17 junio 2016

Gistau en COPE


David Gistau: La política corrompe a las personas y les llena la cabeza de ideas pervertidas. Tomemos como ejemplo el episodio de Albert Rivera y el dirigente del PP que ofreció llevar en su coche a Irene Montero. A Rivera le vienen con el cotilleo de que la principal asesora de Iglesias ha sido vista subiendo a ese coche, que resultó ser el de Ayllón. ¿Qué es lo que pensaría una persona normal, sana de mente, al enterarse de ese chisme? UUUuuuuuuyyy, aquí hay tomate, están liados... Cosas así. ¿Qué es lo que piensa Rivera? Que Ayllón y Montero se fugan para conspirar contra él.

Tan joven, y Rivera ya tiene atrofiado el hemisferio cerebral del romanticismo. A mí, por ejemplo, me habría hecho ilusión pensar en un amor de montescos y capuletos. Que, en la España de la polarización, un enamoramiento repentino podía hacer que a dos enemigos se les derritieran de pronto los odios y los prejuicios. Como cuando Pocahontas se enamoró de un oficial inglés.

Si Rivera se equivocó por exceso de suspicacia, yo me habría equivocado por exceso de sentimentalismo. Porque las cosas a veces son tan sencillas como lo parecen. Salen dos personas de una reunión, una le comenta a la otra que llega tarde a una cita y a ver dónde encuentro ahora un taxi, y la que tiene coche le dice: "Anda, sube, que me pilla de camino". Los cronistas parlamentarios sabemos que los odios cruzados entre los políticos a menudo están teatralizados. En la vida real, son personas que se toman un café juntas y hasta se llevan en coche si no hay taxi. Quién sabe, a lo mejor tiene razón mi parte romántica y, a veces, hasta ocurre que dos políticos de partidos rivales se gustan y se suben juntos a un coche para meterse en un hotel. Prefiero pensar eso a que se fugan para hacerle la pinza a Rivera, porque eso suena a postura rara en la cama.

13 abril 2011

La segunda de Garzón
Santiago González
Al recibir la demanda de Garzón contra el Tribunal Supremo por violar sus derechos, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha debido de tener sensaciones encontradas. Una primera y muy notable porque la demanda enviada por Garzón a Estrasburgo, al parecer no iba firmada. No es improbable que se la devuelvan con el fin de que subsane tan lamentable ausencia. Llama mucho la atención que haya podido tener este despiste, un hombre al que no se olvidó firmar ninguna de las cartas que desde Nueva York envió a Querido Emilio a propósito de la financiación de sus cursos. En una de ellas podríamos decir que sobrefirmó, al añadir a su nombre “magistrado-juez de la Audiencia Nacional”, tan lejos de su jurisdicción y tan sin venir aparentemente a cuento.

En segundo lugar, por lo vistoso del asunto: una demanda que se plantea de manera tan evidentemente preventiva, antes de que se haya producido ninguna sentencia del TS que haya lesionado algún derecho de Baltasar Garzón. En tercer lugar, ha tenido que sonarles mucho el nombre. Baltasar Garzón Real es el único juez europeo cuyas actuaciones han motivado dos condenas del Tribunal de Estrasburgo contra España. La primera, a demanda Rafael Vera Huidobro, ex secretario de Estado para la Seguridad. España fue condenada por falta de imparcialidad subjetiva del juez instructor, es decir, de Baltasar Garzón. Si se salvó la instrucción fue porque al llegar el caso GAL al Tribunal Supremo, el juez Móner orilló la instrucción de Garzón y emprendió otra nueva a partir de cero. Bueno, a partir de cero, no, había pruebas que estaban en la instrucción de Garzón y es de esperar que no estuvieran contaminadas por ella, porque en tal caso, la falta de imparcialidad subjetiva se convertiría en objetiva.

La segunda condena se produjo el pasado 8 de febrero y condenaba a España por no haber investigado la denuncia de torturas planteada por Aritz Beristain, detenido en San Sebastián el 5 de septiembre de 2002, trasladado a la Audiencia Nacional, donde Baltasar Garzón ordenó su ingreso en prisión. No hay quién dé más.
Y ahora, lo del caso Gürtel, que ya empezó mal, con Garzón ordenando la detención de Francisco Correa y sus colaboradores Pablo Crespo y Antoine Sánchez, el 6 de febrero de 2009. Era viernes y los detenidos quedaron en maceración durante todo el fin de semana, en calidad de ‘imputeados’, mientras el juez se iba a cazar y a cenar en Andújar con el Ministro de Justicia, Bermejo, el comisario general de la Policía Judicial, Juan Antonio González y la fiscal Delgado.

El magistrado del TS Alberto Jorge Barreiro, uno de los más destacados integrantes de la izquierda judicial, ha declarado la apertura del juicio oral con un auto riguroso sobre la actuación del superjuez al intervenir las conversaciones entre los procesados y sus defensas en detrimento de éstas. “le resultó indiferente” que las conversaciones no tuvieran otro contenido que las estrategias de defensa. Lo decía el artículo  51.2 De la Ley General Penitenciaria: “Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor (…) se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo.”

10 abril 2011


¿Comprar la paz?
Santiago González
Una manifestación numerosa recorrió ayer las calles de Madrid en petición de que ETA no esté presente en las elecciones el próximo 22-M. Era una manifestación preventiva. Normal. Después del 22 de mayo solo quedaría el recurso de la queja. Ante la convocatoria de ayer, el Gobierno y su partido se habían puesto de perfil: renunciaron a su competencia de inscribir o denegar la inscripción de la nueva marca de Batasuna y se la endosaron al Tribunal Supremo. A partir de ahí se entiende que la manifestación dejaba de ser una exigencia al Gobierno para constituir intolerable presión hacia el Supremo. Sólo la de las víctimas, ojo. No consta que ningún dirigente socialista haya manifestado reparo parecido a las manifestaciones convocadas por la izquierda abertzale en Bilbao los días 19 de febrero y 2 de abril y llama poderosamente la atención el doble discurso de acatar el auto del Supremo y reivindicar los votos discrepantes al mismo tiempo. Soplar y sorber, sus falacias desembocan necesariamente en la aporía. Seamos indulgentes con los problemas del Gobierno. Los preveía Montesquieu en su magnífico libro ‘Grandeza y decadencia de los romanos’: “Las faltas cometidas por los hombres de Estado (…) a menudo son consecuencias necesarias de la situación en que se hallan; y los inconvenientes dan origen a otros inconvenientes”.
Lo que está en juego es importante. No sólo porque los ayuntamientos son una base logística importante y garantía de dinero público para sus futuras movilizaciones, sino, muy especialmente porque se dilucida el relato que ha de quedar después de tantos años de infamia, de tanto miedo, de tanta sangre derramada.
Las víctimas saben que la paz sin derrota de los terroristas es el empate de Azkoitia: la experiencia de Pilar Elías de tener en los bajos de su casa la cristalería del asesino de su marido, cuya mujer se quejaba de la impertinencia de la víctima por sostenerle la mirada: “Es que esta señora no tiene ninguna humildad”. No cabe un quid pro quo, como no cabía después de la guerra por antonomasia, la Segunda Guerra Mundial. La paz era un gran objetivo para una Europa exhausta, qué duda cabe, pero sólo si iba precedida por la derrota del nazismo. Eisenhower se negó a ver al general Jodl hasta que éste hubo firmado la rendición incondicional. Entonces entró en la sala y sin preámbulos, preguntó: ¿Han entendido ustedes los términos de su rendición incondicional y están dispuestos a cumplirlos? Jodl se levantó, se cuadró y asintió con la cabeza. Eso fue todo.
Es sólo una analogía, pero valga para entender las razones de las víctimas: no sin la disolución  de ETA, no sin que asuman que la historia de ETA es la expresión del mal que a veces aflora en la historia de la humanidad: Por eso debe ser derrotada y condenada su historia. El modelo de negociación con los piratas del Índico no puede ser el patrón para comprar la paz a ETA. Lo explicaba también Montesquieu en la obra citada: "Unas veces la cobardía de los emperadores, otras la debilidad del Imperio, impulsaban a comprar con dinero a los pueblos que amenazaban invadirlo. Pero la paz no se puede comprarse, pues quien la ha vendido se encuentra con ello en mejores condiciones para volver a hacer que se la compren…”

14 marzo 2011


Ah, las encuestas
Santiago González
Han pasado 14 meses desde que Zapatero inauguró el semestre de su presidencia europea, pero podrían haber sido 14 años, los mismos que necesitó Felipe en La Moncloa para recibir la carta de un joven que le decía desde que tengo uso de razón no he conocido a otro gobernante que usted. El tiempo que iba desde la asunción del poder en estado de gracia hasta aquella legislatura agónica 93-96; desde aquella promesa “el poder no me va a cambiar” hasta ver en qué más podemos cambiar para conservar el poder un poco más.

No hay que hacer grandes cálculos para entender la racionalidad de la supresión del mitin de Vista Alegre. Hace un año se lo habrían disputado y ahora los candidatos temen que la estrella acalle palmas y sofoque gritos de apoyo. Es el quinto líder mejor valorado, seis centésimas por encima de Cayo Lara, el sexto candidato a la presidencia en las preferencias ciudadanas, con el 7,3% de los votos. Rubalcaba le da un baño en honestidad y como defensor de los valores constitucionales en las creencias ciudadanas, no diré más. La oposición aventaja al partido del Gobierno en 16 puntos y medio. Y eso sin hacer nada, tal como se quejan los socialistas. ¿Qué sería si hubieran hecho ‘algo’?

Se lo ha ganado a pulso. Zapatero ha vivido de las rentas de un optimismo injustificado que en su día suscitó en once millones de españoles. Su gran mérito ha sido sostener el cascarón de su proyecto sobre una base inestable de palabras de significado errático. Hay algo de injusticia en que su partido y sus votantes se le rebelen ahora, cuando lo que revela el caso Zapatero es la falta de controles que la democracia española y sus partidos políticos, en este caso el socialista, tienen para que una selección de gobernantes como ésta se mantuviera durante ocho años en el poder con gran contento de una y otro.

Hoy los candidatos rechazan las ayudas de su líder mientras el PP paseará al suyo cuanto pueda. Tiene  cierta gracia la indignada impostación con que el PSOE culpa al partido rival de querer convertir unos comicios locales en un plebiscito a Zapatero. Fue el PSOE el que convirtió las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 en un plebiscito para la monarquía. Al día siguiente por la mañana, Benigno Bascarán izaba la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Eibar, el 14 se hacía lo propio en Madrid y Barcelona, ciudades en que la victoria de los candidatos republicanos sobre los monárquicos había sido aplastante, Alfonso XIII asumió públicamente que no tenía el amor de su pueblo y anunció su marcha hacia el exilio. La República había quedado proclamada.
Habría que remontarse a 1979 para encontrar unos resultados electorales como los que las encuestas predicen a los socialistas 2012, será en las municipales donde se juegue la continuidad de Zapatero, ese arcano de nuestra democracia que sólo conocen el presidente, su esposa y un socialista no identificado. En ningún caso la decisión puede pasar de mayo. Si hay relevo necesitará rodaje. Si finalmente es él, dará lo mismo, pero cada mes se pondrá todo un poco peor que el anterior.



12 marzo 2011


No way out
Santiago González
El lehendakari ha calificado de “muy importante” el comunicado de ‘Sortu’. Basa su optimismo en el rechazo de los planes para atentar contra él. No se ha preguntado por qué no rechazaron los asesinatos que sí perpetraron. También le parece importante que el nuevo partido haya dicho: “la paz no tiene precio político”. Con esta frase nos metió Zapatero en la negociación de 2006. Patxi López debería completarla: “pero la política puede ayudar a traer la paz”. Diálogos para la paz. Mafalda y su amigo Felipe salían de clase recitando frases de su primer día de escuela: “mi mamá me mima”, “mi mamá me ama”. “Lo bueno de venir a la escuela”, razonaba después, “es que ya podemos mantener conversaciones de cierto nivel literario”.
Ah, la sensibilidad para las metáforas. Lástima  que afecte al lehendakari, ahora que el presidente parece haberse curado de aquellos excesos con expresiones impecables: “Tienen que saber que con ETA viva tendrán dificultades”, y que el portavoz en funciones, Ramón Jáuregui, sostenga la misma actitud: “la democracia tiene derecho a dudar” y “la única vía segura (para Sortu) es el fin de ETA”.
 “Muy importante” fue la detención el otro día del comando Otazua, y la sexta caída de la cúpula de ETA, la noche del jueves pasado.  Estos son los hechos que nos acercan a la paz, no las palabras de un comunicado de Sortu. “Yo sólo creo en la guerra psicológica”, decía con una maza enorme el legionario Monosabius en una historia de Asterix.
Los hechos son más convincentes que las palabras, muy especialmente desde que hace seis años dijo Zapatero que éstas han de estar al servicio de la política y no al revés. Y si si así de relativistas están las huestes democráticas, ¿cómo es posible que Patxi López considere tan importante un comunicado de Sortu?¿Porque sus palabras las avala Batasuna?

El razonamiento sigue el camino de la virtud de las aporías clásicas, otra de las cuales lleva a algunos socialistas, incluido el lehendakari, a considerar que la negociación de 2006 fue un triunfo democrático y una derrota para ETA. Si esto fue así, ¿por qué no repetirla ya mismo para debilitar al terrorismo un poco más?

Ayer, el portavoz de la izquierda abertzale, Txelui Moreno, se expresó con el lenguaje de siempre. Él, uno de avalistas de Sortu, que reservó el salón del hotel Tres Reyes de Pamplona para la presentación del invento en noviembre, no quiso suscribir ayer el rechazo de sus patrocinados a los planes contra el lehendakari. Todo son filtraciones  y él no se cree nada: ni que tuvieran 200 kilos de explosivos y armas, ni que fueran a atentar contra López. Él sólo opina sobre hechos objetivos, a saber: denuncias de torturas y una posible violación.  ¿‘hecho objetivo’ y ‘posible violación’ son expresiones compatibles? Y, sobre todo: si la izquierda abertzale a la que representa el Moreno de esta copla no pertenece a Sortu, como él mismo, y se ha quedado a esta orilla del Jordán, ¿dónde está su interés para el objetivo de la paz? Todo esto, ¿no era el producto de una reflexión colectiva de la IA y una voluntad mayoritaria de la misma? Lehendakari, se ha metido usted en una calle sin salida, que eso es la aporía en términos de razonamiento. No way out.

11 marzo 2011


Un pasito palante
Santiago González
Hay en la nota de prensa de los legalizandos algunos aspectos curiosos. No se debe negar el derecho que reclaman en el punto primero del comunicado a encauzar los proyectos “independentistas y socialistas” a través de una oferta electoral. Nuestro sistema no contempla esa limitación. Ahí están para demostrarlo Aralar, EA, ERC y los que pudieran venir. No es la ideología socialista o la aspiración independentista lo que choca con la Ley de Partidos, sino la muy documentada presunción de que Sortu es la continuación de Batasuna.

Aceptamos como animal de compañía que el rechazo de Sortu a la violencia no es equidistante “entre distintas vulneraciones de derechos humanos”. Cierto que no lo son. Veamos cuántos librillos de papel de fumar emplean al cogerse el calificativo en los planes del comando Otazua para atentar contra el lehendakari: “Desde el respeto a la presunción de inocencia (…) y ante la filtración de supuestas y presuntas planificaciones”, entre las que, “al parecer”, figura la de López, “nos reafirmamos en nuestro rechazo de cualquier acto de violencia”. Si están hablando de un acto de violencia concreto, el asesinato de López, afortunadamente en grado de tentativa, ¿por qué no rechazan el acto preciso, en lugar de un genérico “cualquier acto”?

Veamos que la distancia para hablar de las presuntas torturas a los miembros del comando, no es, efectivamente, la misma, las “supuestas” y “presuntas” dejan paso a la esplendente convicción moral: “las nuevas y graves denuncias de episodios de tortura y el mantenimiento de la persecución política y judicial contra militantes independentistas”. Volvamos al punto 1º: los miembros del comando Otazua no han sido detenidos por independentistas, sino por terroristas y asesinos, presuntos por ahora, naturalmente.

Digamos ya que sí es un paso ese rechazo  de un hecho del pasado, porque a él se encadenan otros de manera irremediable. Es muy raro que rechacen el atentado que no ha llegado a materializarse y que no digan ni Pamplona sobre los que sí perpetraron (presuntamente) estos ‘militantes independentistas’: los del inspector Puelles y el brigada Conde. Y por supuesto, los otros 856 asesinatos consumados que tiene ETA en su debe, nada presuntos, por cierto. Deben hacer el esfuerzo. Ese paso positivo les obliga moralmente a dar otros 858 con la misma lógica. Que rechacen todos y cada uno de los crímenes perpetrados en el pasado. El relato democrático no puede basarse en la idea de que ni uno sólo de los asesinatos estuvo justificado ni pueden invocar una negociación sobre tanta sangre derramada.

Las almas bellas tendrán razón esta vez al decir que “es un pasito”, pero deberían reparar en este aspecto de la cuestión: sin la última advertencia de Zapatero, “Sortu no es viable si ETA sigue viva”, los responsables del nuevo ma non troppo partido no lo habrían dado. O sea, que el escepticismo ante sus buenas intenciones da mejores resultados que la credulidad. El presidente debería perseverar en su mensaje por razones  éticas y, si eso no le basta, por motivos prácticos.              

07 marzo 2011




EA se evapora
Santiago González
Los más antiguos afiliados de Eusko Alkartasuna deben de estar en un ay, viendo la deriva del partido que fundaron en torno a Garaikoetxea para condensar las esencias del abertzalismo con un toque amable de socialdemocracia. ¡Qué pensarán a estas alturas algunos pioneros como Cuerda, eterno alcalde de Vitoria, antes de la ruptura del 86, después de la misma y cuando, harto ya de estar harto, volvió al PNV, siguiendo la tradición histórica de los escindidos: volver al tronco madre. O como José Antonio Rekondo, aquel alcalde de Hernani que tanto valor cívico echó frente a la tropa que finalmente se hizo con el control del Ayuntamiento de su pueblo. Que diría, si pudiera decir algo, el viejo Imanol Murua, alcalde de Zarauz y diputado general que se opuso al chantaje de ETA y su brazo político sobre la autovía de Leizarán, para ver como el PNV y el PSE pastelearon con HB el trazado que a Lurraldea le salió del pizarrín. Qué pensará Usua Busca, concejal de EA en Zumarraga, que amadrinó a la hija póstuma de Manuel Indiano y tuvo que dimitir acosada por esta Batasuna a la que ahora amadrina su partido. ¿Cómo llevará todo esto Rafa Larreina?¿Y el mismísimo Garaiko?
Hay algo de justicia poética en este final que Eusko Alkartasuna se ha trabajado con tanta incompetencia. Sus renovadas alianzas electorales con el PNV y el generoso acomodo que éste les habilitaba en sus listas, les daban siete parlamentarios cuando en ninguna encuesta superaban los cuatro. Es verdad que tanta placidez era un prólogo de muerte dulce a medio plazo. Rompieron el acuerdo, se presentaron en solitario y obtuvieron un solo escaño.
Eusko Alkartasuna ha cambiado su estrategia. Ha pasado de poder elegir ubicación en las listas del PNV a soportar que  su nuevo socio disponga cómo van a ser las candidaturas  de EA y qué puestos van a ocupar en ellas. Así figuraba en un documento ocupado el mes pasado a Gorka Mayo Hermoso, un miembro de Ekin con un nombre capaz de inspirar a Tarantino una película de gángsteres con homólogos afines: Abril Florido, Marzo Ventoso y otros del mismo campo onomástico.
EA está viviendo su trance agónico. El partido que se escindió del PNV se evapora a ojos vista, en aplicación estricta de un principio aerodinámico no falsado hasta la fecha: cada vez que un partido democrático diseña una estrategia para habilitar una pista de aterrizaje para terroristas, la obra no consigue atraer a estos y se convierte en pista de despegue para el personal de tierra. Tanto esfuerzo para conseguir que Batasuna condene los asesinatos de ETA, por ejemplo los del inspector Puelles y el brigada Conde, para acabar condenando ellos mismos la detención de sus asesinos. ETA prohibió hace dos años a su tropa la condena de sus atentados, se ratificó en el pasado mes de noviembre en que la estrategia armada no está en cuestión. No hay un resto de gratitud en las palabras de la banda terrorista para su caballo de Troya. Sólo el preciso desdén: EA es un partido de una “gran debilidad ideológica y una práctica política lamentable”. Lo demás vendrá por su pie, cuestión de tiempo. Larreina, que es hombre de fe, podrá rezarles el responso.

06 marzo 2011




Tontos útiles
Santiago González
Pasa uno parte de su vida enterrando viejos lugares comunes que de repente remozan y vuelven a la actualidad. Un suponer, el comunicado suscrito ayer por la izquierda batasuna y sus tontos útiles: Eusko Alkartasuna, Aralar y Alternatiba, que es ese destilado de Ezker Batua encabezado por Oskar Matute, prueba empírica de que lo de Madrazo era aun susceptible de mejora. Completaban el cortejo los sindicatos abertzales y grupos menores de la causa.
El texto es un tratado de epistemología abertzale en solidaridad con los presuntos asesinos del brigada Luis Conde en Santoña y el inspector Eduardo Puelles en Arrigorriaga. Lo publican la misma mañana en que nos enteramos de la determinación con que volvieron una noche y otra a cambiar la bomba-lapa hasta que consiguieron colocar una que funcionó    el 19 de junio de 2009.
Y ahora esta tropa se solidariza con los presuntos, considera que el Estado ha ejercido contra ellos “una violencia extrema” para “asfixiar la ilusión que florece en Euskal Herria” por los anuncios realizados por la organización ETA”: “Pensamos que es inadmisible que haya detenciones y torturas en un proceso resolutivo de un conflicto. No aceptaremos que en Euskal Herria se realicen más  detenciones por razones políticas, ni situaciones como la incomunicación, ni la aplicación de la más brutal violencia con objetivos políticos”.
Las detenciones y torturas son, en sus modestas opiniones, inadmisibles en un proceso resolutivo. Son también una falta de educación, abundemos en su favor, pero, ¿serían pertinentes en otro momento?¿Es la tortura un mal de Cuaresma, pero una bendición del cielo cuando se produce por Pentecostés? Sortu no suscribe este manifiesto, quizá por esa timidez a comprometer su firma sin haber alcanzado todavía el estatus legal que pretende, aunque sus dirigentes, militantes y votantes se sienten representados por la Izquierda Abertzale.
Tres partidos con representación parlamentaria consideran que la aplicación de la ley es una violencia brutal para asfixiar sus ilusiones en un comunicado que está ética y conceptualmente dos peldaños por debajo de los estatutos de Sortu. Consideran en el mejor de los casos que la violencia del Estado y la de ETA eran la misma cosa en un juego de espejos y que el alto el fuego de la banda terrorista nos ha colocado ante la evidencia: aquí no hay más terrorismo que el del Estado. Si ETA ha decretado un alto el fuego, ¿quién es el Estado para llevarle la contraria y empeñarse absurdamente en aplicar la ley, una ley que, por española, es la expresión de la más brutal violencia? Y todavía pretendemos que Sortu se atreva a condenar estos dos asesinatos y los 856 anteriores cuando partidos perfectamente legales reclaman la impunidad para sus asesinos.
Eusko Alkartasuna ha iniciado su segunda caída libre, en esa reiterada actitud de saltar de la sartén para caer al fuego. Alternatiba, en su escala, se empeña también en su segundo intento, mientras Aralar lucha para devolver a Batasuna los votos y la representación prestada. Los tres juntos plantean una estrategia que, si les sale bien, les llevará a disolverse en el partido resultante, que será Batasuna, llámese como se llame en el Registro de Partidos, sin alterar su esencia ni su cantidad. Tontos útiles, un sintagma en el que el calificativo trata inútilmente de redimir al sustantivo. 

28 febrero 2011




El ‘sortu’ de Venus


Santiago González
 ‘Sortu’ significa ‘crear’ o ‘nacer’. Su anagrama es un sol naciente, y su imagen, ‘El nacimiento de Venus’ que se exhibe en la florentina Galería de los Uffizi. Ahí está la criatura, en pelota picada entre la espuma, saliendo de la concha (venere, de ahí su nombre) y auxiliada en todo momento por gente de la ilegal Batasuna que tiene su protagonismo en el parto de las aguas, según la representación de Botticelli: los angelotes que soplan, la abogada que le tiende el manto, y los que no están en el cuadro: el ginecólogo, la matrona, los redactores de los estatutos, todos batasunos. También están las estrellas invitadas: el constitucionalista español y el juez que puso en libertad a Usabiaga para el cuidado de su anciana madre, en un auto delirante, que advertía al mismo tiempo del riesgo de que reincidiera en el mismo delito que lo había llevado a la cárcel: reconstituir la ilegalizada Batasuna, una profecía autocumplida de Baltasar Garzón. Tenía razones el ex juez de la Audiencia Nacional para temerse que el excarcelado no iba a emplear su tiempo en llevar a su madre de paseo, sino en quedar con la cuadrilla, Iruin y Rufi, para hablar del tema. La vida moderna es en sí misma una extraordinaria paradoja, como un auto de Garzón: éste, sin ir más lejos.

Los informes policiales acreditan sobradamente todo esto. También dan  fe de que la presentación del “nuevo proyecto político y organizativo de la izquierda abertzale”, realizada en el Hotel Tres Reyes de Pamplona, el 27 de noviembre. Los maestros de ceremonias fueron Rufi Etxeberria y la alcaldesa de Hernani, Marian Beitialarrangoitia, y tuvieron detrás unos coros que ni los del Ejército Soviético en los años de esplendor del Bolshoi: cerca de un centenar de personas detrás, de las cuales, las FSE identificaron a 92 como “relacionadas con órganos de dirección de HB/EH/Batasuna”, las tres marcas de la cosa expresamente ilegalizadas por sentencia del Supremo el 27 de marzo de 2003.

Todavía no se ha pronunciado el alto tribunal sobre el asunto, pero la criatura ya tiene hecha la campaña electoral. Nunca tantos soplaron tanto a favor de una candidatura. Nunca se expresó tanta fe en unos estatutos no leídos, ni en una presunta voluntad de ETA de abandonar la violencia que la banda terrorista jamás ha insinuado.

Éste es un problema para el nuevo ‘proceso’. La mera posibilidad de que una parte de ETA rechace la idea de abandonar y lo exprese como suele, tiene que inquietar no poco al Gobierno, que no puede permitirse más riesgos, aparte de los que ya arrostra. Rubalcaba no cree que haya división en ETA, pero el futuro no es una ciencia. ¿Y si tiene razón Jáuregui?

La nueva Batasuna, o nueva marca blanca están ya en marcha y, pese al énfasis gubernamental ya ha recibido un regalo inapreciable: la propaganda. Hoy se siente mucho más fuerte que hace tres meses y su listón va a estar más alto. De una posición agónica ha pasado a ocupar el centro del debate político español, por no hablar del vasco: el lehendakari ha completado brillantemente una ronda de conversaciones con los partidos vascos para hablar de ‘Sortu’ y, coherentemente, el presidente del PNV le ha exigido  que acorte la legislatura y convoque elecciones autonómicas en el momento en que lo que venga sea legalizado.

No hay que extrañarse de nada. Las mitomanías de hoy se alimentan de las mismas paradojas que la mitología clásica: Después de todo, Venus nace virgen en su concha y a nadie le sorprende que, a pesar de su falta de experiencia, estuviera predestinada a ser la diosa del amor y a prestar su nombre, ay, a las enfermedades venéreas.

23 febrero 2011


Chaves se explica
Santiago González
El vicepresidente tercero del Gobierno se está revelando como un personaje clave en estos tiempos, en los que la tragedia queda aliviada, y aun podríamos decir que redimida, por la farsa. Ayer, el PP pidió su cabeza en el Senado y yo espero de todo corazón que el Gobierno esté en su mejor tradición respecto a las peticiones del PP: hacer oídos de mercader.
Un columnista no puede imaginarse la vida sin Manolo Chaves. Este ángel fieramente humano de la Junta, un híbrido de don Tancredo y Buster Keaton, ya había dado muestras de su talento cuando el caso de la empresa Matsa. La Junta por él presidida dio con su voto una subvención de diez millones a la citada compañía cuya apoderada era Paula Chaves, en abierta vulneración del artículo 7.1 de la Ley de Incompatibilidades 3/2005 de 8 de abril, aprobada por un Gobierno suyo.
¿Está mal? Sí, pero sólo si concurren las circunstancias siguientes: que Chaves fuera presidente de la Junta de Andalucía en la fecha de la subvención; que fuera al mismo tiempo el padre de Paula Chaves; ésta fuese apoderada de Matsa, gestionara con poder de la empresa ante la Junta presidida por su padre una subvención y la Junta se la diera. Dirán que se cumplen todos los supuestos, pero valga como atenuante el hecho de que este mundo es un pañuelo.
No dio respuesta Chaves a este asunto y no había razón para esperar una explicación a lo de los EREs, cuando ayer comparecía en el Senado a la sagrada hora de la siesta, las cuatro en todos los relojes, las cuatro en sombra de la tarde, por decirlo en plan lorquiano. Nuestro héroe, voz firme y gesto impávido, señaló a los verdaderos culpables del escándalo que se extiende por Andalucía como mancha de aceite (de Jaén): el PP. Si te engaño una vez, la culpa es mía; si lo consigo dos veces, la culpa es tuya; si tres, la culpa es del PP.
Chaves explicó que la responsabilidad es de Arenas y Zaplana, en tanto que ministros de Trabajo, y de Zoido, delegado del Gobierno del PP en Andalucía y actual candidato a la alcaldía de Sevilla. Los expedientes de regulación de empleo son competencia exclusiva de la Junta y que el Ministerio se limita a ratificar. Como es obvio, la Junta de Andalucía sólo ha estado presidida por socialistas desde sus orígenes: Escuredo, Pepote Rodríguez de la Borbolla, Chaves y Griñán. Luego estaba el argumento empleado por la popular Sánchez Camacho en los pasillos contra una acusación que roza el ridículo: acusar a los Gobiernos del PP de aprobar ayudas fraudulentas para militantes del PSOE que se cayeron de las listas electorales. Claro que Chaves, o quizá Pajín, aún podrían sacarle algo más de punta al argumento, si se esforzaran un poquito: Eso demuestra que los del PP, además de corruptos, son tontos. Los nuestros no incurrirían en un error tan básico.
Tal vez el PP no esté libre de culpa. Si conocían nuestra naturaleza, ¿por qué nos dejaron solos tantos años? Manolo Chaves, como Groucho, nunca pertenecería a un club que fuera capaz de elegirle como presidente. A partir de ahí se explica casi todo, incluida su falta de respeto a la capacidad intelectual de sus votantes.

19 febrero 2011


Un eterno retorno
Santiago González
Las paronomasias del presidente las heredan sus epígonos. Dijo ayer el lehendakari que “se han hecho demasiados autos de fe” respecto a ETA y Batasuna, que han acabado en “frustración para la sociedad vasca”. Tiene vagamente razón, pero eran actos. Los autos de fe eran los castigos públicos que el Tribunal de la Inquisición imponía a sus penados. El error no tendría más importancia que un castigo adicional de nuestros políticos a la lengua extraña, si no fuera porque proporciona a los batasunos una excelente metáfora para alimentar su victimismo: los autos de fe de la Inquisición española contra el akelarre vasco, las cárceles de exterminio, el genocidio.
Dijo, además, que le importaría poco dejar el cargo si esa fuera “la derivada del fin del terrorismo”. Estamos ante una impostación de altruismo lamentable. Tanto como aquella en la que incurrió Zapatero, antes de su llegada a La Moncloa, cuando le dijo a Aznar: “Nada me gustaría más que ver el final del terrorismo, siendo tú el presidente del Gobierno y yo el jefe de la oposición”. Forzosamente había otra que le gustaba más. Hablar por hablar, impostaciones buenistas, cosas que no pueden ser. Lo que esperamos de los políticos es que intenten hacerse con el poder y mantenerlo (con respeto a unas ciertas reglas) porque ese empeño en su propio beneficio supone que tratarán de conseguir el bien común para que la sociedad les vote. Igual que los empresarios crean empleo y aumentan la riqueza de un país, como el resultado natural de su ambición, del ánimo de lucro.
Patxi López, por lo demás, hizo un discurso contradictorio: advertía que son “ellos los que deben moverse”,  no la democracia, para argumentar lo importante que sería para ésta que decidieran integrarse. O sea, no vamos a ponerles alfombra roja, pero aquí estamos esperándoles con los brazos abiertos. Una vuelta a los años 80, vamos. Para rematar, Egibar fusilaba sin citar autoría una de las amables sansiroladas con las que Zapatero empedró su error de 2006: “la política puede contribuir a acercar la paz”, olvidando la primera parte del enunciado: “la paz no tiene precio político, pero…”
Mientras el Parlamento vasco celebraba estos juegos florales se abría paso la noticia de que Egibar e Ibarretxe hacían para el Euskadi Buru Batzar el mismo papel que Txusito en la Ejecutiva del PSOE antes del proceso de 2006 y ahora: se han reunido con el vicario Rufi Etxeberria a espaldas de la dirección de su partido. Las Ejecutivas no lo saben, pero consienten. La del PNV no convoca oficialmente a su peña a la manifestación de mañana, pero Arzalluz era un firmante  de la declaración política que servía de base a la manifestapena y Zarraoa, ese intelectual, figuraba entre los promotores de la marcha. La dirección dará libertad a sus afiliados, que estarán sin haber ido.
Todo va encarrilándose como si las estrategias de los partidos las definieran sus más torpes afiliados. EA será el caballo de Troya para que los batasunos vuelvan a las instituciones, sin reparar en un pequeño detalle: en la misma operación se quedarán con el partido, si la cosa cuela, que yo creo que sí. Si tanta fe ha suscitado Sortu, cuánta no levantará un partido fundado en 1986 por el mismo lehendakari Garaikoetxea, que el 16 de mayo de 1982 se volvió hacia sus conmilitones de hoy, que en el Ibilaldia de aquel año le gritaban “¡faltan los presos!”, para replicarles con gesto categórico: “también faltan los muertos”.
Un eterno retorno

Santiago González

Las paronomasias del presidente las heredan sus epígonos. Dijo ayer el lehendakari que “se han hecho demasiados autos de fe” respecto a ETA y Batasuna, que han acabado en “frustración para la sociedad vasca”. Tiene vagamente razón, pero eran actos. Los autos de fe eran los castigos públicos que el Tribunal de la Inquisición imponía a sus penados. El error no tendría más importancia que un castigo adicional de nuestros políticos a la lengua extraña, si no fuera porque proporciona a los batasunos una excelente metáfora para alimentar su victimismo: los autos de fe de la Inquisición española contra el akelarre vasco, las cárceles de exterminio, el genocidio.

Dijo, además, que le importaría poco dejar el cargo si esa fuera “la derivada del fin del terrorismo”. Estamos ante una impostación de altruismo lamentable. Tanto como aquella en la que incurrió Zapatero, antes de su llegada a La Moncloa, cuando le dijo a Aznar: “Nada me gustaría más que ver el final del terrorismo, siendo tú el presidente del Gobierno y yo el jefe de la oposición”. Forzosamente había otra que le gustaba más. Hablar por hablar, impostaciones buenistas, cosas que no pueden ser. Lo que esperamos de los políticos es que intenten hacerse con el poder y mantenerlo (con respeto a unas ciertas reglas) porque ese empeño en su propio beneficio supone que tratarán de conseguir el bien común para que la sociedad les vote. Igual que los empresarios crean empleo y aumentan la riqueza de un país, como el resultado natural de su ambición, del ánimo de lucro.

Patxi López, por lo demás, hizo un discurso contradictorio: advertía que son “ellos los que deben moverse”, no la democracia, para argumentar lo importante que sería para ésta que decidieran integrarse. O sea, no vamos a ponerles alfombra roja, pero aquí estamos esperándoles con los brazos abiertos. Una vuelta a los años 80, vamos. Para rematar, Egibar fusilaba sin citar autoría una de las amables sansiroladas con las que Zapatero empedró su error de 2006: “la política puede contribuir a acercar la paz”, olvidando la primera parte del enunciado: “la paz no tiene precio político, pero…”

Mientras el Parlamento vasco celebraba estos juegos florales se abría paso la noticia de que Egibar e Ibarretxe hacían para el Euskadi Buru Batzar el mismo papel que Txusito en la Ejecutiva del PSE antes del proceso de 2006 y ahora: se han reunido con el vicario Rufi Etxeberria a espaldas de la dirección de su partido. Las Ejecutivas no lo saben, pero consienten. La del PNV no convoca oficialmente a su peña a la manifestación de hoy, pero Arzalluz era un firmante de la declaración política que servía de base a la manifestapena y Zarraoa, ese intelectual, figuraba entre los promotores de la marcha. La dirección dará libertad a sus afiliados, que estarán sin haber ido.

Todo va encarrilándose como si las estrategias de los partidos las definieran sus más torpes afiliados. EA será el caballo de Troya para que los batasunos vuelvan a las instituciones, sin reparar en un pequeño detalle: en la misma operación se quedarán con el partido, si la cosa cuela, que yo creo que sí. Si tanta fe ha suscitado Sortu, cuánta no levantará un partido fundado en 1986 por el mismo lehendakari Garaikoetxea, que el 16 de mayo de 1982 se volvió hacia sus conmilitones de hoy, que en el Ibilaldia de aquel año le gritaban “¡faltan los presos!”, para replicarles con gesto categórico: “también faltan los muertos”.

18 febrero 2011

Acta taquigráfica del Congreso de los Diputados


-DE LA DIPUTADA DOÑA MARÍA SORAYA SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR: ¿CÓMO VALORA EL VICEPRESIDENTE PRIMERO LA DESTRUCCIÓN DE TEJIDO PRODUCTIVO QUE AFECTA ESPECIALMENTE A LOS TRABAJADORES AUTÓNOMOS? (Número de expediente 180/001346.)

El señor PRESIDENTE: Preguntas para el señor vicepresidente primero del Gobierno. Para formular la primera tiene la palabra doña Soraya Sáenz de Santamaría.

La señora SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN: Muchas gracias, señor presidente.
Señor vicepresidente, desde que empezó la crisis más de 300.000 autónomos han cerrado su negocio, en el último mes 400 al día. Eso pasa en España porque los trabajadores autónomos trabajan por cuenta propia y riesgo ajeno, porque su Gobierno es el principal riesgo para los autónomos españoles. Les han subido los impuestos, les han subido la luz, han subido los carburantes. Lo único que su Gobierno les ha bajado es la moral, porque no han hecho ni caso a ninguno de sus problemas: al acceso al crédito, a la falta de liquidez, a los impagos de las administraciones públicas. Señor Rubalcaba, mientras su Gobierno siga hundiendo a los autónomos, ni se recuperará la economía ni se creará empleo. ¿Cuándo van a entender algo tan sencillo como eso? (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Sáenz de Santamaría.
Señor vicepresidente del Gobierno.

El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Muchas gracias, señor presidente.
Usted sabe -y en eso estoy de acuerdo con usted- que el Gobierno ha dado mucha importancia a los autónomos, la tienen. Son un sector clave en nuestra economía y por eso hemos adoptado un conjunto de medidas, algunas con el acuerdo de esta Cámara, que las conoce perfectamente el Partido Popular. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Señora Sáenz de Santamaría.

La señora SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN: Señor Rubalcaba, de esta sesión de control no se sale por el garaje y le voy a poner las cosas un poquito más fáciles… (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

La señora SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN: …para que conteste usted por sus métodos habituales, tipo test: no o nunca, que es como usted contesta a las preguntas escritas en temas que le son incómodos. Primero, ¿va usted a cumplir la propuesta de esta Cámara llevada a cabo por el Partido Popular de que los autónomos no paguen el IVA hasta que lo cobren? Segundo, ¿va usted a adaptar la tributación por módulos a la realidad de la crisis o los hosteleros van a tener que seguir pagando por cinco mesas vacías como si estuvieran llenas? Tercero, ¿va usted a permitir la compensación de deudas tributarias con deudas de otras administraciones públicas? Porque les deben 12.000 millones de euros, y esa cifra es la diferencia entre cerrar el negocio o crear empleo.
Señor Rubalcaba, creo que usted estuvo este fin de semana en Sevilla, aunque por lo visto no le dejaron hablar. (Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

La señora SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN: Más le hubiera convenido haber ido a Cádiz, a la convención de autónomos -su circunscripción, por cierto-. Yo estuve allí  ¿y sabe lo mínimo que decían los autónomos de su Gobierno? Que de su Gobierno no esperan nada nuevo, que ellos pagan religiosamente el IVA aunque no cobren el trabajo, y que en Andalucía, si eres socialista, cobras la jubilación aunque nunca hayas trabajado,...(Protestas.- Varios señores diputados: ¡Hala! - Un señor diputado: ¡Madre mía!)

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

La señora SÁENZ DE SANTAMARÍA ANTÓN: ... y que la Junta de Andalucía tarda trescientos días en pagar a los autónomos, porque para ellos no hay fondos -los fondos los reservan los amigos del señor Chaves para los reptiles-. (Un señor diputado: ¡Muy bien!) Señoría, tanto trabajar usted por cuenta propia en el Gobierno que se ha olvidado que gobernar es siempre una tarea por cuenta ajena al servicio de los españoles, que quieren de usted una respuesta.
Muchas gracias. (Aplausos.)

            El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora Sáenz de Santamaría. (Continúan los aplausos.)
            Muy bien, muchas gracias.
            Señor vicepresidente del Gobierno.

El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Muchas gracias, señoría.
Señoría, traía un conjunto de medidas sobre autónomos previsto para leer en esta Cámara y para explicarle a usted, pero su intervención me ha dado pie a cambiar sobre la marcha, por lo siguiente. (Rumores.) 

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Es la segunda vez, señoría -usted lo ha hecho dos veces hoy- que usted trae el asunto este de los ERE de Andalucía y hace una comparación que me parece ruin, ruin. (Rumores.) 

El señor PRESIDENTE: Silencio.

El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Le voy a explicar. Cuando la escuchaba se me ocurría una respuesta inmediata, que es coger los cientos de millones de euros de la trama Gürtel… (Varios señores diputados: ¡Oh! - Rumores.)

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): Coger los cientos de millones de la trama Gürtel, dividir por el salario mínimo de un español y saber el  número de desempleados que podríamos haber contratado en España (Protestas y aplausos.) -calma-, si usted o, perdón, la gente de su partido no hubiera, presuntamente, robado. ¿Y sabe qué pasa? No lo quise hacer el otro día y no lo quería hacer hoy, lo que pasa es que usted hoy ya se ha pasado.  No lo quiero hacer porque me parece -no es que usted no se lo merezca, se lo merece-  que quien no se lo merece son los parados, los autónomos, las clases medias. No se merecen ese debate que usted pretende, señoría, no se lo merecen. (Rumores.) 

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.

El señor VICEPRESIDENTE PRIMERO DEL GOBIERNO Y MINISTRO DEL INTERIOR (Pérez Rubalcaba): No me parece edificante que en esta Cámara utilicemos el sufrimiento de la gente para lanzar basura de un lado a otro del hemiciclo. No me parece edificante. Ahora, le voy a decir una cosa, señoría. No la voy a seguir por ahí, no lo voy a hacer, pero tampoco voy a consentir que usted trate de manchar la acción de mi Gobierno. No me refiero criticar, que es legítimo; me refiero a  manchar y a ensuciar. Eso no se lo voy a consentir, ni a usted ni a nadie de su partido.
Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor vicepresidente. (Continúan los aplausos.)
            Muchas gracias.

La corte de Manhué

Santiago González

Es un misterio la afición de los humanos a dar explicaciones estrambóticas, cada vez que se les piden cuentas. Lo hizo el miércoles Rubalcaba cuando la intrépida Sáenz de Santamaría le preguntó por los ERE de Andalucía, un milagro de la transustanciación en que los amigos se jubilan con cargo a los fondos públicos, no sólo en empresas en las que jamás han trabajado, sino que las propias empresas estaban ya cerradas cuando seguían amparando sus vidas laborales.

Rubalcaba se arriscó ante la pregunta: “Es la segunda vez, señoría -usted lo ha hecho dos veces hoy- que usted trae el asunto este de los ERE de Andalucía”. En realidad había sido sólo una vez en la sesión. Sí le había preguntado por ello el miércoles pasado, pero Rubalcaba no respondió. El vicepresidente es el alter ego de Rufus T. Firefly, el primer ministro de Libertonia que encarnaba Groucho Marx en ‘Sopa de Ganso’. Cuando su ministro de Hacienda le propone tratar el tema de los aranceles, replica: “Ese es un asunto nuevo. ¿No hay asuntos viejos? ¡Hablemos entonces de los nuevos!”. “Pues los aranceles…” empieza el ministro, que es cortado inmediatamente por Groucho
: “Lo siento, pero ese ya es un asunto viejo”.

O sea que tampoco respondió. En su lugar propuso un bonito acertijo sobre la cantidad de salarios mínimos que podrían pagarse con el pillaje de la Gürtel. Si se hubiera atrevido sumar el saqueo de los EREs habría multiplicado por seis el número de salarios mínimos.

Ayer, en el Parlamento Andaluz, los populares intentaban crear una comisión de investigación. Era la segunda vez. Quiere la tradición que el cartero siempre llame dos veces y que las dos esté condenado a perder el viaje, porque le atiende el presidente Griñán. En diciembre de 1995, una comisión de investigación creada en el Parlamento andaluz a propósito de condonaciones de créditos por la desaparecida caja de Ahorros de Jerez, estaba a punto de presentar sus conclusiones. Eran tiempos de la dinastía de Manhué el Egipcio (© Carlos Herrera) y los socialistas andaluces llegaron a la conclusión de que esto de las comisiones parlamentarias es para líos. Eran los tiempos de la pinza entre Anguita y el PP, y Chaves, poniéndose en lo peor, disolvió el Parlamento. Nunca más desde entonces se ha vuelto a autorizar una. Cien veces las ha pedido la oposición y cien veces se las ha negado el Gobierno.

Se ha salvado la tradición y el honor, que ayer reivindicaba Griñán con un audaz quiasmo, en plan por quién nos toma: si su señoría no es capaz de valorar el honor de los demás, nunca tendrá el honor de ser el presidente de la Junta, le dijo al jefe de la oposición, que ya casi es como de la familia. El socialismo gobernante en el sur soporta mal que se le pidan cuentas y quienes lo hacen sólo pretenden “mantener la estrategia de la mentira con inmunidad parlamentaria”. Griñán y su Gobierno son hombres de honor y sólo aspiran a mantener el consolidado estatus que les garantiza la impunidad gubernamental.

16 febrero 2011

El mediador unilateral
Santiago González
Brian Currin presentó ayer a su equipo con éxito notable, porque apenas terminada su rueda de prensa, la portavoz del Gobierno vasco explicaba que no van a precisar de sus servicios y que ni siquiera piensan mantener una reunión con el abogado sudafricano y sus mediadores. Tampoco el Gobierno central parece mucho más entusiasmado que el vasco por las capacidades del sudafricano. El mismísimo Urkullu parecía echar de menos un poco de discreción hace dos meses: "todos deberíamos hablar y especular menos sobre ETA, incluidos los mediadores internacionales".

¿A quién representa entonces? Los mundos de la paz son muy propicios para el oxímoron. ‘Pluja seca’ (Lluvia seca) se titulaba un documental de Lokarri para TV3 a mayor honra y gloria de su maña para los conflictos. Pero, ¿cómo podrá mediar si una de las partes no acepta su ministerio? No importa. Con él nace el mediador unilateral, del que dijo con mucha precisión el vicepresidente Rubalcaba “El señor Currin parece más bien un mediador entre ETA y Batasuna. Su mediación se limita al campo de la izquierda abertzale”.

Debe insistir. Empezar por limar aristas entre EA y Nafarroa Bai, por ejemplo. Después podría intentar la mediación entre el PNV y EA, entre la Ezker Batua post Madrazo y su escindida Alternatiba,  que encabeza Oskar Matute y luego mediar entre los conjuntos resultantes. Currin no puede entender que si de algo tiene excedentes Euskadi es de mediadores y de txistularis. Desde muy antiguo venían resolviendo la tradicional parquedad del personal autóctono en la lucha de los sexos concertando bodas. Gozó de justa fama un tal Arriaga, de Markina, que, amén de casamentero era ebanista y en el mismo servicio concertaba el himeneo y vendía el ajuar a la feliz pareja. Después vinieron los intermediarios tipo Juan Félix Eriz, que apañaban acuerdos entre los extorsionadores y sus víctimas a cambio un por qué. De ambos modelos se deriva lo existente: la Fundación Carter que organiza bodas y procesos de paz, y Currin, más parecido a lo de Eriz, levemente más sofisticado.

Brian Currin y sus mediadores creen en la buena voluntad de ETA y animan al Gobierno a legalizar Sortu y revisar la ley antiterrorista y la política penitenciaria para corresponder. Es asombroso el número de portavoces que nos explican en estos días que ETA ya lo ha dejado: los mediadores, batasunos, una juez con mando en plaza, Eguiguren, periodistas, profesores universitarios, sociólogos, nacionalistas de condición variada. Todos hablan de la voluntad de ETA, menos la propia ETA, que el pasado noviembre se ratificaba: "Partimos de la base de que la estrategia político militar es incuestionable"

Han pasado ya 23 años desde el pacto de Ajuria Enea: “Si se producen las condiciones para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, etc.” Cuatro veces han visto desde entonces las almas bellas actitudes inequívocas (y han oído voces). Al parecer, los tres fracasos anteriores no les han servido para ahorrarnos el cuarto que viene. 


14 febrero 2011


Los domingos toca mitin
Santiago González
Durante años tuve por consigna de obligatorio cumplimiento una observación de Vicent en una de sus columnas dominicales. Venía a decir que los domingos los hizo el Señor para pasarlos en pijama, rascándose la entrepierna. Era una metáfora. Los domingos no pasaba nada, no funcionaban los parlamentos, los gobiernos, los ayuntamientos,  ni las empresas. España se convertía en una muchedumbre de individuos que se dedicaban mayormente a asuntos particulares: tomar el vermú y sestear en el sofá. Esa es la razón de  que los partidos se hayan inventado la necesidad de comunicar con su público. Para eso se han inventado las convenciones y los mítines, reuniones que podrían parecer de distinta naturaleza, pero con un fin primordial es abrir los telediarios.

“En el mitin lo importante no eres tú, son los aplausos”, se sinceró Zapatero ante su biógrafo De Toro. En el momento de leerlo comprendí cabalmente la abnegación y la capacidad de sacrificio de este hombre que jamás ha vacilado en sacrificar su rigor intelectual y su respeto por los hechos ante un bien superior. Ayer tocaba convención municipal en Sevilla, es decir, un mitin ante un auditorio seleccionado: dos mil alcaldes y concejales socialistas.

“El PP está convencido de que va a ganar de calle las elecciones. Se les olvida sólo una cuestión que yo tengo presente cada minuto: para ganar unas elecciones hay que merecerlo”. Una afirmación así requiere una confianza extraordinaria en la Divina Justicia de Dios, Nuestro Señor, que “premia a los buenos y castiga a los malos”, según dejó escrito el padre Jerónimo de Ripalda en el siglo XVI, siglos antes, incluso, de que se inventaran las elecciones. Y el fútbol. Las elecciones se rigen por una lógica despiadadamente cuantitativa, para ganarlas basta con sacar más votos que los adversarios.  O, como le oí a un gran delantero hace unos años: “hemos ganado porque les hemos metido más goles que ellos a nosotros”.

Tuvo razón en una cosa el presidente: la campaña del PP se resume en “la culpa es de Zapatero”, obcecación incomprensible después de los esfuerzos empleados por el PSOE (una palabra más) en dejar claro que “la culpa no es de Zapatero”.

Fue en otra convención municipal, celebrada en San Sebastián el 15 de enero de 2005, el presidente del Gobierno aceptó el reto formulado por Otegi en el legendario mitin de Anoeta del 14 de noviembre anterior y reiterado la víspera por carta: "He oído al señor Otegi, y quiero decir que todos los ciudadanos queremos escucharles. Pero para ello es necesario que cese de una vez el ruido de las bombas y de las pistolas, que tengan la valentía de rechazar y condenar la violencia".

Les escuchamos y no rechazaron, ni condenaron, y ETA volvió a matar y dos treguas después volvemos a estar en las mismas y siguen sin condenar pero al muñidor Eguiguren y a muchos socialistas de alma cándida tampoco les importa mucho.

Ayer pidió a sus alcaldes y al partido en general una campaña sin rifirrafes y por el empleo, lo cual es de mucho interés en época de austeridad, porque nos saldrá más barata. Después de todo, el cartel y su eslógan ya están hechos: “Motivos para creer. Por el pleno empleo”.

12 febrero 2011

¡Qué Sortu!

Santiago González

El vicepresidente Rubalcaba ha dicho que exministro del Interior, o sea, él mismo, ha paralizado la inscripción de Sortu en el Registro de Partidos Políticos. No ha debido de impresionarle mucho el número de avalistas de buena fe que le han salido a este partido por doquier, dispuestos a presuponer la virginidad a la Veneno: si ellos dicen que sus estatutos son impecables así será.

Caamaño expuso una visión algo más compleja del funcionamiento de la justicia. No se trata sólo de una valoración de parte. Sus estatutos deberán ser contrastados con la Ley de Partidos, por supuesto, pero también todas sus actuaciones, un suponer, la presentación pública del lunes en Bilbao. Algo debieron sospechar las almas bellas cuando la criatura fue apadrinada por dos batasunos de raza y había entre el público más antecedentes penales de los que caben en el registro de Martutene.

Rubalcaba afirma que las pruebas recogidas por las Fuerzas de Seguridad demuestran que es Batasuna “la que ha presentado los nuevos estatutos. Es evidente que se trata de Batasuna y por tanto, hay lo que se llama continuidad”.

Las palabras del vicepresidente son de una lógica inatacable. Tanto, que llama la atención tan escandalosa ostentación de los padrinos para arruinar la fina pasamanería jurídica que adorna los estatutos. No es descartable que Sortu sea una liebre mecánica y tengan preparada una operación de marca blanca entre los partidos ya inscritos. Sobre esto admito no tener pruebas, sólo un montón de precedentes.

Así las cosas, resulta difícil comprender la extraña alegría del lehendakari. Patxi López ha dicho que “ojalá Sortu sea legal, porque eso significa etc.” No se si ha reparado que la presteza con la que ha anunciado una ronda de partidos contradice los mensajes de los ministerios de Justicia e Interior, y que sus palabras incurren en abierta confusión de sus convicciones con su responsabilidad (Max Weber, hace casi un siglo). Es también una torpeza porque puede inducir a Batasuna a la creencia de que la democracia tiene tanto interés como ella en su legalización. En esta tarea le ayuda con mucho entusiasmo el popular Oyarzábal, que tampoco descansa en la tarea de extender alfombra roja: la democracia será generosa y por ahí. Tal vez los dos son demasiado jóvenes para recordar los tiempos en que HB concurría a las elecciones para dejar vacíos sus escaños en los parlamentos y los partidos democráticos se empeñaban en convencerles de que su asistencia era la piedra angular del sistema democrático. Un día entraron y muchos años después tuvieron que hacer la Ley de Partidos para echarlos.

Produce, además, otros efectos secundarios. Iñigo Urkullu ha vuelto a repetir uno de sus reclamos favoritos en los dos últimos años: la ilegalización es de interés partidista para el PSE, porque eso les permite detentar la lehendakaritza, confesión paladina de que, durante los 31 años anteriores, el poder del PNV se asentó sobre los escaños batasunos, especialmente en aquellos viejos tiempos en los que no los ocupaban. Por eso es partidario de que, si Sortu es legalizado, se adelanten las elecciones, para que los escaños de los sucesores de Batasuna les ayuden a volver a Ajuria Enea. Como toda la vida del Señor, vamos.