
27 noviembre 2009

25 noviembre 2009
Gálvez en Somalia
Santiago González
Jorge Martínez Reverte publicó en los primeros años ochenta ‘Gálvez en Euskadi’. ETA (m) había secuestrado a un empresario, directivo de una multinacional sueca. Julio Gálvez, que era el jefe de Prensa de la empresa, se encargaba de la estrategia negociadora y acababa dando el importe del rescate a ETA (pm) la rama de la banda terrorista que no tenía al empresario.
Nuestro héroe ha dejado el periodismo y ahora es un agente del Centro Nacional de Inteligencia en el Cuerno de África. Recordará el amable lector, -y si no, para eso estamos, -que el Gobierno de España se dejó engañar por el simulacro de bajar a tierra a tres tripulantes del atunero vasco. El CNI pasó la información al mando, que, en el ejercicio de su responsabilidad, decidió mentir un poco para tranquilizar a la peña. “Sabemos exactamente dónde están y sabemos que están bien”, dijo el 5 de noviembre la ministra de Defensa con un aplomo extraordinario, dadas las circunstancias. Moratinos, ese Buda feliz de la diplomacia española, acreditó la leyenda al día siguiente a partir de fuentes distintas. Y privilegiadas, claro. Su información tenía la garantía del primer ministro de Somalia, una autoridad: "Los tres secuestrados que fueron trasladados a tierra han regresado a bordo”. Eran dos gallegos y un vasco, llegaron a decirnos, en un alarde de precisión hasta en el bulo.
Dirán ustedes que estamos ante un episodio nacional difícilmente mejorable. Falso. Tres agentes de nuestros servicios de inteligencia que operaban en Djibuti, haciéndose pasar por antropólogos, entraron en territorio somalí con la ayuda de los servicios secretos franceses. Una vez en el teatro de operaciones, tomaron contacto con un alto cargo del Ministerio de Defensa, que se les ofreció para mediar con los secuestradores. Él creía que con un millón de dólares se podía conseguir la libertad de los tres pescadores españoles en peor situación. Hasta hoy. Nuestros espías le habían dado la pasta a un poli-mili.
El asunto, imaginarse a nuestros hombres desarrollando su misión en esa Nowhere land que es Somalia, y siendo estafados por cualquier catarriberas, produce un poco de alipori, sin contar con que el importe real del rescate ha subido a 5 millones de dólares. No pasa nada. También vamos hacia esa cifra de parados y a escote nada es caro.
El palo del poli-mili somalí, toma ya aliteración, no tuvo peores consecuencias, prueba de que era ajeno a los secuestradores. De otra manera, éstos se habrían enterado de que los españoles pagaban un millón por cada tres rehenes y el rescate se nos habría puesto en 12 millones.
Hoy comparece De la Vega en el Congreso. Como este periódico suele hacer sus preguntas por adelantado para animar el debate y éstas pueden ser aprovechadas por la oposición, voy a echar mi modesto cuarto a espadas en favor del Gobierno. La viceprimera podría encararse a la bancada popular y reprocharles: “mientras ustedes discuten nuestro prestigio internacional, el Gobierno está trabajando por la imagen de España. Nueve de cada diez somalíes piensan ya que somos un país de gente muy rica y muy generosa y que merecemos estar en el G-20”. De nada, a mandar.
23 noviembre 2009
Los obispos y los españoles
Santiago González
El Vaticano colocó hace unos años al obispo de Palencia, “un tal Blázquez” en la diócesis de Bilbao: Ahora acaba de repetir la jugada con un tal Munilla para la de San Sebastián. Donostiarra, criado en Aizarnazabal, cura en Zumarraga durante veinte años y euskaldun. ¿Loro viejo no aprende a hablar? Pues tomad dos tazas.
La tertulia dominical de la SER abrió el asunto con un ‘corte’ de Egibar que pareció a todos la mar de divertido: “más a la derecha de Munilla sólo está la pared”. Una contertulia nacionalista, mujer por lo demás instruida, corroboró: “lo que ha ganado (con este obispo) es el integrismo religioso de cuando Tarancón”, quizá pensando en Marcelo González Martín (otro de Palencia) o Guerra Campos, quizá porque no sabe atribuir correctamente a sus autores el grito “Tarancón al paredón” . Los hechos como si fueran opiniones, que escribió Hannah Arendt. Remató con una prueba adicional: la única que lo había felicitado fue la presidenta del Parlamento vasco “que es cercana al Opus”. El nacionalismo vasco no es vaticanista, como dijo Prieto. Está en guerra con la Santa Sede, porque ésta no le concede el privilegio franquista de presentar la terna.
También el progresismo está arrebatado con la jerarquía eclesiástica por querer excomulgar a los diputados que voten ‘sí’ a la Ley del Aborto. Uno respeta que los obispos regulen el derecho de admisión, aunque le parece exagerado que un asesino múltiple pueda encontrar el perdón de la Iglesia mediante el sacramento de la penitencia y un diputado que vote a favor de la Ley ‘No se lo diremos a papá’ sea irremisiblemente apartado del banquete celestial. Lo que no entiende es que tanto ateo esté escribiendo columnas furibundas contra la excomunión, en lugar de decirle a Martínez Camino: “no hace falta que se tome la molestia, monseñor. Ya me excomulgué yo mismo hace la tira”, o, alternativamente, “yo también he abortado”, que era eslogan de la izquierda hace 30 años.
Los ateos de ahora temen la excomunión y los familiares de los condenados en el franquismo quieren declarar nulos los juicios. Uno tiene entre sus amigos a un superviviente de la pena de muerte impuesta dos veces por un consejo de guerra y no se imagina a Teo Uriarte reivindicando la anulación del Sumarísimo 31/69. Hay condenas que infaman a un régimen, al tribunal y al verdugo, no al reo; un suponer, Julián Grimau. “Un bel morir tutta una vita onora”, escribió Petrarca.
Las huellas de los disparos de Tejero en el techo del Congreso son una hermosa cicatriz en la piel de la democracia. Esperemos que ningún gilipollas se le ocurra revocarlas en aplicación de la memoria histórica.
Sólo los pueblos creyentes blasfeman. Este anticlericalismo nacional-progresista es la confirmación de la sentencia del maestro Camba: “la cocina española está demasiado influida por el ajo y por las preocupaciones religiosas.” El español, vasco incluido, es un pueblo que marcha detrás de un crucifijo, ya sea en procesión, ya para tirarlo al agua, tal como resumía la vieja sentencia popular: “No he visto gente tan bruta/como la gente de Alcocer/que echaron el Cristo al río/ porque no quiso llover.”
21 noviembre 2009
Tele okupada
Santiago González
El parlamentario jeltzale Luke Uribe-Etxebarria se ha convertido en martillo parlamentario de los okupas que dirigen EITB desde que el Parlamento (vasco, claro) cambió de signo y la nueva mayoría constitucionalista sustituyó al nacionalismo felizmente gobernante durante los últimos 30 años.
El diputado del PNV es periodista de formación, lo cual viene a explicar en alguna medida su vocación interpelante. No toda, claro. Hace falta haber desarrollado un sentido muy patrimonial del país para considerar que todos los cambios realizados en el organigrama de la casa por el nuevo director general son purgas ideológicas. Es preciso argüir en su favor que este detalle lo revela como un nacionalista moderado. Si hubiera sido radical los habría tachado de ‘genocidio laboral’ o ‘exterminio catódico’.
Por otra parte, todo puesto de trabajo ocupado por un nacionalista, aunque sea de manera interina, se convierte en un bastión de la función pública. El mero transcurrir del tiempo produce un milagro de transustanciación y convierte en funcionario al eventual. Cuántos familiares de ilustres burukides han consolidado sus plazas en las Diputaciones sin necesidad de afrontar la vía alternativa de la oposición, no daré nombres. ¿Quién es ese director general para remover a un editor, qué digo a un editor, ni siquiera a un tertuliano de los nuestros?
El partido-guía reivindica de tú a tú ante el Vaticano el derecho a elegir nuestros obispos, no les diré más para que comprendan el justo mosqueo de este hombre al juego sucio de un director del ente que ni siquiera es monaguillo. No hay derecho a que la alianza PSE-PP, que un día es Patxi López contaminado por las malas compañías y al siguiente Basagoiti, perverso secuestrador de la voluntad del lehendakari López, haya puesto al frente a un periodista a secas. Ah, qué tiempos en que la profesionalidad del ente descansaba sobre gentes de más fundamento, alcaldes nacionalistas de Bilbao o periodistas que dejaban el cargo para presidir el BBB. ¿Un periodista para dirigir un medio? Qué idea tan peregrina. El burukide máximo conoce a buen seguro los versos de ‘Romero solo’. Al fin y al cabo, su autor, León Felipe, tuvo farmacia en Balmaseda, que cae cerca de su pueblo: “No sabiendo los oficios los haremos con respeto./ Para enterrar a los muertos/ como debemos/ cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.”
El interpelante ha denunciado que la dirección de EITB quiere “reinventar la realidad vasca” y que hay una consigna política clara: privilegiar a toda costa al Gobierno autonómico. Alteridad se llama esta figura: llevábamos 26 años con ETB enseñando un mapa que representa las muy respetables ensoñaciones territoriales nacionalistas, pero que desbordaba generosamente la CAV, para incorporar como realidad una Euskal Herria inexistente desde el punto de vista institucional. Han sido 26 nochebuenas ignorando el mensaje del Rey. La paradoja es que el hecho cuya retransmisión en directo nos negaba la noche del 24, era la noticia de apertura al día siguiente, con la inevitable ronda de los partidos vascos para criticar el mensaje de la elipsis.
Luke Uribe-Etxebarria teme que la tele pierda audiencia, sin que explique por qué los suyos no han cerrado ETB-1, una cadena que el anterior equipo directivo traspasó con un 3,2% de cuota media de pantalla. Vivir para ver. La tele, naturalmente.
20 noviembre 2009
Cinemática creativa
Santiago González
18 noviembre 2009
Piratas en Isla Tortuga

Santiago González
La confusión sentimental es estado propio de la condición humana sometida a una fuerte tensión. De ahí que horas después de que los 63 secuestradores del ‘Alakrana’ abandonaran el atunero, los tripulantes y sus familias, los miembros del Gobierno y de la oposición, la opinión pública y también la publicada, tengan la tentación de deslizarse por el sintagma ‘final feliz’, en abierta confusión entre la felicidad y el alivio.
Feliz, ¿comparado con qué? Estos 47 días han sido un calvario para las víctimas y sus familiares. También para un Gobierno cuya gestión ha sido la viva imagen de la incompetencia, la descoordinación y las ausencias durante el pasado mes y medio.
Los piratas han ingresado unos cuatro millones de dólares, parte de los cuales serán inversión logística para próximos secuestros. Hace casi tres siglos que Montesquieu, un cadáver exquisito, previó que bienes como la libertad no pueden comprarse, porque quien la vende se encuentra después en mejor posición para venderla de nuevo.
¿Y ahora, qué? “Respetemos la acción de la Justicia”, pidió ayer la viceprimera, mientras se aplicaba briosa a cuadrar un círculo tras otro en el nuevo modelo de rueda de prensa del Gobierno: con preguntas, pero sin respuestas.
Lo que pasa es que la petición del fiscal excede muy largamente los cinco años de privación de libertad que la Ley de Enjuiciamiento Criminal, enmendada ad hoc, establece como límite para los juicios rápidos (Ley 38/2002, art. 795). Por otra parte, la retirada de la acusación de asociación ilícita es un imposible lógico, salvo que se acepte que 63 somalíes fuertemente armados se encontraron hace mes y medio por casualidad en la cubierta del atunero. ¿Insistirá la Audiencia en el juicio rápido, habiendo desaparecido el estado de necesidad? ¿Indultará el Gobierno a los dos procesados en virtud del pacto entre caballeros alcanzado con los piratas? Sería extraordinario que Zapatero mantuviera la palabra dada a unos delincuentes cuando la ha quebrado tantas veces en promesas a sus votantes y a sus eventuales socios de Gobierno.
Uno es más partidario del estilo Sarkozy, tan inspirado en Julio César y su aventura con los piratas cilicios, pero el estilo Zp se encuentra más en la tradición mercedaria, a pesar de su laicismo. A la pregunta de si se iba a perseguir a los delincuentes, la portavoz dijo tres veces, tres, que la operación Atalanta tenía como objetivos “luchar contra la piratería y detener a los piratas en flagrante delito”. Hubo ocasión de detenerlos ‘in fraganti’: durante los 47 días que tuvieron en su poder el atunero y a su tripulación. Ahora no. Descartada la posibilidad de que ella desconozca el significado del término ‘flagrante’, cabe pensar que ha perdido todo respeto intelectual hacia la peña.
Los rehenes vuelven a casa; sean bienvenidos. Mientras, los piratas se han retirado a algún ‘Notorious Ranch’ tercermundista, a su particular ‘Isla Tortuga’, para relajarse. No parece que vayan a sentir el acoso legal que describía el grupo ‘Suburbano’ en ‘Los delirios del pirata’, aquel álbum que tanto le gustaba a Joseba Pagaza: “Esta noche se hace historia./ Hoy se cierra Isla Tortuga./Después de un tiempo de gloria/ comienza un tiempo de fuga.”
07 noviembre 2009
Portavoces auxiliares
Santiago González
Extraño país el nuestro. El presidente se ocupa y se preocupa de la Presidencia de turno de la Unión Europea que va a desempeñar a partir de enero y no está para nada que no sean estos seis meses de conjunción planetaria.
Es el caso que el secuestro del ‘Alakrana’ está en manos de segundones y la consecuencia más visible es que una cuadrilla de salteadores, desharrapados y empapados en ‘quat’, la droga más corriente en el cuerno de Africa, tiene en jaque a un Estado moderno y revela una estrategia de comunicación mucho más eficaz que la del Gobierno de España.
De momento, han convertido a los secuestrados en portavoces de su causa y a las familias de los tripulantes, a los ayuntamientos en los que viven, a una buena parte de la prensa y de la opinión pública y al mismísimo lehendakari en altavoces de sus posiciones.
La razonable opinión del Gobierno de que era una estrategia para encarecer el rescate, no ha sido atendida ni por Patxi López, que es de los suyos. Y sin embargo, la devolución de los tres secuestrados de tierra al atunero parece confirmar la versión gubernamental. En todo este concierto de exigencias para que los piratas sean “devueltos a su país o a Kenia”, sólo se salva la posición de los familiares por el estado de necesidad que les aflige. El Estado no puede acogerse a ese supuesto porque unos piratas hayan secuestrado un barco, una organización terrorista realice atentados o unos delincuentes perpetren un atraco con rehenes.
El problema creado por la impaciencia de Garzón, normal, las prisas, es que la Audiencia Nacional ha empezado a ejercer su competencia sobre el caso y es bastante improbarle que se pueda desandar lo andado. Es muy difícil que los dos piratas sean puestos en libertad sin cargos, salvo que: a) prevarique un juez, b) lo haga un fiscal para evitarle el trago. Táchese lo que no proceda.
Cabe la posibilidad de que la Audiencia Nacional acepte una declinatoria a favor de Kenia, argumentando, por ejemplo, que los derechos humanos de los presuntos estarán más seguros allí que aquí, lo cual sería no ya humillante, sino sencillamente increíble, después de los congresos de osteólogos que hemos organizado para estudiar la edad del piratilla.
Tal vez conviniera que el presidente baje de sus altas cavilaciones europeas. Debería llamar al lehendakari, para recordarle cómo debe funcionar la Justicia en un Estado de Derecho. Luego dirigirse a la oposición para pedir ayuda. No parece que las regañinas de la viceprimera, esa señora Danvers del Manderley monclovita, sean maneras. Una referencia: el PSOE no fue un modelo de colaboración con el Gobierno entre el 11 y el 14-M. Pero aquello fue un error de Aznar. Llamar a la oposición y convocar un gabinete de crisis era responsabilidad del presidente. ¿Por qué iba la oposición a arrimar un hombro que nadie le había pedido?
Los dos partidos, 323 escaños sobre 350, deberían recordar a los medios, ah, los medios, una regla de oro: jamás deben difundirse las exigencias o amenazas de unos secuestradores, aunque el portavoz de las mismas sea el patrón del barco capturado. En esto tiene toda la razón la ministra de Defensa.
06 noviembre 2009
Encarecer la solución
Santiago González
Las noticias de ayer sobre el ‘Alakrana’ revelan que sus secuestradores son gentes competentes en su oficio. Los tres marineros son españoles como era de esperar: un vasco y dos gallegos. Llevar a tierra a tres o cuatro rehenes de Ghana o bien un surtido de nacionalidades, integrado por un senegalés, un malayo y un costamarfileño, no ejercería el mismo poder de presión. Tienen mucho menos valor de cambio.
Ayer, los piratas permitieron a sus víctimas comunicarse con sus familias y mientras éstas hablaban, dispararon tiros al aire y una granada al agua para añadir ambiente sonoro al relato de sus de penalidades. Objetivo conseguido: los familiares han respondido cabalmente como familiares y responsabilizan al Gobierno. El Ejecutivo se siente débil ante los secuestradores. Los errores cometidos con anterioridad, la satisfacción por lo que se llamó “el final feliz” del secuestro del ‘Playa de Bakio’, convencieron a aquella tropa de que da mejor resultado secuestrar atuneros españoles que yates franceses. La apresurada intervención de Garzón, reclamando la entrega de los dos piratas detenidos, tampoco ha estado mal: hemos hecho el ridículo con las pruebas y contrapruebas para determinar la edad del piratilla y hemos dado una baza fantástica a los negociadores: en el mejor de los casos, la no devolución de los detenidos encarecerá el rescate. En el peor, que sea, como dicen, una condición necesaria, nuestro ridículo y humillación alcanzarán dimensiones internacionales.
El Gobierno tiene una papeleta difícil y debe resolverla como sepa. Tal vez llamando a la oposición para afrontar la crisis por si vienen mal dadas. La oposición debería responder afirmativamente a esa llamada. Es una ocasión para revisar la hemeroteca y algunas afirmaciones ‘buenistas’ de nuestra izquierda sobre ‘las causas de los piratas’, pobres pescadores esquilmados que dejaron la red para coger el lanzagranadas. ¿Venid que yo os haré pescadores de hombres?
Es la misma izquierda que hizo consigna del grito reivindicativo de Emiliano Zapata: “La tierra para el que la trabaja”. Es verdad que nuestros Ayuntamientos han reformulado el grito en aras de la síntesis, de la unidad de los hombres, las tierras y las instituciones locales de España. Todos los concejales de Urbanismo, de izquierdas y derechas, saben hoy que la tierra es en realidad para quien la recalifica. Pero, ¿cómo se conjuga que el suelo sea para quien lo labra o lo declara urbano, mientras la mar sea de quien la tiene más cerca? ¿La divina providencia como fuente de la propiedad? Debe de ser efecto de la compartimentación entre el Medio Rural y el Marino. Perdonen ustedes que no me extienda sobre los piratas como esforzados defensores del Medio Ambiente, pero no hay espacio en un entero para tanto medio.
Que el Gobierno tenga suerte, la va a necesitar. Tal vez deba reconsiderar su negativa a poner infantes de Marina en los pesqueros. Después de todo, siempre será más lógico que las armas de guerra las usen los soldados a tener que autorizárselas a los particulares para ahorrar a nuestro Ejército la tarea de defender los intereses españoles en el Océano Índico.
04 noviembre 2009
El corazón y los asuntos
Santiago González
En todo abrazo de Vergara hay algo de pax romana a muy corto plazo y un preludio de nuevas carlistadas, está en la historia. Después de la reunión que ayer mantuvo el Comité Nacional del PP, la cosa fue como en Vergara, pero sin abrazos. El Espartero ganador fue Rajoy y perdieron Esperanza Aguirre, que subrayó su derrota con la espantada, y Gallardón cuyo peón de brega hizo nuevos méritos ayer para la sanción que a buen seguro le caerá hoy. Rajoy estuvo enérgico, tuvo recados claros para todos y advertencias difíciles de soslayar: las listas electorales para las legislativas, las autonómicas y las municipales, las hace el Comité Nacional, dijo con la intención de que le entendieran todos.
El espectáculo de las cuitas del PP es fascinante. Se cuestiona siempre al líder, menos en los lugares idóneos: el Congreso de Valencia y el Comité Nacional de ayer, que se resolvieron entre unanimidades. No se acierta a ver que a poco más de dos años de unas nuevas generales, haya quien se plantee seriamente cambiar de caballo para ganar a los socialistas. Mariano Rajoy ya no está en posición tan vulnerable como ante el Congreso de julio de 2008. Aquella justa la ganó por incomparecencia y después ha tenido algunos triunfos objetivos más: las elecciones europeas frente a Zapatero, recuperar la mayoría absoluta y la Xunta de Galicia para su partido y mantener decorosamente el tipo y ser pieza fundamental del cambio en la sociedad vasca, éstos son hechos. Y lo de ayer.
Rato, la gran esperanza (dicho sea sin ánimo de señalar) blanca de Caja Madrid simboliza la victoria de Rajoy y supone un respiro para los clientes de la entidad. Fue un gran vicepresidente económico y no lo hacía mal en el FMI, antes de su espantada. No estaría de más una explicación sobre aquello, y quizá la expresión de una voluntad de permanencia de al menos un mandato en este puesto. Los titulares de cuentas de ahorro y planes de pensiones valoramos mucho el talento de quien nos lo gestiona, pero también apreciamos mucho la constancia.
Los banqueros y hombres de negocios en general, tienen almas de poeta, que en algunos casos les hicieron militar en la política antes de centrarse en asuntos de provecho. Ahí están los vascos, gentes que pasaron por el Gobierno autonómico, mayormente en el lado nacionalista, antes de ocupar cargos relevantes de la banca: Pedro Luis Uriarte, Juan Urrutia y Alfonso Basagoiti fueron a la cúpula del BBVA. El mismo camino siguió Mario Fernández, vicelehendakari de Garaikoetxea que acaba de recalar en la presidencia de la BBK.
¿Están tomando posiciones para desembarcar en el EBB a hora que el partido-guía apura la copa amarga de la oposición? No parece muy probable. Ahí está la hoja ruta que escribió el poeta: “Voy de mi corazón a mis asuntos”. Si Miguel Hernández hubiese invertido los términos del recorrido habría desgraciado la métrica y la rima en el intento.
Ésta ha sido, probablemente, la última oportunidad para que la oposición se reorganice y ponga más empeño ante los casos de corrupción. Sus votantes, que son muchos y fieles, habrían agradecido que el tiempo dedicado a broncas intestinas lo hubieran aprovechado en discutir la alternativa.
02 noviembre 2009
Santiago González
Hoy hace un mes que fue secuestrado el atunero ‘Alakrana’. No tenemos la menor idea de cuándo podrán recuperar la libertad los 36 tripulantes en poder de los piratas, pero hemos podido conocer la edad del piratilla detenido. Al parecer el cuarto informe médico ha sido concluyente; la radiografía de la clavícula es una prueba “muy fuerte en su rigor”, por decirlo con las alborozadas palabras del ministro de Justicia. El piratín ya es un pirata de ración: tiene 19 años y siete meses.
Es un consuelo. No ciertamente para los pescadores secuestrados ni para sus familiares o el armador del Alakrana, pero nuestros forenses no se han dejado engañar. A la cuarta ha ido la vencida y después de buscar infructuosamente la edad del tipo en los huesos de la cadera, muñeca y dientes, la clavícula se ha revelado hueso de santo, que no mano. Como escribía tras la tercera prueba un conspicuo bloguero: “mira que hay 206 huesos en el cuerpo del ser humano y justo van a dar con los que no saben la edad de su dueño…”
No preguntaban a los huesos adecuados ni tienen a una antropóloga como la doctora Brennan, de la serie ‘Bones’, que con la taba de cualquier difunto se apaña para determinar edad, lugar de nacimiento, hábitos deportivos si los tuviere y desayuno ingerido el día de su muerte, además de la causa del óbito, claro.
Otra pena para el juez Pedraz, que deberá pensar ahora si el nivel de fortaleza de la prueba está lo bastante cerca de sus exigencias garantistas o aún le queda un argumento en la recámara para devolverlo al centro de menores: que intelectualmente es muy inmaduro para su edad y no aparenta más allá de 16. Todo empezó con las prisas de Garzón por hacerse con el caso y los detenidos en el esquife. A nadie se le ocultaba que en la perspectiva de una solución dialogada, la orden del juez era un inconveniente notable y no sólo por mosquear a los piratas.
Hay una parte importante de la ciudadanía española que expresa comprensión para esas víctimas de la voracidad imperialista, empujadas a secuestrar cualquier barco, pesquero, de pasaje o petrolero que cruce el océano Índico. El extraordinario prestigio de las tropelías cuando son perpetradas por los peatones de la historia. Un diálogo de Woody Allen daba cuenta de ello. Su madre quería echar a la muchacha del servicio porque sisaba: “nos está robando”, afirmaba categórica. “Pero, ¡es negra!”, replicaba el padre, un convencido de la inmunidad racial.
Los piratas son negros o, al menos, renegridos. También lo es una buena parte de la tripulación, pero eso parece importar menos a las almas pías, tan ansiosas de desarmar a los piratas con la exhibición de nuestros mejores sentimientos. Se va corriendo la voz: los mejores, los pesqueros españoles. En el peor de los casos, si te detienen, no te falta de comer y se interesan mucho por tu salud y te hacen pruebas, mientras discuten sobre cuántos años tienes.
Para convertir nuestra fragata en el ‘Rainbow Warrior’, el Gobierno ha permitido que se militaricen los pesqueros. Aún nos queda la experiencia de un debate nacional el día en que un soldado de fortuna mate a un pirata que intenta secuestrar su barco. Todo se andará.
31 octubre 2009
Las fiestas y los medios
Santiago González
El Ayuntamiento de Bilbao ha abierto un expediente para la inhabilitación de dos comparsas, con el fin de impedir que vuelvan a participar en próximas ediciones de la Aste Nagusia, la Semana Grande bilbaína. La exhibición de fotografías de terroristas condenados por asesinatos y otros delitos graves incumple la Ordenanza de Fiestas, según el informe elaborado por la Ertzaintza a propósito de los hechos. Dos de las cinco txoznas investigadas, Txori Barrote y Kaskagorri, transgredían clamorosamente, no ya la ordenanza, sino el más elemental principio de convivencia. Además de las fotos de etarras, el informe policial daba cuenta de que en Kaskagorri se mostraba símbolos de la banda terrorista, como su anagrama y el eslogan ‘Bietan Jarrai”.
Secretos a voces. Hace unos años, el historiador Manu Montero acuñó una genial paráfrasis de una de las frases más conocidas de Carl von Clausewitz: “En Euskadi, las fiestas son la continuación de la guerra por otros medios.” Y con otros medios, habría que decir. Las Euskal jaiak son unas fiestas con singularidades extraordinarias. No es la menor de todas ellas, que la Coordinadora de comparsas forma parte relevante de la Comisión municipal de Fiestas, en pie de igualdad con los representantes del Consistorio (cuatro y cuatro) aunque el presidente de la comisión, (en este caso presidenta) tiene voto de calidad.
Recuerdo haber visto hacer turno de barra en Kaskagorri a un mocetón llamado Juan Luis Camarero López. El 20 de agosto de 1993, este individuo reconoció en el interior del espacio festivo a un ertzaina de libranza, Ander Susaeta, que, vestido de particular y sin armas paseaba entre las txosnas mientras se celebraba un concurso gastronómico. Hay momentos, como dejó escrito Pavel Kohout en ‘La hora estelar de los asesinos’ en que todos los gatos son pardos y un psicópata agarrado a una bandera se transforma en un líder patriótico. A Camarero lo secundaron veinte individuos de su pelaje y entre todos propinaron al agente una paliza salvaje, que todo el mundo pudo ver en los telediarios gracias a las cámaras de seguridad.
Después de permanecer huido durante un tiempo, camarero fue detenido y condenado a seis años de prisión. Kaskagorri ya mostraba por aquel entonces fotos de terroristas presos y Camarero fue noticia por una sorprendente grabación en la que daba cuenta de su admiración por un terrorista islamista que se había echado de amigo en la cárcel: “Tiene unas ganas de matar yanquis que mecagüen la leche. ¡Increíble! Es un tío superserio. Este es de los que, en cuanto salga, va con una bomba encima. Yo me llevo superbien con él. (…) Todo lo que sea guerra, de puta madre. Para él, hay cosas que nosotros hacemos muy mal. Según él, tú pones la bomba y no tienes que avisar. Tiene que haber muchos muertos. Y ésa es la historia, otro concepto».
Ayer, en la televisión pública vasca, una autodeclarada jurista se mostraba en contra de la decisión municipal, porque eso suponía negar la libertad de expresión a quien quiera criticar la dispersión de los presos. No sabía que no son los fines, sino los medios, que si la Policía detiene a un atracador en el momento de aligerar de la cartera a un ciudadano con la sirla no está criminalizando la petición de limosna. El violador no se distingue del amante por los fines, sino por los medios. A eso se referían Von Clausewitz y Montero.
28 octubre 2009
Se bastan solos
Santiago González
El secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, dijo ayer que los afiliados de su comunidad (al PP) están de manera abrumadora con la presidenta Aguirre, “quien eso no lo entienda, no conoce la realidad del partido”.
Poco habría que comentar sobre el particular si el asunto fuera eso, particular, y que se tratara del próximo congreso, cuando quiera que sea que se celebre. Lo malo es que en toda esta bronca no se habla de la dirección del partido, sino de la presidencia de Caja Madrid, que es la cuarta institución financiera de España.
Granados habría formulado mejor la cuestión si se planteara qué piensan los clientes de la caja, no los afiliados al partido. Keynes dejó escrito que nada hay tan tímido en la vida como un millón de dólares, pero no hace falta tener tanto. Con tener en una cuenta en la Caja entre 1.000 y 100.000, bastaría para asistir a este disparate entre la perplejidad y el pánico, al pensar con qué criterios se están tomando decisiones importantes que afectan a los ahorros de toda la vida y a nuestro plan de pensiones.
Sorprendentemente, las declaraciones en torno al tema de Leire Pajín, nuestra Hipatia de Benidorm, abundan en la lógica de Granados, al terciar ayer en la polémica para exigir que "de una vez por todas" Esperanza Aguirre, ponga "encima de la mesa" el nombre del candidato a la presidencia para poder "valorar esa candidatura de forma oficial". El miércoles, Zapatero hizo saber que no tenía reparo al nombramiento de Rodrigo Rato y esto es casi un consuelo.
Es normal. Ellos pusieron al frente de Caja Castilla-La Mancha a Hernández Moltó, para que materializase los sueños de gloria del poder autonómico. Véase el resultado.
¿Para esto le pagamos a esta chica los 7.500 euros mensuales como ex secretaria de Estado, (hasta julio de 2010) los 5.000 como secretaria de Organización, (que también pagamos nosotros) y los 4.948,93 que cobrará como senadora, cuando los populares valencianos dejen de comportarse como ‘gremlins’? Para descalificar al PP son mucho más eficaces Cobo y Granados, hay trabajos que se hacen mejor con recursos propios.
En justa compensación, externalizan algunos cargos. Ayer, Ricardo Costa se sentía aún secretario general del PPCV, mientras su partido anunciaba que lo daba de baja como afiliado. ¿Son compatibles amabas circunstancias? Sí, si el Partido Popular hubiese decidido privatizar la gestión de sus órganos de dirección, que todo podría ser, tal como están las cosas.
Durante la ocupación alemana de Bélgica, los fascistas de León Degrelle afeaban su conducta a los invasores y les exigían: “Nazis: quitad vuestras sucias manos de nuestros sucios judíos”. Lo que falta en este lío es una manifestación de impositores de Caja Madrid coreando la consigna: “Políticos, quitad vuestras sucias manos de nuestro sucio dinero”. Mientras, los votantes deben prepararse, debemos prepararnos, para responder en 2.012 a la gran pregunta: “¿Qué prefiere usted: la incompetencia suma del Gobierno o el extraordinario carajal de la oposición?” De momento, el PP, como los piratas de Astérix, no necesita a los galos ni a los socialistas para hacer el ridículo. Ya se las apañan ellos solos para hundir su propio barco.
26 octubre 2009
Romancero de ausencias
Santiago González
Lo más notable del festejo convocado ayer por el lehendakari fue el capítulo de ausencias, que el nacionalismo lleva por un camino de perfección. Ni el alcalde de Bilbao, ni siquiera el diputado general de Alava sentado, ay, sobre una minoría tan precaria. Por no estar, no estuvo ni el híbrido Odón Elorza. La presencia nacionalista fue solo empresarial. Josu Jon Imaz, ex del EBB y presidente de Petronor y Mario Fernández, ex vicelehendakari y flamante dirigente máximo de la BBK.
Dos ‘maverick’, que es el nombre que pusieron en Texas a las reses que se apartan del rebaño y pastan solas. Imaz lo pagó con su salida del EBB hace 25 meses. A Mario Fernández lo recuerdo en una entrevista que le hizo en RNE Luis de Benito hace 23 años. Allí lamentó que el nacionalismo se moviera entre la mitificación del pasado y la ensoñación del futuro. Entre ambos, añadía, “está la ancha vaguada del presente sobre el que no tiene nada que decir”.
En eso estamos tantos años después. En la fiesta del Estatuto, en la que el nacionalista Fernández aceptó la invitación del lehendakari López y éste hizo un discurso institucional, conciliador y bienintencionado, en el que trató de abrir un portillo al nacionalismo; una vaga posibilidad de reforma: no va a hacer una "defensa numantina de un texto concreto", porque en política "no hay textos sagrados intocables" y el autogobierno es una forma política abierta, como la democracia y no hay "nada inmutable", porque las cosas "no se deciden de una vez para siempre". Es una perífrasis que responde al mismo concepto que el proyecto de reforma redactado por Emilio Guevara hace unos años.
Vano esfuerzo melancólico. Decíamos ayer, como quien dice (y como Fray Luis de León) que el PNV sólo ven en el texto de Guernica la banqueta de ordeñar. Expliquémonos. El Estatuto para un nacionalista no es lo mismo que la Constitución para un demócrata: un contrato social entre los ciudadanos vascos que permite la convivencia en un régimen de libertad y autogobierno. Ésta es su principal característica, la de una ley que hace de los vascos ciudadanos. Los nacionalistas creen que es solamente un pacto de los vascos con el Estado, donde la representación de los vascos la detenta únicamente una minoría nacionalista.
Faltan 35 ó 36 competencias, dijo el presidente Urkullu y esa es el principal motivo de que se nieguen a celebrar su incumplimiento. Extraordinaria falacia. Si el Estatuto está muerto (o agonizante) como sostienen, no es porque falten esas competencias, sino porque ‘sólo’ faltan de transferir esas materias. El Estatuto de Guernica ha muerto de éxito. Imaginemos que a lo largo de este año se concretan y se transfieren las competencias que faltan, con las valoraciones del PNV. ¿Alguien puede imaginarse que a partir de entonces los jeltzales acudirán como un solo hombre al festejo institucional cada 25 de octubre?
La vieja piel de toro será la de una vaca seca y curtida y el nacionalismo reclamará, ya lo está haciendo, una becerra nueva para seguir ordeñando. Pero estamos ante otra representación del PNV. Si el asunto fuera en serio no podría entenderse que sus diputados le hayan salvado los presupuestos al mismo Gobierno que niega esas 35 ó 36 transferencias, que ya no llevamos bien la cuenta.
24 octubre 2009
Piratas de edad incierta
Santiago González
Veintitrés días después del secuestro del atunero ‘Alakrana’ por piratas somalíes, el asunto está extraordinariamente embarullado, aunque no cabe descartar la posibilidad de que se complique aún más. Antecedentes: no es la primera vez que esto le pasa a un pesquero vasco. El precedente del ‘Playa de Bakio’ está en la memoria de todos y también su resolución: el pago de un rescate que fue negociado por agentes del CNI y permitió que los periodistas tituláramos ‘Final feliz’ donde habríamos debido escribir ‘suspiro de alivio’. Evidentemente, la negociación y el pago de una cantidad incierta de dinero que pudo rondar el millón de dólares, pero que el Gobierno no quiso concretar, fue el ‘happy end’ que esperaban los secuestrados y sus familias.
La vida moderna es un fenómeno complejo y las cosas rara vez son lo que parecen al primer vistazo. Ahí tenemos a la justicia española en fascinante debate sobre la edad de uno de los secuestradores de un barco que no quiso faenar dentro de las aguas protegidas. La prueba dental dice que el increíble joven de la edad cambiante tiene más de 18, luego es culpable. Sostiene, sin embargo, el juez Pedraz que existe una probabilidad muy alta, seguridad plena, lo que se dice plena, no hay sobre este extremo, razón que lleva al juez a ratificarse en la idea de que es menor y devolverlo al juzgado de menores. Siempre será preferible una impresión certera que una probabilidad no total, aunque sea alta”. ¿Acaso no tienen las pruebas de ADN un margen minúsculo de error? y, ¿qué es, al fin y al cabo, la mayoría de edad? La frontera ficticia de una fecha, una hoja volandera del calendario. La verdadera edad es la del corazón, ¿Cómo se siente Abdu Willy, adolescente o maduro? Ayudaría mucho que el piratilla dijera, por ejemplo, que es virgen. Sería un criterio atendible.
Alguna polémica ha habido sobre el hecho de que reclamen protección del Ejército español los vascos independentistas. Irrelevante, salvo que los partidos españoles se tomen tan en serio las fantasías independentistas del nacionalismo vasco que estén de acuerdo en considerarles no españoles.
Fue notable la metedura de pata de la consejera del ramo, Pilar Unzalu, al acusar a los alcaldes convocantes de la manifestación de “utilizar el dolor de las familias”. No está mal, en cambio, la decisión del Ministerio de Defensa de permitir que los barcos pesqueros lleven fusiles de asalto para protegerse de los piratas. Es lo normal cuando se tiene un Gobierno y un Ejército pacifistas, que hay que dotar de armas de guerra a los pescadores.
La paz y la libertad dialogada es lo que tienen. Montesquieu explicó en ‘Grandeza y decadencia de los romanos” acerca de la paz, que no se puede comprar, porque quien la vende está después en mejor posición para venderla de nuevo. Es el eterno problema de negociar con los terroristas y especies afines, ya sea la paz o el rescate de un secuestrado: que después tienen más recursos morales o económicos para volver a las andadas. Cabe preguntarse si alguno de los lanzagranadas de los secuestradores del ‘Alakrana’ pudo ser comprado con el rescate del ‘Playa de Bakio’. La única edad cierta para los secuestrados y sus familias es la de su cautiverio: veintitrés días.
23 octubre 2009
21 octubre 2009
Queremos saber
Santiago González
La incorporación de ‘Dignidad y Justicia’ y la AVT a la lista de personas y entidades que se oponen al archivo de la causa que se sigue por el chivatazo a ETA, va a hacer un poco más inverosímil su cierre, si es que tal se produce, al juez Garzón.
Este grave asunto es conocido por el nombre de ‘Bar Faisán’, en parte por el teatro de operaciones, en parte porque los bares siempre han sido en Euskadi instituciones con más tirón popular que las bibliotecas, como les digo una cosa les digo la otra.
Las asociaciones citadas se suman al partido de la oposición y al de la diputada solitaria en la negativa al carpetazo, en la que también coinciden cuatro sindicatos policiales (SUP, USP, CEP y SPP) y el inspector Carlos G. el investigador del caso que no orientó adecuadamente sus pesquisas, según se deduce del escrito de la Fiscalía.
¿Quién podría tener interés en cerrar un caso con tantos puntos de interés? No estamos ante un asunto baladí, sino ante lo que, con toda probabilidad, constituye un delito de colaboración con banda armada, quien quiera que lo haya cometido. Estamos lejos de haber llegado a un punto en el que es imposible la investigación, tal como podría deducirse de una lectura muy apresurada del escrito del fiscal. Queremos saber. La oposición, la Policía, las víctimas (a la AVT le costó 4.000 euros personarse en este asunto) y un sector muy importante de la opinión pública. El investigador principal del caso sobre el que ha caído la sombra de la sospecha, quiere que se sepa.
Es más que probable que el fiscal será partidario de reorientar una investigación infructuosa por un camino que lleve a resultados. Para qué vamos a hablar del ministro del Interior; cómo no pensar que arde en deseos de saber quién de entre sus funcionarios fue capaz de tamaña villanía (y si no lo hubo, de hacer que resplandezca el buen nombre del Cuerpo y el de todos y cada uno de sus funcionarios). El juez no tendrá interés en que descarrile ningún sumario suyo, menos aún en un momento en que tiene asunto pendiente ante el Tribunal Supremo. ¿Es causa suficiente que hayan pasado ya más de tres años de los hechos sin resultados apreciables? Los sumarios tienen una vida útil más larga que los yogures y es conclusión muy insatisfactoria un carpetazo sin que un delito grave, ciertamente cometido, termine sin procesamiento alguno, cuando son tan pocos los presuntos. El misterio de la habitación cerrada nunca es tal. O se descubre al culpable o hay truco del narrador.
No digamos en qué punto de la investigación estaríamos ya si a los largo de estos tres años se hubieran producido esas filtraciones que tantas portadas resuelven cada día a los periódicos o si se abriera el sumario para que el público satisfaga su legítima curiosidad.
Queremos saber. Hace ya más de treinta años, Baudrillard escribió en ‘Cultura y simulacro” que “las masas se resisten escandalosamente a la comunicación racional. Se les da sentido, quieren espectáculo”. O por decirlo con uno de los airosos juegos de palabras de la viceprimera: el chivatazo del Faisán necesita un Ric Costa a toda costa. Más sencillamente, alguien que se coma este marrón.
19 octubre 2009
17 octubre 2009
15 octubre 2009
14 octubre 2009
