22 diciembre 2010

La sucesión en Fátima
Santiago González
La Navidad nos pone sentimentales. Tal vez por eso, Zapatero aflojó la muy’ para decir que ya ha tomado una decisión sobre el tema. Recuerdo haber escrito que uno de los principales objetivos del presidente era desconcertar a la oposición, que por eso anunció de sopetón los nuevos recortes que había negado unos días antes en la entrevista de El País.

Se equivocó la paloma, una vez más. También disfruta mucho confundiendo a los propios. Tengo un secreto, pero sólo lo conocen Sonsoles y uno de vosotros. El progresismo es una religión alternativa, y la sucesión, un remake del milagro de Fátima, con José Luis en el papel de Nuestra Señora; Sonsoles, en el de la pastorcilla Lucía y un socialista, llamémosle ‘x’, sin ánimo de molestar, encarnando al pastor Jacinto.

El tercer secreto de Fátima, cuántas bromas hicimos los progres de antaño, era la conversión de Rusia. Ahí la tienes, báilala. El presidente ha querido hacer de su destino un cuaderno rojo, versión de izquierdas del cuaderno azul de Aznar,  donde éste anotaba a sus bienventurados. Zapatero, según confesó a Millás (EPS, 5/9/2004) tiene por cuaderno azul la guía telefónica y pocas sorpresas nos puede dar ya en lo que toca a nombramientos.

Pero aparte de la indiscutible competencia presidencial de disolver las cámaras, la determinación de continuar o abrir un proceso sucesorio, no puede ser objeto de este jugueteo preadolescente, chincha, rabiña. No es decente para miles de expectantes y temerosos socialistas, que querrían saber a qué carta abstenerse. No lo es para quienes viven expectativas sucesorias, una combustión interna a fuego lento que para qué los místicos. Imaginen que el depositario de la revelación es Pepe Blanco. ¿Con qué moral seguiría comiéndose marrones Rubalcaba, el achicharrado pararrayos presidencial? Y viceversa, ¿cómo mantener el orden con Tomás Gómez reclamando primarias y los aturdidos barones escrutándose los unos a otros, mientras se preguntan: “finalmente, ¿quién tiene la poción mágica?”

Por eso, en el pasado, FG, que ahora se entretiene esculpiendo joyos y haciendo cábalas sobre lo que él habría hecho con los terroristas “probablemente”, si hubiera sido el jefe del Ejecutivo, una vez que tomó la decisión de dimitir la puso en marcha. Sin dar pie a polémicas y, sobre todo, sin alimentarlas él mismo.

El presidente no distingue muy bien lo público de lo privado. Su decisión no es un aspecto de su intimidad, sino un hecho con repercusiones públicas. Tal vez no llegó a aprenderlo en aquel famoso par de tardes, pero la renta es función de una serie de variables, algunas cuantificables (capital, trabajo, tierra) y otras no, como las expectativas de los empresarios y la ‘variable institucional’, que hace de las democracias con instituciones sólidas y predecibles unos lugares, probablemente más aburridos, pero mejores para invertir que las apasionantes repúblicas bananeras, gobernadas por la sorpresa diaria de Hugo Chávez. Por eso, este misterio de Fátima es una mala noticia también para nuestra deuda. Los inversores quieren saber. Ahora ya sólo falta que les vacile un poco también a ellos y nombre a Pajín su sucesora. O a Chaves, qué más da. En todo caso, para mí que la decisión es ‘depende’.

10 diciembre 2010



Un guionista con un paraguas
Santiago González
[Otegui+bajo+paraguas.jpg]La Audiencia Nacional absolvió ayer a Arnaldo Otegi, Joseba Alvarez y Joseba Permach del delito de enaltecimiento del terrorismo que se les imputaba por el célebre, qué digo célebre, el histórico mitin de Anoeta del 14 de noviembre de 2004, delito que se produjo por la emisión de un video y la exhibición de retratos de varios terroristas muertos en acto de servicio. Con esa sentencia, además, la Audiencia metió a Batasuna de lleno en la modernidad.

Da por bueno el tribunal que los procesados nada tenían que ver con el video y las fotos. Ahora, hasta Batasuna contrata externamente los mítines, la escenografía y algunos detalles alusivos, mayormente navarros. ¿Qué estamos en carnavales? Pues se llevan unos zanpanzares, con sus pieles de oveja y sus esquilones. ¿Qué el mitin es al aire libre? Pues se encarga una performance de cetrería en honor de la emblemática arrano beltza (águila negra) de Nafarroa y así.

Al parecer, Batasuna también externaliza el guión y este me parece un camino con futuro. Nada mejor que confiar en profesionales, como en las bodas o los procesos de paz. La empresa de Jimmy Carter, es modélica en la organización de ambos eventos. 

Los acusados nada tenían que ver con el tema, tal como declaró el testigo Sergio Lezkano, no se si recuerdan la foto, un tipo bajito que sostenía el paraguas a Otegi, mientras este intervenía en un mitin durante el ‘proceso de paz’. Días después de la foto, el hombre del paraguas a cuadros fue detenido como miembro del comando Donosti y el año pasado fue condenado a nueve años. Lezkano había sido contratado para la organización del acto por una empresa de Hendaya, no consta en la sentencia el nombre de la misma, sólo los de los dos tipos que con él trataban: “el guión se diseña entre “Mañel” y “Asier”, y él estuvo ayudando a prepararlo (…) el guión no lo contrataron con ninguno de los acusados” recoge la sentencia.

Ya no hay activistas. La política no es una palanca de transformación social, sino una gestión de emociones colectivas. No hay políticos, sino actores y un guionista prolífico que les va escribiendo los guiones a todos. Es la inversión de ‘El hombre que fue jueves”, la admirable paradoja chestertoniana, en la que la cúpula de una organización terrorista estaba formada por miembros de la Policía. Aquí serían los terroristas los que diseñan los mítines, la iconografía y otros aspectos de la liturgia, amén del mensaje, de paz, por supuesto.

Sergio Lezkano, un guionista con un paraguas, recuerda al personaje que encarnaba Woody Allen en ‘La tapadera’, de Martin Ritt, una excelente película sobre la caza de brujas en Hollywood. Allen era el camarero del café al que iban a comer los guionistas ‘blacklisted’ y acaba firmando todos los guiones para que pudieran atravesar la censura de McCarthy.

A Otegi le dieron el guión escrito y el hombre que se lo dio era miembro de ETA. En fin, no sé si me estoy liando, pero el caso es que a Otegi lo han absuelto, mientras su guionista está en la cárcel.


08 diciembre 2010


Aquí falta base
Santiago González
No creo que haya en España, más allá de los 2.500 controladores y sus familias, nadie que simpatice con su causa. Ni siquiera Zarrías, con esa nobleza baturra que merecería ser aragonesa, podría encontrarles un solo fan fuera del colectivo señalado. Esperemos pues, para ver en qué concluyen los expedientes y si el Gobierno puede recorrer todo el jardín en el que se ha metido.

A uno le gustaría que pudieran, que se hiciera justicia, el asunto sentara precedente, y que las palabras del vicepresidente portavoz, “el que echa un pulso al Estado, lo pierde”, pasaran a ser verdad de aplicación universal, sea para los controladores aéreos o gentes aún peores, que las hay: terroristas en tregua, piratas del Índico o secuestradores de cooperantes catalanes, dicho sea sin el propósito de apurar la lista.

Lo que pasa es que uno se teme que no, que el decreto del Estado de Alarma tiene una base jurídica insuficiente. Veamos: “Al amparo de lo dispuesto en el artículo 4 apartado c. en relación con los apartados a) y d) de la L. O. 4/1981, de 1 de junio, de los Estados de Alarma, Excepción y Sitio, se declara el Estado de Alarma con el fin de afrontar la situación de paralización del servicio público esencial del transporte aéreo”.

Vayamos al grano. El apartado c) se refiere a “paralización de los servicios públicos esenciales para la comunidad cuando no se garantice lo dispuesto en los art. 28.2 y 37.2 de la Constitución (hasta aquí es irreprochable; lo que queda es otro cantar) y concurra alguna de las demás circunstancias o situaciones contenidas en este artículo”.

‘Y’ es copulativa, con perdón. Indica la obligatoriedad de que concurra alguna de las otras tres. Por mucho que el Gobierno haya metido con calzador una referencia a los apartados a) y d) nada tienen que ver estos con el desastre provocado por la huelga salvaje de los controladores. El a) se refiere a “catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud”. El d) contempla “situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad”. Con el mismo fundamento podría haber citado también el b), “crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves”, pero ha hecho bien en cortarse para no mentar la pandemia de la gripe.

El redactor o redactora del decreto es consciente de que el artículo 4. c por sí solo no es suficiente para declarar el estado de alarma y simula que hay una relación con otros dos, con el fin de encajar el decreto en un supuesto legalmente insuficiente. No se trata de la impericia, que ha podido llevar al ministro de Fomento a una interpretación inadecuada de la Constitución y la ley orgánica que la desarrolla en relación con los estados de Alarma, Excepción y Sitio. Al Consejo de Ministros del sábado fueron invitados la Abogacía del Estado y el fiscal general de lo mismo. No es un error, es una trampa. Ya solo faltaría que todo quede en este blablablá y los responsables del caos se vayan de rositas por esta chapuza jurídica. Otro día veremos si el Estado de Alarma permite militarizar a civiles, que esa es otra. Ah, las togas y el polvo del camino. Qué polvo tiene el camino, qué polvo la carretera.


24 noviembre 2010



La oscuridad
Santiago González
Al contrario de lo que pudiera parecer a los legos, quienes sufren cerca de sí la explosión de una bomba no ven un fogonazo, sino justamente oscuridad. Los dos testigos del atentado contra la casa cuartel de Legutiano en el que murió el sargento Juan Manuel Piñuel, eran agentes de la Guardia Civil y matrimonio, y lo declararon así ayer, en la primera jornada de la vista contra los presuntos asesinos.

“De repente vi la oscuridad y pensaba que había muerto”, dijo él. “Primero fue la oscuridad y luego el sonido de la explosión”, corroboró ella, con voz aún temblorosa y en un estado de nervios que no ha cesado desde la madrugada del 14 de mayo de 2008. El sargento Piñuel trataba de hacer una llamada de emergencia a la Central Operativa cuando murió aplastado entre los cascotes de lo que fue la sala de comunicaciones del cuartel.

El sargento Piñuel era la tercera víctima de ETA en la localidad. La primera se produjo el 12 de octubre de 1975, cuando Legutiano aún era Villarreal de Álava. Un taxista de Mondragón llamado Germán Aguirre fue contratado por un cliente para que lo llevara a Villarreal, donde el viajero y sus cómplices le dispararon ocho tiros y abandonaron su cuerpo y el taxi a quinientos metros escasos del cuartel de la Guardia Civil.

El 18 de agosto de 1986, el coronel José Mª Picatoste, que era muy conocido en la localidad, ya Legutiano, salió del restaurante Astola, donde había ido a tomar café, después de una comida en familia. Dos etarras, que le esperaban tomando un refresco en la barra, salieron tras él y le dispararon en el momento de subir a su vehículo.

La abogada defensora del procesado Aitor Cotano es la dirigente Batasuna y letrada de la defensa de Arnaldo Otegi, Jone Goirizelaia, lo que da pie a un par de reflexiones adicionales: los presuntos asesinos de Piñuel gozan de cierta relevancia política y social en la Izquierda Abertzale, a juzgar por el nivel de la asistencia letrada de que gozan. Batasuna no debe de tener mucho ascendiente sobre ETA: si ni siquiera consiguen que se ahorren los desplantes al tribunal, ¿cómo se las arreglarán para convencerles de que depongan las armas?

El atentado de Legutiano se produjo 16 meses y medio después de la explosión de la T-4. Hoy, dos años después de la barbarie, el atentado es una tragedia íntima para la familia de Piñuel y para sus compañeros supervivientes del atentado. Los restos de la casa cuartel, reducida al estado de ruina, fueron demolidos un mes más tarde.

Aunque los has testigos no han podido todavía recuperarse de las secuelas del atentado, ya se oyen voces en los aledaños del Gobierno que confían en la evolución que, según ellos, está desarrollándose en el interior de Batasuna. No se ha oído una sola palabra dicha en público por los dirigentes abertzales contra ETA, pese a lo cual creen que condenarán a ETA, si esta no para y este gesto bastará para legalizarles.  La oscuridad como metáfora del mal, el miedo, la ignorancia. Deberían conocer un precedente que no significó gran cosa. Al día siguiente del asesinato del coronel Picatoste, hace 311 asesinatos, un concejal de Herri Batasuna en Legutiano, José Enrique Martínez de Sarriá, apoyó la moción del Ayuntamiento en la que se consideraba a la víctima “un hombre de bien” y se condenaba su asesinato.

19 noviembre 2010



De profundis
Santiago González
Ver a Zapatero en actuación parlamentaria tiene algo de estupefaciente. En todas sus comparecencias hay una voluntad de estilo, que el presidente toma de su género de comparecencia preferido: el mitin. Nadie espera rigor, profundidad ni finura analítica en el orador de un mitin. Nadie le reprochará demagogia o que se le vaya la mano en la sal gorda. Hay un rito que congrega al oficiante y a su público en una comunión de emociones. “En el mitin lo importante no son los discursos sino los aplausos”, confesó hace tres años a su biógrafo De Toro.

El presidente tiene clasificados a sus antagonistas. Hay dos de oposición: Rajoy y la estrella solitaria de UPyD, algún ejemplo de responsabilidad, como Erkoreka, a quien elogia hasta abrumarlo y mediopensionistas a los que agradece el tono y dirige alguna crítica menor. 

La lidia siempre es la misma en el mismo tercio electoral: Rajoy no arrima el hombro ni hace propuestas, y al contrario que él, solo tiene interés en el poder, pero va a perder las elecciones como todas las anteriores. Rosa Díez es una diputada de 350, debería ser más humilde, como si no fuera una voz entera de la soberanía popular cuyo escaño, por cierto, está apoyado por más ciudadanos que los seis del PNV que le han salvado la legislatura.

Es difícil rebatir a alguien que te imputa con voluntad de injuria sus características personales básicas y que, además, está en todas las posiciones al mismo tiempo.
“¿Saben porqué es fácil (criticar)? Porque no cuesta ningún esfuerzo. Lo que cuesta esfuerzo es profundizar, es proponer ideas.” Lo sostuvo ayer con la misma convicción con la que contaba su encuentro juvenil con un sencillo pastor que le hizo una revelación: “no he podido estudiar, pero se acordará de una cosa que le voy a decir: ‘las cosas que se aprenden sin estudiar no se olvidan’. Lo he repetido muchas veces.”

En  él todo es flexible: el lenguaje, los conceptos, su lugar en el espacio y el tiempo y los límites de su propia personalidad. No es sólo ubicuidad, también goza de ucronía y practica la alteridad. Los hechos no son tan importantes como su relato.

Rozó el surrealismo al reprochar a la diputada de ICV la perversión de considerar que la reforma es un recorte. “En los primeros años de la transición, la reforma (democrática) era un avance y se veía siempre con un color positivo y con una perspectiva positiva”. El presidente era muy joven entonces y debió de pedirle las precisiones históricas a Marcelino Iglesias. La reforma la sustentaba en solitario UCD; lo que entonces se llamaba la oposición democrática abogaba por la ruptura. La Ley para la Reforma Política  fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976. Pidió el ‘sí’ UCD. El PSOE, PCE, PSP, CDC, PNV, ID y los demás abogaron por la abstención. Hubo un 77,8% de participación (94,17% de votos afirmativos). La oposición trató de disimular orwellianamente su derrota y llamó ‘ruptura pactada’ a la reforma. El único partido que veía la reforma “con un color positivo”, UCD, está hoy disuelto junto a los restos de Alianza Popular en el PP.

El sueño de la memoria histórica tenía que llevar a esto. Ayer, el presidente del Gobierno llamó ‘superficial’ al jefe de la Oposición.

17 noviembre 2010


Entre colegas
Santiago González
En una cosa sí tiene razón la ministra de AAEE: sin datos no debe haber pronunciamientos. No es que no haya datos: es que son incompatibles. Parece fuera de duda que entre los muertos en el asalto marroquí al campamento Gdeim Izik, había un ciudadano español, pero los números de la operación son tan elásticos como las palabras. Las dos organizaciones saharauis, portavoces privilegiadas tras el apagón informativo decretado por Marruecos, el blindaje moral de su causa y el NS/NC del Gobierno español, cifraban las víctimas saharauis en 12 y 39, respectivamente. El ministro del Interior, Tahib Cherkaoui considera que son 10 los muertos, y todos propios. Los agentes del CNI dejan el número de saharauis muertos en dos, aunque cifran los detenidos en varios cientos, mientras para el ministro marroquí apenas llegan al centenar.

Interior sintonizó con Exteriores, tras la entrevista de los dos ministros del ramo, que comparecieron ante los medios de comunicación con hora y media de diferencia. De la comparecencia de Rubalcaba parece deducirse que confía en la claridad y sinceridad de su homólogo marroquí. Imagínense lo que habría sido esto con el terrible Mohamed Oufkir, ministro de lo mismo en lugar de Cherkaoui, que es un pan bendito. Éste le ha explicado que sus policías iban sin armas a rescatar a una población civil secuestrada por milicias armadas, formadas por oportunistas, personas con antecedentes penales y contrabandistas. Su colega le ha creído, aunque él no mandaría nunca a guardias desarmados a rescatar a nadie secuestrado por ETA, un suponer. También es extraño que una semana después de los hechos no tengan más datos, qué sé yo, de la Embajada, el CNI, algún espía por libre. Pero no deberían arregostarse en el círculo virtuoso de no poder opinar por carecer de datos y no pedir los datos con urgencia para poder opinar.

Ha llovido bastante, incluso en Marruecos, desde aquel 14 de noviembre de 1976, en que Felipe González prometió “acompañaros en vuestra lucha hasta la victoria final”. Luego no hizo nada, y se preocupó, como todos, de mantener una relación especial con la monarquía alauita. Es verdad que ningún Gobierno español ha hecho nada por el Polisario y que los otros siempre fueron partidarios de Marruecos. Hasta que llegó Zapatero a la Cumbre Hispano-Marroquí de 2007, donde dijo que el Plan Baker estaba superado.

Ahora, ha cundido la desorientación, y también la ignorancia. Y somos partidarios de la autodeterminación y de lo que acuerden las partes en la ONU, el ministro de la Presidencia dijo que el Sáhara era parte del núcleo duro de la soberanía de Marruecos; el propio vicepresidente y portavoz Rubalcaba habó de “los sucesos ocurridos en Marruecos” y el número 3 del PSOE sale a dar doctrina sin saber en qué año fue la Marcha Verde, a pesar de tener edad para ello y un servicio de documentación al que podría haber recurrido.

¿Marruecos es un mal menor ante la amenaza islamista? Puede, aunque no debería ser coartada para justificar humillaciones. Tiene razón la ministra: “condenar sin pruebas la acción de Marruecos tendría consecuencias”. Hacerlo con pruebas o hacerse los distraídos, también.

15 noviembre 2010

El tío Pepe y el escribidor

Santiago González

Recreaba Mario Vargas Llosa en ‘La tía Julia y el escribidor’ sus amores juveniles con su madura tía Julia, contando en capítulos alternos el caso portentoso de Pedro Camacho, escribidor de folletines para la emisora en que el joven Varguitas trabaja y trata de convertirse en un escritor serio. Camacho era una variante de don Quijote: de tanto escribir y tan poco leer se le fue secando el seso y sus criaturas, desembridadas de una razón que las gobernara, acababan saltando de un folletín a otro, incluso habiendo fallecido unas semanas antes, en una precuela literaria de la mismísima resurrección de la carne.

En días como éstos, Pepe Montilla tiene que sentir parecido espanto al de Varguitas, al notar que los discursos mitineros de sus guest stars parecen escritos por un Pedro Camacho enloquecido que le recitan unos argumentos equivocados de tiempo y de lugar. El lector estará avisado por las encuestas y por su propio sentido común que a Montilla lo van a hacer papilla los votantes el próximo día 28; que su adversario, el convergente Mas no sabe si su victoria vendrá con mayoría suficiente para gobernar o tendrá que hacerlo en compañía de otros. ¿Con quiénes? Nada se puede saber hasta que termine el escrutinio, pero ya está demostrado que en este punto no se la hace ascos a nada y se atenderá a lo que indiquen las sagradas reglas de la aritmética: se optará por lo que sume y se desecharán las opciones restantes. Si la aritmética no proporcionara resultados fijos, el escribidor cambiaría de disciplina para apuntarse a la geometría variable.

No sabremos si Montilla mantendrá su promesa de no reconstruir el tripartito. Desgraciadamente, las matemáticas carecen de la elasticidad que tienen las palabras. Los números y las cuatro reglas conforman una realidad en la que no cabe la metáfora y no le van a dar ocasión. Está pues, CiU. Si puede gobernar con ERC lo hará, pero el montillazo que va a pegarse la Esquerra lo presenta como improbable.

Mas podría gobernar con apoyo del PP contra algún arreglo menor, probablemente de carácter municipal. Zapatero y Rubalcaba le emplazaban este fin de semana a no gobernar con el PP. Exige que no se mezcle con los parias de Cataluña a Mas, ese estadista, quien dio el placet a Patxi López para investirse lehendakari precisamente con el apoyo de la casta impura. Llegado el caso, afearán a Rajoy que pacte con los nacionalistas.

Fines de semana como estos son los que proporcionan la medida exacta de la tragedia de Montilla. Los suyos vienen a enterrarle. Ni Rubalcaba ni Zapatero le echan una mano contra su adversario electoral, sino a pelear por lo suyo. ¿Vas a pactar con el catalanófobo de Rajoy, pudiendo hacerlo con nosotros, que somos catalanistas? Él es culpable de que el Constitucional os arrugara un poco el Estatut. Este fin de semana, Zapatero y su hombre orquesta parecían personajes de los folletines del escribidor, recitando su papel en el territorio y el tiempo inadecuados. Ese doble equívoco es, precisamente, el que sustenta la tragedia, tal como la definió Caro Baroja en ‘El laberinto vasco’: “una falta de adaptación al espacio y al tiempo en que se vive”.

13 noviembre 2010

Más metáforas, es la paz



Santiago González
Habría que proponer a ‘El Follonero’ para un premio Ondas de la paz o algo parecido. El reportero de La Sexta ha sido el único que ha construido dos piezas de autor con otras tantas entrevistas realizadas a los protagonistas  de este tiempo: Arnaldo Otegi (15-6-2009) y Jesús Eguiguren (8-11-2010). Hasta aquí llegó la banalidad del tiempo en que vivimos. Habíamos visto a una ministra de Igualdad dejarse llevar por él hasta una tienda de lencería y ayudar al showman a escoger unas bragas para una amiga, y mostrar a la cámara la pantalla de su móvil con el número de Rubalcaba (20 de enero de 2009).

La política no es una cosa seria, de acuerdo, pero alguien tendría que haberle explicado que “este asunto humano,/ con nombres, apellidos y lamentos”, no debe sustanciarse en programas de varietés. ¿Cómo no extrañarnos de que se trate un asunto tan grave como el terrorismo, 858 asesinatos solo en el haber de ETA, en formato tan liviano? Llegados a este punto podría parecer normal que la presidenta de la AVT y la esposa de Jesús Eguiguren se enzarzasen en una gresca muy poco edificante en la sala de la Audiencia en la que el testigo favorable a Otegi acababa de declarar lo poco que le permitió el juez. “Cuando nos maten, no vengáis a llorar”, dijo una víctima potencial del terrorismo a una que lo era de verdad, desde que el 11 de marzo de 2004 perdió a su hija en los trenes de Atocha. “A nosotros ya nos habéis matado”, replicó ésta. Duelo de metáforas.

Angeles Pedraza acusaba al presidente del PSE de ser “cómplice de los batasunos”. El ministro del Interior, que en días como estos polemiza con todo lo que se mueve, replicó que se está “linchando” a Jesús Eguiguren, más metáforas. Evidentemente, el socialista no es cómplice, solo testigo de la defensa, y no está siendo linchado, sino que es objeto de crítica política. ¿Deberían inhibirse las críticas a un político porque “es un hombre bueno”, como dice el lehendakari?

Evidentemente, no. A la vista de las consecuencias, los primeros críticos deberían ser sus compañeros de partido. ¿Cómo puede Zapatero exhortar a la prudencia general, si no se la impone a sus propios cuadros?¿Cómo puede pretender Rubalcaba que su política antiterrorista sea comprendida, si el personal recibe estos contramensajes?

Al final de la entrevista, Eguiguren hace una defensa de su presidente por su implicación en la negociación de 2006: “estuvo a punto de perder las elecciones… Le dijeron con la bomba aquella que se había equivocado…” Es que se había equivocado, como él mismo; ahí está la hemeroteca de aquel 29 de diciembre. Así lo admitió Zapatero en el Congreso. Ahora parece que Eguiguren quiera recuperar la razón que no le asistió en el anterior ‘proceso’ y se dispone a empedrar de nuevo el camino del fracaso, a tratar de empujar los hechos con palabras imprecisas. Y han alterado el relato: fue ETA la que se equivocó. Su debilidad actual viene de entonces. Si tal creyeran, nuestro hombre debería volver a sentarse frente a Josu Ternera. Un par de procesos más y están perdidos, aunque el resultado para el equilibrio emocional de Eguiguren podría ser fatal. Qué gran película habría hecho con estos materiales la Cavani.

10 noviembre 2010


Dilemas morales
Santiago González
“¿Cree que el presidente del Gobierno autorizaba estas acciones que eran terrorismo de Estado?”, preguntó Sáenz de Buruaga al ex secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera. Respuesta del entrevistado: “el presidente del Gobierno estaba en estas cuestiones relacionadas con la gobernabilidad del país”.

Cuestiones relacionadas con la gobernabilidad del país. El crimen como una de las bellas artes. Mientras, Felipe repetía en Cartagena de Indias que el conflicto moral de volar a la dirección de ETA dura “hasta hoy, es decir, que prevalece”. Él optó por la virtud, negándose a dar la orden, pero no sabe si hizo bien. No es creíble. Las dudas tuvieron que disipársele el 29 de marzo de 1992, cuando el entonces coronel Galindo llamó a su director general, Luis Roldán, que aún no había posado en gayumbos de topos rojos para ‘Interviú’, y le dijo: “¡bingo!” La cúpula de ETA, volatilizable dos años antes, había sido detenida en una operación irreprochablemente democrática. Era el temible colectivo Artapalo, integrado por Pakito Mujika Garmendia, José Luis Alvarez Santacristina, Txelis y JM Arregi Erostarbe, Fiti. Desde que a FG le presentaron la duda moral en bandeja, esa cúpula había sufrido la baja de José J. Zabaleta, Waldo, detenido el 23 de septiembre de 1990, y la incorporación de Mujika Garmendia.

Cualquiera en su lugar habría pensado: “menos mal que rechacé la idea”. La naturaleza humana disipa las dudas morales cuando alcanzamos lo útil al mismo tiempo que lo agradable. Por otra parte, un  atentado no habría tenido probablemente efectos definitivos y sí daños colaterales en las relaciones con Francia y ‘Pakito’ habría recompuesto la cúpula. Como hemos visto hasta fechas muy recientes, el cargo de ‘número uno de ETA’ se transmite por endoso, como el del Pirata Roberts en ‘La Princesa Prometida’.

Se pueden comprender los dilemas morales, como el que debió plantearse el presidente en 1983, cuando faltaban 48 horas para el asesinato anunciado del capitán Martín Barrios y ‘alguien’ ordenó a un inspector y tres geos secuestrar  al etarra Larretxea para impedir la consumación del crimen. Fracasaron.

No quisiera estar en sus zapatos, pensé entonces. Si la oferta se hubiese producido a comienzos de 1989, el mismo que se planteaba matar a los terroristas, negociaba con ellos en Argel, aunque allí no se planteó ninguna cuestión política. Un gobernante democrático no debería tener estas incertidumbres morales, pero si las tiene, -no todo el mundo es Guzmán el Bueno-no debe compartirlas con la peña, son las servidumbres del poder. ¿Se pueden hacer trampas? No se debe, pero si las haces y te pillan, no puedes pedir que siga la partida como si tal cosa. Te comes el marrón como un caballero, dimites y aceptas disciplinadamente comparecer ante la Justicia.

El GAL era asunto amortizado y no es probable que pase factura electoral al PSOE, aunque emborrona mucho su discurso. El día que nos ajusten las cuentas los mercados, nadie se va a distraer con este asunto. ¿Por qué desenterrarlo, entonces? Cabe la posibilidad de que FG se quedara emocionalmente ante la cárcel de Guadalajara, ya vacía, como apunta Arcadi Espada; que en estas horas casi finales de ETA, le haya dado un pronto vanidoso y exhibicionista: “yo pude hacerlo (si no hubiese tenido escrúpulos morales)” o que haya querido compartir un peso moral que lo reconcome desde entonces, pero que debe seguir llevando él en solitario. El poder, la soledad, el frío y el último teléfono.














05 noviembre 2010


Un desorden aleatorio
Santiago González
Después de la Identidad de Género, había que abordar el orden de los apellidos. No podíamos tolerar que tantos ciudadanos vivieran prisioneros en apellidos equivocados. Hagamos normal lo que a nivel de calle es simplemente normal, como dijo Adolfo Suárez. Se acabó el infame tuneado de los apellidos, la elipsis de los Pérez,  Rodríguez, González y demás linajes de masas. Se acabaron los guiones dos en uno. El propio padre del presidente del Gobierno puso uno para retener el apellido del padre fusilado, su tercero, pegado al de su madre, su segundo: Rodríguez García-Lozano. Franco lo hizo a la brava con su nieto, porque el BOE era suyo.
Se acabó la preposición de pertenencia, Pérez de Villarreal, de rancia estirpe alavesa. Ahora, también por razón de identidad, Villarreal ha pasado a llamarse Legutiano. En punto a tronío no hay color, pero queda como más vasca, váyase lo uno por lo otro.

Ya estuvo cumbre el Gobierno al maltraducir ‘gender’ por ‘género’ en lugar de ‘sexo’ y, sobre todo, al intentar sustituir en 2006 el término ‘padres’ por ‘progenitor A’ y ‘progenitor B’, según el ‘género’ de cada cual. Lástima que entre esa A y esa B persistía la prelación alfabética a favor del padre, salvo que las letras se asignaran por sorteo en el interior del matrimonio. En 1999, Aznar había reformado la Ley para que los padres pudiesen cambiar el orden de los apellidos a sus niños. Por defecto, se imponía el habitual paterno-materno. Ahora el orden (o el desorden) de los apellidos será alfabético, salvo acuerdo entre los progenitores. Eso sí, el orden decidido para el mayor de los hijos se impondrá a los demás, hasta que sean mayores de edad y adopten los apellidos que más convengan a la identidad de sus sueños. No es descartable que los segundones se levanten contra la tiranía de la gerontocracia y acabemos reformando la ley para que cada cual se apellide como quiera desde su bautizo laico.

Es para solucionar los conflictos, argumentan, cuando en realidad es abrirles la puerta. El problema no es el cambio, sino el desorden. ¿Qué será de la memoria histórica con hermanos de apellidos diferentes e imprevisibles? ¿Cómo rastrearán los hechos los historiadores del futuro? Tendrán que ser expertos en combinatoria.

En ‘Una noche en Casablanca’, el personaje de Groucho Marx es nombrado gerente de un hotel. Su segunda orden es cambia rlos números de todas las habitaciones. “Pero los clientes se van a equivocar de cuarto. Piense en la confusión”, a lo que él responde: “y usted piense en la diversión”.

Comprenderán que en esto, un González no elidido esté por encima de toda sospecha y merezca presunción de objetividad. Si hubiera tenido hijas, que no es el caso, no podría angustiarme el temor a la desaparición del apellido ni la preocupación de conservar memoria toponímica. Es de agradecer que nuestra casta gobernante haya planteado el asalto final al patriarcado, aunque en estos días uno hubiese preferido que los esfuerzos unidos del progresismo y el hembrismo patrios (o matrios) se hubieran empleado en el intento de obligar a Ahmadineyad a anular la pena de muerte impuesta a Shakineh Ashtiani. Es una lástima que no puedan estar en todo.

30 octubre 2010

Entrevista al mudo
Santiago González
Lo que le faltaba a la semana era la entrevista de ayer en ETB a Jesús Eguiguren. La periodista África Baeta, que le habría sacado mucho más partido a Harpo Marx, hizo un gran ejercicio de contención para no decir a su entrevistado: “¿Se puede saber por qué ha accedido a venir a Teleberri si a todo lo que le pregunto, no sabe/no contesta?”
La entrevistadora trató de abordar en sus cuatro primeras preguntas el asunto del día: la posible reunión de dos dirigentes del PSE con dos miembros de Batasuna, según noticia publicada en los diarios de Vocento, y tajantemente desmentida por los socialistas vascos. Así contestó el entrevistado: “Yo me atengo a la respuesta de mi partido, no sé más… No le puedo contestar… El presidente del PSE está en un limbo que no tiene toda la información… He andado muy ocupado en otras cosas… Es un tema que no conozco…” y todo en este plan. A la pregunta de su  comparecencia como testigo de encargo en el juicio contra Otegi, dio una respuesta antológica, en línea con la de su partido de la víspera: Él va como testigo porque le ha citado el tribunal, no Jone Goirizelaia. Ah, las medias verdades. En nuestro sistema judicial, ¿es el juez el que impone sus testigos al letrado de la defensa? Razón le sobraría a Batasuna para temerse que esto no acaba de ser una democracia. Y menos mal que ha tenido suerte con Eguiguren. Podría haberle tocado como testigo alguna víctima de ETA.
Al ser preguntado si cree que Otegi debe salir de la cárcel: “no lo sé…. Hombre, sería mejor que estuviera fuera haciendo política, pero como se mete en tantos líos, no sé cuál es su situación jurídica.”
Eguiguren, que es el especialista, no sabe. El PSE niega, al igual que el lehendakari. Uno tiende a creer a las instituciones. ¿Pueden mentir en un asunto como éste? Pueden, lo ha hecho el presidente del Gobierno, o sea, que de ahí para abajo casi todo es verosímil, pero un mentís categórico a Vocento parece un desafío muy arriesgado para los socialistas vascos, si la reunión fuera un hecho y hubiese alguna prueba del encuentro. Cabría preguntar al PSE para qué se reunieron con el Sinn Fein y si  éste no actuó como el mensajero de sus primos ilegalizados (the go between).
Por más que se aplica Rubalcaba, le resulta difícil disciplinar a toda la peña. Hércules las pasó canutas para acallar a la hidra de Lerna: cien cabezas. En su segunda rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, ni siquiera ha tenido tiempo de meterse con el PP y ha debido ponerse el traje ignífugo para seguir apagando un fuego que le dura toda al semana. No sé yo si el presidente del Gobierno ha estado acertado coronando la misma cabeza con los cargos de vicepresidente, portavoz y ministro del Interior. Semanas como ésta parecen indicar una cierta incompatibilidad funcional si el partido se le pone boquirroto. Una pista: añadir a sus funciones la secretaría de Organización no sería una buena idea.
Rafael Alberti había expresado perplejidades como la mía de ahora mismo en el título de un poemario surrealista publicado en 1929: “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”. Con el ministro del Interior ya somos tres. Ay, si toda esa tropa suya no tuviera el don de la palabra.











29 octubre 2010


Testigo de la defensa
Santiago González
Menos mal que habíamos entrado en la era de la comunicación. La eclosión de portavoces con opiniones diversas sobre la distancia exacta que Batasuna debe guardar con respecto a ETA no había sido una experiencia muy estimulante. Así que llegó Rubalcaba y mandó a parar. Habíamos llegado a una contención de la marejada en términos razonables: las declaraciones de Jáuregui sobre la imposibilidad de verificar la seriedad de las intenciones de ETA antes de las municipales eran necesarias en medio de las rebajas. Ayer mismo intervino el portavoz del Gobierno propiamente dicho, para rechazar la negociación y afirmarse en la vía de la derrota seguida en los últimos tres años.

Mano de santo. Todas las voces de los días anteriores se han callado, Blanco, un suponer. Benegas ha declarado que ya no hablará más del asunto y el consejero Ares ha reclamado sensatez de manera ecuménica, aunque debería haberla pedido por medio de una circular interna. Y en éstas va Eguiguren y se destapa como testigo de la defensa en el juicio contra Arnaldo Otegi el próximo día 11.

En ‘Testigo de cargo’, una enamorada Marlene Dietrich se ofrece al fiscal para declarar contra su cónyuge, Tyrone Power, procesado por asesinato, con el fin de que el abogado de éste, Charles Laughton, destroce su testimonio por perjurio y consiga la deseada absolución de su marido. El testigo de cargo convertido en el mejor testigo posible de la defensa, la vida está llena de estas pequeñas paradojas.

Tal vez estemos juzgando mal a Jesús Eguiguren y su papel en este despropósito sea el inverso de Marlene Dietrich. Convencido de que las triquiñuelas de Batasuna pueden darle resultado ante los tribunales, se ha ofrecido a Goirizelaia, pensando que lo único que tal vez no pueda superar Arnaldo Otegi sea su testimonio como testigo de la defensa.

Eguiguren, colaborador de la Justicia, según su partido, tiene una papeleta el 11 de noviembre, la de prestar un testimonio equilibrado, pongo por ejemplo, no mostrar más capacidad para el recuerdo ante las preguntas de Jone Goirizelaia que ante las de la acusación, pongamos por caso.

Tal vez no han calculado nunca el efecto galvanizante que producen en la moral de la banda terrorista y allegados. Cuando se ponen a hacer cábalas nerviosas dan la impresión de que Eguiguren tiene más urgencia que Arnaldo en que éste salga de la cárcel y que la legalización de Batasuna para que pueda ocupar los Ayuntamientos a los que no pudo llegar ANV, no es un problema que deba preocupar tanto a Batasuna como al Gobierno y al partido que lo sostiene.

Cosas de Jesús, dicen. ¿Conseguirá Eguiguren sacar a Arnaldo de la cárcel y llevar a los ayuntamientos vascos a los concejales de Batasuna? ¿Acertará el astuto Rubalcaba a frenar su perseverancia? “No revele a nadie el secreto del final de ‘Testigo de cargo’”, dice una voz en off sobre los créditos finales de la película de Wilder. En el asunto que nos ocupa da lo mismo. Sea cual sea el desenlace, habrá algún socialista que acertó en esta semana. Están en todas las posiciones al mismo tiempo. Nadie, salvo el PNV, había alcanzado tal virtuosismo en el ejercicio de la ubicuidad.

27 octubre 2010


Vaya lío
Santiago González
No es preciso ser un vocacional de las teorías conspirativas para darse cuenta de que los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz, asunto ya sentenciado en el Nuevo Testamento (Lucas, XVI, 8). No hay más que ver el batiburrillo que tenemos liado acerca de la hipotética legalización de Batasuna antes de las elecciones municipales. Veamos: Eguiguren se reúne a tomar cafés con Antxon Etxebeste, Rufi Etxebarria y Rafa Díez Usabiaga, a quien el cuidado de su anciana madre que le encomendó Garzón, le permite reincidir en el delito que el propio juez se temía en el auto de excarcelación. O tal vez no: ellos se reúnen, hablan de sus cosas y luego cada uno hace lo que debe.
Ayer, el mismo día en que conocíamos esto por Ángeles Escrivá, el portavoz parlamentario del PSOE, José Antonio Alonso, recordaba a Joan Ridao que “no hay que reunirse bajo ningún concepto con representantes de Batasuna (…) Me resulta inimaginable que un partido democrático realice semejantes reuniones”. Esta consideraciones del portavoz, ¿valen para su propio partido o sólo para ERC?
El 24 de abril de 2005, Zapatero declaraba al diario El País: “El Partido Socialista no ha mantenido ninguna relación con personas que puedan representar a la extinta Batasuna. No ha habido ni hay relación alguna, ningún diálogo.” Para entonces, Eguiguren llevaba tres años viéndose con Otegi y sus citas prevalecieron sobre las palabras del presidente. Ayer mismo, Tasio Erkizia declaraba que “el PSOE conoce de primera mano los pasos que está dando la izquierda abertzale.” Al mismo tiempo, Zapatero ha pedido al PSE que haga el menor ruido posible y que no interfiera”.
Toda gran estrategia se basa en una diagnosis acertada. El ministro de la Presidencia declaró el lunes a ETB que probablemente Batasuna “ha llegado a la conclusión de que la violencia contamina su causa y que la arrastra al abismo”. Son dos conceptos diferentes. Puede que hayan intuido que ETA les arrastra al abismo, aunque no haya señales públicas de semejante convicción. Pero la contaminación de su causa por la violencia es un imposible metafísico. Para que tal se produjera, sería preciso que la violencia fuera algo externo en su naturaleza y esencia a la presunta causa, cuestión desmentida por la historia de los últimos 32 años y por la sentencia del Supremo de 27 de marzo de 2003, en que ilegalizó Batasuna con párrafos como éste:
“Todos estos aspectos de esencial coincidencia entre los tres partidos políticos demandados (HB, EH y B) entre sí, y de todos ellos a su vez con ETA, ponen de manifiesto una identidad sustancial entre las tres formaciones en los ámbitos mencionados (personal, de fines, de estrategias y de actividad) y asimismo un riguroso control de todos ellos por la citada banda criminal. Por esta razón podemos concluir afirmando la existencia en el presente caso de un único sujeto real, que es la organización terrorista ETA…” Tribunal Supremo. Sentencia de 27 de marzo de 2003 por la que se ilegaliza a Batasuna, Euskal Herritarrok y Herri Batasuna).
No es un factor contaminante; son la misma nube tóxica. Si antes teníamos un problema de comunicación con una sola portavoz, estremece pensar lo que va a ser a partir de ahora que tenemos quince.




25 octubre 2010


Estilo de portavoz
Santiago González
Rosa Díez cuenta una anécdota muy definitoria del hombre fuerte del Gobierno. El 23 de julio de 2000, tras la elección de Zapatero en el 35º Congreso del PSOE, dos miembros del equipo del candidato Bono, coinciden a la salida. Son Alejandro Cercas y Rubalcaba. “Hemos perdido”, dice el primero resignadamente. “Habrás perdido tú. Yo, no”, le responde el otro muy entero.

Su estreno como nuevo, -ma non troppo,-portavoz, tuvo un argumento relevante en la impresentable especulación del alcalde de Valladolid sobre “los morritos” de la señora Pajín. El regidor, “insoportablemente sexista, machista”, al decir del vice, le llevó a la siguiente reflexión: “hay algo en la genética del PP que rechina…”

Vayamos por partes. Siempre he creído que De la Vega ha sido una vicepresidenta sobrevalorada, especialmente en una de sus funciones primordiales, la coordinación del Gobierno. Los ejecutivos de Zapatero han sido un caos en el que unos ministros contradecían a otros y todos ellos, empezando por el primus inter pares, a sí mismos. En eso va a mejorar con el par Rubalcaba-Jáuregui. Pero si hay algo que no  necesitábamos era un portavoz-azote de la oposición. De la Vega, en su papel de señora Danvers del Manderley monclovita, era una especialista, con insultos como ‘viles’, ‘mezquinos’ e ‘indecentes’, delicadamente vertidos desde su sonrisa conmiserativa.

Y lo de la genética. Zapatero, Blanco y Tomás Gómez ya se habían referido al ADN y al código genético de los socialistas con metáfora perversa. En la historia de las ideas políticas sólo ha habido un movimiento que ha relacionado las ideas con la biología y los comportamientos humanos con la sangre, la raza y la genética: el nazismo. Es la más desdichada formulación identitaria y la piedra angular de los totalitarismos: la que adjudica a nuestro ser todas las virtudes y al ser de los otros todos los defectos.

Es un absurdo, claro, una expresión de la doble vara de medir. Un ejemplo: El presidente del Congreso, José Bono, dijo de la presidenta de la Comunidad de Madrid: “Esperanza besa de día y muerde de noche”. Un caso práctico: Tal vez el sexismo y el machismo del tal León de la Riva habrían parecido soportables a Rubalcaba bajo una formulación del acervo cultural propio: “Lo que le pasa a la señora o señorita Leire (© Alfonso Guerra) es que está mal follada (© Martín López, concejal del PSC en Barcelona sobre la periodista Mónica Terribas)”.

Una secuencia reveladora de Cabaret, dejando a un lado la eléctrica escena de la cervecería en la que el joven nazi hace cantar a la parroquia Tomorrow belongs to me, (canción que ha inspirado a Ibarretxe el título de sus memorias, Geroa gurea da), es el diálogo en el que la dueña de la pensión en la que vive Liza Minelli pregunta a herr Ludwig, su huésped nazi: “Si todos los judíos son banqueros, ¿cómo pueden ser comunistas también?”, a lo que él responde en una muestra de lo que tantos años después ha definido el estilo Rubalcaba: “Sutiles, son muy sutiles, fräulein Kost. Si no pueden destruirnos de una forma, lo intentan de otra.” 


21 octubre 2010


Jáuregui, la novedad
Santiago González
Sí, soy previsible, reconoció Rajoy en el Congreso a Elena Salgado y aprovechó para destacar como virtud de los gobernantes que sus hechos fueran predecibles para los administrados, al revés de lo que pasa con el presidente del Gobierno. Los dos tenían razón, aunque ninguno de ellos supiera hasta qué punto: Zapatero es imprevisible hasta para sí mismo. El domingo, tras el mitin eufórico de Ponferrada, anunció que pensaba terminar la legislatura cambiando sólo al pregonado ministro de Trabajo.

Tres días después anunciaba la más profunda de las ocho crisis de Gobierno desde el 14 de abril de 2004, fecha de su primera investidura. “Presidente”, le preguntó una periodista profesional, “el domingo, a 400 kilómetros de aquí anunció que sólo pensaba sustituir al ministro de Trabajo. ¿Cuándo cambió de opinión?” El gobernante, impávido, respondió: “el domingo por la tarde”.

Una ocurrencia. Imaginémoslo. Está contento con el acuerdo que le permite salvar los presupuestos. Por la mañana había anunciado continuidad. Por la tarde, se levanta de la siesta y se plantea la pregunta fundamental para el día de la semana: ¿Qué hacer un domingo por la tarde? Una de dos: o retiras las tropas de Irak o una crisis de Gobierno. “Voy a vacilar un poco a los periodistas de esta mañana”, debió de pensar. Y acaba con la idea de la juventud como un valor intrínseco para dar entrada a gente que ya no cumplirá los cincuenta, con algo menos de frescura, quizá, pero con conocimiento, sentido común y un bagaje de experiencias. Está también Pajín, es cierto, pero su hueco en el partido lo va cubrir Marcelino Iglesias, váyase lo uno por lo otro. Note el avisado lector que los Presupuestos que tan contento le tienen son inservibles desde la misma mañana de su aprobación en el Congreso. El Gobierno tiene dos Departamentos menos, se ha creado uno nuevo y las cuentas ya no son las adecuadas. Una enmienda a la totalidad sin tramitar.

La sorpresa mayor es Ramón Jáuregui, un socialista capaz, trabajador, honrado, con dotes para el diálogo y una tendencia innata a buscar soluciones donde vea un  problema. Ha sido candidato en todas las crisis, pero Zapatero había desaprovechado todas las ocasiones. Cuando lo sustituyó por Eduardo Madina en el Grupo Socialista para enviarlo a ese cementerio de viudas blancas y líderes descatalogados que es  el Parlamento europeo, mostró un punto de crueldad innecesaria. “Ahora sí hemos acertado”, dijo, tras oír el aplauso unánime con que recibió a Madina el Grupo Parlamentario. En  realidad había acertado antes, al nombrar a Jáuregui, como demostró la ovación cerrada de todos los diputados de la cámara puestos en pie para despedirlo.

La única vez que Zapatero le encomendó un trabajo específico fue la presidencia de la gestora que desmontó el pacto de 2001 entre Nicolás Redondo y Mayor Oreja. Fue muy eficaz. Es probable que el presidente lo quiera para repetir la operación en el acuerdo de Gobierno de Patxi López con Antonio Basagoiti. Se entiende con los nacionalistas, una ventaja inapreciable para el cargo y la función, le tienen respeto, y, tal como ha dicho el presidente, “se expresa muy bien”.

20 octubre 2010

Hacer aguas


Pie de lienzo.-José Luis hace entrega de las aguas canarias a Paulino Rivero. Al fondo, un cayuco.

Santiago González
Lamento de corazón decepcionar a mis seguidores si los tuviese, pero como el deber de los periodistas es decir la verdad, quiero echarla de la boca: Es comprensible, aunque deplorable, que el PP se haya visto obligado a romper su acuerdo de Gobierno con Coalición Canaria. Tras examinar los hechos con algún detenimiento debo decir que estoy bastante de acuerdo con el pacto presupuestario por el que el presidente cede a Canarias las aguas archipelágicas, que son las delimitadas por las islas del archipiélago, como su propio nombre indica. Lo normal es que Zapatero negocie asuntos de su interés pagando a los nacionalistas con el dinero o la soberanía del común. ¿Cómo oponerse a que por una vez les pague con algo que no es nuestro, como las aguas internacionales? Alguien le hará ver que las aguas jurisdiccionales españolas en Canarias alcanzan 12 millas a partir de cada isla, pero, ay, entre varias de ellas dos a dos, hay más de 24, y esas aguas son internacionales.

Si el ministro Bermejo no conocía bien los límites de las autonomías y se fue a cazar a Andalucía con la licencia de Castilla-La Mancha, por qué iba a conocer el presidente que lo nombró los límites entre las aguas españolas y las internacionales. Al fin y al cabo, las carreteras suelen indicar con un cartel las lindes autonómicas, pero ya me dirán donde se encuentran los mojones en la mar salada. Son ‘una raya en el agua’, título genérico de la columna que diariamente escribe mi admirado Ignacio Camacho.

Tengamos también en cuenta que el presidente no es un rudo lobo de mar, sino un hombre de León “y los de la montaña somos muy duros”, según confesión propia. Nada tiene que hacerse perdonar en punto a bravura, pero el mar, la mar, no es el mismo medio y requiere otras destrezas. Recuérdese aquella ocasión en que, por no atender las advertencias de su escolta, precisamente en aguas canarias, se echó a la mar en un bote para pescar y tuvo que ser rescatado por la Guardia Civil.

No es muy relevante. Cuando el Gobierno sea apercibido de este contradiós, dirá que eso de las aguas canarias es un simple purparler, una mera denominación para andar por casa. Por otra parte, ya le había cedido a Gibraltar aguas españolas, que es donde la Royal Navy hostiga a la Guardia Civil, y, si puede darle a Caruana lo que es nuestro, ¿por qué no va a darle a Paulino Rivero lo que no es de nadie? Y si la cosa cuela, aprovechando que a ambas orillas del Atlántico hay liderazgos progresistas, ¿por qué no un acuerdo con Obama para privatizarse el ‘Mare Tenebrosum’ y llamarle ‘Mare Nostrum’?

En ‘Hermano Lobo’, estimulante revista de humor dentro de lo que cabía, que era mucho, incluso bajo el franquismo, escribía en los primeros años setenta Emilio de la Cruz Aguilar, que bajo su personaje de Albert Macarra, firmaba una magnífica sección escrita en cheli, ‘Las Cassettes Mc Macarra’. En una de ellas, sobre el conflicto pesquero entre Marruecos y España, se refería a “lasaguasorinale d’Aspaña’. Yo ya estoy curado de espanto y lo voy comprendiendo todo, presidente, pero la verdad, creía que cambiarle el agua al canario era otra cosa.

16 octubre 2010

Spoon River


Santiago González



Zapatero firmó ayer el pacto que anhelaba con los nacionalistas vascos, algo más sólido y duradero que un acuerdo para aliviar las urgencias en el pajar del Congreso. No sé si tanto como el amor verdadero, pero sí una relación estable, aunque también haya tenido que pagar para conseguirla. Eso no quita para que el amancebamiento tenga un nombre perfectamente honorable: “Acuerdo por la estabilidad política, económica e institucional de Euskadi”, se llama la sentencia en un alarde de neoparla orwelliana: su primer efecto es la crisis política e institucional. El Gobierno ha acordado 20 transferencias y no lo ha hecho con el receptor de las mismas, el Ejecutivo autonómico, que para mayor surrealismo era un Gobierno amigo. Ha preferido chamarilear con el partido de la oposición, lo cual constituye una falta grave de respeto a las instituciones y abre una crisis política para el Gobierno del cambio. Ayer, con el pacto de legislatura, se redactó un anexo con el acta de defunción para el Gobierno de Patxi López; ya habrá tiempo de ponerle fecha y de escribir un sentido  epitafio, un ‘spoon river’ airoso.
No es equitativo. Con estos, el PNV ha aprobado seis presupuestos a José Luis Rodríguez Zapatero. El PSE de López colaboró lealmente, apoyando los presupuestos a Ibarretxe entre 2006 y 2009. En el último ejercicio citado, los jeltzales también exigieron el traspaso de las competencias en I+D+i, un papelón para la ministra del ramo, que se enteró por los papeles. En 2010 el coste fue el blindaje de las normas fiscales de las Diputaciones y el bloqueo de la transferencia que Patxi López esperaba el 1 de enero. La competencia tuvo que esperar a que la renegociara y se la apuntara el PNV.
Eta gero, hau, pero ya se sabe que los apoyos pasan; sólo los blindajes permanecen. El partido-guía de los vascos siempre ha sido muy desprejuiciado en materia de alianzas. Arzalluz lo explicaba como sigue: “No tenemos reparos en ir con la izquierda o con la derecha. Así fue la generación anterior y así somos la actual, salvo algunos acomplejados, generalmente los de cartera más gruesa, que van de progres por la vida”.
Así lo hicieron entre el 96 y el 2000 con el PP, lo cual no ha impedido que la historia oficial culpe a Aznar de que el PNV se echara al monte en el 98. Ahora le toca al PSE cuyo portavoz se muestra muy ufano porque el Gobierno hermano les tiene informados de lo que pacta con el PNV y de que éste acepte implícitamente la vía estatutaria. Al principio de todo esto, el PSE era un adepto de la vía Maragall. Véase el resultado de las conversaciones de ZP con el Urkullu catalán: primero fue la cabeza del Bautista y el mes que viene, más: la derrota del PSC.

Este Gobierno vasco era el único éxito que podía presentar Zapatero en los últimos tiempos, pero se lo ha tenido que comer para llegar a 2011. Al final de ‘Go West!’, los hermanos Marx comienzan a alimentar la caldera del tren con la madera que arrancan de los vagones: soleras, mobiliario, mamparas y techos. “¡Traed madera!”, grita Zapatero al mando de la locomotora. Hay que llegar como sea. Es una metáfora perfecta del ejercicio del poder para este presidente del Gobierno. No le importa haber dejado el tren reducido a astillas, lo importante es que la locomotora avance. Todavía quedan las traviesas, que el ministro de Fomento y Pajín deben de tener perfectamente cuantificadas. Lo que pasa, presidente, es que si quemamos las traviesas que tenemos por delante, ¿no habrá peligro de que descarrilemos? “He dicho que como sea.”