necesario para que el proyecto fuese aprobado en el Parlamento vasco e Ibarretxe de un paso más hacia el desastre. O hacia el ridículo.


21 julio 2008



Operación Udara 2008


Santiago González

La campaña de verano es una práctica que los terroristas vienen practicando desde 1979. ETA político-militar enterró aquel verano entre los meses de junio y julio once bombas en las playas de Torremolinos, Benidorm, Castellón y Girona. Al año siguiente, en las mismas fechas, volvió a colocar el mismo número de bombas en Marbella, Jávea, Fuengirola, Alicante, Estepona, Mijas y Benalmádena. A partir de 1985, ETA (m) le copia el know how y, verano tras verano, con precisión estacional, se han venido sucediendo las campañas contra intereses turísticos, la mayor parte de las veces en zonas costeras, aunque ocasionalmente también han sido contra aeropuertos, vías férreas o carreteras.

Tres bombas en las playas de Laredo y Noja y una cuarta en un campo de golf situado en esta última localidad marcaron ayer una práctica veraniega muy desarrollada en la carrera terrorista de ETA. Diseñadas con el objetivo de boicotear el turismo mediante bombas colocadas en playas, establecimientos hosteleros, parques o paseos de localidades turísticas, constituyen una de esas prácticas que van generando en los medios de comunicación una terminología específica, unos sintagmas como peanas sobre los que descansan: a lo que ellos llaman ‘Operación Udara’ lo llamamos en los medios “campaña de verano”, en una traducción razonable, aunque la expresión remite a una variante de las rebajas, que algo de eso hay. Estamos acostumbrados a que el verano lo rebaje todo y eso nos lleva a considerar que las campañas de verano de ETA son a sus campañas de invierno lo que el tinto de verano al vino o la Universidad de Verano a la verdadera Universidad. Quizá por eso minimizamos los atentados: bombas de escasa potencia, pequeños artefactos.

Los ingenios explosivos de estas campañas tienen la potencia destructora necesaria para conseguir los objetivos de los terroristas, que no son causar una gran mortandad entre los bañistas, sino hacerlos desistir. Hace quince años, KAS, la coordinadora de ETA y sus organizaciones afines, aprobó la ponencia Oldartzen, que definía como objetivo político “la socialización del sufrimiento”. Las campañas contra el turismo pretenden más bien socializar la incomodidad, aunque el sufrimiento o la muerte ajena no serán una barrera disuasoria para ellos. El coche-bomba, que es el ejemplo canónico del gran artefacto, se coloca con el fin de destruir edificios y en ocasiones asesinar a sus moradores. A veces, han puesto un coche-bomba contra objetivos turísticos. El 19 de marzo de 2001, en Rosas, hicieron explotar uno contra el hotel Montecarlo, en un atentado que produjo la única víctima mortal de las campañas veraniegas de las dos organizaciones: el mosso d’esquadra Santos Santamaría Avendaño. Al año siguiente, ETA hizo coincidir en Santa Pola, sus atentados contra sus objetivos intemporales: el 4 de agosto, un coche-bomba cargado con 40 kilos de explosivos hizo explosión junto a la casa-cuartel de la localidad, acabando con las vidas del jubilado Cecilio Gallego Alaminos, que esperaba el autobús y de la niña de seis años Silvia Martínez Santiago, hija de un guardia civil, que jugaba junto a su casa. La bomba-lapa es lo que, con impropia terminología, podríamos considerar un pequeño artefacto o una bomba de escasa potencia por la carga de explosivo que contiene. Su objetivo, sin embargo, es siempre letal. Los terroristas pretenden en todos los casos asesinar al conductor bajo cuyo asiento la colocan.

Este año, por si las localidades turísticas no hubiesen notado la crisis, ETA ha venido a reforzarla.

19 julio 2008



Referéndum, consulta, encuesta



Santiago González

Es un titán. Hay algo en la determinación de Ibarretxe que produce un sentimiento a medio camino entre la admiración y el pasmo. En tiempos pasados habría sido un héroe de tragedia, que es el formato en que los acontecimientos se estrenan en la historia, según el célebre aforismo de Marx en ‘El 18 Brumario de Luis Napoleón Bonaparte’. Y la tragedia consiste, según nos dejó escrito Julio Caro Baroja “en una falta de adaptación total al tiempo y al espacio en que se vive”. Quizá por eso, el lehendakari es un personaje que está a medio camino entre el mito de Sísifo y el personaje de Paco Martínez Soria en ‘Don Erre que Erre’. Con este último le emparenta una noble tenacidad, pero tan extrema que roza la nobleza baturra, dicho sea sin ánimo de ofender.

Más evidentes son las conexiones con el mito de Sísifo, que después de mosquear a los dioses con trucos y engaños, fue condenado a subir una piedra de forma imprecisa, pero de gran tamaño, ladera arriba de un monte. Una vez en la cima, la piedra rodaba ladera abajo hasta el valle y vuelta a empezar. Poco nos han dicho nuestros antropólogos sobre la cuestión, pero Sísifo fue el primer campeón de levantamiento de piedras de la Antigua Grecia, el primer harrijasotzaile en nuestros 7.000 años de historia. Ni siquiera tenemos datos fehacientes sobre el pedrusco. ¿Era la cúbica o la redonda? No lo sabemos, aunque la acreditada capacidad vengativa de los dioses inclina a pensar que muy probablemente se tratara de la segunda, dada su mejor disposición a rodar cuesta abajo.

El problema de Ibarretxe es que no ha sabido evaluar correctamente la situación. Desde el 27 de septiembre de 2002, fecha en la que anunció en el Parlamento vasco el plan que lleva su nombre, no ha parado de insistir en el mismo asunto con levísimas variaciones. Su partido le debía una victoria electoral en aquellas autonómicas de 2001 en las que todos esperaban la derrota. Incluso el incombustible Arzalluz, que había llegado a cantar la gallina en el mitin de cierre de campaña: “y si los resultados no son justos, que no lo van a ser…” El caso es que llevamos seis años durante los cuales el partido-guía ha secundado sus quimeras, le ha visto jubilar a dos presidentes del EBB y empecinarse en unos objetivos soberanistas llamados a estrellarse una y otra vez. En el Congreso de los Diputados el 2 de febrero de 2005 y el pasado jueves, cuando el Tribunal Constitucional admitió el recurso del Gobierno en aplicación del artículo 161 de la Constitución, lo que paraliza con carácter cautelar la Ley de Consulta aprobada por el Parlamento vasco el pasado 27 de junio.

Una de las leyendas urbanas que los ciudadanos vascos hacen circular de boca a oreja es, desde hace seis años, el malestar que respecto a los planes de Ibarretxe expresan en privado dirigentes cualificados de su partido. La única discrepancia que ha llegado a alcanzar la letra impresa ha sido la del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que ha expresado tres quejas muy razonables y bien fundamentadas en una entrevista publicada en El Correo esta semana. Desde los principios: “meterse en un referéndum con muertos encima de la mesa es una barbaridad”; desde la estrategia: el PNV debe recuperar la centralidad que siempre había tenido, “los soberanistas han creído que iban a resolver las cosas con cuatro órdagos, y en política con cuatro órdagos no se hace nada, y desde la táctica: “mira, chico, si te das tres veces contra la pared, pues dale la vuelta a la pared y no vayas la cuarta. Por lo tanto, si el Gobierno central recurre la consulta, se acabó, vete por otro camino”.

Pese a que la oratoria de Azkuna es de amplio espectro, fácilmente comprensible, no parece tener muchos adeptos en su partido. No se trata ya de las escasamente razonables analogías del lehenadakari entre la admisión del recurso por parte del Tribunal Constitucional y el despotismo ilustrado, sino de la incapacidad de entender la función del citado tribunal como árbitro que debe velar por la aplicación de las reglas del juego.

Hay, también, un cálculo electoral en el rebote de Ibarretxe contra el presidente del Gobierno, a cuya “decisión personal” hace responsable de la suspensión cautelar de lo que él llama ‘la consulta’, que es, a todos los efectos, lo que la Constitución considera “referéndum consultivo”. Ibarretxe no comprende qué hay de malo en ello. ¿Preguntar es ofender?, preguntaba cautelarmente un tipo a una moza y, cuando ésta le respondía que “en modo alguno”, replicaba: “¿Por un casual es usted puta?” Los jelkides que rezongan inquietudes, deberían hacer uso de su capacidad de persuasión para convencer a Ibarretxe de que encargue a su Gabinete de Prospecciones Sociológicas una encuesta sobre el tema. Es mucho más barata y no causa estropicios en la convivencia.


18 julio 2008



Un huelguista contumaz

Santiago González

De Juana Chaos inició una huelga de hambre a punto de cumplir 51 años. Perseveró en ella 63 días, justo hasta que la Fiscalía de la Audiencia Nacional rebajó la pena que le pedía por dos delitos de amenazas vertidas en sendos artículos de periódico. Un mes más tarde, tras ser condenado a 12 años y medio, que el Tribunal Supremo redujo a tres, inició otra, que mantuvo 115 días, hasta que el Gobierno le concedió el régimen de prisión atenuada.

Las huelgas de hambre de Iñaki de Juana constituyen uno de esos portentos que anunciaba la revista Bizkaitarra a comienzos del siglo XX, anunciando el buen material de los hijos de la tierra: “Es la raza vasca, por convicción de su positiva superioridad física, una de las más saturadas de ese sano espíritu de lucha, de competencia, sintetizado por los sajones con la palabra ‘struggle’” (borroka). Hay que aclarar que De Juana Chaos como vasco, sería más una vecindad administrativa que una raza en sentido estricto, (su padre era mirandés y su madre había nacido en Tetuán) pero ahora las cosas han cambiado mucho y la raza o el sexo ya no son un capricho aleatorio, un accidente de la fecundación, sino una manifestación de la voluntad.

Bueno, pues a sus 51, después de dos huelgas de hambre tan largas, De Juana cumplió el débito preconyugal con su novia de pie y en la ducha de su habitación en el hospital 12 de Octubre. Ahí queda eso. Comparemos su caso con el del activista del IRA, Bobby Sands, un deportista de 27 años que murió el 5 de mayo de 1981, tras una huelga de hambre de 66 días. Es cierto que hay una predisposición genética: nunca se ha visto a un vasco de raza morir de hambre por propia voluntad. Por otra parte, es generalmente admitido que la veteranía es un grado y De Juana Chaos tiene mucha práctica en esta clase de huelgas, que ha declarado una decena de veces; la primera de ellas, el 12 de agosto de 1987, siete meses después de su detención. Ésta es, en cualquier caso, una prueba evidente de que nuestros terroristas tienen más struggle.

Su último plante se debe a razones inmobiliarias. Al tener conocimiento de que la Fiscalía investiga si él y su mujer incurrieron en el delito de alzamiento de bienes con el piso de su madre, Iñaki de Juana ha vuelto a lo que mejor domina: la huelga de hambre. Tal vez no se da cuenta de que las cosas han cambiado mucho. El Gobierno estaba negociando con ETA y pensaba que él era un hombre de interés para la organización terrorista. Tal vez él creyó entonces en la explicación que dio el ministro del Interior el 1 de marzo de 2007, para explicar su prisión atenuada por razones de humanidad. Y por imperativo legal: "(Es un) mandato constitucional preservar la vida de quienes están en prisión". En esta ocasión, el ministro de Justicia ha respondido igual que Margaret Thatcher a Bobby Sands y a los nueve que le siguieron hasta la muerte en 1981: “es una decisión suya”.

Ayer mismo, la AVT pedía a Rubalcaba una orden de alejamiento para que las tres víctimas de ETA que viven en su calle no tengan que cruzarse con él. No es probable que el Gobierno pueda hacerlo, salvo que el terrorista incurra en menosprecio de las víctimas al cruzarse con alguna de ellas. El embargo del piso que persigue el fiscal no es más que una solución teórica. En la práctica se resolvería de idéntica manera que la subasta de la cristalería de Kandido Azpiazu en Azpeitia. El piso se lo quedará Irati Aranzábal, sin que nadie se atreva a superar su puja. La kandidiasis es enfermedad muy contagiosa que se propaga con sobrentendidos en la sociedad vasca.

16 julio 2008




La solidaridad era esto


Santiago González

Ya tenemos balanzas fiscales. El secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, las presentó con mucha cautela, destacando que su elaboración responde a “un ejercicio de transparencia del Gobierno”, cuña obligada en un cargo público, pero que no describe con mucho rigor esta cuestión. Difícilmente puede imponerse la transparencia con un cristal traslúcido. Solbes no era un partidario muy entusiasta de dar a conocer la posición de cada autonomía con respecto a las demás y a la Administración Central: cuánto paga en impuestos y cuánto recibe a cambio. Pensaba, con razón, que su publicación no aporta nada, ya que los datos son muy complejos y no permiten extraer conclusiones relevantes.

Tampoco era muy partidario el consejero de Economía y Hacienda de Madrid, Carlos Beteta, que consideraba su publicación como “estéril e inoportuna”. Pero el presidente del Gobierno había prometido hacer públicas las balanzas fiscales, un capricho de sus socios nacionalistas, entre los que José Montilla ocupa un lugar muy destacado. Al final, hemos tenido balanzas fiscales que desde ayer mismo empezaron a convertirse en un elemento fundamental para el agit-prop de los nacionalistas en la negociación de sus respectivas financiaciones.

Cataluña, Baleares, Valencia y Madrid, dos autonomías encabezadas por socialistas, ambas en coalición, y otras dos por el PP, que gobierna en solitario, son las comunidades con mayor déficit fiscal. ¿Qué quiere decir esto? En realidad, nada. Los impuestos en España, y en toda tierra de garbanzos, constituyen una obligación personal, no territorial. Pagan impuestos los ciudadanos, no las Comunidades Autónomas. Los perceptores de rentas altas en Cataluña, Madrid o Extremadura, pagan impuestos de los que se benefician, mediante el gasto público, los que menos ingresos perciben. En Cataluña, Madrid o Extremadura. O en Asturias, Melilla o Canarias. Si Madrid, Baleares, Cataluña y Valencia pagan más que en el resto de las citadas, es porque en aquellas comunidades hay más ricos que en éstas. Así de simple.

Aceptar la lógica que los nacionalistas pretenden extraer de este pozo seco, supondría negar el estado del bienestar. Si negamos el carácter progresivo de los impuestos con el criterio de la territorialidad, no hay ninguna razón para no hacerlo con criterios aún más selectivos. Madrid es la comunidad que más paga, pero aún dentro de Madrid, ¿por qué han de pagar tantos impuestos los vecinos de La Moraleja, El Viso o el barrio de Salamanca para pagar una sanidad pública y una enseñanza que ellos no usan mayormente? ¿Por qué van a pagar los profesionales bien remunerados o los rentistas tanto “expolio fiscal”, como ha dicho el portavoz económico de CiU en el Congreso?

El pasado 21 de mayo, durante una cena a la que Zapatero invitó a los presidentes autonómicos socialistas para tratar el espinoso asunto de la financiación, el honorable José Montilla dejó clavada a la concurrencia con una sentencia lapidaria: "Defiendo la solidaridad, pero no es razonable que los que dan más reciban menos...".

Los socialistas catalanes no entienden que esa es precisamente la gracia del asunto. El mundo al revés: el lobito bueno y los liberales de Esperanza Aguirre defienden un concepto de la solidaridad que se les queda ajeno a los piratas honrados del socialismo español. Impresionante este Montilla. Mira que haber llegado a los 53 años de su vida para descubrir que la solidaridad era esto. Y que el búlgaro era un idioma.


13 julio 2008




La vida continúa

Santiago González

La casualidad ha querido que el calendario de 2008 sea un calco del de 1997. Ayer, a la hora en que el 12º Congreso del Partido Popular vasco se disponía a celebrar su acto de clausura, se cumplían once años justos del hallazgo del cuerpo exánime de Miguel Ángel Blanco, abandonado por sus secuestradores y asesinos con las manos atadas y dos tiros en la cabeza en las afueras de Lasarte. En aquel caluroso sábado de julio, Bilbao acababa de vivir dos horas antes la manifestación más multitudinaria de su historia para tratar de detener lo irremediable. Por primera vez se rompió la convención de silencio que había sido tan características en las convocatorias de los demócratas vascos y las voces de '¡libertad!' se sucedieron como ecos de sí mismas durante casi tres horas en las calles bilbaínas.

La efemérides fue un broche de unanimidad para un Congreso que ya por la mañana había resuelto las desavenencias planteadas por San Gil y sus tres partidarios al dirigirse a las bases con sendas cartas abiertas en vísperas del Congreso. La integración de los críticos en la nueva dirección quitó mucho hierro al tema, como pudo verse en el compacto comité de bienvenida que, capitaneado por el candidato único, acompañaron a Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón y Javier Arenas. Entre ellos, Santiago Abascal e Ignacio Astarloa cuyo pregonado abandono de la vida política va a suponer para el PP –y no sólo en el País Vasco- la pérdida de un dirigente cualificado.

Las palabras de Marimar Blanco constituyeron un elemento de consenso en el obligado homenaje a la memoria de su hermano, al recordar aquella "marea humana" que por un par de horas la unió a la inmensa mayoría en la esperanza, vana, de que los terroristas no se atrevieran a desoír aquel clamor.

El nuevo presidente abordó en sus dos discursos los dos asuntos candentes de las jornadas precongresuales. Mensaje de consumo interno por la mañana con insistentes apelaciones a la unidad y a la vigencia de los principios y, por la tarde, discurso crítico contra la conjura de Ibarretxe consigo mismo para no cumplir la Ley y contra la indefinición de los socialistas. Ambas fueron las mismas pautas que había seguido el discurso de María San Gil cuatro años antes.

Si a Basagoiti le hubiesen dicho hace dos meses que a mediodía de ayer iba a ser elegido presidente de los populares vascos con el 82,3% de los votos, probablemente no lo habría creído. Más del 90% para un candidato solitario es lo que técnicamente se podría considerar un congreso búlgaro. María San Gil obtuvo el 88% en el Congreso anterior, celebrado a comienzos de noviembre de 2004, siete puntos menos de los que había obtenido su antecesor cuatro años antes. Sobre aquel Congreso pesó la negativa del aparato a admitir la candidatura de la malograda Loyola de Palacio, que se había postulado para sustituir a Carlos Iturgaiz.

Es un resultado perfectamente compatible con el ejercicio de la autoridad y es de suponer que las tensiones vividas hasta este fin de semana se vayan diluyendo a partir del lunes. Para los populares vascos, el partido no representa lo mismo que para los valencianos o los madrileños. La intemperie en Euskadi, podríamos decir parafraseando a Neruda, es más aguda y desapacible que otras intemperies. Las catacumbas intensifican los lazos afectivos entre los afiliados y el partido se convierte en una prolongación de la familia. La presidenta ausente fue recordada por todos, citada correcta y protocolariamente por Rajoy y aplaudida con ganas por las bases. La crisis parece ya cerrada.

12 julio 2008



Romancero de ausencias

Santiago González

Aunque los populares vascos siguieron el orden canónico en el desarrollo de su congreso, a saber: discursos inaugurales, discusión de las enmiendas a la ponencia y elección sin sorpresas del nuevo presidente, no parece que entre los 400 compromisarios presentes en el Palacio Euskalduna ni entre los periodistas allí destacados hubiese un interés extraordinario en el debate sobre la ponencia. Vale decir que todo resultaba algo desconcertante, empezando por los horarios. Es ya una convención perfectamente asumida que todo congreso partidario ha de durar como mínimo, dos telediarios: uno para dar cuenta de la inauguración, con repetición en los de la noche y otro para la clausura más o menos apoteósica.

El 12º Congreso de los populares vascos fue un cancionero de presencias y un romancero de ausencias y entre éstas hubo algunas notables. Faltaron María San Gil, que aún es formalmente presidenta de los populares constituidos en congreso y Jaime Mayor Oreja, todavía presidente de honor del PP.

La ausencia de este último es muy notable, si tenemos en cuenta que no ha presentado hasta el momento su renuncia a seguir presidiendo el partido con carácter honorífico. No parece que sea muy compatible la técnica de la espantada con el mantenimiento de la dignidad del cargo. La ausencia de María es más coherente, examinada desde este punto de vista, aunque forma parte de una actuación que en todo este asunto resulta bastante incomprensible, políticamente hablando.

Nada que decir sobre su intuición; los hechos suelen ser más fiables que los pálpitos, pero aceptemos que los caminos de la epistemología son varios e inescrutables. Tampoco sobre su desconfianza hacia el mando y su sentimiento de humillación en la ya lejana discusión de la ponencia para el congreso nacional. La desconfianza es la base del conocimiento científico y la piedra angular de cualquier construcción democrática. La vida interna en los partidos es a veces hosca y desagradable y es muy probable que a Rajoy le faltara algo de mano izquierda en su relación con la presidenta del PP vasco. Tuviera razón o estuviera asistida sólo de razones, María podría haber optado por uno de los caminos más lógicos: haberle presentado a Rajoy su dimisión irrevocable, instándole a constituir una gestora que se encargara de conducir el partido hasta el congreso que termina hoy o plantear batalla política y defender sus convicciones, su ponencia y su candidatura ante los compromisarios. Había una solución intermedia: que no estuviera dispuesta a formar parte de la dirección en los tiempos que vienen, pero se aviniera a pilotar su propia sucesión.

Esto le habría permitido negociar con su sustituto la secretaría general para alguno de los suyos y cumplir hasta el final con sus obligaciones de presidenta. Ella debió acudir al congreso, tomar la palabra en el acto inaugural, dar cuentas de su gestión y despedirse de los compromisarios. Así lo hizo en Valencia Ángel Acebes, que fue uno de los más aplaudidos por la asistencia. La diferencia es que el exsecretario general del PP conserva su capacidad para criticar a la nueva dirección, mientras María San Gil se ha anulado en gestos que iban cimentando su soledad política, patente ayer en la última fila que ocupaban ayer en el Euskalduna los remitentes solidarios con su causa. No volverá, pese a los buenos deseos expresados ayer por Iturgaiz y Barrio, hermosas muestras de wishful thinking. Y es una lástima, porque presidió con mucha dignidad a su partido en sus horas más difíciles y merecía en su adiós un aplauso generalizado. Dentro y fuera de su partido.


11 julio 2008



Calles con alias

Santiago González

Ayer, al cumplirse 11 años del secuestro de Miguel Ángel Blanco Garrido, los periódicos contaban que la Audiencia Nacional había exonerado de responsabilidad a los alcaldes vascos en cuyos municipios hubiera calles o lugares públicos dedicados a terroristas. A quienes las propusieron, porque entonces no era delito; a quienes no las retiraron porque el delito de enaltecimiento del terrorismo no se puede cometer por omisión, según la Sala de lo Penal.

El auto lo suscriben los 16 jueces que estuvieron presentes, de los 19 que componen la sala. O sea, por unanimidad. Creada en 1977 como un tribunal especializado en juzgar los delitos relacionados con el crimen organizado, no puede decirse que la Audiencia Nacional sea un tribunal permisivo en asuntos como éste. Entre las causas de su creación, por ejemplo, está la voluntad de sustraer al juez natural la competencia en delitos de terrorismo con el fin de ahorrarle presiones fácilmente imaginables. La sentencia, sin ser técnicamente sospechosa, es una afrenta para las víctimas del terrorismo. Acátela el Gobierno y busque el remedio por lo contencioso-administrativo.

El pasado 14 de abril, el Ayuntamiento vizcaíno de Zizurkil decidió, a iniciativa de su alcalde nacionalista, retirar los nombres de Joxe Arregi y José Luis Geresta Mujika que ostentaban hasta la mencionada fecha dos plazas de la localidad. Geresta fue uno de los tres miembros del comando que secuestró y asesinó al joven concejal popular de Ermua. Geresta se suicidó un año y cuatro meses después pegándose un tiro en la sien en un descampado de Rentería. No hubo, ni hay y no es probable que haya en el futuro en Zizurkil una calle dedicada a Miguel Ángel Blanco.

Se da, además, un agravio analógico. La Ley de la Memoria Histórica dispone la desaparición de los nombres y símbolos franquistas y de la guerra civil del callejero. Resulta extraordinario que crueldades más lejanas en el tiempo sean tratadas con mayor rigor que los crímenes de antes de ayer. Esa memoria de relación inversa al tiempo transcurrido es, las más de las veces, una inequívoca señal de Alzheimer. Por otra parte, está clara para todo el mundo la razón por la que había nombres y símbolos franquistas en nuestras calles: declaró una guerra, la ganó e impuso una dictadura. Lamentable, sí, pero son hechos. ETA es una banda terrorista, que no sólo no ha vencido a la democracia española, sino que ya ha sido derrotada por ésta, según la versión oficial, quizá algo optimista en este sentido. La derrota de una organización terrorista no puede producirse sólo por la evidencia de que el Estado tiene más recursos. También debe ser una derrota política y eso presupone que la Euskadi del futuro no pueda ser vista como el fruto de la lucha de los terroristas. Hay que rechazar el perverso juego de inversión que supone considerar a los asesinos como víctimas y menos aún como benefactores de la humanidad. Calle del Doctor Fleming, Avenida de Txapote; Plaza de Colón, Jardines de Josu Ternera. A partir de ahí no habría impedimento para generalizar los homenajes: Travesía de El Arropiero, Carrer de Jack el Destripador. Da igual un nombre ilustre que un alias.

Nunca estará derrotada una banda a la que se den motivos razonables para creer que su lucha y su sacrificio han valido para algo más que para convertirles en asesinos. Una sociedad que exalta en sus lugares públicos el nombre de los victimarios ha optado por la derrota moral, ha dimitido de sí misma y no puede ser una sociedad democrática, formada por personas libres e iguales.

09 julio 2008




Cartas como ‘christmas’


Santiago González

Benjamín Franklin dejó claro que “nada hay seguro en esta vida, salvo la muerte y los impuestos”. No hay razón para que en ese plural inclusivo no quepa el llamado ‘impuesto revolucionario’. Es más, a ninguna de las gabelas que pagamos a la Agencia Tributaria o a las Diputaciones Forales le cuadra tan bien como a la exacción terrorista la sentencia citada. El impuesto revolucionario casa mejor con la muerte (su castigo alternativo) que el Impuesto de Bienes Inmuebles, pongamos por caso, que sólo acarrea un recargo y, en el peor de los casos, una multa.

También cumple mejor que los impuestos convencionales la condición de inevitabilidad que le impuso Franklin. El impuesto de Sucesiones, por ejemplo, está llamado a desaparecer, pero el impuesto revolucionario es para siempre: se paga en épocas normales y también durante las treguas. Y si es primer viernes y se ha de comulgar. El cartero llama dos veces, escribió James McCain. El de ETA, una vez al mes, pero eso sí, todos los meses.

Vuelve con fuerza la extorsión y el cartero reparte cartas a manta, como ‘christmas’ en navidades, Grande-Marlaska y Garzón han ordenado algunas detenciones y otras comparecencias, entre las que destacan las de las hermanas Bruño, el consejero delegado de Sidenor, su anterior presidente, el exviceconsejero de Interior, Sabino Arrieta, y el empresario Jesús Guibert, que fue secuestrado en 1983 y pagó rescate a los Comandos Autónomos Anticapitalistas, sin que haber aforado a estos le exima de pagar a ETA. No son gente de honor. Ni siquiera venden protección.

Ahora que han vuelto las cartas y la Audiencia Nacional llama a declarar a los paganos, la portavoz de Ibarretxe dictaminó: “Las personas extorsionadas por ETA son víctimas, y sólo ETA es culpable de la extorsión”. El consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, se mostraba coincidente, al acusar a Garzón de estar "convirtiendo en delincuentes" a quienes son víctimas del chantaje, cuestión que "nadie entiende". En 2004 se produjo un escándalo cuando el juez Andreu llamó a declarar a los grandes cocineros vascos y así.

Ahora que caminamos venturosamente hacia un estado laico, bueno será que empecemos a dar al césar lo que es del césar. Entregar dinero a una organización terrorista para que ésta siga existiendo y actuando como tal, es un delito, de lo que se trata en el Código Penal y no procede confundirlo con las bienaventuranzas o los misterios gozosos del Rosario, que se estudian en el Catecismo, a ver si aclaramos los conceptos. Aunque la portavoz de Ibarretxe no lo sepa, pagar es un delito, no una obra de misericordia.

Otra cosa es que el pagano sea un delincuente o no, que al cometer el delito concurriera en él la circunstancia eximente de ‘estado de necesidad’. Entre quien paga voluntariamente y quien lo hace movido por un miedo invencible, hay una gama amplia de relación con el delito. Es el juez quien tiene que determinarlo.

La sociedad vasca debería afear su actitud a los paganos y ensalzar a los empresarios que se niegan. Con el dinero que aquellos pagan para comprar su libertad, ETA compra más muerte que administra a quienes no tienen capacidad de elegir: los miembros de los Cuerpos de Seguridad y los concejales del PSOE y el PP, por poner ejemplos.

Ahora que Garzón está en el tema, a ver si tira del hilo que cuelga en el Bar Faisán, para saber quién fue el policía que dio el ‘queo’ al dueño: cuídate, que por ahí te andan buscando. Ilustrísima, anímese, ande.


07 julio 2008




El asunto ausente

Santiago González

Allá cuando el bajofranquismo, Forges publicó un chiste en Hermano Lobo, en el que un jerarca del régimen anunciaba: “Aquí, las cosas claras. Llamaremos al pan, ‘zusf’ y al vino, ‘frolo’”. El 15 de abril de 2004, durante su primer discurso de investidura como presidente del Gobierno, Zapatero invocó tres veces la palabra ‘transparencia’: para recordar que era un compromiso, anunciar que iba a “implantar la máxima transparencia en la gestión de lo público” y anunciar una Ley sobre los medios del comunicación públicos con la que “avanzaremos claramente en la transparencia del ejercicio del poder público”.

Bastaría cambiar al subsecretario franquista por el secretario general del PSOE para actualizar el viejo chiste: Vamos a implantar la máxima transparencia en la gestión de lo público: Por eso, llamamos ‘crecimiento débil’ a la crisis, ‘el recurso’ al agua, y al trasvase, ‘transferencia’. No es que acepten los trasvases de agua, no. “Mientras yo sea presidente”, había prometido Zapatero. Lo que sí aceptan, son “aquellas transferencias del recurso del agua a través de las infraestructuras hidráulicas necesarias que sean viables económica, sostenibles medioambientalmente y que sean aceptadas socialmente”. Y pensar que los romanos a todo eso lo llamaban ‘acueductos’. Qué simpleza, hay que joderse.

En sus ‘Vidas paralelas’ tuvo a bien Plutarco contar que Alcibiades era dueño de un hermoso perro que le había costado carísimo y admiraba a los atenienses. Un buen día, “le cortó la cola, que era bellísima. Reprendiéronselo sus amigos, diciéndole que todos lo criticaban por lo hecho con el perro, y él, riéndose, respondió: “eso es lo que yo quiero, que los atenienses hablen de esto, para que no digan de mí cosas peores”.

Zapatero ha dado unos vistosos recortes a la cola del perro en el 37º Congreso del PSOE: la paridad en la Ejecutiva, el ascenso de la joven Pajín a la Secretaría de Organización –otro record- y un surtido variado de laicismo, aborto y eutanasia, para ver si pica el PP o, al menos, se cabrea Rouco. El Congreso ha contenido dentro de los límites de lo razonable las propuestas maximalistas de las bases. No así con la descabellada resolución sobre la inmersión lingüística en las lenguas cooficiales. ¿Podrá Patxi López defenderla como candidato a lehendakari? Pero aun los ciudadanos que estamos de acuerdo con las primeras cuestiones, no hablamos en casa ni en el bar sobre el insoportable bodegón de crucifijo y evangelios, frente al que los ministros juran o prometen.

Hablamos de otras cosas. Ayer conocíamos que el salario medio ha descendido en términos reales un 0,7% en 2006, la segunda mayor caída entre los 30 países más desarrollados del mundo. Es un dato que se suma a la caída del índice de producción industrial, al desplome de las matriculaciones de coches, del índice del comercio minorista, de la confianza de los inversores y la de los consumidores, al record de la inflación y a la destrucción de empleo. La escalada del Euribor va a hacer que 120.000 familias españolas dejen de pagar sus hipotecas hasta el final de año. Es cierto que el precio del petróleo y la crisis de las hipotecas subprime que están en el origen del desastre son factores exógenos, pero también lo es que las consecuencias están siendo peores para la economía española que para las de nuestro entorno.

Fue un asunto ausente en las discusiones congresuales, pero el secretario general lo rozó en su discurso final, para afirmarse en la superioridad moral del socialismo: nosotros nos preocupamos, ellos se regodean.


05 julio 2008